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Así es como se denomina esta Casa de estudio o el lugar donde se lleva a cabo la interpretación de la Torá y otros aspectos religiosos.
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ÍNDICE DEL CAPÍTULO Italia antes de Roma. Lacio Antiguo. Magna Grecia. Poblaciones primitivas. Etruscos. Roma: la Monarquía. Primeros reyes. Primeras instituciones y sociedad. Monarquía etrusca. Gobierno de Tarquinio Prisco. Epoca de Servio Tulio. Reformas de Servio Tulio. La religión en tiempos de Servio Tulio. El reinado de Tarquino el Soberbio. La formación de la República Romana. Sociedad Republicana. Plebeyos. Reivindicaciones plebeyas. Luchas patricios-plebeyos. Instituciones republicanas. Instituciones plebeyas. Colegios sacerdotales. Las Leyes de las XII Tablas. Roma en el contexto itálico. Roma: República patricio-plebeya. Evolución económica. Colonización latina. Fortalecimiento del campesinado. Nueva articulación del cuerpo social. La reforma de Apio Claudio. Constitución Republicana. Expansión romana. Etapas de la conquista de Italia. Tercera Guerra Samnita. Guerras de Pirro y Magna Grecia. Sicilia. Bases de la unificación italiana. Primera Guerra Púnica. Guera Ilírica. Conquista de la Galia Cisalpina. Segunda Guerra Púnica. Cartago. Motivos del conflicto. La lucha entre Aníbal y Roma. Batalla de Cannas. Guerra en Oriente. Segunda Guerra Macedónica. Liberación de Grecia. Guerra contra Antíoco III. Tercera Guerra Macedónica. Sumisión de Grecia. Relación con los reinos helenísticos. Conquista de Hispania. Tercera Guerra Púnica. Consecuencias de la expansión. Desarrollo urbanístico. Sistema provincial. Comercio y transformaciones agrarias. Nuevas relaciones sociales. Orden ecuestre. Plebs romana. Incremento del esclavismo. República Romana: desde los Gracos a la fase final. Reformas de Tiberio Graco. Tribunado de Cayo Graco. Gobierno de los nobilitas: la conquista de la Narbonense. Guerra de Yugurta. Recuperación de los populares: Mario. Consulado de Mario. Hacia la Guerra Social. Tribunado de M. Livio Druso. Dictadura de Sila. Reformas de Sila. Gobierno de Sertorio en Hispania. Revueltas de esclavos. Revueltas de Sicilia. Revuelta de Espartaco. Guerra contra Mitrídates. Crisis de la nobilitas: el poder personal. Intervención de Pompeyo. Conjuración de Catilina. Regreso de Pompeyo a Roma. Carrera política de César. Primer Triunvirato. Triunviros, Clodio y Cicerón. Guerra de las Galias. Guerra Civil y Dictadura de César. Guerra Civil. Dictadura de César. Alto Imperio (I): Augusto. Ascenso político de Octaviano. Sucesión de César. Guera de Módena. Segundo Triunvirato. De Filipos a Nauloco. Batalla de Accio. Formación del poder imperial. El mundo romano bajo Augusto. Administración del Imperio. Sociedad. Sucesión de Augusto. Alto Imperio (II): los Julio-Claudios. Gobierno de Tiberio. Administración y sociedad. La religión. Defensa de fronteras. La tiranía de Calígula. Nuevas bases del poder. Política religiosa. Política fronteriza. Caída de Calígula. Gobierno de Claudio. Acceso de Claudio al poder. Intervenciones administrativas. Política municipal. Creación de nuevas provincias. Gobierno de Nerón. Nuevas formas de gobierno. Incendio de Roma. Las finanzas. La cuestión judaíca. Las fronteras. Año de los cuatro emperadores. Italia y las provincias bajo los Julio- Claudios. Evolución social. Nuevas tendencias ideológicas. Alto Imperio (III): Flavios y Antoninos. El poder imperial. Senadores y caballeros bajo los Flavios. Roma en la política flavia. Las provincias en la política flavia. Economía y fiscalidad de los Flavios. Ejército y campañas militares. Política y cultura bajo los Flavios. Imperio durante los Antoninos. Gobierno de Nerva. El Imperio de Trajano. Administración trajana. Guerras de conquista. El gobierno de Adriano. Administración central. Las provincias bajo Adriano. Defensa fronteriza. El Imperio con Antonino Pío. Administración central. Las provincias. El gobierno de Marco Aurelio. Administración del Imperio. Peligros en las fronteras. El gobierno de Cómodo. Roma y las provincias. Las ciudades. Organización administrativa urbana. Religión y ciudad. Ciudad y economía. Alto Imperio (IV): los Severos y la anarquía militar. Los Severos. Guerra Civil. Tras la Guerra Civil. Administración central. Política religiosa. Medidas económicas. Anarquía militar. Emperadores soldados. Transición al Bajo Imperio. Sistema tetrárquico. Reformas de Diocleciano. Reforma militar. Reformas económicas. Tetrarquía sin Diocleciano. Bajo Imperio. Constantino dueño único del Imperio. Conversión y política religiosa de Constantino. Sucesión de Constantino: Constancio II. Relaciones Iglesia-Estado. Juliano césar y Juliano emperador. La cuestión religiosa. Política