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La destruida iglesia dominica de Santa Catalina constituyó un edificio modelo para las fábricas góticas de la época. Estaba constituida por una nave con capillas laterales de planta cuadrada y toda ella se hallaba cubierta con bóveda de crecería.
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Construida sobre una antigua mezquita, cuyo alminar se ha convertido en su torre actual, la iglesia de Santa Catalina de Sayalonga (Málaga) es una construcción mudéjar, muy reformada posteriormente. Su fachada exterior es sencilla: un arco de medio punto enmarcado en alfiz y una torre cuadrangular adosada, con una segunda altura octogonal y cuatro arcos de medio punto. Su interior presenta dos naves separadas por pilares cuadrangulares y arcos de medio punto. La techumbre principal es de armadura de par y nudillo, siendo la lateral de colgadillo. En el testero se halla una capillita consagrada a la Virgen del Rosario, con una imagen de la Virgen del siglo XVII perteneciente a la escuela granadina. Exenta del edificio se halla una pequeña capilla dedicada a San Antón, con una talla del santo en madera policromada del siglo XVIII.
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La base de piedra del campanario de esta iglesia sevillana se remonta a época emiral. Corresponde al alminar de una mezquita periférica de la ciudad que fue posteriormente modificado en época mudéjar, resultando una de las torres más pintorescas de la ciudad.
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Entre el abigarrado caserío de Cirauqui se alza la majestuosa iglesia de Santa Catalina de Alejandría, un templo de estilo gótico construido en las primeras décadas del siglo XIII que sería reformado posteriormente, en el siglo XVI. En su interior conserva un sensacional retablo mayor de estilo barroco, mientras que los laterales se ejecutaron siguiendo las normas del romanismo renacentista.
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Iniciada en 1243 y concluida pocos años después, en 1257, la destruida iglesia dominica de Santa Catalina constituyó un edificio modelo para las fábricas góticas de la época. Estaba constituida por una nave con capillas laterales de planta cuadrada y toda ella se hallaba cubierta con bóveda de crecería. El ábside era poligonal, de siete lados y se encontraba horadado por dos pisos de grandes vanos apuntados y amainelados, siguiendo así igual disposición que la vecina iglesia franciscana con la que presentaba indudables paralelismos. Fue destruida en 1837.
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Iglesia ubicada en la parte alta de la localidad, sobre la calle del mismo nombre. En origen, la iglesia fue proyectada como templo bajo la advocación de Santiago, conforme a los repartimientos fijados por los Reyes Católicos. Sin embargo, el primer alcaide de Loja, don Álvaro de Luna, dispuso que se construyese en el lugar una ermita dedicada a Nuestra Señora de la Concepción, trabajos que costeó con su propio patrimonio. En el siglo XVI el templo fue ampliado y reformado, convirtiéndose en la iglesia de Santa Catalina que actualmente conocemos. La dirección de los trabajos correspondió a Rodrigo Hernández, quien realizó la traza en 1534. Presenta una nave central con arcos dispuestos sobre pilastras góticas, así capillas laterales. La Capilla Mayor fue cubierta con bóveda estrellada. Durante la Guerra Civil resultó destruido el retablo barroco, de la escuela de Churriguera, así como importantes muestras de arte litúrgico. Al exterior, la iglesia presenta una esbelta torre del siglo XVIII, además de una portada de aire clásico. Gracias a la mediación de Narváez, nacido en Loja, la iglesia de Santa Catalina recibió importantes donaciones por parte de la reina Isabel II.
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<p>Sobre las ruinas de una mezquita -de la que aún queda el alminar, con arcos de herradura de inspiración cordobesa- se construyó en el siglo XIV esta iglesia dedicada a santa Catalina. Su estilo corresponde al gótico-mudéjar imperante en aquellos momentos, pero numerosas reformas a lo largo de los siglos han modificado su estructura y aspecto originales. No en balde, la portada que contemplamos procede de la iglesia de Santa Lucía, trasladada en 1929, ocultando de esta manera la portada original, de estilo mudéjar. En su interior sobresale el techo, también de estilo mudéjar, del siglo XVI; el Retablo Mayor, obra de Diego López Bueno, realizado entre 1624 y 1629; uno de los retablos laterales con un cuadro sobre San Pedro, de Pedro de Campaña, fechado en 1560; la extraordinaria Capilla Sacramental, diseñada por Leonardo de Figueroa en 1721; y el lienzo del Santísimo Cristo de la Exaltación, un trabajo de Pedro Roldán ejecutado en 1687.</p>
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El ciborio creado por Arnolfo di Cambio para la iglesia de Santa Cecilia se conserva en su totalidad. Adopta la composición estructural del realizado para San Pablo Extramuros pero las formas góticas son más simples, dotando al conjunto de mayor equilibrio y perfeccionando el conjunto. Las esculturas se relacionan con mayor claridad con el espacio, adquiriendo mayor autonomía y monumentalidad.