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Personaje Religioso
Nacida en Eisleben, pertenecía a la orden cisterciense. Su pensamiento está impregnado de un profundo misticismo. Escribió el "Liber specialis gratiae". Extendió la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
lugar
Personaje Religioso
Hilda era la hija de un sobrino del rey Edwin de Northumbria. Fundó la abadía de Whitby y permitió la entrada tanto de hombres y mujeres en ella, preparando de esta manera la importante escuela teológica que se desarrollará en este lugar. En un primer momento se opuso a las costumbres romanas introducidas en el cristianismo celta pero más tarde fueron aceptadas.
Personaje Religioso
Nacida en Bockelheim, ingresó en la orden benedictina y fundó el monasterio de Rupertsberg. Su agudeza y erudición hicieron de ella un personaje influyente en la vida pública. Autora de importantes trabajos de variada temática, como medicina, vidas de santos, sermones breves, etc. Escribió en "Scivias" sus visiones apocalípticas.
obra
Pacheco fue un conocido teórico del arte en la Sevilla del Siglo de Oro. Obra de su taller, que hoy día se recuerda menos que su labor intelectual, es esta Santa Inés que se exhibe en el Museo del Prado. Se trata de una santa virgen martirizada por los romanos. Todos estos datos los podemos entresacar a partir de los atributos que caracterizan la imagen: su santidad queda puesta de manifiesto con la aureola que rodea su cabeza. La virginidad está simbolizada en la corona de oro y piedras preciosas. El hecho de haber sido martirizada lo conocemos por la hoja de palma que lleva en las manos: la palma es el signo de los que han muerto bajo suplicio por Cristo. Un último símbolo lo constituye el corderito que abraza, símbolo de la pureza y del triunfo de la vida sobre la muerte. Por ello se asocia tradicionalmente a Cristo. En latín, cordero es "agnus" de donde proviene el nombre de Inés ("agnes"). La pintura tiene rastros del recién finalizado Manierismo sevillano, que su autor combina con la avanzadilla del Barroco. El formato es muy vertical, por lo que la santa se adecua perfectamente al espacio longitudinal. Está captada desde un punto de vista bajo, lo que le dota de cierta monumentalidad al tiempo que baja mucho la línea de horizonte. Este recurso resalta el cuerpo de la joven contra un fondo azulado de cielo y nubes.
obra
La santa es compañera de Santa Catalina y otros dos mártires. Es igualmente una obra de mediocre factura, realizada por el taller. Las características de la misma se resumen en el comentario a Santa Catalina, por lo que a él dirigimos a los interesados.
obra
Tomando en consideración los diferentes elementos técnicos y estilísticos, esta pintura de altar puede datarse en torno a 1620. Aunque las circunstancias de su elaboración no están claras, parece ser que perteneció a la colección del Cardenal Francesco Barberini, quien lo envió como presente a Inglaterra para los Duques de York hacia 1660. Estilísticamente es un bello exponente del llamado "clasicismo boloñés", impulsado por el maduro Annibale Carracci. De este modo, esta pintura, relacionable con la Virgen del Rosario y el Martirio de Santa Inés, que realizó también el Domenichino como pinturas de altar, refleja el influjo decisivo de la escuela de los Carracci durante su estancia en Bolonia hasta su tercera visita a Roma en 1621. Su colorido armonioso y su perfección en el dibujo, en la pureza de líneas, así como la actitud de la santa nos llevan a Rafael, con cuya Santa Cecilia con cuatro santos, pintada para un mecenas boloñés, presenta grandes similitudes. El bajorrelieve de la izquierda, tras el ángel, representa el mundo pagano y sus dioses, a los que se ofrece un sacrificio, y a los que la santa de Palermo se negó a adorar, lo cual fue causa de su martirio en el año 303. El cordero es un atributo propio de Santa Inés. El ángel que corona a la santa parece tomado de la obra de Tiziano, en especial de la Ofrenda a Venus, hoy en el Museo del Prado.
obra
Una de las iconografía más queridas por Ribera sería el martirio de San Sebastián. Tras la tortura, las santas mujeres -entre las que se encontraba santa Irene- curaron al santo. En este excepcional dibujo el maestro valenciano ha captado la figura de la santa con una fuerza expresiva difícil de superar, empleado un acusado naturalismo en su rostro, manos y telas, sugiriendo incluso sus texturas. El sombreado suave y continuo en algunas zonas alterna con fuertes trazos en zigzag en otras, consiguiendo de esta manera un acentuado claroscuro que corresponde a la influencia de Caravaggio. Incluso se especula que se trata de una copia directamente del natural que después se habría adaptado a la figura de la santa. Los trazos seguros y firmes con los que consigue dotar de volumetría y expresividad a la santa denotan la elevada capacidad de Ribera en este arte.
obra
En los años finales del siglo XVIII Goya recibió el encargo de realizar tres lienzos destinados a los retablos de la iglesia de San Fernando en Monte Torrero, a las afueras de Zaragoza. Por la obra recibió 30.000 reales pero desgraciadamente no queda ningún resto de los lienzos, desaparecidos durante la Guerra de la Independencia. Sólo tenemos los bocetos preparatorios que ejecutó el maestro, auténticos "borrones" por su pincelada vigorosa y libre. Santa Isabel curando a una enferma narra un episodio de la vida de la infanta de Aragón y reina de Portugal, nacida en Zaragoza en 1271. La santa y piadosa reina está curando el pie de una enferma que milagrosamente sanaría. La mujer viste un escotado traje que permite contemplar sus desnudos senos, lo que provocó el escándalo en la ciudad, exigiéndola Goya que adecentara la figura; no existe documentación que pruebe que el artista se desplazara a Zaragoza para cubrir los senos de la enferma. La libertad pictórica del maestro en esta escena la acerca a los Caprichos realizados en estas fechas, a pesar de encontrarnos ante un boceto inicial. Luces, colores y composición atestiguan la grandeza de Goya, envidiado por todos los demás pintores de la corte. San Hermenegildo en la prisión acompañaba a este lienzo en la decoración.