social de los Constantínidas. Reformas fiscales y administrativas. La dinastía Valentiniana en el poder. El Imperio occidental con Valentiniano I. Graciano, Valentiniano II y Teodosio.. Fin de Graciano y usurpación de Máximo. Teodosio: restablecimiento de la unidad imperial. Fin del Imperio Romano Occidental. Consideraciones sobre la caída del Imperio Romano Occidental. El patronato y los grandes dominios. El papel de la Iglesia. ÍNDICE POR REGIONES ROMA ·Monarquía. ·Formación de la República. ·Expansión romana. ·El final de la República. ·Augusto. ·Los Julio-Claudios. ·Flavios y Antoninos. ·Anarquía militar. ·Transición al bajo imperio. ·Bajo Imperio. CARTAGO ·Papel en la Antigüedad. ·Primera Guerra Púnica. ·Segunda Guerra Púnica. ·Motivos del Conflicto. ·Lucha de Aníbal y Roma. ·Tercera Guerra Púnica. ORIENTE ·Guerra Ilírica. ·Segunda Guerra Macedónica. ·Liberación de Grecia. ·Guerra contra Atioco III. ·III Guerra Macedónica. ·Sumisión de Grecia. ·Guerra contra Mitrídates. GALIA ·Conquista de la Galia Cisalpina. ·Guerra de la Galias. HISPANIA ·Segunda Guerra Púnica. ·Conquista de Hispania. ·Gobierno de Sertorio. MAGNA GRECIA ·Magna Grecia antes de Roma. ·Guerras de Pirro. ·Conquista de Sicilia. EGIPTO ·Roma y los reinos helenísticos. ·Egipto Ptolemaico. ·Augusto toma Egipto. CONSTANTINOPLA ·Sistema tetrárquico. ·Constantino y el Imperio. ·Los Constantínidas. VIDA COTIDIANA El trabajo y la sociedad. Trabajo agrícola. Trabajo en la minería. Los artesanos. Los comerciantes. Los financieros. El coste de la vida. La familia. La educación. Diversiones. Lengua y literatura. Las mujeres. La prostitución. La ciencia. La filosofía. El Derecho. La religión. Ciudades y casas.
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Según la leyenda, Roma fue fundada en el año 753 a.C. por los gemelos Rómulo y Remo, que habían sido amamantados por una loba. Roma se situó a orillas del Tíber, en un punto donde el río se estrecha. Asentada sobre el monte Palatino, era un lugar de paso para rutas comerciales como la Vía Salaria y otras calzadas. En su origen, Roma fue una aldea de pastores provenientes del los montes Albanos y Sabinos. En algo más de 200 años, los romanos conseguirán liberarse de los etruscos. Poco a poco iniciarán su expansión, primero por la costa del mar Tirreno; más tarde ocupando toda la Italia central y, finalmente, tomando la Magna Grecia. En la Historia de Roma se distinguen tres grandes periodos: Monarquía, República e Imperio. La Monarquía se extiende desde el siglo VIII hasta finales del siglo VI a.C. Época de fuerte influencia etrusca, en ella surge el Estado romano y se crea un nuevo sistema político. En el año 509 a.C. los romanos, libres ya del yugo etrusco, instituyeron la República. En el siglo III, una vez conseguida la unidad de Italia, comienza la expansión del Estado romano por el Mediterráneo, en la que los romanos deberán derrotar a su gran rival, Cartago, en las llamadas guerras púnicas. La primera de ellas, entre los años 264 y 241 a.C., se salda con el paso a manos romanas de las islas de Córcega, Cerdeña y Sicilia. En la Segunda Guerra Púnica, el cartaginés Aníbal derrotará a los romanos en Tesino, Trebia, Trasimeno y Cannas. En respuesta, Publio Cornelio Escipión partió en dirección a Hispania y venció a los cartagineses en Ilipa. Con la batalla de Zama, en el año 202, Roma vencerá a su principal enemigo, convirtiéndose en la primera potencia del Mediterráneo. En la Roma republicana, el Foro era el centro de la vida política y pública. Atravesado por la Cloaca Máxima, que vertía sus aguas en el Tíber, cerca se encontraba el templo de Vesta, en el que las sacerdotisas debían mantener el fuego sagrado. En el periodo republicano, además, se construyeron otros importantes templos. La gran figura de la Roma republicana será Cayo Julio César. En el año 59 a.C. César conquista las Galias, iniciando un periodo de expansión que hará que Roma, a su muerte en el año 44 a.C., controle prácticamente todo el Mediterráneo, desde Hispania hasta Siria. La armada romana, la más poderosa del momento, hace llegar a sus temibles legiones a los puntos más alejados del Mediterráneo. Sus campamentos se establecen en las provincias bajo control y consiguen imponer el poder de Roma por todo el territorio. Aclamado por el ejército, César tiene sin embargo muchos enemigos, siendo asesinado en el año 44 a.C. Acto seguido se inició un periodo de lucha por el poder, que sólo terminó cuando Octavio derrotó a Marco Antonio y Cleopatra en el año 31 a.C. Cuatro años más tarde, el Senado le otorgó el título de Augusto, aceptando también el de imperator. De esta forma se produjo la transición de la República al Imperio, una institución que iba a cambiar la faz de Roma. Con Octavio Augusto el