Busqueda de contenidos

acepcion
Dinastía independiente de los Abasíes, creada por Ahmed ibn Tulun. Gobernó en el valle del Nilo entre los año 868 y 905.
contexto
La zona costera ecuatoriana aparentemente más inhóspita, en el extremo norte de Esmeraldas (la isla de La Tolita) y en la costa sur de Colombia (Tumaco), es también la que ha producido el arte más refinado y sofisticado de esta región del área Intermedia. La Tolita está situada en la desembocadura del río Santiago, y sus innumerables montículos arqueológicos han servido como cantera para los habitantes actuales, que prácticamente viven del saqueo. De allí proceden innumerables ejemplares de cerámica, de riquísima orfebrería de oro y platino y de concha trabajada, pero es muy poco lo que sabemos de sus realizadores, siendo las características figurillas de cerámica que realizaban el mejor vehículo, por ahora, para acceder a su conocimiento. Las figurillas Tumaco-Tolita constituyen un fenómeno único dentro del arte indígena americano, no sólo por su asombrosa cantidad sino sobre todo por la gran variedad de tipos, escenas, vestidos, adornos, en forma de una increíble colección de personajes y situaciones. Pero todas poseen una serie de características comunes que hace puedan incluirse dentro de un estilo común. Son fácilmente reconocibles por el empleo de una arcilla fina, de color gris claro, perceptible por encontrarse la mayoría de los ejemplares prácticamente lavados por la humedad del ambiente. Es general el uso del molde para la elaboración, aunque puede restringirse para alguna parte concreta de la figurilla y se encuentran ejemplares grandes modelados completamente a mano. La elaboración es generalmente cuidadosa, pero en algunos tipos el empleo intensivo del molde llega a alcanzar el grado de una verdadera producción en serie. Debieron estar pintadas de varios colores, pero en general ha desaparecido por completo. El interés se reparte por igual a lo largo de todo el cuerpo de la figura. Se trabaja con el mismo detalle la cabeza, una oreja, una mano, un pie. Es un estilo muy vivo y humano, caso único dentro del arte de Ecuador. Nos encontramos ante pequeños seres humanos llenos de movimiento y expresión que se manifiestan a través de una gran variedad de actitudes y escenas. Hay una fuerte tendencia a la representación realista que se puede atemperar en las estilizadas producciones en molde, pero que también puede desembocar en un naturalismo desenfrenado cuando se representan con toda claridad personajes ancianos y decrépitos, enfermos, amenazadores guerreros, madres llenas de ternura o escenas eróticas de todo corte. Este mundo humano y vivo cambia en las aparentes representaciones de carácter mítico o religioso. Grandes personajes, serios, sentados y cubiertos de adornos, parecen mirar a lo lejos. Monstruos, algunos de carácter felino o draconiano, deben referirse a mitos y divinidades desconocidas para nosotros. En cualquier caso está siempre presente un realismo en los detalles, un cuidado en la manufactura que revela un arte realizado por verdaderos artistas especializados. Hay figurillas aisladas de hombres, mujeres, generalmente de pie, ataviados con sencillez, destacando la representación de una mujer, con una simple y corta falda, una gran deformación craneana fronto-occipital, y el pabellón de las orejas perforado donde se insertara una espiral de metal. Hay otras figuras grandes, generalmente masculinas, huecas y sedentes que por su ornamentación y atributos parecen representar personajes de importancia. Las escenas de la vida cotidiana, en todos sus aspectos, se plasman generalmente en figurillas pequeñas llenas de vivacidad. Sobre placas se moldean figuras más estereotipadas, representaciones en serie con escenas de parejas, maternidades, escenas eróticas y probables ritos de iniciación. Y otro grupo de figurillas podrían considerarse como representaciones de carácter ceremonial, como probables danzantes ricamente ataviados, caracterizaciones felínicas, individuos con cabezas-trofeos, personajes enmascarados... Existe también toda una serie de representaciones de animales, algunas