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obra
La trayectoria de Carracci fue marcada profundamente por la visita que realizó a Venecia. Si antes de Venecia sus mentores pictóricos habían sido los manieristas Correggio y Parmigianino, el descubrimiento del Veronés y sobre todo de Tiziano transformó la concepción de su pintura. La opulencia, la sensualidad y el color pasaron directamente a la obra del creador de la corriente clasicista en el Barroco italiano. En el cuadro Carracci nos presenta una escena íntima de la vida de la diosa Venus, situada en una galería exterior de un palacio suntuoso. La diosa está recostada, semidesnuda, observando en un espejo los resultados del trabajo de sus ninfas y amorcillos. Mientras dos le arreglan el cabello con trenzas y tenacillas para hacerle rizos, otra en el fondo elige los pendientes. Un amorcillo ayuda a Venus a sujetar el espejo, otro selecciona los perfumes, un tercero rebusca en un cofre los collares para Venus. A los pies, otro niño arregla las sandalias de la diosa y, a lo lejos, un último niño trae el ánfora con los perfumes y los ungüentos. Todo es lujo y placer en el cuidado del cuerpo. La luz de un suave tono dorado presta homogeneidad a las diversas figuras, blandas y suaves.
lugar
Personaje Militar Político
No se distingue especialmente dentro del Ejército hasta 1931, en que, con el grado de coronel, manda las tropas que penetran en Manchuria. Mientras madura la idea de formar la Esfera de Coprosperidad, surge en el país una sociedad secreta, de composición militarista y carácter nacional-reformista, la Tosei-ha. Tojo se encuentra entre sus promotores. El ascenso de esta organización impulsará la carrera meteórica de Tojo. En 1937 es general y jefe del Estado Mayor japonés que opera en la provincia china de Kuangtung. Ese mismo año regresa a Tokio para desempeñar la vicepresidencia del Ministerio de la Guerra. En 1939 se hace cargo de la aviación militar y en 1940, del Ministerio de la Guerra. En 1941 los partidarios dentro del gobierno japonés de la negociación con los Estados Unidos pierden ante los que propugnan la guerra, dirigidos por Tojo. La crisis de gobierno se solventa con el acceso de Tojo al poder, desde donde ordena el ataque contra Pearl Harbor. La desastrosa marcha de la contienda, cuyo final está sentenciado tras la batalla del mar de las Filipinas, le obligó a dimitir. Tras la rendición del Japón trató de suicidarse. Malherido, fue apresado, curado y después condenado por los norteamericanos como criminal de guerra. Murió ahorcado.
fuente
Arma oficial de los soldados del Ejército Rojo, llevaba un cargador con 10 cartuchos. Funcionaba por recuperación de gas.
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Copiada esencialmente de las armas ideadas por Browning, sobre todo la de 1911, esta pistola rusa no está entre las más conseguidas estéticamente. Pero, por lo que se refiere a simplicidad y funcionalidad, es imbatible, pudiendo ofrecer soluciones constructivas que dan envidia al arma americana. Sobre todo después de la Primera Guerra Mundial y de la caída de los zares, a la hora de realizar nuevas armas en la Unión Soviética se buscó siempre obtener el máximo con el mínimo gasto. Los responsables del Soviet Supremo y los altos oficiales del Ejército Rojo recordaban muy bien la escasez de armas que caracterizó al ejército ruso durante los últimos años de la guerra, tanto que se produjeron algunos episodios de locura, en los que las tropas se enviaban al ataque con el estómago lleno de vodka, pero con las manos vacías y con la orden de quitarle las armas al enemigo. Para evitar que se repitieran situaciones como ésta, la solución era sólo una: idear armas simples. Simples para que fueran rápidas de realizar en los pocos arsenales del Estado que existían, en donde la preparación también era escasa. Simples para que se pudieran realizar en grandes cantidades incluso con maquinarias no muy modernas. Simples para que no pesaran demasiado en los siempre escasos balances del Estado soviético. Este estado de cosas y esta mentalidad las conocía perfectamente Fedor Vasilevich