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Recién vuelto de México, el cardenal D. Francisco Antonio Lorenzana, arzobispo de Toledo (1772-1804), nombró a Ventura Rodríguez Maestro Mayor de la Catedral (1772) y promovió la reforma de su fachada principal, cuyos proyectos presentó el arquitecto en 1773, siendo rechazados por el Cabildo. Era un pórtico o pronaos extendido entre la torre y la capilla mozárabe, con un frontis exástilo de columnas con fustes estriados y capitel compuesto, sobre altos pedestales; presentaba a los lados un intercolumnio alineado con la torre y en él centró un saliente tetrástilo de columnas dobladas. El entablamento y ático con esculturas se adaptaba a la planta, fusionándose con un templete de pilastras, frontón recto y candeleros, que integraba sin alterarlo el rosetón gótico. Por si quedara duda de cuáles seguían siendo sus postulados estéticos, en la memoria explicativa Rodríguez recurrió a ejemplos de basílicas romanas, renovadas con pórticos barrocos como San Juan de Letrán (A. Galilei), Santa María la Mayor (F. Fuga) y Santa Cruz de Jerusalén (D. Gregorini), detectándose también rasgos palladianos en la columnata y herrerianos en el escalonamiento de los dos niveles, como ya había ideado en El Burgo de Osma. El mensaje era claro: si los cardenales romanos habían renovado sus basílicas con pórticos, la Catedral Primada podía hacer lo mismo, aunque de hecho los canónigos rechazaron la idea. El orden corintio era el adecuado a la Virgen, titular de la Catedral, siendo Rodríguez coherente con el uso modal clásico-barroco, como volvería a poner de manifiesto en el Patio del Colegio de Doncellas Nobles (1775), con doble galería superpuesta de corintio y compuesto, o en la Capilla del Palacio Arzobispal (hacia 1776), que junto a la reforma del Alcázar para hospicio (1773) y los retablos de la Capilla de Reyes Nuevos (hacia 1775), cuya estructura es idéntica a la de los cuerpos laterales de S. Maria della Pace de P. da Cortona y de San Ildefonso (1777), fueron las obras más importantes ejecutadas en Toledo.
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Sobre un escarpado peñón, cálidamente abrazada por un amplio meandro dibujado por el río Tajo, se levanta la ciudad de Toledo. La tradición cuenta que Toledo había sido fundada por dos descendientes de los troyanos, Telemón y Bruto. De época romana no han quedado muchos restos, pero sí suficientes para considerar la importancia de la ciudad en esa etapa. El circo podía alojar a más de 13.000 espectadores, convirtiéndose en modelo para la construcción de edificios similares durante el siglo I. El puente de Alcántara tiene origen romano, pero ha sido muy reconstruido a lo largo de la historia. Toledo adquiere especial importancia cuando Atanagildo establece aquí la capital del reino visigodo. La ciudad vivirá nada menos que 18 concilios, siendo de especial importancia aquel en el que Recaredo, y con él Hispania, se convierte al catolicismo. La conquista musulmana en el año 711 supondrá la implantación del Islam y la creación de un buen número de mezquitas en el entramado urbano. De las existentes se conservan en la actualidad dos. La llamada de Bib Mardum tiene tres portadas, utilizando en cada una de ellas un arco diferente. Sobre éstos hallamos un friso de arcos entrelazados. La mezquita de Tornerías está situada en la segunda planta de un edificio, decorando su exterior con arquerías ciegas de herradura. La importancia política de Toledo crece a lo largo de la Edad Media. Al tratarse de un importante centro estratégico, se rodea la ciudad de murallas, en las que se abren diversas puertas. La Vieja de Bisagra, de origen musulmán, o la del Cambrón, una de las más antiguas del recinto amurallado, son excelentes ejemplos. El cristianismo se asienta con fuerza tras la conquista de la ciudad por parte de Alfonso VI en el siglo XI. Pero, en estos años medievales, Toledo será ejemplo de convivencia cultural; estamos en el Toledo de las Tres Culturas. La civilización judía tendrá un importante florecimiento, contando