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Personaje Político
Se licenció en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y se inició y formó políticamente en el ámbito del Movimiento Nacional. Fue procurador en Cortes por Avila, gobernador civil de Segovia, director general de Radiodifusión y Televisión, vicesecretario general del Movimiento Nacional y ministro secretario general del Movimiento. El 3 de julio de 1976 fue nombrado por el Rey presidente del Gobierno de la terna propuesta por el Consejo del Reino. Comenzó una estrategia destinada a desmontar las antiguas estructuras políticas y establecer las bases jurídico-políticas de un nuevo sistema democrático. Asumió la dirección de la naciente UCD y bajo tales siglas obtuvo el acta de diputado por Madrid en las elecciones generales de 1977 y de 1979. El debilitamiento de su posición política le llevó a su dimisión como presidente del Gobierno en febrero de 1981. Al año siguiente abandonó la UCD y creó el CDS, una pequeña formación política con la que salió elegido diputado por Madrid en las elecciones de 1982, 1986 y 1989. En 1991 dejó la dirección del CDS y abandonó la política activa. En los últimos años su labor durante los primeros años de la democracia ha sido reconocida con numerosos premios y galardones, destacando el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia y el Toisón de Oro. A partir de 2003 se retiró completamente de la vida pública, conociéndose posteriormente que padecía la enfermedad de Alzheimer. En marzo de 2014 su estado de salud empeoró por una neumonía, falleciendo el 23 de marzo de 2014; para gran consternación del pueblo español.
Personaje
De familia humilde, su abuelo era ebanista y su madre costurera; se desconocen datos sobre su padre. Tuvo una hermana, Asunción. En 1526 se casó con Juan de Málaga; no tuvieron hijos. Entre 1527-1528 su marido se fue a Indias. Al dejar de tener noticias, en 1537 se fue a buscarle. Así, supo que había muerto en la Batalla de las Salinas, en Perú. Por ser viuda recibió tierra en Cuzco, donde se instaló, y una encomienda de indígenas. Allí, hacia 1538 conoció a Pedro de Valdivia, y como amantes fueron juntos a la conquista de Chile. En diciembre de 1540, la expedición llegó al valle del río Mapocho, donde fundaron Santiago de Nueva Extremadura. Este valle era extenso, fértil y con abundante agua potable; pero los naturales eran muy belicosos. Valdivia envió una embajada con regalos a los señores locales, pero estos dirigidos por el bravo cacique Michimalongo estuvieron a punto de arrasar la ciudad. Inés combatió en la defensa. En plena conquista de Chile convenció al clérigo Rodrigo González para que le enseñara a leer y escribir. El 9 de septiembre de 1541, Valdivia y un regimiento de cuarenta hombres abandonaron la ciudad para sofocar una rebelión en Cachapoal. El 11 de septiembre se produjo una batalla tremenda. Viendo que iban a ser aniquilados, doña Inés decapitó a siete caciques prisioneros y mostró las cabezas en siete lanzas: los mapuches huyeron. Al retirarse los indios, buscó entre los destrozos gallinas y cerdos: los españoles tenían que seguir comiendo para vivir. La acción de Inés fue reconocida tres años después (1544) por Valdivia, quien la condecoró. Además, desbarató las confabulaciones de Pedro Sancho de la Hoz contra Valdivia. Cuando este se fue a Perú en 1548 a buscar ayuda y afianzamiento como gobernador. Se entrevistó con Pedro de la Gasca. Sometido a Juicio de Residencia porque tenía enemigos en Chile que elevaron sus quejas, fue exculpado de todo excepto de su unión ilegítima con Inés Suárez. Obligado a traer a Chile a su legítima mujer doña Marina Ortiz de Gaete, don Pedro volvió de Perú en 1549, y casó a Inés con uno de sus mejores capitanes, don Rodrigo de Quiroga. Para entonces tenía ella 42 años. Tras casarse, llevó una vida tranquila y religiosa. Contribuyeron a la construcción del templo de la Merced y de la ermita de Monserrat, en Santiago. No tuvieron hijos. Tuvo 1500 indios encomendados en Colchagua, Peumo y Teno.