absolutamente realistas pero otras complejas entre las que se mezclan atributos animales y humanos, dando lugar a seres de aspecto draconiano o monstruoso. El felino, en múltiples variantes y actitudes, es la figura dominante. La isla de La Tolita debió constituir un foco cultural de importancia cuyas influencias llegaron hasta otras culturas contemporáneas. Su trascendencia continuó durante el período de integración y se ha supuesto que pudo ser una especie de lugar de peregrinación e incluso un puerto de intercambio comercial. Ya se ha mencionado la importancia de la concha Spondylus o mullo con el que se comerciaba desde los tiempos formativos. Se ha considerado que las figurillas pudieron constituir ofrendas de algún tipo, aunque se carece de información respecto de las circunstancias de su hallazgo. Tal vez se relacionen con enterramientos, con un culto a los antepasados, y las diferencias de calidad podrían hacer pensar que las figuras moldeadas en serie se destinaban a un público general mientras que las elaboradas cuidadosamente a mano se reservaban para las familias importantes. Pero de La Tolita procede también una enorme cantidad de objetos de cobre, oro e incluso platino y representa probablemente el primer lugar del mundo donde se trabajó este metal. Utilizaron técnicas diversas, como el laminado, el martillado, la filigrana, la soldadura, la fundición a la cera perdida y usaron con profusión la incrustación de piedras preciosas o semipreciosas, esmeraldas, ágatas, obsidianas o turquesas. Se ha encontrado una gran variedad de adornos, narigueras, orejeras, brazaletes, collares y pectorales, pero destacan unas pequeñas mascaritas, de pocos centímetros, con un rostro tanto humano como animal. Lo llamativo en ellas es la minuciosidad de su elaboración, a pesar de su tamaño, en las que se mezclan varias técnicas de trabajo, y en que muchas veces están formadas por partes separables, generalmente los adornos que acompañan a dichas cabecitas. Parece que algunos objetos estuvieron destinados al intercambio comercial y tal vez la Tolita fue también un centro de producción artística, siendo precisamente las obras de arte las destinadas al comercio antes mencionado.
monumento
Una de las más importantes tumbas del complejo zapoteca de Monte Albán es la denomida 104. Su importancia radica en sus extraordinarias pinturas, en concreto tres paneles pintados en los muros laterales, representando además en el fondo una gran cabeza con nariguera y el glifo 5 turquesa. Los paneles laterales muestran a diversas deidades llevando bastones ceremoniales y bolsas de copal.
obra
Al igual que ocurre en la escultura, los pintores egipcios van abandonando durante el Imperio Nuevo las convenciones tradicionales para captar la realidad del modo más naturalista posible, exaltando en algunos momentos la expresividad de las figuras como podemos observar en esta escena de vendimia procedente de la tumba número 217 de la necrópolis de Tebas. Los hombres aparecen con el clásico faldellín blanco, acentuando una diferenciación racial al emplear el artista diferentes tonalidades para las figuras: unas más claras y otras más oscuras, aunque los rasgos faciales sean similares. Las hojas están presentadas de frente y de perfil, mezcladas con los racimos para crear una sensación de realismo de gran belleza.
obra
La tumba 975 de El Argar era una cista que contenía un enterramiento doble, que tenía como ajuar funerario un puñal y una alabarda de metal, un vaso bicónico de cerámica y un pequeño vasito carenado. En bastantes enterramientos femeninos es frecuente el hallazgo de pulseras de cobre o bronce junto con punzones y recipientes de cerámica, ajuar que perdurará hasta el Bronce Final en el Sureste de la Península.
obra
En 1932 Masson explicó así el proceso de su pintura, en opsición al modo de Matisse: "Empiezo sin una imagen o plan en la mente; simplemente dibujo o pinto rápido según mis impulsos. Poco a poco, en las marcas que hago, veo sugerencias de figuras u objetos. Los aliento a surgir tratando de sacar a la superficie sus implicaciones, al mismo tiempo que trato de poner orden en la composición"