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monumento
<p>La financiación de este templo, levantado en tiempos de Justiniano, se atribuye al banquero Juliano, quien se gastó 26.000 "solidi" en su construcción. Su concepción responde a los prototipos bizantinos: una planta octogonal centrada por una cúpula muy ligera, ábside, nártex y galería; por ello se le ha vinculado a la iglesia de los santos Sergio y Baco. Aquí, sin embargo, se aprecian algunas variantes como el carácter ascendente que se le ha querido dar al espacio, acentuando la altura de los pilares; éstos actúan como soporte de la cúpula, a la vez que interponen un tambor entre el cuerpo de ésta y la línea de pechinas. Se trata de un edificio de gran encanto, consagrado el año 547, al comienzo del episcopado de Maximiano, representado formando parte del séquito de Justiniano en la decoración del interior. Una vez más, los mosaicos gozan de celebrada fama y aunque ilustran varios temas entrelazados, el propósito era celebrar el retorno de la ortodoxia a la ciudad. De ahí la presencia de Justiniano y Teodora que participan en la Liturgia Divina. Más arriba, en los muros, figuras del Antiguo y Nuevo Testamentos proclaman la Redención del género humano por Jesucristo como se conmemora en la Eucaristía. En el ábside, a izquierda y derecha de dos grandes ventanas, por encima de dos placas de mármol y pórfido que revisten los muros que servían de apoyo al trono episcopal, la epifanía imperial irrumpe ante los fieles. La pareja imperial, interesada en mostrar su apoyo al virrey Maximiano, trata de poner el acento en las dos esferas de autoridad, el imperium y el sacerdotium. Se ve a Justiniano y a Teodora, acompañados de su séquito, llevando profesionalmente las ofrendas de plata a un santuario de Cristo, su Señor en el cielo, y lo hacen como los mártires y vírgenes que en San Apolinar llevan sus coronas de oro a Cristo y a la Virgen. Son los nuevos Magos, es decir, los príncipes que, por función, reemplazan el papel que los reyes de Oriente tuvieron que jugar una vez al inicio de la Edad de la Gracia: llevar sus dones a la iglesia y renovar por ello, el acto del reconocimiento supremo de Dios y, simultáneamente, el derivado de su propia investidura.</p>
museo
Este templo formaba parte de un amplio complejo monástico cuyas primeras construcciones se realizaron en el siglo XI. El edificio actual fue construido en el siglo XV, siendo maestro de obras Antonio Gambello. La fachada es obra de Mauro Coducci. En su decoración pictórica destacan obras de Giovanni Bellini, Bernardo Strozzi, Tintoretto o Van Dyck.
monumento
Esta iglesia gótica, construida para los dominicos, presenta planta de cruz y sus obras comenzaron en 1234 y no finalizaron hasta 1430. Su nombre viene de la abreviación típica veneciana de los nombres san Giovanni y san Paolo, dos mártires del siglo III a quienes está dedicado este templo. La suntuosa fachada, con seis columnas de mármol griego procedentes de Torcello, se realizó gracias a un generoso donativo en 1458. En ella se mezclan elementos góticos tales como arcos ojivales con elementos modernos del renacimiento. La capilla mayor de San Zanipolo es uno de los ejemplos más emblemáticos y hermosos del arte gótico eclesiástico en Venecia que se conservan. Esta iglesia se convirtió en la iglesia funeraria más importante de los dux, En ella se encuentran la tumba del dux Pietro Mocenigo, creada en el taller de Pietro Lombardo; la tumba del dux Tomaso Mocenigo, realizada por Pietro Lamberti y Giovanni di Martino da Fiesole y la tumba del dux Andrea Vendramin, obra de Tullio Lombardo, entre otras muchas. Mención especial merecen el magnífico Políptico de san Vicente Ferrer realizado por Giovanni Bellini hacia 1465 o La Anunciación, realizada por Veronés entre 1565 y 1571.
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La Basilica di San Zeno Maggiore, construida y reconstruida entre el siglo V y el siglo XII, es una de las más bellas y significativas iglesias románicas del norte de Italia. El rosetón de la ventana, que representa a una muy pagana Rueda de la Fortuna, impresiona por su complejidad y delicadeza. El interior está cubierto de frescos realizados también de la Edad Media, aunque la imagen más atractiva es la Madonna con Santos de Mantegna en el altar.
monumento
La iglesia de San Zoilo es un edificio barroco. Aprovecha estructuras de una iglesia anterior del siglo XVI. Destaca su esbelta torre, de alto fuste cuadrado y cuerpo único de campanas. En el interior cuenta con una talla gótica de San Pedro y otra romanista del Crucificado.
obra
El pequeño claustro de Sant Carlino es un perfecto ejemplo de la extrema libertad de Borromini en el tratamiento del concepto de orden arquitectónico, aplicando los elementos del lenguaje tradicional según una sintaxis que renueva la concepción del espacio, considerado como continuidad ininterrumpida y dinámica, que puede modelarse. En él se define un área oblonga con chalanes convexos, rodeada por columnas toscanas (genial reelaboración de ecos lombardos): las inferiores, sin ábaco, sostienen una arquería sincopada por dinteles, y las superiores, con capiteles y basas de ocho lados, soportan un entablamento octogonal. Contrapunto a su continua interacción espacial, entre el ámbito abierto (claustro) y el cubierto (pandas), es el perímetro interior del templo.
obra
El pequeño claustro de Sant Carlo alle Quatro Fontane es un perfecto ejemplo de la extrema libertad de Borromini en el tratamiento del concepto de orden arquitectónico, aplicando los elementos del lenguaje tradicional según una sintaxis que renueva la concepción del espacio, considerado como continuidad ininterrumpida y dinámica, que puede modelarse.
obra
En la erección del complejo religioso de San Carlo alle Quattro Fontane, monasterio, claustro (1635-37) e iglesia (1638-41) fueron ubicados en un reducido y atenazado espacio irregular. Con su ingeniosa solución Borromini creó uno de los mayores hitos de la arquitectura barroca, inicio de la disgregación del código clásico.