San Martín era hijo de un tribuno romano. Su infancia la pasó en Pavía donde fue inscrito como catecúmeno a la edad de diez años. Pero parece que se sintió más atraído por el ejército donde se enroló a los quince años. Tres años después recibió el bautismo. San Hilario le ordenó sacerdote -momento en el que, según la tradición, partió su capa con un pobre que encontró a las puertas de Amiens- siendo elegido en el año 371 obispo de Tours, cargo desde el que puso en marcha las primeras parroquias rurales y fundó el monasterio de Marmontier.
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lugar
La tradición dice que la villa de San Martín de Valdeiglesias fue fundada por el visigodo Teodomiro. Durante la repoblación llevada a cabo en la Plena Edad Media se funda en los terrenos del actual término municipal un monasterio, dedicado a San Pelayo y regentado por monjes benedictinos. En torno a este primer asentamiento poco a poco se va constituyendo un núcleo de pobladores que, al crecer en número, se convertirá en una villa dotada de fuero propio y ciertos privilegios. Posteriormente, durante el siglo XV, la población dejó de depender de los monjes y pasó a ser de dominio señorial, perteneciendo a las propiedades del Condestable de Castilla, D. Álvaro de Luna. Éste llego allí hacia 1430, llamado por los monjes para sofocar una revuelta campesina. Cuando consiguió su objetivo, se quedó como dueño de la villa y sus tierras, ordenando construir el castillo que ahora preside la localidad. Cuando el Condestable cayó en desgracia y fue ejecutado, al casar su hija con el duque del Infantado el castillo pasó a éste como parte de la dote. La población continuó creciendo durante los siglos XVI y XVII. En esta última centuria fue cuando, por mandato del rey Felipe III, se instituyó el Marquesado de Siete Iglesias, con señorío sobre la villa, sus tierras y sus pobladores. Esta casa nobiliaria fue la última que tuvo jurisdicción sobre San Martín, hasta que la villa pasó a depender directamente de la Corona. En la actualidad, San Martín de Valdeiglesias es una atractiva población que vive fundamentalmente del turismo, gracias a la cercanía del pantano de San Juan y a la existencia de un rico entre patrimonio artístico, con el citado castillo -llamado de la Coracera-, la iglesia de San Martín Obispo -del siglo XVII, que guarda una imagen del Patrón de la localidad, San Martín de Tours, atribuida a Lucas Jordán- y un buen conjunto de ermitas.
lugar
Tras Villadangos del Páramo, el Camino de Santiago atraviesa esta localidad, cuyo nombre se explica por la dedicación de su iglesia parroquial a San Martín de Tours. Se sabe de la existencia en este lugar de un antiguo hospital para peregrinos pobres al menos desde el siglo XVII.
obra
La decoración de San Francisco de Asís, concentró en distintos momentos del primer Trecento, a los pintores italianos más sobresalientes. El sienés Simone Martini trabaja en la capilla de San Martín de la iglesia baja probablemente entre 1320-1330, antes de su traslado a Aviñón (1340). El ciclo de pintura se ha conservado en un estado óptimo. Narra la leyenda hagiográfica del santo, enfatizando los aspectos caballerescos y cortesanos de la misma. Hay una recreación en estos elementos que proporciona el ambiente adecuado. Es el caso en particular, del grupo de ministriles que aparecen a la derecha de la escena de la investidura. Por lo demás, y al igual que Giotto en Padua, la construcción de la perspectiva en los distintos episodios está subordinada totalmente a la ubicación del espectador dentro de la capilla.
