La iglesia de la Santa Annunziata surge como oratorio de la Orden de los Siervos de María, instituida en 1233 por los llamados Siete Fundadores, siete ricos mercaderes florentinos. El objetivo de la Orden era honrar los dolores de la Virgen y obtener de la Madre de Dios la ayuda para poner punto final a las luchas intestinas que asolaban la ciudad en esta época. Un artista local pintó en el oratorio, a principios del siglo XIV, una escena de la Anunciación, pintura que rápidamente fue catalogada de milagrosa por el pueblo, convirtiéndose en el santuario más venerado por los florentinos. Incluso hasta 1750 el pueblo de Florencia contaba los años a partir de las fiesta de la Anunciación, el 25 de marzo. Entre 1441 y 1481 el primitivo oratorio será transformado en la actual iglesia. Michelozzo trabaja como director de las obras, ayudado por P. Portigiani y Antonio Manetti. Este último, siguiendo el consejo de Alberti, modificó en parte la tribuna circular, para la que Michelozzo se había inspirado en la Rotonda de Santa Maria degli Angeli de Brunelleschi. La fachada es precedida de un pórtico con siete arcos sobre columnas desde el que se accede al atrio, realizado en 1447 por Manetti. El atrio está decorado con frescos relativos a la vida de la Virgen ejecutados por Rosso Fiorentino, Pontormo y Andrea del Sarto. A la izquierda del atrio se accede al Claustro de los Muertos, una muestra más de arquitectura renacentista debida a Michelozzo, aunque la ejecución fue de P. Portigiani. En la capilla de San Lucas están enterrados algunos artistas insignes de la ciudad como Cellini, Perugino o Pontormo. Este claustro de los Muertos estaba dedicado originalmente a san Lucas, patrón de los pintores, por lo que los artistas utilizaban este lugar para exponer sus obras. Entre los elementos decorativos más interesantes de este claustro destaca la Madonna del Saco, pintada por Andrea del Sarto. En el interior, la iglesia presenta una sola nave cubierta con un excelente artesonado en 1664. A la izquierda se alza el templete de la Santísima Annunziata, que acoge el fresco de la Anunciación, procedente del primitivo oratorio. La Capilla Feroni fue realizada en 1692 por Foggini, siendo parte de su decoración anterior al conservar un fresco de Andrea del Castagno. En el suelo de la rotonda está la lápida sepulcral de Andrea del Sarto. En una de las capillas absidiales Giambologna tiene su sepultura, al igual que otros artistas flamencos fallecidos en Florencia. En la parte derecha del crucero se encuentra una Piedad de mármol realizada por Baccio Bandinelli.
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La iglesia de la Sorbona fue levantada por Jacques Lemercier entre 1635 y 1642 por encargo del cardenal Richelieu, quien ya con anterioridad, siendo director del Colegio, se había encargado entre 1626 y 1629 de la reconstrucción del edificio que se encontraba en un estado lamentable.
