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obra
Cuenta De Dominici, a comienzos del siglo XVIII, que este gran lienzo que contemplamos había sido realizado para el coro de la Cartuja de San Martino pero que por su elevado costo los monjes rechazaron el cuadro. Ribera no dudó en añadir dos figuras más y vendérselo a las franciscanas de la Trinità delle Monache, en cuya iglesia es mencionado por vez primera en 1692. También dice De Dominici que estaba coronado con el Padre Eterno entre nubes rodeado de angelitos, pudiendo tratarse de un lienzo que estuvo en la iglesia de la Trinità hasta 1897. No existen pruebas documentales sobre estas cuestiones, asunto que los especialistas consideran infundado. Así, las restauraciones han corroborado que no se hizo ningún añadido al lienzo original y que el Padre Eterno se pintó como figura aislada desde un primer momento. El asunto de la Trinidad en la tierra es característico del Barroco y se completaría con la Trinidad celestial que forma el Niño Jesús, la paloma del Espíritu Santo y el Padre Eterno mientras que la terrestre está integrada por Jesús, San José y la Virgen. Los santos que rodean a la Trinidad están vinculados a las órdenes monásticas y son San Bruno, San Benito, San Bernardino y San Buenaventura, cada uno de ellos con sus respectivos atributos. En la parte superior del lienzo contemplamos un gracioso círculo de ángeles con el que se define la profundidad espacial y que sugiere un movimiento giratorio en el conjunto. Las figuras de los santos están realizadas de manera naturalista, pero en María y el Niño encontramos una mayor idealización, con unos rostros similares. Los gestos y las actitudes repiten el esquema de la primera etapa del maestro, cuando Caravaggio es el modelo a seguir, pero en la iluminación y el colorido encontramos cierta evolución hacia el pictoricismo que caracteriza su etapa madura. Eso no resta importancia a la iluminación tenebrista empleada, con la que crea excelentes contrastes de luz y sombra al tiempo que dota de mayor cotidianeidad a la composición.
obra
Para la iglesia del Monasterio de San Severo en Perugia, Rafael realizaría hacia 1507-08 este fresco que quedó parcialmente destruido con motivo de la reconstrucción que se llevó a cabo en el templo durante el siglo XVIII. Se han perdido la figura de Dios Padre que coronaba la composición y algunos angelotes que formaban la corte de querubines. Las seis figuras de santos que acompañan la escultura de la Virgen con el Niño que aparece en la hornacina fueron ejecutadas por Perugino tras el fallecimiento de Sanzio en 1521, manifestando claramente su estilo estático y frío.En el centro de la composición se aprecia a Cristo bendiciendo entre dos ángeles y la paloma del Espíritu Santo rodeado de santos: a la izquierda hallamos a San Mauro, San Plácido y San Benito y en la derecha aparecen San Romualdo, San Benito Mártir y San Juan Mártir. Los seis santos, cubiertos de pesados y plegados paños, se sientan sobre nubes alrededor de la Trinidad, anticipando el esquema semicircular que se manifestará en la Disputa del Sacramento para la "Stanza della Signatura" en Roma. La influencia más significativa de este trabajo pertenece a Fra Bartolomeo, apreciándose la monumentalidad de sus figuras y la variedad de actitudes en los personajes. Rafael se sitúa en la línea de los mejores pintores del Cinquecento, alcanzando rápidamente la categoría de maestro.
termino
acepcion
Relativo a la doctrina cristiana de la trinidad, que define a Dios como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
fuente
Primer palo vertical de un buque visto desde proa, siempre que tenga más de uno.
termino
acepcion
Divido en tres partes u órdenes. Esta división es común en la arquitectura que define las casas de Ubaid y los templos más antiguos de Mesopotamia, que presentaban una sala central y a los lados salas más pequeñas.
termino
acepcion
Capítulo inicial del Corán o nombre de la primera sura. Significa "la que abre el libro" y se compone de 7 aleyas. Es pronunciada al principio de ciertas oraciones, hasta diecisiete veces al día, o bien de forma independiente -en la celebración de un matrimonio, por ejemplo-, en exorcismos o cuando se fabrican amuletos.