Personaje
Militar
Político
Miembro de una familia militar, inició su educación en el madrileño Real Seminario de Nobles pero la vocación militar le llevó a ingresar en el ejército a los once años. En 1803 será ascendido a capitán, tomando parte en diversos enfrentamientos como la guerra de las Naranjas y en la Guerra de la Independencia contra la invasión napoleónica. Luchó en la batalla de Arjonilla (junio de 1808) en la que consiguió la graduación de teniente coronel. En 1811 será nombrado comandante del Regimiento de Dragones de Sagunto. Durante los años del conflicto con Francia, participó activamente en una logia masónica en Cádiz donde se defendían ideas liberales y constitucionalistas. En 1812 regresaba a Buenos Aires, tras una breve estancia en Inglaterra. En su país recibió - por parte de Rivadabia, Pueyrredón y Chiclana- el encargo de organizar el cuerpo de granaderos a caballo pero se sublevó contra el llamado "triunvirato" y se constituyó la Asamblea de 1813, con un talante similar a las Cortes de Cádiz. En ella se defendía el sentimiento patriótico y declaraba libres a los hijos de los esclavos pero no se optaba por la independencia. Una importante victoria en 1813 ante los españoles en las cercanías de Rosario llevó a San Martín a considerar el cruce de los Andes para vencer a los españoles en Chile y en Perú. Como coronel de Caballería, fue nombrado gobernador intendente de la provincia de Cuyo, donde formó el ejército de los Andes y presionó a los diputados del Congreso de Tucumán para que declararan la independencia de las Provincias Unidas de la América del Sur el 9 de julio de 1816. En agosto será nombrado general en jefe del ejército e inició el paso de sus tropas por los Andes, derrotando a los realistas en Chacabuco y conquistando Santiago en 1817. Los chilenos le ofrecieron el puesto de dictador supremo pero San Martín lo rechazó. Continuó con la empresa independentista que finalizó al triunfar en la batalla de Maipú en 1818. Con la ayuda de O´Higgins y del almirante Cochrane preparó su ejército para declarar la independencia del Perú. Tras una serie de triunfos, se desembarcó en Perú donde se propuso crear un reino con una constitución y un monarca designado por Fernando VII. Su propuesta no fue aceptada pero el pueblo de Lima lo recibió como libertador en 1821, siendo proclamada la independencia el 28 de julio, recibiendo San Martín el título de protector del país. Para finalizar la guerra contra los españoles comprendió que debía ponerse en contacto con Bolívar. Ambos libertadores se reunieron en Guayaquil en 1822, estableciéndose la posibilidad de federar Perú y la Gran Colombia al tiempo que se unirían ambos ejércitos. Sin obtener un resultado positivo, en agosto de ese año San Martín renunciaba a su cargo ante el Congreso de Perú, lo que motivó su retiro de la política. Se trasladó a Chile y posteriormente a Mendoza y Buenos Aires desde donde se embarcó rumbo a Europa, estableciéndose en Bruselas durante una temporada. Regresó a Montevideo y posteriormente a Buenos Aires desde donde regresó a Europa, desilusionado por la victoria de los federalistas. Vivió unos años en París y se trasladó a Boulogne-sur-Mer donde falleció de manera repentina el 17 de agosto de 1850.
Personaje
Arquitecto
Apenas tenemos datos biográficos de este arquitecto, activo en la segunda mitad del siglo XVIII, autor de la Real Maestranza de Sevilla, una de las plazas de toros más originales del mundo al no tener forma circular, debido a la disposición del terreno sobre la que se construyó.
