La familia de Renoir descendía, según se decía, de aristócratas que habían sido eliminados en la época del Terror. Leonard Renoir se dedicó al oficio de sastre, estableciéndose en Limoges donde se casó con Marguerite Merler. El matrimonio tuvo siete hijos; los dos primeros fallecieron a corta edad mientras que Pierre-Henri se dedicó al repujado de oro y plata, Leonard-Victor continuará el oficio del padre, Edmond será periodista y escritor, Pierre-Auguste triunfará en la pintura y Marie-Elisa contraerá matrimonio con el dibujante Charles Leray.Leonard y su familia se trasladaron a París en 1845 buscando nuevos horizontes para su negocio pero tampoco consiguió triunfar.En 1869, cuando pasaba la familia el verano en Ville d´Avray, Leonard posó para su hijo, surgiendo este atractivo retrato. El anciano sastre contaba unos setenta años y aparece en primer plano, dirigiendo su intensa mirada hacia el espectador, captando la personalidad del modelo de la misma manera que hacían los clásicos Tiziano o Velázquez. Renoir emplea una pincelada rápida y un colorido oscuro, contrastando con el blanco de los cuellos de la camisa. El estilo utilizado por el joven pintor recuerda a las obras de Manet, el artista más admirado por los futuros impresionistas junto a Courbet.
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Leonardo da Vinci es uno de los grandes genios del Renacimiento, destacando como artista, inventor y descubridor. Nació en 1452 en Vinci, siendo hijo ilegítimo de un notario florentino. Se crió en Florencia y aprendió en el taller de Verrocchio; con seguridad, Leonardo está en el taller de Verrocchio en 1476, como confirma una denuncia en la que se le acusaba de homosexualidad. Con 20 años ya es maestro independiente, interesándose mucho por descubrir nuevas técnicas para trabajar al óleo. Sin embargo, continuó ligado al taller de Verrocchio hasta prácticamente su marcha de Florencia. Su reputación crecía y los encargos aumentaban. En 1482 se traslada a Milán, ofreciendo sus servicios a Ludovico Sforza, Duque de Milán; había marchado a Milán como embajador de Florencia, dentro del plan de los Medici de difusión del arte florentino como motivo de prestigio e instrumento de propaganda cultural. En Milán estuvo durante 17 años, trabajando en variados proyectos de todo tipo, tanto artísticos como científicos, en los que el deseo de experimentar era su principal objetivo. Esto no le impedía realizar encargos ocasionales para Florencia, que frecuentemente dejaba inacabados. Tras la invasión de Milán por las tropas francesas, regresa a Florencia para trabajar como ingeniero militar. Por estos años realizó múltiples disecciones, mejorando y perfeccionando su conocimiento de la anatomía. En Florencia recibió el encargo de decorar una sala de la Cámara del Consejo, que nunca acabó. En 1506 regresó a Milán y al año siguiente entró al servicio de Luis XIII de Francia, para quien trabajó como pintor e ingeniero. Entre 1513 y 1516 está en Roma, pero consciente de que no puede competir con Miguel Ángel acepta la invitación de Francisco I de Francia y se traslada allí, falleciendo en el castillo de Cloux, cerca de Amboise, en 1519. Su producción estuvo marcada por el interés hacia el claroscuro y el sfumato, la técnica con la que difumina los contornos, consiguiendo una excelente sensación atmosférica como se aprecia en su obra más famosa, la Gioconda. Su faceta como dibujante también es destacable, conservándose una gran cantidad de apuntes. Al final de su vida sufrió una parálisis en el brazo derecho que le impedía pintar, pero no continuar dibujando y enseñando. Poco se recuerda de los alumnos de Leonardo, cuya maestría se impuso con diferencia a la de aquéllos que trabajaron con él. Entre sus colaboradores destacan los nombres de Francesco Melzi, Boltraffio, Lorenzo de Credi, Ambrogio y Evangelista de Predis, etc. Leonardo representó una ruptura con los modelos universales establecidos durante el Quattrocento. Se opuso al concepto de "belleza" ideal, defendiendo la imitación de la naturaleza con