con nada menos que diez sinagogas. Actualmente sólo quedan dos en pie. Santa María la Blanca fue construida en el siglo XII y sus cinco naves están separadas por grandes arcos de herradura que se apoyan sobre pilares ochavados con anchos capiteles. La Sinagoga del Tránsito fue mandada construir por el tesorero de Pedro I. Se trata de un edificio de planta rectangular, con una sola nave cubierta con armadura de madera. Toledo se convierte en una de las capitales del reino de Castilla y en la sede primada de España. Por lo tanto, la catedral, que se empieza a construir en el siglo XIII, será una de las más espectaculares de la península. Fue promovida por el obispo Ximénez de Rada y presenta planta basilical con cinco naves y doble girola. Al exterior se abren diversas puertas, verdadero catálogo al aire libre de la mejor escultura gótica. El paisaje urbano empieza a ser modificado con la construcción de un amplio número de conventos e iglesias. Las elevadas torres de estilo mudéjar, construidas en ladrillo, se adueñan del panorama de la ciudad, salpicando las construcciones góticas que empiezan a florecer. La fundación de la Escuela de Traductores convierte a Toledo en capital de la cultura europea. En la ciudad se desarrolla una frenética actividad intelectual, encabezada por el propio rey Alfonso X el Sabio. Todo tipo de documentos de las más diversas ciencias son traducidos, al tiempo que se crean obras de especial trascendencia para la cultura mundial. Toledo alcanza su máximo esplendor en el siglo XVI, cuando Carlos V la convierte en capital de su vasto imperio. Se empiezan a cometer entonces una serie de reformas que pretenden hacer de ella una ciudad moderna. Juan de Herrera traza la plaza de Zocodover, verdadero centro neurálgico urbano, un ejemplo diferente de plaza mayor castellana. Los nobles también inician una intensa actividad constructiva, surgiendo modernos y suntuosos palacios que siguen los modelos renacentistas. El más importante de ellos es el Alcázar, reformado por Alonso de Covarrubias a partir de 1545, creando una tipología palaciega que se repetirá en diferentes construcciones. Covarrubias también es el autor de uno de los monumentos emblemáticos de la ciudad: la Puerta Nueva de Bisagra, concebida como un gran arco triunfal. Además, en estas fechas se levantan las primeras instituciones hospitalarias. Enrique Egas será el responsable del diseño del Hospital de la Santa Cruz; Covarrubias se hace cargo de la construcción del Hospital Tavera, edificio de planta rectangular que presenta en su interior dos patios separados por una crujía. En estos años finales del siglo XVI El Greco llega a Toledo. Entre sus primeros clientes cuenta con la catedral, para quien pinta el Expolio de Cristo. Pero serán nobles y clérigos toledanos quienes le encumbren con sus encargos, conservándose en Toledo su obra maestra: el Entierro del señor de Orgaz. Pintado hacia 1588 para la iglesia de Santo Tomé, fue un encargo de su párroco. Instalado en la capital castellana, El Greco llevó una vida intensa, rodeado de un lujoso boato. En su Casa Museo se pretende reflejar ese modus-vivendi que tanto sorprendió a sus austeros vecinos. Su hijo Jorge Manuel se dedicó a la arquitectura, siendo el autor de las trazas del Ayuntamiento. Situado frente a la portada catedralicia y el palacio Arzobispal, configura una de los enclaves más atractivos de la villa. A partir del siglo XVII Toledo se convierte en una ciudad conventual. Las órdenes religiosas proliferan y los monasterios ocupan los solares de antiguos palacios. El establecimiento monástico toledano por excelencia es San Juan de los Reyes, fundado en el siglo XV por los Reyes Católicos. Juan Guas es el autor de las trazas del convento, aunando las formas del gótico nórdico con la tradición mudéjar hispana. Declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, las calles y plazas de Toledo ofrecen al viajero más de dos mil años de historia, que deben ser recorridos en varias etapas, disfrutando del encanto de la que fue Ciudad Imperial.