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La iglesia de la Sorbona fue levantada por Jacques Lemercier entre 1635 y 1642 por encargo del cardenal Richelieu, quien ya con anterioridad, siendo director del Colegio, se había encargado entre 1626 y 1629 de la reconstrucción del edificio que se encontraba en un estado lamentable. La obra muestra por otra parte esa extraña simbiosis propia de Lemercier, que, como ha señalado Blunt, consiste en dos rasgos que nunca llegó a fusionar perfectamente; por un lado, el estilo corriente en la Francia de principios del siglo XVII y por otro, el lenguaje que aprendió durante su estancia en Roma entre los años 1607 y 1614. Tiene la iglesia una única nave dispuesta sobre su eje principal y otra transversal a ella de menor tamaño, con lo que se conforma un crucero sobre el que se eleva una cúpula; se completa la planta con unas capillas rectangulares situadas en los ángulos entre las naves. Este diseño parece derivar directamente del de la iglesia de San Carlo ai Catinari de Roma, trazada por Rosato Rosati y comenzada en 1612, cuando Lemercier estaba en Roma. Pero dentro de las semejanzas entre estas dos iglesias, es especialmente significativa la que existe entre las cúpulas; así, el tambor de la Sorbona, compuesto por medio de pilastras agrupadas entre las que se abren vanos, resulta extraña a los esquemas corrientes en la Roma del momento, pero no así a la de San Carlo ai Catinari, terminada de construir en 1620. Esta fecha resulta, además, significativa puesto que es seis años posterior a la marcha de Lemercier de Roma, lo que ha hecho suponer a Blunt que el arquitecto francés hubiera tenido acceso directo al taller de Rosati, lo que haría de éste su maestro. De esta forma habría sido el vehículo para la entrada en Francia del lenguaje arquitectónico imperante justo antes del florecimiento del barroco, y que era el que empleaban Rosati y otros seguidores de Giacomo della Porta, los cuales, siguiendo el estilo clasicista inaugurado por éste, se resistieron al de Maderno hacia el barroco. En otro sentido, la iglesia de la Sorbona, por las características de la institución a la que pertenece, posee dos fachadas, una hacia la calle y otra hacia el patio principal del Colegio. La primera sigue el esquema general de las iglesias romanas de la época, en este caso incluso con sólo dos órdenes superpuestos y volutas para unir el cuerpo superior con el inferior, esquema que también empleó Lemercier en las iglesias de Rueil y Richelieu. Según Blunt, este sistema es el utilizado por Giacomo della Porta en Santa Maria dei Monti, también visible en la articulación de los muros con pilastras, aunque en la Sorbona empleara columnas en el piso inferior; igualmente señala como una posible influencia de della Porta la alternancia de intercolumnios anchos en los que abrió puertas y ventanas, con otros estrechos en los que dispuso nichos. La fachada al patio responde a un esquema muy diferente cuya procedencia no aparece perfectamente clara. Para realzar la majestad de la iglesia desde el patio del Colegio, elevó la portada con una escalinata y la dispuso como un pórtico clásico, hexástilo y de columnas corintias que soportan un frontón con el escudo del cardenal en el tímpano. Al mismo tiempo, resulta importante el que desde este patio se podía observar mejor la cúpula por la mayor cercanía de ésta a la fachada dada la cortedad del brazo del crucero, mientras que desde la fachada a la calle, la mayor longitud de la nave todavía impedía una correcta visión.
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Fotografía cedida por la Oficina Nacional Israelí de Turismo. Copyright Ministerio de Turismo de Israel.
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Según la tradición bíblica, fue en el Monte Tabor donde Jesús vivió su Tercera Iniciación y su cuerpo se convirtió en Luz. La Iglesia de la Transfiguración, que se alza en este lugar, guarda en su interior un cuadro que reproduce la escena de la transfiguración, donde Juan y Santiago observan a Jesús iluminado y flanqueado por las imágenes de Moisés y Elías.
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La iglesia de la Trinidad, antiguo convento de la Santísima Trinidad del siglo XIII, se edificó sobre una antigua mezquita. Sin embargo, el edificio actual data del 1710 y nada ha quedado de las construcciones previas. No se conoce su arquitecto aunque todo apunta al maestro Francisco Hurtado Izquierdo. La portada principal se encuentra a los pies del templo, constituida por dos pares de columnas que sujetan un frontón partido, sobre el que encontramos una hornacina que está flanqueada por columnas salomónicas. En la hornacina vemos a un ángel, vestido con el hábito de la Orden de los Trinitarios, salvando a dos cautivos.
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El deplorable estado en el que se encontraba a finales del siglo XVII la iglesia de los Trinitarios motivó la realización de nuevas obras que comenzaron en los últimos años de esa centuria, finalizándose en 1710. El autor parece ser Francisco Hurtado Izquierdo, presentando una iglesia con una sola nave, crucero apenas bosquejado y una cabecera rectangular. Una bóveda de cañón con lunetos cubre la nave mientras que el crucero lo hace con cúpula sobre pechinas. A los pies de la nave se encuentra el coro.