Busqueda de contenidos

obra
En el verano de 1888 Émile Bernard estuvo en Pont-Aven acompañado de su hermana Madeleine, a la que vemos aquí retratada. A pesar de que Paul se sintió rápidamente atraído y enamorado de ella, Madeleine eligió al discípulo de Gauguin, Charles Laval, como compañero. La joven hizo de modelo para el grupo de pintores que estaba en aquellos momentos en Bretaña, captando perfectamente Gauguin su carácter místico y reservado, mostrándola seductora pero reticente al mismo tiempo. Al fondo de la imagen nos encontramos un grabado en el que aparecen las piernas de unas bailarinas, pudiendo aludir a algún interés especial por la danza de la modelo. El colorido y el estilo recuerdan a Degas y a las primeras obras de Paul como Susana cosiendo.
obra
Discípulo de Sorolla, Eduardo Chicharro muestra en sus obras, de sorprendente temática, unos elaborados juegos de luz y color. Se trata del representante de una tendencia simbólico-académica que marcaría el posterior Simbolismo español.
obra
Durante su estancia en Pourville, Monet se alojó en el "Hotel Victoria" donde se ubicaba el restaurante "A la Renommée des Galettes" que dirigían los alsacianos Paul Graff y su esposa Eugénie. Un día de mal tiempo Monet realizó un retrato a los dos ancianos. Eugénie aparece con su perro en los brazos, dirigiendo el animal su mirada al espectador mientras la mujer lleva sus ojos hacia la izquierda, reforzando el gesto de amabilidad y modestia. Viste un traje oscuro, contrastando con el pelo blanco del perrillo. Las expresiones de las dos figuras están captadas a la perfección, reforzando la expresividad por medio de las pinceladas rápidas y concisas con las que está ejecutado el retrato.
obra
La figura de la mujer aparece siguiendo la llamada ley de la frontalidad con la cabeza de perfil y el cuerpo de frente. Viste una elegante túnica blanca de lino y lleva una peluca de color negro, destacando el maquillaje que aumenta la belleza de la dama. En la imagen podemos apreciar novedades técnicas que parecía anunciar el paso de una pintura lineal, como un dibujo coloreado, a una auténtica pintura de gran riqueza cromática y recursos nuevos como las veladuras. Esta tendencia no sobrevivió a la Dinastía XVIII.