Imperio romano comienza una etapa de esplendor. Octavio y sus sucesores, como Trajano, llevarán las fronteras del Imperio mucho más allá de lo legado por César, añadiendo nuevos territorios en Africa, Hispania, Britania, Europa Oriental, Dacia, Anatolia y Egipto. El imperio romano floreció durante cuatro siglos. Roma se convirtió en el centro del mundo conocido, una metrópolis rica, poderosa y refinada, con más de un millón de habitantes. En su centro, desde la columna triunfal de Trajano, de 28 metros de altura, hasta la inmensa arena del Coliseo, se erguían magníficos templos y edificios públicos. El Coliseo, uno de los más importantes edificios de Roma fue comenzado a construir por orden de Vespasiano hacia el año 71. Con forma elíptica y 188 metros en su lado mayor y 155 en el menor, podía acoger hasta 50.000 espectadores, que disfrutaban viendo las evoluciones de los gladiadores sobre la arena. Los Foros siguieron siendo el centro de la vida de Roma, como durante el periodo republicano. Grandiosos, salpicados de majestuosas construcciones, estatuas de dioses y héroes embellecían el magnífico espacio urbano. Junto al coliseo o anfiteatro, otra de las diversiones favoritas de los romanos es el circo, el lugar donde se desarrollaban algunos espectáculos, como las carreras de cuadrigas. El Circo Máximo, el más importante de Roma, sirvió de modelo para otros levantados en las ciudades de provincias, como el de Tarraco, en Hispania. La vida urbana constituyó la base de la rápida romanización del Imperio. Junto a Roma, a lo largo del Imperio surgieron importantes urbes como Emérita Augusta, Cartago, Alejandría, Antioquía o Éfeso. Una amplia red de calzadas unía el tejido urbano, facilitando el contacto entre Roma y el resto de las poblaciones. El modo de vida urbano se basaba en el modelo que la propia Roma ofrecía. Los romanos vivían, trabajaban y comían en las calles, con un ruido ensordecedor. Los enormes edificios, de cuatro y cinco plantas, tenían en su parte baja comercios. Junto a estos edificios, los ciudadanos adinerados vivían en casas espaciosas, con varias habitaciones decoradas con mosaicos y muebles elegantes. El atrio, el lugar más importante de la casa, solía tener un estanque en su centro. En el patio exterior, llamado peristilo, los señores podían pasear y sentarse a la sombra de los árboles en los días soleados. Las ciudades romanas se dotaron de grandes obras públicas para hacerse más habitables. Los espacios ciudadanos fueron embellecidos con arcos monumentales, como los de Tito o Septimio Severo, ambos en Roma. Esta práctica se extendió a lo largo del Imperio, erigiéndose majestuosos arcos como el de Bará, en Hispania. Éste, levantado a finales del siglo I, tiene 14,65 metros de altura, 11,84 metros en la fachada y 3,7 los laterales. Otras obras públicas al servicio de las ciudades fueron aún más impresionantes, como los teatros, anfiteatros o circos, construidos para el ocio. La higiene pública de las ciudades fue atendida por medio de la construcción de redes de alcantarillado, termas o acueductos, que abastecían de agua corriente a las poblaciones. El monumental acueducto de Segovia, del siglo I d.C., fue edificado con una altura máxima de 28 metros y medio y 818 metros de largo. Para su construcción, fueron necesarios 20.400 bloques de piedra, unidos sin ningún tipo de argamasa. Fuera de las casas, el lugar preferido por los romanos para su esparcimiento y reuniones eran las termas. Lugar espléndido y elegante, solían tener las paredes recubiertas de mármol. Había en ellas baños de agua fría, caliente o vapor. Allí acudían al atardecer todos los hombres. Charlaban con los amigos, paseaban, hacían gimnasia con balones medicinales o se hacían dar un masaje. El mundo romano imperial floreció durante cuatro siglos, pero cuando los ejércitos de las provincias cobraron fuerza, estalló la guerra civil, en el siglo III d.C. Para mejorar la administración del Imperio, en el año 293 Diocleciano establece la tetrarquía, repartiendo el territorio entre dos augustos y dos césares. Diocleciano recibió Oriente; Maximiano, Italia y Africa; Constancio Cloro se quedó con Hispania, Galia y Britania; y, por último, Galerio recibió Iliria, Macedonia y Grecia. Reunificado en el año 324 gracias a Constantino, en el 395 vuelve a dividirse, esta vez en dos partes, Oriente y Occidente, con capitales en Bizancio y Roma, respectivamente. Sin embargo, la presión de los pueblos bárbaros, establecidos en las fronteras, atenaza a un mundo romano en plena decadencia. Roma será saqueada por sucesivas oleadas de visigodos, hunos y vándalos. En el año 476 el último emperador romano de Occidente es depuesto, finalizando una larga historia en la que Roma, la ciudad eterna, ha sido la cabeza del mundo.