Tokarev, quien había dado sus primeros pasos como aprendiz de herrero entre el hierro y el fuego de la forja, y a quien el hierro y el fuego de la guerra le había conocido como oficial, después de haberse diplomado como armero en la escuela de guerra. Sin embargo, Tokarev no vivió durante mucho tiempo la experiencia en el frente de la Gran Guerra: su capacidad era suficientemente conocida como para arriesgarse a perderla por culpa de una estúpida bala austríaca. Fue reclamado casi de inmediato para confiarle la dirección de un taller industrial. Terminada la guerra, a comienzos de los años veinte, se le confió la responsabilidad técnica del arsenal de Tula. Es entonces cuando su nombre se hizo famoso incluso fuera de las fronteras de la URSS. La Gran Guerra demostró la enorme superioridad de las pistolas semiautomáticas en relación con los revólveres, especialmente las de la segunda generación, cuyo mayor representante en aquél momento era la Colt 1911, la pistola más simple y eficaz de todos los modelos nacidos a caballo entre un siglo y otro, como la Bergmann, las Mauser y las Steyr, e incluso la misma Luger. Los oficiales rusos habían combatido empuñando el revólver Nagant, interesante pero decididamente superado por la historia. Al Ejército Rojo le servía una pistola eficiente, económica y, tal vez, incluso mejor (al menos en apariencia) que las de los países occidentales. Tokarev conocía muy bien las armas europeas y americanas, tanto como las excelentes posibilidades de la industria siderúrgica y de los arsenales soviéticos destinados a las armas ligeras. Era impensable desarrollar armas complicadas de producir, como las alemanas Mauser C 96 o la P08. Lo único inteligente era inspirarse en las simples y geniales soluciones ideadas por el gran Moses Browning puestas en práctica en las pistolas producidas por la Compañía belga FN y la americana Colt. Sin embargo, la patente de la Colt 1911 terminaba en 1928, lo que obligó a Tokarev a esperar buscando día a día cómo simplificar el trabajo de Browning y, si fuera posible, mejorarlo, algo así como tener que afrontar una empresa titánica. La inteligencia y la paciencia no eran dotes de las que carecía este gran proyectista ruso que consiguió perfeccionar incluso la ametralladora Maxim. En 1930, finalmente, nació la pistola que esperaba la Armada Roja desde hacía más de diez años: la TT 30, iniciales de Tokarev y del arsenal de Tula. Era un arma que concentraba en sí misma las dotes peculiares de las pistolas FN Browning y Colt 1911, como la línea y el extractor lateral de la parte derecha del fuste (Colt 1902) y el sistema de cierre estable con cañón que se abaja a través de una biela móvil (Colt 1911). El arma tenía algunas particularidades más que la hacían inútilmente complicada, como por ejemplo el fuste con un bloque que se insertaba en la parte posterior de la empuñadura y que contenía el muelle del gatillo. Unos cuantos retoques y, en 1933, la versión TT 33 se encontraba en las cartucheras de los oficiales de la Armada Roja, en las que estará hasta 1954, año en el que oficialmente (aunque no del todo) será sustituida por la pistola Makarov. No es el caso de alargarse aquí sobre el funcionamiento de la TT 33, ya que no se diferencia demasiado de la Colt 1911. Resulta mucho más interesante observar cómo el hábil Tokarev consiguió adaptar a las exigencias y a las posibilidades soviéticas las soluciones del genial mormón americano. Para empezar, el fuste de la pistola soviética es mucho más simple que el del arma americana; en efecto, en la Tokarev no existe el seguro manual y mucho menos el dorsal que hay en la Colt y que impide el disparo si el arma no se empuña correctamente. En la parte izquierda del fuste se encuentra la palanca que bloquea y desbloquea la corredera, retenida en su sede mediante una simple arandela elástica colocada en la parte derecha del fuste. Otro elemento estudiado para simplificar la realización lo encontramos en el cañón, cuyos dos salientes que se encajan en la parte superior de la corredera (y que determinan el cierre en el momento del disparo) no se obtienen con