fidelidad, sin tratar de mejorarla. Y así contempla la fealdad y lo grotesco, como en sus dibujos de personajes deformes y cómicos, considerados las primeras caricaturas de la historia del arte. Su dominio del color y la atmósfera le hace también el primero en ser capaz de pintar el aire. La perspectiva aérea o atmosférica, como hoy se conoce, es una característica inconfundible de su obra, en especial de los paisajes. Leonardo fue el primero en considerar que la distancia se llenaba con aire y que éste hacía que los objetos lejanos perdiesen nitidez y se viesen azulados. Vivió en una época en la que el humanismo y el estudio de los clásicos estaban de plena vigencia; sin embargo, parece que tuvo dificultades intentando aprender latín y griego, los idiomas cultos y la llave de acceso a la cultura filosófica neoplatónica que dominaba Italia y parte de Europa. Leonardo escribió la mayor parte de sus escritos en toscano, un dialecto florentino. Pero escribía al revés, como visto por un espejo. La obra pictórica de Leonardo es muy escasa y discutida. El signo del artista fue el abandono sistemático de los proyectos que se le encargaban, por muchas medidas que tomaran los clientes mediante contratos, cláusulas, etc. Él mismo no se definía como pintor, sino como ingeniero y arquitecto, incluso como escultor. Sin embargo su prestigio en vida alcanzó dimensiones prácticamente desconocidas. En Roma fue alojado en el palacio del Belvedere, la residencia de verano del Papa. El rey de Francia le invitó al final de su vida y trató de acaparar sus escasas obras. Isabella d'Este, una de las mujeres más importantes de su época, le persiguió durante años para conseguir que terminara su retrato, del que sólo ha quedado un dibujo en muy mal estado. Tras su muerte, Leonardo se ha convertido en el paradigma de "hombre del Renacimiento", dedicado a múltiples investigaciones científicas y artísticas. Sus obras han determinado la evolución del arte en los siglos posteriores, independientemente de que se trate de obras realmente del maestro o simples imitaciones o colaboraciones. Su vida personal es en gran parte un misterio; apenas han llegado indicaciones acerca de sus costumbres, gustos o defectos. Se sabe que era estrictamente vegetariano, por sus cartas y escritos sobre anatomía, en los que llama a los omnívoros "devoradores de cadáveres". También parece bastante probado que Leonardo era homosexual, sufrió persecución por este hecho y estuvo a punto de enfrentarse a la Inquisición. Sus protectores consiguieron siempre que eludiera el juicio público, que en otros casos terminaba con la quema en la hoguera de los supuestamente culpables. En cualquier caso, Leonardo permaneció soltero y sin hijos. Tampoco sus discípulos parecen haber recogido la herencia del maestro, al menos en el terreno pictórico. La obra de los que trabajaron con él es prácticamente desconocida y de escasa calidad. El proyecto, inacabado, que Leonardo realizó para un "Tratado de la Pintura", fue recogido por Francesco de Melzi. El joven no lo ordenó ni lo supo conservar para su publicación. Al cabo de los años se consiguió una edición provisional, desordenada, sin coherencia, pero que progresivamente se trató de completar para dar una orientación general de las ideas de Leonardo acerca de la pintura, la arquitectura, el cuerpo humano, la botánica... todos los temas, en fin, que ocuparon su mente a lo largo de su vida. El artista que tal vez se mostró más influido por la obra de Leonardo fue Durero; al igual que el maestro italiano, Durero trató de demostrar el carácter científico de la pintura. También supo apreciar el interés de Leonardo por las proporciones del cuerpo humano, del caballo y de la arquitectura. Como Leonardo, Durero proyectó un Tratado sobre pintura y sobre proporciones que, igualmente, no llegó a publicar. Ambos artistas, cada uno en su país, dieron un vuelco a la pintura tal como se empezaba a delimitar tras la eclosión del Renacimiento y la dotaron de un aire de modernidad que se mantuvo vigente hasta el arte contemporáneo.
