Busqueda de contenidos

obra
La mala conservación de este lienzo ha hecho pensar a algunos críticos que se trata de una obra de taller pero recientes restauraciones han dejado de manifiesto la autoría de Ribera, al igual que buena parte de sus compañeros en el Apostolado encabezado por el Salvador. El apóstol aparece de perfil, cubierto con un amplio manto -en memoria de las figuras de El Greco-, recortada su figura ante un fondo neutro gracias al foco de luz procedente de la izquierda que impacta en la figura. De esta manera se crea un atractivo contraste de luces y sombras inspirado en la obra de Caravaggio. A la hora de tomar modelos, Ribera se interesa por el naturalismo por lo que empleará personajes populares, cargados de personalidad, humanidad y espiritualidad, humanizando por consiguiente a sus personajes religiosos. Así podemos apreciar las arrugas de las manos y la frente o la pronunciada nariz del personaje, alejándose de idealizaciones. San Bartolomé y Santiago el Mayor son algunos de los compañeros del Apostolado, en el que Ribera sigue la iconografía creada por El Greco y continuada por Rubens.
obra
Aunque Piero della Francesca viajará con cierta frecuencia al demandar su arte las diferentes Cortes italianas, siempre regresaba a Borgo de Sansepolcro, su ciudad natal, donde pasó la mayor parte de su vida. Los encargos en esta villa son también numerosos, mostrándose como un artista muy vinculado a su comunidad. Para el ábside de la iglesia de san Agustín pintó un fresco que en la actualidad está muy deteriorado, como en esta imagen de san Julián cuyo bello rostro ha sobrevivido al paso del tiempo. La figura está sabiamente iluminada con una luz clara característica del maestro, resaltando el aspecto volumétrico tanto del rostro como de los ropajes, especialmente la capa, abundante en plegados. Los grandes ojos del santo sirven de centro de atención para el espectador, acentuando el gesto triste que define al personaje. El fondo oscuro sirve para dotar de mayor volumetría a la figura, destacando las líneas de los contornos, como era habitual en la Escuela florentina del Quattrocento, encabezada por Masaccio.
Personaje Científico Religioso
Descendiente de una familia de judíos conversos, fue educado por San Eugenio y se convirtió en uno de los más importantes escritores de temática religiosa. En el año 680 es nombrado arzobispo de Toledo. Como tal encabezó del duodécimo al decimoquinto concilio. Realizó importantes estudios teológicos con un estilo literario muy superior al de su tiempo. Es autor de "Liber prognosticorum futuri saeculi", donde hace una sátira del judaísmo y defiende el cristianismo. También escribió otras obras como "De sextae aetatis comprobatione" y la Vida de San Ildefonso. Desde el punto de vista político, fue un gran defensor del rey Wamba. Prueba de ello es la crónica que escribió sobre la persecución que el monarca realizó contra Paulo. Sin embargo, cambió de opinión cuando Wamba limitó los privilegios de que gozaba la Iglesia. De su obra literaria cabe destacar "Apologeticum fidei" y "Apologeticum de tribus capitulis".
lugar
Esta villa del Camino Francés se encuentra en una de las últimas etapas del camino que conducen a Arzúa. Situado inmediatamente después de Palas de Rei, el concheiro llega a esta pequeña aldea, famosa por los restos de su iglesia románica.
Personaje Religioso
San Julio fue nombrado obispo de Roma, su ciudad natal, en el año 337, siendo uno de los primeros pontífices del catolicismo. Se implicó en los debates teológicos existentes en el seno del cristianismo durante el siglo IV, enfrentándose a la herejía arriana contundentemente. San Atanasio colaboró en esta lucha aportando los planteamientos teológicos.
Personaje Religioso
El papa Gregorio I el Magno envió a san Justo a Inglaterra para extender la fe cristiana en este país. Allí fue nombrado el primer obispo de Rochester, pasando un tiempo en las Galias exiliado debido a las tensiones políticas existentes en Inglaterra. A su regreso, a petición expresa del rey Edelberto, san Justo sería nombrado arzobispo de Canterbury.
lugar
Antes de llegar a Astorga, el viajero se encuentra con San Justo de la Vega, villa situada a orillas del río Tuerto y en la vega que le da nombre. La población nació en época medieval, a la vera de la Cañada Real, vía que se remonta a tiempos romanos. Las gentes de la villa estaban dedicadas a las labores propias de la ganadería trashumante, instalándose en un primer momento en la zona hoy llamada Barrio Nuevo. El pueblo fue aumentando en población y ocupando las cercanas tierras de labor. No obstante, la localidad siempre estuvo estrechamente vinculada a Astorga. En el siglo XVIII Jovellanos hace referencia a una pujante industria de elaboración de hábitos franciscanos. Entre el patrimonio monumental de San Justo de la Vega destaca el Crucero de Santo Toribio y la iglesia parroquial, dedicada a san Justo. En la actualidad, la villa tiene una población superior a los 2.000 habitantes.