lentas operaciones de fresadura (como en la Colt o en la TT 30), sino por simple y rápido torneado; en efecto, tienen el aspecto de dos anillos, aunque es sólo la parte superior la que "trabaja". Otro elemento de simplificación en relación con la Colt 1911 se refiere al cierre anterior de la corredera, que en la Tokarev se obtiene mediante una hebilla de encaje que sujeta directamente el muelle de reperación, el cual no tiene (como en la Colt) un tubo guía; esto puede provocar que el muelle se enganche durante las operaciones de montaje del arma, pero representa un buen ahorro en realización. Sin embargo, como hemos apuntado, Tokarev no se había propuesto sólo realizar un arma más simple que la Colt 1911, sino que se proponía también mejorarla. Y lo consiguió, al menos por lo que se refiere a la cadena de disparo. El técnico ruso reagrupó todo el grupo de disparo en un elemento móvil que contenía el desconector, el diente de disparo con su correspondiente muelle de espiral y el martillo, todo ello desmontable sin necesidad de utilizar instrumentos y colocado en la parte superior del castillo, justo detrás del cargador. Sólo esto ya es una ventaja en caso de desgaste, ya que basta sustituir todo el elemento, cosa que no presupone la presencia de un armero, sino que basta con tener la pieza de recambio. Pero hay algo más: en este grupo de disparo, Tokarev fijó dos robustos brazos que se alinean con las guías de deslizamiento de la corredera, que sirven para guiar correctamente el cartucho desde la salida del cargador hasta la recámara, función que normalmente realizan (como en el caso de la Colt) los labios del cargador, que obviamente son de lamas y están sujetos a deformaciones en caso de golpe, haciendo difícil, y a veces hasta insegura, la alimentación del arma. De estos dos brazos, el de la derecha, el más corto, realiza también la misión de expulsar los casquillos vacíos. Lo de la correcta alimentación de las pistolas automáticas ha sido siempre el punto débil de dichas armas, la principal causa de sus encasquiIlamientos; Tokarev resolvió el problema brillantemente y con el mínimo gasto, dando a luz una solución que hace que su arma, sólo por ello, pueda entrar en la historia. En la práctica, en la TT 33, el cargador sirve sólo como "distribuidor" de cartuchos, dejando a los dos sólidos salientes del grupo de disparo la misión fundamental de guiar correctamente el cartucho hasta la recámara. Sobre la eficacia de dicha solución, favorecida incluso por la pequeña inclinación del cargador que se encuentra en la empuñadura, casi a 90° del fuste, no se puede tener ninguna duda ya que ha sido probada satisfactoriamente en decenas de guerras en todos los frentes y latitudes, tanto con tórrido calor, como con temperaturas de menos 20?°C, en la nieve y en la arena. Tokarev quería realizar una pistola que disparase siempre y en cualquier circunstancia, y lo consiguió. El hecho de que el arma no haya cuidado el sistema de seguridad dice mucho sobre el objetivo del proyectista, el cual se limitó a ofrecer al tirador la seguridad que le da el martillo bloqueado en un robusto taco de media monta. El percutor de la TT 33 no es de tipo inercial, sino que es más largo que su sede y apoya con la punta en el cebo del cartucho, lo que impide (por evidentes motivos de seguridad) tener el arma con el cartucho en la recámara y el martillo bajado. A los oficiales de la Armada Roja no les quedaba más que llevar el arma descargada en la cartuchera y colocar el cartucho en el cañón inmediatamente antes de utilizarla; o bien, tenerla con el cartucho dentro y el cañón a media monta, armándolo completamente en el momento de utilizarla con un rápido golpe de pulgar. En la tensión del combate, no eran raros los episodios en los que una pistola no disparaba porque se habían olvidado quitar el seguro. El hecho es que los protagonistas de tales desventuras, con frecuencia no tenían después la posibilidad de contarlo. Una lección que habla por sí sola de la necesidad de hacer armas simples para el combate, como bien lo sabía el ex soldado Fedor Tokarev, incluso mejor que Browning.