contexto
Por la escasa obra conservada, apenas el bronce del Caballo encabritado con jinete del museo de Budapest que únicamente se le viene atribuyendo, tal vez se olvida que Leonardo de Vinci se ocupó de la escultura, entre las muy diversas manifestaciones de su ingenio. Sabido es que permaneció bastantes años, incluso después de obtener la maestría, en el taller de Andrea Verrocchio, cuyo modelo en barro del Colleone pudo tener a la vista, hasta que lo fundiera en bronce A. Leopardi para la plaza de S. Zanipolo de Venecia. Es lógico que tuviera en cuenta esta obra capital del maestro cuando se ofreció a realizar para la plaza del Duomo de Milán el monumento ecuestre de Francisco Sforza, modelado por él en barro (1481) y colocado en la plaza donde lo agredieron los invasores franceses, perdido después de llevarlo a Mantua. El gran caballo de hasta 7 metros de alto sólo puede conocerse por los dibujos de Leonardo -el del molde puede estar en el códice de la Biblioteca Nacional de Madrid-, que lo dispuso en salto en corveta, como los équites de su Batalla de Anghiari. Más tarde proyectó otro memorial ecuestre para la capilla funeraria de Giangiacomo Trivulzio en San Celso de Milán (1511-1513), del que sólo quedan los dibujos, de enérgico dinamismo en el animal sólo apoyando en el suelo sus patas traseras y en el vencido bajo él. A pesar de esa cortedad de muestras, el estilo de Leonardo incluyendo también préstamos de sus novedades pictóricas, pudo reflejarse en escultores como Giovan Francesco Rustici (1475-1554), cuya pieza señera es el grupo de la Predicación del Bautista, colocado en parangón con el de Andrea Sansovino, esta vez sobre la puerta llamada del concurso, ganado por Ghiberti en 1402. El levita trae el recuerdo del Zuccone de Donatello, pero los plegados de su vestimenta se sumergen en cierto esfumado de raíz leonardesca. También le influyó la Batalla de Anghiari de Leonardo en los tondos de terracota que modeló para Fiésole, antes de su emigración a Francia. Un clasicismo más equilibrado y próximo a la plenitud de Rafael, cuyos dibujos le ayudaron a plasmar en mármol o en bronce algunas de sus estatuas y relieves, es el cultivado por el florentino Lorenzo Lotti, comúnmente denominado Lorenzetto (1490-1541). Colaboró en la escultura ideada por Sanzio para arropar la Capilla Chigi, en Santa María del Popolo, de Roma, entre ella el Profeta Elías, de cierta teatralidad expresiva, y el excelente desnudo de Jonás, de introspectiva actitud tal vez inspirada en las cabezas de Antinoo del período adriáneo. El relieve broncíneo del frontal del altar, especialmente Cristo y la Samaritana, tiene la gravedad solemne del Ara Pacis augústeo. Coetáneos de la estancia leonardesca en Milán fueron los escultores activos en la cartuja de Pavía, como Cristoforo Solari, activo junto al arquitecto y estatuario G. A. Amadeo, o Agostino Busti il Bambaja (1480-1548), que además de su actuación en Pavía es recordado por el primor de los adornos del yacente Gaston de Foix, hoy en el Castillo Sforzesco de Milán (1525). En la cartuja famosa constituyeron talleres familiares los marmolistas ligures y lombardos, como los Gaggini y los Della Porta, que de las canteras de Carrara extrajeron mármoles para España, y algunos de ellos trabajaron en nuestra Península, como Nicolao de Corte, decorador del palacio granadino de Carlos V. El más conocido de los Gaggini, Antonello, ya nacido en Palermo (1478-1536), es el autor más destacado de la estatuaria siciliana. Recordemos también la presencia de los españoles Diego Siloe y Bartolomé Ordóñez, con su intervención entre 1516 y 1519 en la Capilla Caracciolo de Nápoles, llena del primor y la dramaticidad del primer Miguel Angel. A Francia extenderá su clasicismo quinientista Guido Mazzoni Paganino, autor de sepulcros reales en la abadía de Saint Denis, nacido en Módena, donde ha dejado la patética lamentación del Entierro de Cristo en terracota polícroma, que prolonga la de su maestro Nicolás del Arca en Bolonia.
Personaje
Pintor
José o Jusepe Leonardo nació en Calayayud en 1601. Estudió en Madrid con Pedro de las Cuevas, pero su verdadero maestro será Vicente Carducho - el San Sebastián del Museo del Prado ha llegado a inducir a errores a la crítica -. Su contacto con Velázquez provocará la aparición en su estilo de efectos de luz y color que le sitúan entre los creadores más importantes de la escuela madrileña del Barroco Español. Realizó varias obras para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro - Toma de Brisach -. Hacia 1648 perdió la razón y dejó precipitadamente de pintar, falleciendo en Zaragoza en 1652.