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En la arquitectura romana del Manierismo avanzado continuó aún la actividad de Miguel Angel en las obras promovidas por el Papado, en especial la construcción de la Basílica de San Pedro. A su muerte en 1564 se ocupó de cerrar las dos cúpulas menores Giacomo Barozzi, llamado Vignola por su lugar de nacimiento, cercano a Bolonia, en 1507. Sus primeros trabajos fueron para Bolonia precisamente, como el Palacio Bocchi, el pórtico dei Banchi y un proyecto para la fachada de San Petronio que no se llevó a cabo. Su gran creación en el campo de la arquitectura religiosa fue la iglesia del Gesú, de Roma. El tercer general de la Compañía, San Francisco de Borja, solicitó a Vignola una iglesia que se adaptara a los propósitos de la orden, especialmente un amplio salón que sin obstáculos columnarios permitiera la visión absoluta del altar, y que éste recibiera la mayor claridad para lucimiento de las ceremonias litúrgicas y visibilidad del púlpito para la predicación de los ejercicios espirituales; en cambio, en los costados de la nave se pedían capillas en penumbra para la práctica de la confesión. Seguramente recordaba las iglesias levantinas españolas de su tierra natal, que en el siglo XV contaban con nave única y capillas hornacinas, crucero con cimborrio y capilla mayor en lo alto de una escalinata, el modelo de muchos templos de estilo Reyes Católicos. Incluso preocupado por la acústica aconsejaba una techumbre de madera, convencido de que los artesonados mudéjares lograban mejor sonoridad, aunque el cardenal Farnesio, patrono de la fundación, se inclinaba por cubierta abovedada por más estética y segura. Es conocido que el mismo Miguel Angel presentó a San Ignacio en 1554 un modelo de iglesia para la Compañía, pero el proyecto no se materializó hasta una década más tarde. Giacomo Vignola, que ya estaba en Roma y precisamente aquel año de 1554 levantaba la iglesia de Sant'Andrea en la vía Flaminia, dotada de un cimborrio elíptico sobre pechinas, fue quien diseñó el plano del Gesú en 1568. Su proyecto tiene en Italia como ilustre precedente la luminosa iglesia de San Andrés de Mantua, donde Alberti ofrecía un siglo antes modelo para nave única abovedada con capillas hornacinas, crucero de igual anchura que aquella, ábside semicircular y gran cúpula sobre tambor. La nave del Gesú es concebida como espacioso salón rectangular que abre a sus costados capillas embutidas entre los contrafuertes laterales, unas veces con arco de medio punto y otras adintelados, que quedan semioscuras sin ventanas; una bóveda de cañón con arcos fajones y ]unetos para altas ventanas la cubren e iluminan. Aunque la ornamentación barroca más tardía lo disimula, las pilastras binarias de orden gigante y la gran cornisa la emparentan con los brazos de la cruz griega dispuestos por Miguel Angel en San Pedro del Vaticano. La cúpula del crucero apoya en pechinas que parten de pilares no achaflanados y un alto tambor, cilíndrico al interior, ochavado externamente, con cuatro luminosas ventanas. El ábside, como el de Mantua, es de planta semicircular. También diseñó Vignola un proyecto de fachada que no se aceptó, realizándose otro de Giacomo della Porta. Con pocas modificaciones la iglesia vignolesca se convirtió en modelo para los templos jesuíticos y de otras órdenes de la Contrarreforma, tanto en Europa como en la América hispánica. Poco antes de 1562, el nombre de Vignola había logrado general prestigio con la publicación de su tratado "Regole delle cinque ordine d'Architettura", que fue asimismo acogido como el de Serlio en sucesivas ediciones y contribuyó a propagar sus modelos. Felipe II le pediría diseños para la iglesia de El Escorial. Anteriores al Gesú son sus villas, otra gran aportación de Vignola al manierismo palaciego, estrechamente ligado al urbanismo de los jardines como demandaba la elite del momento, decidida