lugar
Actual capital de Japón y una de las ciudades más grandes del mundo, pues más de la cuarta parte de los 121 millones de habitantes del país viven en un perímetro de 50 km., a partir de las murallas y fosos del Palacio imperial de Tokio, que se encuentra en su centro. La tierra recuperada de la bahía sostiene un emporio industrial, cuyos productos van desde libros y artículos eléctricos hasta maquinaria pesada. Está situada en el límite de la llanura de Kwantó y su casco urbano se extiende a lo largo de las dos orillas del río Sumida. El nombre Tokio significa "capital del Este" y es reciente, ya que sustituyó al nombre de Edo ("estuario") cuando ésta pasó a ser la capital del imperio unificado en época de la Restauración Meiji (1867). El origen de Edo es muy antiguo, ya que a finales del siglo XII está documentada su existencia como aldea de pescadores. A partir de 1457 comenzó a adquirir cierta importancia, al establecerse allí una fortaleza e iniciar un rápido desarrollo. Su fundación se remonta al año 1590, dándole el nombre de Edo, y convirtiéndose pronto en el cuartel general de Ieyasu (1603), el primero del clan Shogun o señores guerreros Tokuwaga. Ieyasu mantuvo vigilados a los displicentes señores guerreros provinciales, exigiéndoles que construyeran y mantuvieran amplias residencias en su capital. En escaso tiempo pasó a ser un importante centro urbano, comercial y militar (tras la reconstrucción del castillo), superando a mediados del siglo XVIII el millón de habitantes. Edo pasó a ser la capital del imperio Meiji en 1867, con el nombre de Tokio y continuando con su extraordinario crecimiento. La primera mitad del siglo XX abrió un periodo de cambios muy fuertes tanto en el país como en la capital, ya que un terremoto en 1923 destruyó casi completamente todos los edificios que en ella había. Reconstruida en 1932, continuó con su expansión hasta absorber una serie de poblaciones periféricas. Sin embargo, Tokio sufrió una nueva destrucción durante la II Guerra Mundial, principalmente, entre los años 1944-45, que redujeron la ciudad a cenizas. No obstante, la reconstrucción se llevó a cabo en el tiempo record de ocho años, convirtiéndose en la actualidad en una de las ciudades más pobladas del mundo. Tokio se subdivide en 23 barrios administrativos y un núcleo central, donde se asienta el Santuario Meiji. Está dividida en dos sectores: Yamata o ciudad alta, sede de las principales instituciones culturales, extendiéndose sobre terreno aluvial; Shitamashi o ciudad baja, de carácter industrial y comercial, edificada sobre un terreno que hace sólo tres siglos estaba ocupado por una baja laguna que se formaba y desaparecía según la alternancia de las mareas. Los restantes barrios se extienden alrededor del núcleo central hasta perderse de vista, uniéndose casi de forma continuada con las ciudades vecinas de Kawasaki, Yokohama, Ichikawa y Kawaguchi; el más tradicional de todos ellos es el barrio de Asakusa, donde se sitúa la puerta de Kaminari-mon, que sirve de entrada al barrio y da la bienvenida a todo aquel que accede a él. Es posiblemente la zona con mayor encanto de Tokio y allí encontramos el templo de Senso-Ji. A raíz de las guerras y los terremotos, la urbe ha perdido gran parte de sus edificios antiguos; sin embargo, todavía conserva algunos de notable interés, como el Castillo de Edo, convertido en Gosho Kyujo o palacio imperial y numerosos templos de construcción reciente, pues, si bien la fundación de algunos se remonta a los primeros siglos de la era cristiana, fueron destruidos en el transcurso de los siglos por incendios o terremotos. Uno de los más importantes es el dedicado al emperador Meiji (1920).
