Santa Dorotea sufrió la persecución de Diocleciano y consiguió la conversión de dos mujeres que habían sido enviadas para que abjurara de la fe cristiana.
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obra
Zurbarán realizó a lo largo de su vida abundantes imágenes de santas y vírgenes mártires, como esta Santa Dorotea. El rasgo principal que las define es la sensibilidad con la que están tratadas y el aislamiento majestuoso de sus figuras recortadas contra un fondo neutro oscuro, que en este caso se ve acentuado por el bello perfil de la santa. Otro rasgo definitorio son las atrevidas combinaciones de color que el pintor aplicaba sobre los riquísimos vestidos de sus santas, como este traje de seda rosa adornado con un mantón amarillo rayado en negro. El tratamiento es muy similar al de otros ejemplos como Santa Apolonia, Santa Eulalia, etc.
Personaje
Político
Pocas emperatrices romanas impulsaron tanto la fe cristiana como santa Elena, la madre de Constantino y esposa de Constancio Cloro. Se considera que descubrió la cruz de Cristo, una de las reliquias más importantes de la Cristiandad. Ella fue también la responsable de la destrucción del templo de Venus en Jerusalén.
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Para la pequeña capilla subterránea de Santa Elena en la iglesia de la Santa Croce in Gerusalemme en Roma, el archiduque Alberto, gobernador de los Países Bajos, encargó a Rubens un retablo sobre santa Elena. El panel central muestra a la leyenda de la madre del emperador Constantino el Grande, el primer emperador cristiano. Santa Elena, en su viaje a Tierra Santa, descubrió la cruz en la que Cristo fue crucificado. Usualmente, la santa aparece retratada como una matrona y coronada; en la escena que contemplamos, es un ángel el que corona a la santa que viste elegantemente, como corresponde a su estatus. La figura se ubica ante una arquitectura, apreciándose al fondo una balaustrada con columnas salomónicas decoradas con relieves, recordando a algunas escenas de Rafael e incluso al Parmigianino. La santa está inspirada en el estilo de Otto Vaenius. Las figuras de los ángeles, en escorzadas posturas, serán una de las notas identificativas del estilo personal de Rubens, dotando de dinamismo a una escena en principio estática. Las calidades de las telas y el efecto detallista serán características típicas del pintura flamenca pero la masa arquitectónica es un elemento habitual en la pintura renacentista, unificando Rubens así dos estilos en principio contradictorios. La Coronación de Cristo era uno de los paneles que también formaba parte del encargo.
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La serie de santas de cuerpo entero realizados por Zurbarán hacia 1635-1640 tuvo muchísimo éxito, por lo que es muy posible que se preocupara por realizar otra serie, en este caso, de medio cuerpo siendo uno de los más destacables esta Santa Eufemia, una virgen de Calcedonia martirizada en el siglo IV, cuya fiesta se celebra el 16 de septiembre; porta la sierra que le sirve de atributo. De nuevo es el realismo la palabra que define la pintura de Zurbarán al presentarnos a una muchacha joven y bella exenta de idealización, con los grandes ropajes que caracterizan su pintura, marcando siempre perfectamente los pliegues. El colorido rojo empleado viene determinado por la simbología del martirio que sufrió.
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La relación entre esta Santa Eufemia y la Asunción de la Virgen que Mantegna pintó en la capilla Ovetari la encontramos en el marco arquitectónico que rodea a ambas obras. La santa se enmarca en un arco de medio punto con un profundo desarrollo del espacio al formarse tras ella una bóveda de cañón típicamente romana. La enorme figura de la santa ocupa buena parte del espacio, acompañada de un león que le muerde la muñeca izquierda como símbolo de su atributo. Porta la palma del martirio y una vara de azucenas como símbolo de pureza, apreciándose un puñal clavado en su corazón. Vestida a la moda de la Antigüedad, tiene un aspecto escultórico y monumental destacable, reforzado por el punto de vista bajo empleado. Las guirnaldas de la parte superior recuerdan al mundo antiguo que tan bien conocía el maestro, aportando regularmente en sus trabajos detalles de erudición arqueológica. La nota expresiva del rostro de santa Eufemia la aleja de la frialdad de otros artistas como Piero della Francesca o Botticelli.
Personaje
Religioso
Fue educada en el seno de una familia noble. Coincidiendo con las persecuciones de Diocleciano a los cristianos, cuando sólo tenía doce años su madre la escondió en una finca cercana a la ciudad. Pero la niña huyó de noche y se presentó ante un tribunal confesando su fe cristiana. A pesar de ser obligada a renegar de su religión y aceptar la los dioses romanos, ella se negó una y otra vez. El juez dictaminó que fuera cruelmente martirizada hasta morir. En su ciudad natal, concretamente en el lugar donde se fue torturada, se construyó una basílica.
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El tono de esta Sagrada Familia es completamente opuesto a la solemne Natividad de Martin Schongauer, con la que nos gustaría compararla por la cercanía en fecha y espacio de ambos artistas. El Maestro del Livre de raison nos ha planteado una escena cotidiana, íntima, muy del talante humorístico del autor de Juegos de niños y Perro rascándose. Sentados en el jardincito de un precioso castillo medieval, con su pináculos y sus almenas, la Virgen sostiene a su hijo mientras que San José, más joven de lo que habitualmente se le representa, se ha escondido tras el banco de piedra y hace rodar por el suelo algunas manzanas que divierten al niño.La ternura, la cotidianeidad, lo espontáneo y relajado del ambiente convierten a esta imagen en la antítesis de la Natividad de Schongauer, hierática, un modelo de devoción más que un modelo de referencia diaria como el que propone el Maestro.
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Tradicionalmente, la exposición de la Santa Faz se había mostrado de una manera solemne y emblemática, con el paño de la Verónica exhibiendo el rostro de Cristo, sostenido dignamente por ángeles. Pero Durero da la vuelta a esta iconografía tradicional y nos muestra una violenta espiral en la que un gran ángel alza por los aires el paño, inflado por el aire como si fuera una vela que arrastra al propio ángel. Abajo, siguiéndolos a duras penas, otros tres ángeles llevan los instrumentos de la Pasión. Resulta poco justificable tanta agitación, tanto dramatismo, en lo que no era sino una sencilla exposición del rostro de Cristo al fiel devoto.