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Personaje Religioso
Santa Catalina era originaria de Alejandría, cuna de una de las principales escuelas culturales. De buena familia, dedicó la mayor parte de su tiempo a defender la fe católica entre los intelectuales romanos, consiguiendo sus propósitos en algunos casos como con la emperatriz Faustina. Fue martirizada en una rueda dentada y murió decapitada por lo que sus atributos son la espada y la rueda. Es la patrona de los filósofos y los estudiantes.
obra
Rafael ha presentado a la santa mártir sólo con su rueda como atributo, eliminando el libro, la palma, la corona y la espada. La figura se sitúa en primer plano, en una postura tremendamente escorzada al elevar su mirada hacia el cielo, creando una línea ondulada de gran belleza que parece anticipar el Manierismo. Al fondo apreciamos un paisaje de clara influencia umbra, destacando las montañas transparentes y el lago donde se reflejan los árboles como si de un espejo se tratara. En el azulado cielo aparece una luz anaranjada que se identificaría con un elemento divino, iluminación que se refleja en el bello rostro de la santa. Esa tonalidad se repite en el manto de Catalina contrastando con las tonalidades frías del vestido. La admiración por la anatomía humana que manifestó Miguel Ángel motivará que el vestido se ciña al cuerpo para acentuar sus volúmenes, creando una figura de gran belleza y absoluta piedad cuyas manos se convierten, junto al rostro, en el principal centro de atención de la obra. Existe un sensacional estudio preparatorio donde se pone de manifiesto la seguridad del dibujo del maestro.
obra
En los primeros años, Caravaggio ha tratado lienzos de tema simple y escasas figuras u objetos. Sin embargo, en este lienzo se preludian ya las grandes composiciones que no tardará en realizar para importantes iglesias romanas. Pese a que la escena está dominada por una sola figura, la santa mártir, abundan los objetos de diferentes colores y tamaños que, sin embargo, poseen una armonía que los relaciona en un conjunto perfecto. El autor ha distribuido con gran sabiduría los objetos en un complejo juego de diagonales y formas geométricas, como el propio cuerpo de la santa, situado oblicuamente y apoyado por la línea de la espada, que a su vez es el símbolo de su martirio. La hoja de palma en el suelo cruza la anterior diagonal y traza una nueva línea compositiva. La estabilidad proviene de la rueda con cuchillos donde la joven fue torturada antes de que se la decapitara con la espada. El tratamiento de las telas, bordadas y con brocados es suntuoso, acorde con la condición de princesa de Catalina. Sin embargo, su rostro no es el de una dama, sino el de una muchacha de pueblo, sonrosado y sensual, lo cual nos habla nuevamente de los modelos realistas que Caravaggio prefería sobre las idealizaciones de otros estilos.
obra
Florencia fue una capital cultural extraordinaria. En su corte, dominada por los Médici, se apreciaba enormemente la pintura de Artemisia Gentileschi, seguidora del estilo de Caravaggio. Su pintura tenía que competir con el idealismo que estaba imponiendo la familia Carracci a través de sus seguidores: Guido Reni, Domenichino... Artemisia terminará por introducir la luz y el color según estos mismos modelos en su propia producción. Sin embargo, en esta Santa Catalina mantiene intacto el espíritu del tenebrismo: la blancura de la piel femenina destaca en un fuerte contraluz con el fondo neutro oscuro, a la mejor manera de Caravaggio. El realismo es otra de las bazas de la pintora, que plasmaba a sus modelos, mujeres del pueblo, vecinas, con toda fidelidad, vestidas como santas, princesas o heroínas mitológicas. Santa Catalina es un ejemplo más del tipo preferido por Artemisia Gentileschi: la santa fue una princesa martirizada por los romanos ante su negativa de renegar a su fe y por su elocuencia y dominio de la retórica a la hora de defenderse ante sus jueces. La mártir es el símbolo de la sabiduría femenina dentro del catolicismo.