contexto
Japón no había sufrido ninguna derrota militar desde que inició su proceso de modernización, y la tendencia a considerarse imbatible se generalizó al vencer a Rusia en 1905 y demostrar que la superioridad de los blancos era un mito. El centro de las apetencias exteriores era China y, en especial, Manchuria. La industria de las islas podía beneficiarse de carbón, esquistos bituminosos y fundiciones en explotación, mientras el trigo y la soja le tentaban como país superpoblado. En 1902, Japón firmó un tratado de cooperación con Inglaterra que contribuyó a organizar la Marina de guerra. En la guerra de 1914, la alianza le permitió tomar Tsingtao y Shantung, concesiones alemanas en China, y las colonias germanas de las islas Marshall, Carolinas y Marianas. El tratado de Versalles confirmó las ocupaciones, pero las apetencias sobre China se frustraron en 1915 por la oposición norteamericana a las 21 demandas de Tokio. Recelosa Inglaterra, se negó en 1921 a renovar el tratado de 1902, y todas las potencias coloniales mantuvieron parecida actitud, que halló su contrapartida en la desconfianza de los japoneses hacia las potencias coloniales. Cuando Japón se convirtió en una potencia moderna, formó su Ejército de nueva planta con ayuda de instructores prusianos. El cuerpo de oficiales era de origen campesino y tenía una ideología autoritaria, expansionista, aunque contraria a los capitalistas, a quienes consideraba rivales de su poder. Desde la guerra chino-japonesa de 1895, el Ejército japonés apuntaba a China como salida natural y presionaba para ocuparla, coincidiendo en esto con los capitalistas del país, a pesar de sus enemistades políticas. El sentimiento contra los blancos se exacerbó cuando los Estados Unidos excluyeron a los asiáticos de sus cupos de inmigrantes e Inglaterra construyó la base naval de Singapur, que era una medida cautelar ante el expansionismo japonés. Los oficiales de la Marina de guerra achacaban a los políticos civiles haber aceptado el tratado de limitación naval de Washington de 1921, con un índice 3 para la flota nipona, mientras los ingleses y americanos se concedían un 5. Militares y marinos constituían un verdadero partido político que presionaba para hacerse con más poder y explotar todas las oportunidades demagógicamente, pues, mientras clamaba contra el tratado de Washington, incumplía sus resoluciones referidas al tonelaje y artillería de los buques. La crisis del 29 sirvió también de pretexto a los oficiales para atacar nuevamente a los políticos y presentar la conquista de China como única solución a los problemas económicos.
termino
Personaje Militar
Nació en el seno de una familia campesina del distrito de Jaroslav en 1894. En 1915 es subteniente y termina la guerra como comandante. Tras el triunfo de la revolución de 1917 se une a los bolcheviques e interviene en la guerra civil que se entabla contra los ejércitos blancos. Destacado hasta el inició de la guerra en la región de los Urales, interviene posteriormente en el asedio de Stalingrado a las órdenes del general Eremenko. En 1943, una vez ascendido a general, manda los frentes de Ucrania, al sur de las líneas de batalla establecidas. En ese plano impulsa la retirada del enemigo hacía el río Dniéper. Junto con Eremenko libera la península de Crimea y, marchando en dirección oeste, ocupa Bucarest en agosto de 1944. Más tarde, entrará en Sofía y Belgrado, donde tratará con las fuerzas partisanas de Tito. Ascendido al grado de mariscal, Tolbukhin entra, de acuerdo con Malinovsky en Budapest y Viena. A partir del final de la guerra se establece en territorio austriaco como comandante de las fuerzas soviéticas de ocupación. Muere en el año 1949.