a aunar vegetación y arquitectura en las mansiones suburbanas o de recreo lejos de las ciudades. La que hace en Roma por encargo de Julio III desde 1551 es la notable Villa Giulia, continuando trabajos antes iniciados por Ammannati y Vasari. Se inspira en el romano Palacio Farnesio de Sangallo el Joven que por fallecimiento de éste terminaba Miguel Angel. De él procede el tipo de portada principal almohadillada y las cadenas de los ángulos, a más de la cornisa terminal. En cambio se adhiere al Rafael de la Villa Madama en la fachada posterior abierta en gran semicírculo al jardín. Como éste se desarrolla en un plano y no en rampa ascendente como el de Bóboli, la perspectiva se cierra con un ninfeo en el que empleó telamones y cariátides para soportar el balcón sobre la alberca. Contó como colaborador con el español Francisco del Castillo, el que levantará en Granada la fachada de la Cancillería. Para la misma familia Farnesio construirá en Caprarola, en el Lacio, la imponente Villa (1559-1564) que preside la población y tiene jardines a su espalda. Había trabajado ya en ella Sangallo el Joven, que le dio planta pentagonal como si fuera un castillo con puntas de diamante en los vértices. Se alcanza la almohadillada puerta de entrada por rampas curvas y escaleras bramantescas. Sobre el primer piso de ventanas con alternancia de tímpanos curvos y triangulares se dispone entre pilastras una galería de cinco vanos y cadenas almohadilladas en los ángulos, para desarrollar en los dos últimos entre pilastras gigantes dos filas de ventanas de altura diversa. Lo que da carácter singular a la Villa Farnesio es su patio redondo de cilíndrica perspectiva, con escalera helicoidal, adoptando esta disposición que, más modesta, sólo había empleado Mantegna en su casa de Mantua, aunque también le precedía en España el patio del palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada, que en 1527 comenzó Pedro Machuca. Si el hastial principal quedaba como cortina final de la calle central del lugar, los jardines en recuadros divergentes se acomodan al diedro de los dos planos de fachada posteriores del pentágono. Esta preocupación por incorporar jardines a la vera de las villas de recreo no sólo formó parte de las actividades romanas de Vignola en Villa Giulia y en Caprarola o de Ammannati en el sacro bosque de Bomarzo, sino también importó a verdaderos especialistas del urbanismo jardinístico. Uno de los que alcanzó renombre en este género fue Pirro Ligorio, nacido en Nápoles hacia 1510, que inicialmente se dedicó a la pintura de grutescos, para terminar en Ferrara en 1583 como vendedor de antigüedades. Su dedicación a Roma la jalonan el Palacio Torres-Lancelotti, en la vía Flaminia, trabajos para la Sapienza y el palacio del Quirinal. En el Belvedere vaticano y por encargo de Julio III añadió una logia columnada semicircular en lo alto del Nicchione de Bramante. La más antigua y amplia ordenación jardinística de Pirro Ligorio es la de la Villa de Este en Tívoli, el ameno lugar donde el emperador Adriano erigió su espléndida Villa Adriana en el siglo II y donde también Pío II tuvo su robusto castillo. Por decisión del cardenal Hipólito de Este, desde 1550 inició Ligorio en la extensa pendiente al dorso del palacio el trazado en cuadrícula de los espaciosos jardines, poblados de fuentes y surtidores de agua, brotando unas veces de abigarrados y exóticos templetes como la Fuente del Organo, que tiene almohadillados insistentes, estípites y telamones; otras, con espectaculares saltos de agua como la Fuente del Ovato, con alberca elíptica rodeada de una almohadillada y rústica exedra; la del Canopo que emula el Teatro acuático de la Villa Adriánea, la de la Pequeña Roma, como arqueológica maqueta de arquitecturas romanas en ruina; los surtidores de los Cien caños, obeliscos, columnas y muchas otras que iluminadas ofrecen un espectáculo vistosísimo al que