obra
El canónigo don Juan Federigui costeó la realización de una pareja de lienzos para la decoración de la Sacristía Mayor de la Catedral de Sevilla, siendo Murillo el encargado de realizarlos. Los lienzos de San Isidoro y San Leandro están colocados frente a frente y fueron colgados en las paredes de la sacristía en agosto de 1655.Igual que su compañero, san Leandro aparece sentado, en un interior cerrado por un aparatoso cortinaje rojo. Viste de blanco y lleva tiara y báculo de obispo, sosteniendo en sus manos un pergamino donde se lee una frase que recoge su defensa de la divinidad de Cristo, negada por los arrianos. Su rostro dirige la mirada al espectador, transmitiendo una sensación de energía y decisión similares a los que él empleó para luchar contra la herejía arriana. La pincelada rápida y pastosa empleada por Murillo en estos trabajos supone un paréntesis en el periodo tenebrista, a pesar de que la luz utilizada crea cierta penumbra en el fondo.
Personaje Religioso
Natural de Cartagena, san Leandro pertenecía a una de las familias más importantes de la ciudad integrada por un padre hispanorromano y una madre visigoda. La llegada de los bizantinos a la costa levantina (554) motivó el traslado de la familia a Sevilla, iniciándose un terrible destierro. Será en Sevilla donde Leandro complete su formación, posiblemente influida por la conversión de la madre al catolicismo. La pérdida de los padres motivó que Leandro quedara como tutor de sus hermanos pequeños -entre ellos san Isidoro- ingresando en un monasterio cuando se vio libre del compromiso. En el año 578 era nombrado obispo de Sevilla, participando activamente en la sublevación de Hermenegildo, hijo de Leovigildo. Se apunta la posibilidad de que san Leandro fuera el responsable de la conversión del joven visigodo al catolicismo. Hermenegildo envió a Leandro a Constantinopla para recabar apoyos para su causa, pasando el obispo tres años en la capital oriental. Estableció una fructífera relación con san Gregorio Magno y redactó la "Expositio in Librum Job". A su regreso a tierras hispalenses sufrió la persecución del monarca visigodo, siendo desterrado durante algunos años. Durante el destierro dedicó la mayor parte de su tiempo a escribir obras contra los arrianos. Regresó a Sevilla e instruyó religiosamente a Recaredo por instancias del propio Leovigildo, síntoma del cambio que se produce en los últimos años de su reinado. La conversión de Recaredo y el pueblo visigodo al catolicismo (586) fue felizmente celebrada por Leandro con la convocatoria del III Concilio de Toledo tres años después. Como fundador de la escuela teológica sevillana, se interesó por la enseñanza oral, los escritos y la formación de los clérigos.
obra
En 1665 Murillo empieza el más amplio encargo pictórico que realizó en su vida. Se trata de las obras que formarían el retablo principal, los pequeños retablos colaterales del presbiterio y los cuadros de las capillas laterales de la iglesia de los Capuchinos de Sevilla. En el retablo mayor del templo se encontraba esta obra, formando pareja con las Santas Justa y Rufina. La ubicación de ambos santos en la decoración del retablo vendría motivada porque san Buenaventura es uno de los principales santos de la Orden Franciscana mientras que san Leandro fue, según la tradición, el fundador del templo que se levantó donde fueron martirizadas las patronas de la ciudad, lugar que luego ocuparía la iglesia de los Capuchinos. Sería, por lo tanto, una alegoría de la entrega simbólica del templo por parte de san Leandro a san Buenaventura. Esa es la razón por la que éste aparece con una maqueta del antiguo templo, de traza gótica, que Murillo debió conocer a través de algún grabado. La solemnidad y gravedad de la composición ha intentado ser suavizada por el maestro gracias a los gestos de ambos santos, dispuestos en actitud dialogante. Así san Leandro aparece de perfil y san Buenaventura de frente, dirigiendo el primero la mirada hacia el segundo como queriendo transmitirle un mensaje. La figura de san Leandro ya había sido pintada por Murillo para la sacristía de la catedral, siguiendo aquí la misma iconografía, con su báculo arzobispal y mostrando una cartela donde alude a su lucha contra los arrianos mientras un pequeño ángel sostiene su mitra que alude a la condición de obispo. San Buenaventura aparece representado con la tonsura y la barba típicas de los Capuchinos, el hábito pardo y la muceta roja. Las luces empleadas crean una formidable sensación atmosférica que caracteriza la etapa madura de Murillo.