Los pintores neoclásicos ingleses habían puesto de moda los retratos al aire libre. Su influencia se extendió por todo el continente gracias a estampas y grabados, llegando también a España. No olvidemos el importante comercio entre Cádiz e Inglaterra durante los siglos XVIII y XIX y la posesión británica de Gibraltar desde 1707. Goya asume esta moda y situará en numerosas ocasiones a sus modelos al aire libre. También era costumbre realizar retratos dobles como es el caso que nos ocupa. Don José María Magallón y Armendáriz era el esposo de la Marquesa de Santiago, ejecutando Goya los retratos de la pareja en 1804. El Marqués se apoya en dos gruesos bloques de piedra, creando un atractivo escorzo en su figura que le hace más popular. Viste casaca negra, chaleco y corbatín blancos, ajustados pantalones ocres y botas de montar con doradas espuelas. Sobre la piedra encontramos su sombrero. Con la mano derecha sujeta la fusta y con la izquierda un libro, introduciendo su dedo índice entre las hojas. La iluminación de atardecer empleada por el artista consigue una uniforme gama cromática, rota por el color blanco. El rostro es uno de los puntos principales de atención del lienzo, mostrándonos un gesto alegre y sugerente, en contraste con el de su esposa más ausente y distante. No en balde, Goya se interesará por el "alma" de sus modelos, exhibiendo en sus obras la personalidad de cada uno de los retratados.
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Personaje
Literato
Político
Nacido en Carrión de los Condes en 1398, siendo el más poderoso señor feudal de su época encarna los valores y virtudes que representan el ideal cortesano renacentista. Aúna la pluma y la espada, participando en actividades bélicas y leyendo a los clásicos. Conocedor de la poesía italiana, de Dante y de Petrarca, a la que imita en varias de sus obras ("Comedieta de Ponza", "Infierno de los enamorados"), reúnen más interés sus poesías ligeras, como "Canciones y dezires" y, especialmente, las "Serranillas", en las que aúna gracia y musicalidad con el espíritu refinado renacentista. Es autor además del primer tratado de crítica literaria en español, la "Carta proemio al Condestable Pedro de Portugal" y de obras de tipo didáctico-moralista a la manera senequista, como el "Diálogo de Bías contra Fortuna, "Proverbios" o "Refranes que dicen las viejas tras el fuego". Su obra le sitúa entre los mejores poetas del siglo XV. Fallece en 1458.
obra
El retrato de don Vicente María de la Vera de Aragón y Ladrón de Guevara, Duque de la Roca y Marqués de Sofraga, es uno de los más interesantes entre los pintados por Goya en la última década del siglo XVIII. En él se une la minuciosidad y el detallismo propios de los retratos cortesanos con la personalidad y el carácter del modelo, elementos definitivos de un gran retrato. El noble - que fue político, militar e ilustrado - aparece sentado en una silla dorada con tapicería en tonos verdes, junto a una mesa en la que observamos un libro abierto y unos memoriales atados con una cinta roja para aludir a la faceta intelectual de don Vicente. Viste traje blanco en el que destacan la banda y la insignia de la Orden de Carlos III, la venera de la Orden de Santiago y el Toisón de Oro que le fue concedido en 1794. Un año después fue nombrado Director de la Real Academia de la Historia, motivo por el que se piensa que encargó este retrato al maestro. La figura se recorta sobre un fondo oscuro para aplicar mayor energía y volumen al personaje, iluminado con un potente foco de luz, de la misma manera que hacía Tiziano en el Renacimiento. La expresión del aristócrata está a medio camino entre la intimidad y el tratamiento respetuoso por su posición en la corte. Goya no ha embellecido el rostro, apreciándose la prominente nariz o los párpados caídos debido a su edad. Pero nos mira con cierto aire de distinción social, como menospreciando al espectador. Resulta interesante destacar el doble tratamiento que emplea el maestro al mezclar la pincelada suelta en algunas zonas - la silla o las bocamangas - con un preciosismo detallista que roza el miniaturismo - las condecoraciones -. Con este tipo de retratos, Goya va a triunfar en el mercado madrileño, sin ninguna duda.