presta el agua sus murmullos y sonoridad. En esa misma década edificaba Ligorio en mitad de los jardines vaticanos, esta vez por encargo de Pío IV en 1558, una elíptica plaza en cuyos costados dispuso dos palacetes de recreo y descanso, el Casino y la Villa de Pío IV, que decoró externamente con columnas, pilastras y relieves de estuco que rememoran la ornamentación romana aplicada por Rafael en las Logias y en Villa Madama. Poco más tarde intervenía al parecer con Ammannati en Bomarzo. Emparentada con los palacetes de Pío IV está la fachada al jardín de la Villa Médicis, también en Roma, donde pintó Velázquez sus preimpresionistas paisajes del Museo del Prado. Es obra de Annibale Lippi, de alrededor de 1580. En la localidad veraniega de Frascati se alza la más austera arquitectura de la Villa Aldobrandini, levantada ante dilatados jardines por Giacomo della Porta, arquitecto lombardo (h. 1540-1602) que terminó la labor de Miguel Angel en la cúpula de San Pedro y el Palacio Senatorio del Capitolio. Fue quien levantó la fachada del Gesú, con recuerdos todavía albertianos en sus aletones, ya que se prefirió su proyecto al de Vignola. También es autor de la Trinitá del Monte y de San Luis de los Franceses, de fachada modélica para la arquitectura contrarreformista. La ornamentación de jardines, como ocurría en Florencia y en Bomarzo, se prestaba a la extravagancia y el capricho, pero también la arquitectura urbana puede presentar alguna fachada de fantasioso diseño como el Palacete Zuccari, en la vía Gregoriana de Roma, donde residió el pintor Federico Zuccari a quien Felipe II invitó a El Escorial y fue presidente de la Academia de San Lucas. Las puertas y ventanas de su fachada semejan fauces abiertas de monstruos parecidos a los de Ammannati en Bomarzo. Se construía en 1593. Contra este gusto expresionista respondió la manera más comedida y austera del tiempo del papa Sixto V, que encontró, no sólo como arquitecto, sino también como urbanista, el intérprete exacto para su voluntad ordenadora en Domenico Fontana. Procedía de Lombardía, de Melide, junto al lago de Lugano (1543-1607), y su estilo presenta cierta contención contramanierista que a veces demuestra poca originalidad. Imitó de cerca el Palacio Farnesio de Sangallo el Joven cuando levantó en sólo tres años el Palacio de Letrán (1586-1589), con paramentos de ladrillo, y también la Logia de las Bendiciones inmediata. Aunque con intrusismo merecedor de censura, interrumpió el patio bramantesco del Belvedere con el buque de la Biblioteca Vaticana, en dos naves con pilares, vestida en su interior con grutescos, mapas y perspectivas de ciudades, que se emparentan con la de El Escorial y el palacio del Viso del Marqués, anteriores en fecha. Más acertada fue su actuación como urbanista, también por deseos del mismo Papa, que le llevó a trazar el plano de la Roma antigua, en la que trazó el famoso Tridente, que con la vía del Corso como bisectriz entre las plazas de Venecia y del Pópolo, abarcaba las manzanas comprendidas entre la vía Ripetta y la del Babuino tangentes al Mausoleo de Augusto y a la Plaza de España. Con el trazado viario atendió también el abastecimiento de agua, alzando en diversas encrucijadas fuentes monumentales como las Quatro Fontane (h. 1590), o las del Aque Felice y la Paolina, con decoración relivaria y estatuas que rememoran el arco de Tito. A la muerte de su protector Sixto V, la hostilidad de los artistas le hizo abandonar Roma por Nápoles, donde el virrey español le encomendó la fábrica del Palacio Real (1600-1602), en vísperas de la visita de Felipe III. Amplia fachada horizontal con porticados en el cuerpo bajo, algunos de cuyos arcos cegó Vanvitelli en el siglo XVIII, es una amplia cortina de tramos rítmicos pautados por pilastras que incluyen ventanas de frontones curvos y triangulares alternantes, con cierta monotonía y austeridad parecida a la del patio.