Personaje
De familia humilde, su abuelo era ebanista y su madre costurera; se desconocen datos sobre su padre. Tuvo una hermana, Asunción. En 1526 se casó con Juan de Málaga; no tuvieron hijos. Entre 1527-1528 su marido se fue a Indias. Al dejar de tener noticias, en 1537 se fue a buscarle. Así, supo que había muerto en la Batalla de las Salinas, en Perú. Por ser viuda recibió tierra en Cuzco, donde se instaló, y una encomienda de indígenas. Allí, hacia 1538 conoció a Pedro de Valdivia, y como amantes fueron juntos a la conquista de Chile. En diciembre de 1540, la expedición llegó al valle del río Mapocho, donde fundaron Santiago de Nueva Extremadura. Este valle era extenso, fértil y con abundante agua potable; pero los naturales eran muy belicosos. Valdivia envió una embajada con regalos a los señores locales, pero estos dirigidos por el bravo cacique Michimalongo estuvieron a punto de arrasar la ciudad. Inés combatió en la defensa. En plena conquista de Chile convenció al clérigo Rodrigo González para que le enseñara a leer y escribir. El 9 de septiembre de 1541, Valdivia y un regimiento de cuarenta hombres abandonaron la ciudad para sofocar una rebelión en Cachapoal. El 11 de septiembre se produjo una batalla tremenda. Viendo que iban a ser aniquilados, doña Inés decapitó a siete caciques prisioneros y mostró las cabezas en siete lanzas: los mapuches huyeron. Al retirarse los indios, buscó entre los destrozos gallinas y cerdos: los españoles tenían que seguir comiendo para vivir. La acción de Inés fue reconocida tres años después (1544) por Valdivia, quien la condecoró. Además, desbarató las confabulaciones de Pedro Sancho de la Hoz contra Valdivia. Cuando este se fue a Perú en 1548 a buscar ayuda y afianzamiento como gobernador. Se entrevistó con Pedro de la Gasca. Sometido a Juicio de Residencia porque tenía enemigos en Chile que elevaron sus quejas, fue exculpado de todo excepto de su unión ilegítima con Inés Suárez. Obligado a traer a Chile a su legítima mujer doña Marina Ortiz de Gaete, don Pedro volvió de Perú en 1549, y casó a Inés con uno de sus mejores capitanes, don Rodrigo de Quiroga. Para entonces tenía ella 42 años. Tras casarse, llevó una vida tranquila y religiosa. Contribuyeron a la construcción del templo de la Merced y de la ermita de Monserrat, en Santiago. No tuvieron hijos. Tuvo 1500 indios encomendados en Colchagua, Peumo y Teno.
Personaje
Hija de Diego Suárez Pacheco, segoviano, y María Marcayda, que era vasca. Tras vivir en Granada desde 1492 se fueron a América en el séquito de Diego Colón a la Española en 1509. Catalina y sus hermanos Francisco y Leonor llegaron a Indias un año después que sus padres, con la Virreina María de Toledo, en 1510. De Santo Domingo, marchó a Cuba como dama de compañía de María de Cuéllar, que iba a casarse con el gobernador Diego Velázquez de Cuéllar. En Cuba, vivía en casa de su hermano Juan, en Baracoa, y no tenía dote. Estando allí debió conocer a Hernán Cortés, con quien se casó hacia 1515. Cuando su marido marchó a México traicionando al gobernador, Catalina sufrió el embargo de las propiedades de Cortés por Diego Velázquez. Al terminar el proceso armado de la conquista, Cortés la llamó a México. En 1522 llegó al Río de Ayagualuco, junto a Coatzacolacos, con su hermano Juan y la mujer de este, conocida como "La Zambrana", Elvira López y un hombre de apellido Diosdado. A su llegada a México fueron recibidos por Alonso de Sandoval y Bernal Díaz del Castillo, hombres de confianza de Cortés, que los condujeron hasta la ciudad. Catalina Suárez llegó cuando Malinalli acababa de dar a luz a Martín Cortés. Mujer de delicada salud, había tenido algunos episodios cardiovasculares serios. En todo caso, hablaba a las mujeres de su compañía de los malos tratos de su marido. La madrugada del 1 de noviembre de 1522 Hernán Cortés organizó una fiesta en su honor en su casa de Coyoacán, en la ciudad de México, Catalina se retiró pronto. A medianoche Don Hernán pidió ayuda, pero nada se pudo hacer. Catalina estaba muerta con el cuello lleno de moraduras.
obra
Al final de 1883 Vincent se siente solo y decide regresar a su casa paterna en Nuenen, iniciándose un fecundo periodo artístico que durará hasta su marcha a París en 1886. En su deseo de mostrar la vida de los campesinos y trabajadores nos presenta una típica subasta de madera en dicha ciudad holandesa. Las figuras rodean al subastador, apareciendo de espaldas como en La lotería. Son personajes anónimos, tremendamente naturalistas, enlazando con las teorías de su apreciado Millet por cuya pintura sentía Vincent especial devoción. Las tonalidades empleadas por el joven artista son oscuras, abundando el marrón y el negro, dominando el color la composición y dejando en un segundo plano al dibujo. Vincent pretende expresar sus sentimientos con el color y hacer una crítica a las injusticias de la sociedad que le ha tocado vivir, enlazando con las teorías socialistas con las que el maestro comulgaba.