Personaje
Militar
Entre los generales que participaron en las campañas de Alejandro destaca la figura de Leonato, valeroso estratega que venció en importantes batallas. Tras el fallecimiento del monarca macedonio, Leonato salió beneficiado del reparto del imperio entre sus generales al corresponderle la satrapía de Frigia. La batalla de Lamia fue la última en la que participó, encontrando la muerte en el campo de lucha.
Personaje
Político
La política anti-aristocrática instaurada por Justiniano II motivó el estallido de una revuelta en el año 695. El Partido de los Azules nombró emperador a Leoncio, hasta ese momento estratega de la Hélade. A Justiniano se le cortó la nariz y sus colaboradores fueron cruelmente asesinados. El equilibrio se había roto en Bizancio, inaugurándose una etapa de conflictos que durará 20 años. Aprovechando los disturbios, el Califato omeya aprovechó para ocupar Cartago (697) aunque la flota enviada por Leoncio pudo controlar la situación. Al año siguiente los musulmanes enviaron refuerzos terrestres motivando la huida definitiva de los bizantinos. Como consecuencia de la derrota en Cartago la flota bizantina se rebelaba contra Leoncio y elevaba al trono a Apsimar que reinará con el nombre de Tiberio II. Leoncio era encerado en un monasterio tras cortarle la nariz.
obra
Las figuras androcéfalas aladas procedentes del Palacio Real de Susa se disponen simétricamente bajo el símbolo solar que representa a Ahura-Mazda. Representan a esfinges protectoras de la ciudad, aparecen caracterizados con tez muy oscura que destaca sobre un fondo claro de tonalidad azulada.
Personaje
Arquitecto
Escultor
Durante años su actividad se documenta en Milán, donde trabajó al servicio de los Gonzagas. Posteriormente fue reclamado por Carlos V, por lo que se trasladó a Bruselas. Su siguiente destino sería España. Estando en la Península Ibérica ejecutó numerosos trabajos. De estos hay que destacar los encargos de Felipe II para el Monasterio de El Escorial. Precisamente estaba trabajando en este proyecto cuando le sobrevino la muerte. Su sucesor -su hijo Pompeyo Leoni- se hizo cargo de la continuidad del encargo. A León Leoni pertenece la Estatua de bronce de Carlos V con el furor a los pies. Otras obras suyas son: la Estatua del marqués del Vasto, el Busto del duque de Alba, el Busto de Carlos V y Felipe II, la Estatua de mármol de Carlos V y de Felipe II, etc.
Personaje
Escultor
Aprende los secretos de la escultura de la mano de su progenitor León Leoni. Durante años trabajaría en Milán hasta que marcha con su padre a España para trabajar al servicio de Carlos V. Sus trabajos muestran sus tendencias del manierismo lombardo italiano. Aunque no todas sus creaciones pueden clasificarse como obras maestras, en todas ellas su maestría de la técnica es absoluta. Es autor del monumento funerario de Doña Juana de Austria, emplazado en el convento de las Descalzas Reales de Madrid. También ejecuta los sepulcros del Inquisidor Valdés y del cardenal Espinosa de los Monteros. En España trabajó con su padre en El Escorial, donde juntos realizaron el Retablo con esculturas de bronce. También participó en la realización del Mausoleo imperial, donde colaboraron Miguel Leoni, Juan de Arfe y Baltasar Mariano. Esta obra está compuesta de dos grupos, uno encabezado por Carlos V y otro por Felipe II. Sus creaciones tuvieron especial incidencia en la escultura castellana.
Personaje
Militar
Político
El rey de Esparta fue uno de los principales protagonistas de la batalla de las Termópilas, contundente derrota sufrida por los griegos frente a las tropas de Jerjes. Sin embargo, la valiente actuación de Leónidas sirvió a los griegos para ganar unos valiosos días y poder vencer en la batalla naval de Salamina gracias a Temístocles. Al mando de 7.000 hombres, Leónidas hizo frente a los más de 300.000 soldados persas en el estrecho paso de las Termópilas. Cuando los persas procedían a rodear a los griegos, Leónidas envió al grueso de la tropa a las naves y se quedó con 1.300 hombres experimentados en la lucha. Jerjes exhortó al espartano a rendirse, comunicándole que los persas lanzarían tantas flechas que oscurecerían al sol a lo que Leónidas respondió: "Tanto mejor, así podremos combatir a la sombra". Como es lógico pensar, los espartanos y sus aliados murieron en esta batalla pero permitieron la organización de la escuadra que venció en Salamina.