Personaje
Político
Entre los años 1799-1812 ocupó el cargo de gobernador de Cuba, encontrándose importantes dificultades a lo largo de su mandato como las primeras conspiraciones, la llegada de refugiados procedentes de Santo Domingo, la Guerra de la Independencia en España o las primeras luchas por la independencia iberoamericana. Defendió los intereses cubanos en el asunto del comercio libre y se decantó a favor de un trato humanizado a los esclavos.
obra
Don Miguel Fernández Durán era Marqués de Tolosa, caballero de la Orden de Calatrava, mayordomo de semana del Rey y Director del Banco de San Carlos. Su retrato fue presentado por Goya a la institución que se lo encargó junto a los del Conde de Altamira y Carlos III el 30 de enero de 1787, cobrando por los tres 10.000 reales. El personaje aparece de medio cuerpo, girado en tres cuartos hacia su derecha, vistiendo casaca oscura adornada con galones dorados y la cruz de la Orden de Calatrava bordada en hilos rojos. La chupa roja también bordada y las chorreras y los puños de encaje completan un conjunto en el que la minuciosidad no desplaza a la expresividad del modelo, impactando el foco de luz en el rostro del Marqués para mostrarnos el carácter del personaje. Sus manos sujetan un bastón y un tricornio, indicando el elevado precio pagado por el lienzo ya que Goya subía su cotización al representar las manos.
obra
A lo largo de su etapa italiana, Rubens estuvo en varias ocasiones en Génova, interesándose por la renovación del retrato. Génova era uno de los centro bancarios y comerciales más importantes de la época, gobernado por una oligarquía con la que el pintor flamenco estableció estrechas relaciones. Entre los retratos pintados entre 1606-1607, el de la marquesa Brigida Spinola-Doria ocupa un lugar preferente. La modelo aparece en pie -el tercio inferior fue suprimido en el siglo XIX- vistiendo sus mejores y más elegantes galas, ante la estructura arquitectónica de su palacio. Existe un boceto preparatorio en el que Rubens nos muestra con mayor amplitud el palacio ya que, durante su estancia en la capital de la república de Génova, se fascinó por los palacios que habitaba la nobleza, "muy hermosos y confortables" en palabras del propio pintor. La balaustrada del boceto estaría presente en el cuadro definitivo pero éste también sufrió cortes en los laterales.El retrato pudo realizarse con motivo del enlace matrimonial de la marquesa con Giacomo Massimiliano Doria, en julio de 1605. Brigida aparece vestida a la española, con un vestido de satén bordado en plata y oro, sujetando en su mano derecha un abanico y adornando su cuello con una amplia gorguera, resbalando la luz por el elegante vestido. Un cortinaje rojizo cuelga de la arquitectura para recortar el bello rostro de la dama, en el que podemos apreciar su captación psicológica, tomando como modelo a Tiziano, el gran maestro para Rubens. Este tipo de retratos serán imitados posteriormente por Van Dyck, tomándose como referencia por los maestros británicos del siglo XVIII Reynolds y Gainsborough.
obra
En 1807 José Antonio Marqués Caballero - Ministro de Gracia y Justicia y presidente del Consejo de Castilla - fue ennoblecido por Carlos IV por lo que presumiblemente decidió encargar a Goya su retrato y el de su esposa. Aquí nos encontramos ante doña María Soledad Rocha Fernández de la Peña, casada hacía 7 años con el político y dama de honor de María Luisa de Parma. La amplia figura toma asiento en una elegante butaca de época y viste un traje estilo Imperio mostrando sus brazos, siguiendo la moda impuesta por la reina. Un amplio camafeo adorna su escote, sujetando con escasa gracia un abanico y un papel en las manos. El ancho rostro y la postura frontal sugieren que la dama no era del agrado del pintor; sin embargo a doña María Soledad debió gustar el encargo ya que existen dos copias de este lienzo. El estilo es el característico de esta década de 1800 al emplear una rápida pincelada que no para en detalles, sugiriendo perfectamente las calidades de las telas. Goya se especializa en insinuar más que en representar los elementos de sus retratos, haciéndolos más valiosos. El fondo oscuro y la potente iluminación son también rasgos comunes.