estilo
Roma durante la república y el imperio careció de un arte personal, a excepción de la arquitectura monumental, o triunfal. La pintura apenas fue practicada en ningunas de sus modalidades, y solía copiar los ejemplos griegos. La cerámica pintada era griega, y se la encontraba mayoritariamente localizada en Apulia y Paestum, hacia el siglo IV a.C. Frescos los hay en el ámbito funerario, en yacimientos de Rubo, Campania y Paestum. La ejecución es similar a la de los frescos etruscos, aunque más torpe: los temas son griegos pero realizados por artistas hoscos, lo que les lleva a cometer errores en los atributos de los personajes o en la composición de las escenas. Casi todos son del siglo V al IV a.C. A principios del siglo III a.C. apareció un género particular, que son las pinturas triunfales sobre madera. Cuando un general realizaba una campaña brillante tenía derecho de entrar en la ciudad de Roma para celebrar su Triunfo con todo su ejército armado, lo cual en circunstancias normales estaba prohibido. Durante el Triunfo se exhibían los botines y esclavos conquistados. Las pinturas triunfales explicaban a modo de viñetas durante el desfile las hazañas del general. También podían incluirse más tarde en el ajuar funerario del difunto. Durante el Helenismo, toda la producción pictórica se rinde a la producción griega, en cuyo ámbito se incluyen los frescos pompeyanos. Pompeya y Herculano eran dos ciudades residenciales para la clase media-alta romana. La erupción del Vesubio ha hecho posible que se conserven casi intactas, bajo la lava petrificada. En el interior de algunas de las casas se han encontrado frescos decorativos, que durante cierto tiempo se clasificaron en tres estilos: incrustación, que imita mármoles o piedras nobles en las paredes; teatral, que finge escenas mitológicas o teatrales en el interior de las salas que adorna; e ilusionista, que pretende romper los propios muros en la ilusión de abrir la casa a fantásticos jardines, con personas que se mueven en ellos. Sin embargo, esta clasificación ya no es operativa, puesto que los nuevos descubrimientos no se adscriben a sólo tres niveles, y casi podría decirse que hay un estilo por fresco conservado. Muchos de ellos copian cuadros famosos griegos, que se conocen por las descripciones o por estas copias para las villas de placer romanas.
fuente
Perteneciente a la clase Littorio, como sus gemelos Vittorio Veneto e Impero, le fue puesta la quilla en el periodo 1934-38, siendo finalmente acabado entre 1940 y 1942. En general todos los buques de esta clase resultaban algo deficientes en cuanto a blindaje, si bien superaban en velocidad a la mayoría de sus contemporáneos. Algunos problemas de diseño hallados en los primeros barcos de la serie, Littorio y Vittorio Veneto, hicieron que los dos últimos barcos construidos, Impero y Roma, recibieran modificaciones en su estructura. Entregado en 1942, el Roma no llegó a entrar en servicio. Al firmarse el armisticio entre Italia y los aliados, y cuando la flota italiana se dirgía a Malta para entregarse, el Roma fue alcanzado por dos bombas planeadoras alemanas. La primera lo atravesó hasta la quilla; la segunda explosionó en los pañoles de municiones de proa. En consecuencia, se hundió con la pérdida de una gran parte de su tripulación.
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lugar
Ciudad latina junto al río Tíber, el mito dice que fundada por Rómulo y Remo, llegados desde Alba Longa. Arqueológicamente se ha detectado una ocupación muy temprana. Así, se han hallado restos de la llamada cultura de los Apeninos (siglos XV-XIV a.C.), así como una ocupación permanente a partir del siglo XI a.C. de grupos con una cultura cercana a la manifestada por otros centros del Lacio. La presencia de estas gentes dejó restos de conjuntos de cabañas y necrópolis cerca de los montes Palatino y Velia. A mediados del siglo VIII a.C. parece consumarse un proceso de unificación de diverasas poblaciones ubicadas en el área, lo que está en el origen de Roma. Desde la originaria colina del Palatino, Roma se amplía en la época de los reyes y Servio Tulio rodeó con una muralla las siete colinas que constituían la ciudad, quedando en el centro el foro romano. La invasión de los galos del año 391 a.C. provocó el incendio de la ciudad, por lo que se procedió a su reconstrucción, conservando su irregular trazado y su perímetro amurallado. En este momento ocupa 426 hectáreas, pero presenta por primera vez problemas de vivienda, por lo que se distribuyó entre los indigentes la colina del Aventino. En el año 174 a.C. se considera que Roma "es una ciudad fea, con edificios públicos y privados de mezquino aspecto", según los cortesanos de Filipo de Macedonia. Las casas estaban construidas al azar, mientras que las irregularidades del terreno habían motivado que las calles fueran serpenteantes y empinadas, con vías estrechas y tortuosas. Ningún ciudadano o extranjero podía moverse a caballo o en carro por la ciudad, excepto para el transporte de materiales o mercancías. En tiempos de César vivían en Roma unos 800.000 habitantes, produciéndose una afluencia