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monumento
La iglesia franciscana de Teruel constituye un magnífico exponente de la arquitectura mendicante en la Corona de Aragón. Fue costeada hacia 1390 por un ilustre personaje de la nobleza aragonesa, don García Fernández Heredia, lo que explica la gran unidad constructiva de la fábrica y su monumentalidad. Tipológicamente se trata de un edificio de una sola nave dividida en varios tramos cubiertos con crucería y cabecera poligonal. A ambos lados de la nave se abren capillas rectangulares, en ocasiones rehechas en época posterior. Este modelo planimétrico surge paralelamente en el noreste hispano, así como en el sur de Francia e Italia, aplicándose indistintamente en los templos mendicantes y parroquiales.
museo
La iglesia de San Francisco el Grande se encuentra en Madrid. Fue construida por el arquitecto Ventura Rodríguez en un estilo todavía barroco que, sin embargo, se hace eco de las innovaciones del Neoclasicismo. La iglesia es circular, de planta central, y presenta una atractiva fachada curva, repleta de elementos como frontones, frisos, ventanas y escalinata que le proporcionan gran dinamismo. La planta central se resuelve con una gran cúpula y está rodeada por diversas capillas secundarias. El interior, que por desgracia apenas puede verse, muestra esculturas y pinturas de la época. Las deficiencias que el paso de los años ha acumulado en la estructura hicieron que se iniciara una restauración hace veinticinco años. Pero un problema de jurisdicción ha impedido que se resuelvan: la iglesia pertenece a una Orden de Jerusalén, por lo que se considera territorio extranjero y competencia del Ministerio de Asuntos Exteriores y no del de Cultura. Por esa razón, los presupuestos no se orientan a su conservación y durante varias décadas ha permanecido completamente llena de andamios y redes para impedir que literalmente se deshiciera la cubierta, con hermosos frescos. En su interior aparecen obras de maestros españoles de la talla de Zurbarán, Alonso Cano y Francisco de Goya.
obra
Fray Francisco Cabezas es el responsable del diseño interior de la Real Basílica, configurado en forma de amplia rotonda cubierta con una cúpula de 33 metros de diámetro, una de las más grandes del mundo, en sintonía con el Panteón de Roma.
monumento
<p>No se sabe cuándo fue fundado exactamente el Convento de San Francisco de Carrión de los Condes, pero se cree que ocurrió entre 1217 y 1236. Estaba situado extramuros y al sureste de la villa, junto al antiguo hospital municipal. Contaba con una casa de estudios y también era responsable de dos iglesias dentro de la villa, las parroquias de Santa María y de Santiago.</p><p>La división de la Orden Franciscana entre conventuales y observantes alteró la vida del convento en el siglo XV. Los franciscanos observantes se adueñaron del convento en 1463, pero los franciscanos conventuales volvieron a hacerse cargo de él al cabo de pocos años. Finalmente, los observantes se hicieron definitivamente con el convento en 1503 y se deshicieron de casi todas las propiedades del mismo.</p><p>El convento sufrió un grave incendio en 1811, durante la Guerra de la Independencia (1808-1814). Fue suprimido definitivamente por los decretos de exclaustración de 1835. La iglesia continuó abierta al culto durante un tiempo.</p>
monumento
Situada en la parte baja de la ciudad, en la antigua Ajerquía, fue fundada en el siglo XIII como convento franciscano, gozando del apoyo de la Corona hasta 1812. En 1842, el convento fue vendido a un particular, quedando sólo la iglesia. Las obras realizadas por el arquitecto Carlos Luca de Tena a partir de 1977 pusieron al descubierto parte de la estructura medieval del edificio, oculta desde el siglo XVIII. El conjunto se ajusta a los modelos franciscanos, compuestos por una sola nave con crucero y cabecera triple de ábsides poligonales. La portada es grecorromana y el interior es un claro ejemplo de barroco andaluz, con decoración interior churrigueresca. A la nave se le añadieron posteriormente capillas, portada, tribunas y una majestuosa cúpula oval. Cuenta, además, con un bello claustro. En el siglo XIII fue uno de los enclaves artísticos más emblemáticos de la ciudad. Las piezas más valiosas son de etapa barroca, entre las que destaca las colecciones de pintura de artistas como Valdés Leal, Antonio Castillo y José Sarabia, e importantes tallas, entre las que sobresale la imagen del Señor Crucificado, la más bella de la Semana Santa cordobesa, del siglo XVII y autor anónimo.
monumento
La iglesia de San Francisco fue levantada entre los siglos XV - XVIII, lo que ha provocado que su apariencia actual sea neoclásica. A pesar de este aspecto, conserva en el crucero bóvedas góticas de la época fundacional. Su retablo mayor es considerado una de las obras más importantes del barroco ecijano del siglo XVIII. La imagen de la Virgen de la Esperanza está atribuida a Jerónimo Hernández, realizada en el siglo XVI. Por último, los miradores de San Francisco son los más pintorescos de la Plaza de España, cuya arquitectura recuerda a construcciones similares castellanas.
monumento
<p>Cuenta la leyenda que el monasterio fue fundado por el propio san Francisco al detenerse en Olite durante su peregrinación a Santiago de Compostela. El edificio que actualmente contemplamos es una edificación del siglo XVIII en la que aún quedan restos góticos como la portada. La portada nos muestra en el tímpano un Calvario, con las estatuas de Santiago y san Francisco en las jambas, que actualmente se encuentran en el interior. La arquivolta exterior descansa en ángeles portadores de escudos, uno con las armas de Navarra-Evreux y otro que las parte con una peculiar interpretación de las del futuro Juan II, posiblemente debido a un encargo de la reina Blanca.</p>
monumento
Se halla ubicado este templo conventual cerca de la casa señorial que ocupara Alonso de Carmona, explorador español de las tierras del Nuevo Mundo, que acompañara a Hernando de Soto, descubridor del Mississippi. La construcción de la iglesia comenzó en 1515, aunque su aspecto actual debe más a la reforma realizada en el siglo XVIII. La dirección de las obras correspondió a Santaella y Sánchez de Rueda, quienes adornaron el templo conforme al exuberante gusto barroco, con abundantes yeserías, retablos y esculturas.
obra
En el recinto del Nuevo Baztán, palacio e iglesia se convirtieron en un signo de poder y de prestigio. El rectángulo de la iglesia se articula con austeridad, a excepción del Retablo mayor, cuyo medallón de signo clásico se envuelve en cortinaje de pliegues agitados con cierto efecto escenográfico. La fachada en vertical, en dos planos superpuestos y columnas corintias, tiene cierto recuerdo palladiano, coronada por hornacina y aletones con pináculos.