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Ciudad de Malí que para muchos occidentales representa el misterio del continente negro. Llamada también Timbuktu, Tobuktu o Tumbuctú se sitúa en la región de Gao, al noroeste del "codo" descrito por el río Níger en su gran meandro. Fue fundada por el pueblo tuareg hacia el año 1100, convirtiéndose rápidamente en un centro sahariano para el comercio de las caravanas debido a su cercanía con el río, el cual llegaba hasta sus muros cuando éste se desbordaba. Hacia 1324 - 1331 Kankan Moussa, rey de Malí, amplió el asentamiento, dotándolo de mezquitas y palacios. Durante la Edad Media su oro y su sal eran conocidos en toda Europa, pasando a ser uno de los núcleos comerciales más importantes del norte de África, donde los mercaderes árabes procedentes del Mediterráneo paraban y comerciaban. Con la decadencia del imperio de Malí, Tombuctú fue reconquistada en 1435 por los tuareg y, tres años después, por Sonni Ali, que la incorporó al reino Songhai, bajo cuya dominación alcanzó su máximo esplendor como centro de difusión de la religión y la cultura islámica en toda África occidental. En 1591, una expedición de hispano-marroquíes al servicio del Sultán de Marruecos cruzó el Sahara en busca de las legendarias minas de oro del Sudán, conquistando la ciudad y pasando a depender directamente de Marruecos, hasta 1620. En 1737, ya en los inicios de su decadencia, fue nuevamente ocupada por los tuareg, hasta que el explorador francés René Caillé la encontró en 1828, dando paso a la ocupación francesa. El acuerdo franco-británico de 1890 sobre las zonas de respectiva influencia en la cuenca del Níger acabó por reconocer la ocupación francesa. Su población actual ronda los 20.000 habitantes. Desde muy pronto se convirtió en uno de los centros islámicos más importantes de África, gracias a su universidad y a las más de 100 escuelas con las que contaba en el siglo XVI. Como el resto de las universidades islámicas, sus estudiantes vinieron de todos los lugares del mundo árabe, contando, alrededor del siglo XII, con 25.000 estudiantes aproximadamente, en una ciudad que ya albergaba cien mil personas. No se pueden olvidar, por último, la gran cantidad de bibliotecas existentes, siendo las más importantes las del jeque Mohammad Mahmud Ben, la de Al Qadi Issa o la de Mohammad Bagayago, entre otras muchas. Desde el punto de vista arquitectónico y artístico, Tombuctú es una de las ciudades más importantes de todo el África negra gracias, principalmente, a las construcciones llevadas a cabo durante el periodo de dominación árabe. Del siglo XIV se conserva la mezquita Djinguereber, mandada construir por el Sultán de Malí, Kankan Moussa. Está construida en el estilo tradicional saheliano a base de lodo seco, aunque se ha debido reconstruir varias veces. También importante es la mezquita Sidi Yahya, construida hacia el 1400 en el centro de la ciudad. La tercera y última es la de Sankoré, del siglo XV, que incorpora una torre saheliana con muros almenados inspirados por la arquitectura norteña. Los ladrillos de lodo secados al sol tienen un periodo de conservación muy limitado así que queda poco del Tombuctú original, que llegó a tener una población de 100.000 habitantes en el siglo XV. Una pequeña sección central de la ciudad conserva calles estrechas, pero la mayoría de las quince/ veinte mil personas que habitan actualmente en la ciudad tienen casas de fabricación reciente y tamaño normal.
obra
En 1510 Tommasso Inghirami también conocido por Fedra fue nombrado prefecto de la Biblioteca Vaticana, motivo por el cual pudo encargar a Rafael la ejecución de este retrato. El erudito aparece vestido de rojo, como un cardenal, sentado ante una mesa en actitud de escribir, destacando el perfecto bodegón de libros, tintero y escribanía. Su rostro se dirige hacia arriba, haciendo hincapié en el estrábico ojo derecho, sugiriendo algunos especialistas que se trata de una referencia a la inspiración divina. La personalidad del modelo es la principal protagonista de este retrato sin menospreciar las calidades de las telas y los objetos. Su intensa mirada y el gesto del rostro alcanzan una maestría insuperable, sumergiéndose el pintor en el alma humana. La figura se recorta ante un fondo neutro para reforzar su volumen siguiendo a la Pintura Flamenca y a Masaccio, anticipándose a Tiziano. Existe una réplica idéntica a esta obra en el Isabella Stewart Gardner de Boston sobre la que los especialistas dudan de su autenticidad.
termino
acepcion
Entre los aztecas, libro de los destinos, donde figuran los días y sus características.
termino
acepcion
Calendario adivinatorio utilizado por los aztecas. Constaba de un ciclo de 260 días, resultado de la combinación de trece numerales más veinte días. Así, se compone de trece meses de veinte días, representados por símbolos.
termino
acepcion
En náhuatl, "lector de destinos". Entre los aztecas, era quien mejor conocía el calendario y estaba encargado de consultarlo para poder realizar pronósticos.
obra
Miguel Ángel trabajó su primera etapa en Florencia, bajo la protección de los Médici, especialmente como escultor. En esta ciudad recibió el encargo de la poderosa e influyente familia Doni para realizar una Sagrada Familia, que el artista inscribió en un círculo (tondo). De ahí el sobrenombre con que se conoce a este cuadro. La formación como escultor de Miguel Ángel determinó el aspecto de sus figuras, que parecen de una raza de gigantes y cíclopes. Asimismo, pese a lo temprano de la fecha, la complejísima estructura de la composición anuncia el Manierismo, del que se le considera precursor. La estructura se basa en una curva helicoidal, que prácticamente no había sido empleada hasta ese momento. La base de la curva es la Virgen, con unas poderosas piernas que recuerdan los mantos y las vestiduras de las sibilas en su obra de 1509-1511 en la Capilla Sixtina. María se gira sobre sí misma hacia su derecha para recoger o entregar al Niño a San José. El Niño se encuentra en ese famoso "equilibrio inestable" que caracteriza las figuras del artista, tanto en pintura como en escultura. San José continúa el movimiento espiral, balanceando el cuerpo esta vez hacia la izquierda, en cuclillas, sin apoyarse de manera segura en ninguna parte, una pierna abierta para prestar apoyo al Niño y otra para sostenerse a sí mismo. El efecto es de movimiento, inestabilidad, de grupo apilado que puede derrumbarse en cualquier momento y sólo se sostiene merced a la increíble fuerza que emana de todos ellos. Como decimos, esta composición era inusual en la época; sin embargo, el rasgo más controvertido del Tondo Doni es el friso de desnudos que hay en el fondo. ¿Qué significan todos esos jóvenes de belleza atlética tras la Sagrada Familia? Se han interpretado como una alusión a la Edad Dorada del hombre, ese estado paradisíaco que los filósofos griegos creían anterior a la civilización. En la Edad Dorada, como en el Edén cristiano, el hombre estaba en contacto directo y en gracia con la Naturaleza y no requería vestidos, ni herramientas, ni armas. Dada la influencia del neoplatonismo en los círculos intelectuales florentinos, es probable que Miguel Ángel esté cerrando el círculo que se inició con el paraíso de la filosofía griega (pagana) y que finaliza con la llegada de Dios al mundo, que devuelve la perfección perdida.