El monasterio original fue fundado por Justiniano y se encontraba fuera de las murallas de la ciudad, "in-Chora", en el campo. Fue destruido en el año 558 a causa de un terremoto siendo reconstruido de manera inmediata pero la furia iconoclasta volvió a acabar con él. El edificio actual data del siglo XI -entre 1077 y 1081- y su construcción se debe a María Doukaina, suegra del emperador Alexio I Comneno. En 1120 la iglesia era destruida por los cruzados pero de nuevo era restaurada por orden de Teodoro Metochites, un alto cargo militar, quien en 1313 le añadía el exonártex y los absidiolos, adornando la nave con frescos y mosaicos. Tras la conquista de Bizancio por los turcos, la iglesia se convirtió en mezquita. Desde 1984 es un museo. Mosaicos y frescos narran escenas de la vida de la Virgen y de Jesús y fueron realizados en los primeros años del siglo XIV, convirtiéndose en una excelente muestra del Renacimiento bizantino.
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El Gran Logoteta Teodoro Metoquites restauró el monasterio de Cora (Kariye Camii). Desgraciadamente, no se ha conservado ni el palacio que se hizo construir ni las estructuras conventuales de Cora, aunque dada la posición del mecenas -fue primer ministro del Imperio con Andrónico II- hubieron de ser acordes con su categoría y formación. Un texto del propio Metoquites, describe el palacio, y en particular la capilla. En el caso de la iglesia del monasterio, no se hizo sino ampliar la que ya existía desde el siglo XII. Se colocó una cúpula nueva en el tramo central; tanto el nártex como el exonártex se hicieron de nueva planta y se incorporó la parakklesion mortuoria a la parte meridional de la iglesia. Destacan los mosaicos que decoran buena parte de la construcción.
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En los frescos de la capilla lateral de San Salvador de Cora, la parekklesion, -construida bajo el mecenezgo de Teodoro Metoquites a comienzos del siglo XIV- este arte alcanza su máximo esplendor.
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En los antiguos mosaicos imperiales, el movimiento se conseguía por medio del efecto luminoso de las teselas, sin embargo las figuras eran sobrehumanas y serenas. En Cora, los santos y las figura de Cristo tienen rostros y gestos humanos y en las escenas se realzan los aspectos más humanos. Pero lo más destacable de estos mosaicos es el movimiento de los dibujos y el efecto luminoso que modela o aclara figuras y paisajes. Sin embargo, estos efectos carecen en Cora de la intensidad que alcanzarán en Mistra. El Anastasis también forma parte de la decoración de esta iglesia.
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En los frescos de la capilla lateral de San Salvador de Cora, la parekklesion, -construida bajo el mecenezgo de Teodoro Metoquites a comienzos del siglo XIV- este arte alcanza su máximo esplendor. La síntesis es aquí perfecta. Hay una nueva y rica gama cromática, usada con brillantez y delicadeza para complementar el modelado del dibujo. Dibujo y composición reflejan las tradiciones clásicas helenísticas, pero vivificadas por una tremenda sensación de movimiento y salvadas de sentimentalismos fáciles por un toque de profundidad emotiva, heredada del siglo XII. La gran Anástasis del ábside, es, probablemente, la manifestación más excelsa. Allí, Cristo, fuente de toda vida, con vestiduras de una blancura sobrenatural y aureolado por una triple corona azul salpicada de estrellas, arrebata al sepulcro a un Adán y Eva trastornados, en presencia de los Justos, para conducirlos a la Vida Eterna. Todos los personajes están animados de un dinamismo que complementa el de los tres actores principales. Producen la impresión de participar realmente en lo que acontece a su alrededor, dando como resultado un diálogo interior de extraordinaria intensidad. La escena cobra así una honda unidad espiritual, gracias a las sugerencias de las miradas o los ademanes del cuerpo. Este propósito de ahondar en el alma para que afloren los sentimientos en el rostro de los actores, servirá para eliminar el hierático aislamiento de las figuras, tan querido por los artistas bizantinos del período medio. En adelante, la pintura bizantina se habrá liberado de la inmovilidad y frontalidad que la había caracterizado con anterioridad. Sin embargo, las pinturas de Cora nunca llegan a alcanzar la ilusión espacial completa. El Empadronamiento de María y san José ante Cirinio también forma parte de la decoración de esta iglesia.
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<p>Fue levantada en el siglo X por orden del rey Ramiro II, cuya intención era fundar un monasterio. La estructura primitiva de este templo, catalogado como el más antiguo de León,tenía forma de cruz griega. De ésta sólo se conserva un crucero con arcos semicirculares y bóveda gallonada. En la actualidad, la iglesia de San Salvador ofrece el aspecto resultante de su restauración, realizada en el siglo XVI. En su interior aún se conservan restos de pinturas.</p>
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Este edificio de nueva planta -emulación del panteón regio de Granada- responde a una disposición armónica y proporcionada, basada en una amplia nave salón de tres tramos con capillas entre los contrafuertes, a la que se asocia una capilla mayor de planta circular cubierta con una cúpula de media naranja.
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Se trata de una basílica con tribuna sobre el pórtico de los pies, naves estrechas con bóveda de cañón y tres capillas en la cabecera. En el lado sur se le adosa un pórtico bajo y alargado, cubierto con una bóveda de arcos fajones como la del Naranco y la de Pola de Lena.
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La iglesia de San Salvador de Valdedios es una basílica con tribuna sobre el pórtico de los pies, naves estrechas con bóveda de cañón y tres capillas en la cabecera. Las amplias arcada de ladrillo de la nave central se apoyan sobre gruesos pilares rematados en sencillos capiteles, diferentes a los que encontramos en los arcos de entrada a los ábsides. La ornamentación de esos capiteles y la existencia de alfices en las ventanas, pueden relacionarse con influencias islámicas, pero ambos elementos eran ya conocidos en el arte asturiano anterior.
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Los contactos entre el reino de Asturias y al-Andalus debieron ser muy frecuentes, como podemos observar en la traza de herradura de los arcos de las ventanas de la cabecera de la iglesia de San Salvador de Valdedios. Otro elemento de contacto lo encontramos en el alfiz.