masiva de extranjeros, especialmente esclavos, a la ciudad. Los barrios centrales presentan síntomas de especulación, ya que los terrenos en la almendra central son escasos y muy caros. Las viviendas -llamadas insulae- se elevan hasta los seis u ocho pisos, produciéndose continuos derrumbamientos e incendios debido a la mala calidad de la construcción y de los materiales. La llegada de Augusto al poder supuso un embellecimiento de Roma y una nueva administración, al distribuir el territorio en 14 regiones con sus respectivos puestos de guardia, responsables de apagar los incendios. Pero los edificios serán construidos aún en materiales pobres, lo que favoreció el increíble incendio que se vivió en el año 64, en tiempos de Nerón. Para evitar nuevos incendios, Nerón dispuso una serie de ordenanzas que aludían a la construcción de casas alineadas, formando calles anchas, limitando la altura de las casas, que no podrían ser construidas en madera y debían utilizar piedra ignífuga. Depósitos antiincendios fueron colocados estratégicamente. Plinio comenta la existencia de unos 90 kilómetros de calles anchas y alineadas, que no dejaron de ser criticadas por algunos, caso de Tácito, quien comenta: "las calles estrechas y los edificios altos no dejaban penetrar los rayos del sol, mientras que ahora, y a causa de los grandes espacios y la falta de sombra, se arde de calor". A mediados del siglo II la población de Roma se acercaba al millón y medio de habitantes, concentrándose la mayoría en los barrios centrales. La Subura, el Argilentum y el Velabrum eran los barrios más populosos y los más poblados. Allí vivían zapateros, libreros, vendedores ambulantes, magos, maleantes, aventureros, charlatanes, etc. Las casas estaban levantadas de manera anárquica y sus calles eran estrechas, distribuyéndose las tiendas y los talleres artesanales por oficios. La mayoría de las casas estaban arrendadas y subarrendadas a su vez, elevando los precios de manera desorbitada. La vida pública y oficial se desarrollaba en los foros, el Capitolio, el Campo de Marte y el Palatino. Los barrios aristocráticos estaban constituidos por domus, residencias de gran amplitud con uno o dos pisos estructurados alrededor del atrio y del peristilo, patio de influencia griega. De las montañas próximas llegaban trece acueductos que inundaban la ciudad de agua, aflorando en las numerosas fuentes públicas que manaban continuamente. Hacia el año 410 comenzaron las invasiones bárbaras. En el año 476 se produjo la caída definitiva del Imperio Romano de Occidente. Los germanos se hicieron con su dominio, mientras que el Imperio Bizantino de Oriente permaneció mil años más, hasta que en 1453 fue Constantinopla fue conquistada por los turcos musulmanes. En el siglo VIII la situación experimentó un nuevo giro. El Papa Esteban II mostró su apoyo al monarca francés Pipino el Breve que defendía ser un escogido de Dios. A cambio de este respaldo, le fue otorgada una parcela de tierra en las inmediaciones de Roma. Esta alianza, conocida como Sacro Imperio Romano, implicaba a partir de ahora la unión del poder de la Iglesia y el Estado. En el año 800 Carlomagno recibía el título de emperador del Sacro Imperio. Durante la Edad Media y concretamente, entre el siglo IX y XII, los enfrentamientos fueron constantes entre papas y emperadores. Los Papas incrementaron su dominio, a pesar de la oposición de muchas estirpes aristocráticas que se vieron amenazadas. El poder y la riqueza de la Iglesia rápidamente se manifestó en sus construcciones. En este tiempo se levantaron nuevas iglesias consagradas a la Virgen como Santa María de Cosmedín en el Trastevere. En el siglo XV las luchas entre distintas facciones de la población provocó una nueva caída de la ciudad y el exilio del Papa a Aviñón, en Francia. No obstante, no tardó en reestablecer su jerarquía y en el siglo XV se instaló de nuevo en la Ciudad Eterna. Roma se convirtió en la capital de las Artes. La ciudad alcanzó su máximo esplendor gracias a la acción de grandes mecenas como los Médicis, los Farnese y los Borghese. El pontificado logró que pasara a la historia como uno de los principales centros del Renacimiento y del Barroco. En tiempos de Carlos V, en el año 1527, tuvo lugar un nuevo episodio que marcó la historia de la ciudad, el Saqueo de Roma. A partir de este momento, el poder del Papa se vio de nuevo cuestionado. La Revolución Francesa, la marcha de Napoleón y la Guerra Franco-Prusiana serían algunos acontecimientos más que amenazarían la influencia del pontificado. Tras la unificación de Italia en 1870, Roma quedó establecida como capital, hecho que no fue aceptado por la máxima autoridad eclesiástica. El Vaticano sufrió graves incendios, por lo que el Papa tuvo que abandonar la ciudad. En 1929 el Sumo Pontífice fue reconocido como soberano de la Ciudad del Vaticano. En esta época se produjo un rápido crecimiento urbano. Durante el gobierno de Mussolini se llevaron a cabo impresionantes construcciones de corte fascista. Capital del Cristianismo a lo largo de los años, en la actualidad continúa siendo referencia de la autoridad religiosa católica.