obra
Santa Catalina de Alejandría fue mártir, lo cual apenas se indica en una palma abandonada sobre el libro a la izquierda de la figura. A la derecha está la corona de reina. En la mano sostiene la espada y a sus pies la rueda del martirio. Nada indica sin embargo que esta hermosa joven haya sido objeto de violencia, pues ofrece un semblante sereno y una pose dulce. El tratamiento del tema es completamente diferente al que tan sólo unas décadas antes podía haber hecho del mismo Fernando Gallego, en su Martirio de Santa Catalina. Aquí se ha elegido la sola figura de la santa, lejos del lugar del martirio y de la acción del mismo, a diferencia del hispanoflamenco, que eligió el momento más dramático. La santa responde indudablemente al modelo de belleza de Leonardo, con un rostro suavemente difuminado, inclinado con ternura hacia un lado y con una pose distinguida. Sus labios dibujan esa sonrisa triste, cuya ambigüedad hizo famoso al italiano. Sus vestidos son los de una princesa, con una túnica dorada de adornos turcos. Las joyas rodean su cuello, como el collar de hileras de perlas. Esta figura monumental se encuentra respondida en sus proporciones armoniosas por un fondo de arquitectura que sigue las medidas canónicas de Bramante, el principal teórico de la arquitectura renacentista. Yáñez pues, nos muestra un resumen espléndido de las teorías del Renacimiento aplicadas a la pintura, con un resultado de hermosa contemplación.
obra
El tríptico de Dresde recibe su nombre por el lugar donde se conserva, la Gemäldegalerie de Dresde. Las tablas que lo componen nos muestran una Anunciación en grisalla, en la parte exterior, y a la Virgen con el Niño, flanqueada por esta Santa Catalina y por San Miguel con el donante al otro lado. A Santa Catalina se la identifica por sus atributos y por la larguísima inscripción en caracteres góticos que rodea el marco. Los atributos de Catalina son la corona, puesto que era una princesa, el libro, porque su gran cultura e inteligencia la llevaron a defender su fe cristiana hasta la muerte, la espada y la rueda, que fueron los instrumentos de tortura con los que se le dio tormento. Catalina es la imagen de la inteligencia femenina y como tal aparece recogida en la historia del arte religioso en Europa.
Personaje Religioso
Nacida en Siena, Catalina Benincasa entra en la orden de Santo Domingo a los dieciséis años de edad. Mística, lleva una vida ascética y se rodea de discípulos. Partidaria de Urbano VI durante el Gran Cisma, trabajó a favor del regreso de la sede de los papas a Roma. Autora de libros devocionales, su obra principal fue "El diálogo", de carácter testamentario. Fue canonizada en 1461 y establecida segunda patrona de Roma por Pío IX.
lugar
La estrecha vinculación de esta pequeña localidad maragata, dependiente del ayuntamiento de Astorga, con la Ruta Jacobea se pone de manifiesto en la disposición de su calle principal, por la que atraviesa el Camino, organizándose la villa a su alrededor. La primera parte del nombre de la villa está relacionado con la primera advocación de su iglesia, santa Catalina de Alejandría. La segunda parte del topónimo se vincula al vocablo latino "sub montia", en las laderas del monte, indicando la situación del pueblo en una prolongada pendiente que nos lleva al puerto de Foncebadón. Está documentada en Santa Catalina la existencia de un hospital de peregrinos construido bajo la advocación de la Virgen de las Candelas del que, desgraciadamente, no quedan restos. La iglesia parroquial está dedicada a Santa María.
Personaje Religioso
La hija de santa Brígida fue la primera abadesa de la orden del Santo Salvador, destacó en apoyo de santa Catalina de Siena en su defensa de Urbano VI y del traslado de la sede papal a Roma.
obra
La obra más conocida de Esturmio, y dentro de lo que cabe la mejor, es el Retablo de los Evangelistas de la catedral de Sevilla, firmado y fechado en 1555. De entre las tablas que lo componen, todas de esa sequedad que le es propia, hay que destacar el San Lucas entronizado entre nubes sobre un retorcido roble, que no deja de tener cierto porte rafaelesco, y las Santas Catalina y Bárbara y las Santas Justa y Rufina. En estas dos últimas tablas quizás lo más apreciable sea el fondo paisajístico, con unas ruinas a la romana que denotan el conocimiento de los grabados de Heemskerck, y pequeñas escenas de la vida y martirios de las santas, realizadas con una finura muy poco habitual en el artista.