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Parece ser que el significado de Toletum sería "lugar en alto", debido a la particular orografía de la ciudad. Asentamiento poblado desde la Edad del Bronce, entre los siglo IV y III a.C. ya aparece como una ciudad carpetana de la Celtiberia. En el año 192 a.C. es conquistada por las legiones romanas, dirigidas por Marco Fluvio Nuvilor, e incorporada a la provincia Cartaginense, apareciendo en los textos de los historiadores clásicos. Así, el primero de ellos es Tito Livio, quien la define como "una pequeña población fortificada". El periodo de dominación romana en la urbe trajo consigo su reconstrucción y amurallamiento, pasando de ser considerada una acrópolis fortificada a un municipio de gran valor estratégico. Se la dotó de grandes edificios, un sistema de cloacas, un acueducto e, incluso, de un grandioso circo. Desgraciadamente, poco se ha conservado en Toledo del periodo romano; todavía se pueden ver, en los sótanos de la Mezquita de las Tornerías, los depósitos intermedios o "castellum aquae" y, en la calle de San Ginés, la famosa cueva de Hércules de la que habla la leyenda. En la plaza de Amador de los Ríos encontramos bóvedas y estructuras que parecen pertenecer a las Termas y, por último, cerca del puente de Alcántara, todavía pueden verse restos del acueducto que abastecía de agua a la ciudad. El programa romano de construcción de calzadas otorga mayor importancia a la ciudad, al ser un nudo de comunicaciones importante en la vía que enlaza las importantes ciudades de Emerita Augusta con Caesaraugusta. Además, durante la época de Octavio Augusto, en Toletum se realizan numerosas construcciones públicas, lo que continuará en los años siguientes. En tiempos de la República, Toletum obtuvo el derecho de acuñación de moneda, siendo famosas y célebres también sus espadas y cuchillos, como atestigua el poeta Gracio Falisco en su obra "Cynegético". Existe cierta polémica entre los historiadores, que creen que Toledo fue una colonia romana, a pesar de la inexistencia de textos que lo demuestran; lo que sí es cierto es su importancia como municipio, figurando en los itinerarios de cónsules y pretores. La descripción de los caminos que pasaban por ella, el establecimiento del tribunal contra los cristianos, bajo el pretor Daciano, en tiempos de Diocleciano, o el primer Concilio cristiano en el año 400, dejan constancia de su importancia. Los restos arqueológicos permiten afirmar que, a partir del siglo I, se produjo la expansión del casco urbano y la creación de un área lúdica y de recreo con el circo y el anfiteatro, desaparecido, en el actual barrio de las Covachuelas. También aquí encontramos restos de villas suburbanas decoradas con mosaicos polícromos, de los que se conservan dos, y restos de una necrópolis a la altura de la Avenida de la Reconquista, de la que se han hallado tres tumbas. Toletum se convirtió pues en una ciudad de cierta envergadura, con dos áreas bien diferenciadas, la político-administrativa y religiosa, en el interior del recinto amurallado, y la lúdica, fuera de las murallas. La crisis y disolución del imperio Romano de Occidente supuso la entrada en la Península Ibérica de pueblos bárbaros. Primero los alanos y luego los godos conquistaron la ciudad, estableciéndose en ella una parte de éstos últimos e instaurando una monarquía.
Personaje Literato Político
Desde su juventud ya tiene una destacada participación en la vida política. Se inscribió en el Partido Socialista. En 1919 con la revolución del Baviera ocupa la presidencia del comité central de obreros, campesinos y soldados. En consecuencia es condenado a prisión. En los cinco años que permanece encarcelado escribe "El libro de las golondrinas" y "El día del proletariado: réquiem por los hermanos asesinados". Seguidor del expresionismo, de sus obras teatrales hay que mencionar "La metamorfosis", "Hombre masa", y "Los destructores de máquinas", entre otras.
Personaje Arquitecto Escultor
Formado como escultor en Valencia y Madrid, en 1799 fue nombrado director de escultura de la Academia mexicana de San Carlos, por lo que hubo de desplazarse a Veracruz. En México se dedicó fundamentalmente a la arquitectura, encargándose de la realización de varias obras de la catedral, como el remate e la calle central de la fachada y la cúpula del crucero. Su mejor trabajo es la Escuela de Minería, del periodo 1797-1813.
Personaje Literato
Huérfano desde niño, se educa con sus tías en un ambiente religioso y culto. Prosigue sus estudios en Kazán, donde cursa leyes y aprende idiomas orientales. Decepcionado por los ancestrales métodos de enseñanza deja su formación para convertirse en autodidacta. La Biblia se convierte en uno de sus libros de cabecera, al igual que las doctrinas de Pushkin y Rousseau, entre otros autores. En estos días realiza viajes por las principales ciudades de su país y empieza a escribir su diario. En 1851 publica "Relato de la jornada de ayer" y otros cuentos que saldrían en una revista. Un año después se alista en el ejercito y participa en varios conflictos. De la experiencias vividas en este tiempo surge "La tala del bosque", "Una tormenta de nieve", "Dos húsares" y los "Relatos de Sebastopol". A su vuelta a San Petersburgo vio como se había convertido en un escritor de prestigio. A finales de los años cincuenta realiza un recorrido por Europa. En este viaje entra en contacto con personalidades como Proudhon y Dickens. Cuando regresa a Rusia edita "Yásnaia Poliana" una publicación que le sirve para expresar sus ideas y sigue escribiendo algunos títulos como "Los cosacos" y "Guerra y paz", la obra que le consagraría. Como escritor también cultivó el teatro y fue un gran estudioso de los filósofos (Homero, Platón). Su segundo éxito literario fue "Ana Karenina" de 1876. Con "Confesión" inicia la publicación de una larga lista de obras que buscan un sentido filosófico y religioso. Otros libros con los que siguió cultivando el éxito fueron: "La muerte de Iván Ilich", "El padre Sergio" y "Resurrección".
termino
acepcion
Cultura mesoamericana radicada en el altiplano mexicano, cuyo florecimiento se produjo entre los siglos IX y XII.