contexto
Una vez liberado Chile, la empresa sanmartiniana debía continuar con la marcha hacia Lima, pero para ello era necesario contar con una poderosa flota de guerra. En Gran Bretaña y los Estados Unidos se consiguieron barcos y tripulaciones y el mando de la escuadra se encomendó a lord Cochrane, que no sólo se dedicó a esa gran tarea, sino también ejerció el corso en las costas del Pacífico. De este modo, la flota que inicialmente estaba compuesta por siete barcos de guerra se pudo ampliar y pasó a contar con dieciséis transportes. En agosto de 1820, San Martín se embarcó hacia Perú con cerca de 4.500 soldados, un número escaso para enfrentarse con éxito a los más de 20.000 que había en el virreinato. La principal baza de San Martín era la de convertirse en un elemento perturbador del orden colonial, tratando de aprovechar la fatiga existente en la sociedad peruana frente a una guerra demasiado prolongada, y de ese modo poder acabar con él. El bloqueo comercial minaría la lealtad realista de los hacendados costeños y en caso de ser preciso hasta utilizaría la carta indígena, algo que también habían hecho los realistas en su momento. La aventura comenzó bajo signos de éxito. El desembarco en Pisco fue seguido de alzamientos espontáneos en Guayaquil y en Trujillo. De este modo, todo el norte giró hacia la causa republicana, gracias a que el marqués de Torre Tagle, el intendente de la región, cambió sus preferencias políticas, probablemente afectado por los vientos liberales que soplaban en la Península. En el sur, la campaña de la sierra tuvo rápidos efectos sobre la retaguardia limeña. A principios de 1821 el jefe de las tropas realistas, el general José de La Serna, derrocaba al virrey Joaquín de la Pezuela e iniciaba negociaciones con San Martín, a raíz de lo cual se decidió la creación de un Perú independiente y monárquico. Si bien el acuerdo fue rechazado por el ejército español, que se había hecho fuerte en el puerto de El Callao, éste se encontraba muy debilitado y al carecer de capacidad negociadora no pudo impedir la entrada de San Martín en Lima en julio de 1821. San Martín fue nombrado Protector del nuevo Perú independiente. El conservadurismo del nuevo gobierno fue el mayor de todos los surgidos en América a partir de 1815. Esto se explica por la reacción frente al constitucionalismo español y por la intención de ganarse a la oligarquía peruana asustada por el giro que había tomado la política liberal en la Península. La campaña en la sierra continuaba, pero era sumamente desgastante para unos y para otros. Para colmo, la ayuda que se esperaba conseguir en el Perú seguía siendo muy escasa. En 1822 la situación era de un estancamiento total, y sólo se podría salir del "impasse" con ayuda extranjera. San Martín finalmente se la pidió a Bolívar. En julio de 1822 los dos libertadores se encontraron en el puerto de Guayaquil. Como consecuencia de la entrevista secreta mantenida entre ambos jefes, San Martín anunció su retirada del Perú y dejó que la lucha continuara al mando de Bolívar. Después de sofocar algunos brotes rebeldes en Pasto, Bolívar pasó a Perú a mediados de 1823. En esos momentos había dos presidentes en el país: José de la Riva Agüero, que después de ser derrocado por el congreso se refugió en Trujillo y el marqués de Torre Tagle, nombrado por el congreso en lugar de Riva Agüero e instalado en Lima. Riva Agüero negociaba tanto con Bolívar como con los realistas. A los últimos les proponía la creación de una monarquía independiente, regida por un Borbón español, al tiempo que intentaba expulsar a Bolívar del país. Cuando se conocieron estos extremos, Riva Agüero fue detenido y deportado. Torre Tagle, encargado por Bolívar de negociar con los españoles, intentó retomar lo actuado por su antecesor. A comienzos de 1824, después de que un motín del destacamento argentino de El Callao entregara la guarnición a los realistas, Torre Tagle junto a la mayor parte de su gobierno y numerosos diputados se pasaron a la causa monárquica, que esperaban más favorable a sus posturas que el militarismo bolivariano y colombiano. Para entonces el régimen liberal español se había derrumbado y se podía confiar nuevamente en la Corona. El potencial militar de Bolívar le permitió dar un nuevo vuelco a la situación. La victoria de Junín, en agosto de 1824, posibilitó su acceso a la sierra. Por último, en diciembre de 1824 el general Antonio José de Sucre, al mando de un ejército de colombianos, chilenos, argentinos y peruanos derrotó y capturó al virrey La Serna en Ayacucho, que se convertiría en el símbolo del final de la epopeya emancipadora. La resistencia realista en el Perú se había acabado, con la excepción de la guarnición de El Callao, que resistiría hasta 1826. La lucha continuó un tiempo más en el Alto Perú, que se encontraba al mando de Olañeta. En 1825 Sucre acababa con las últimas resistencias, y a pedido de las elites de Charcas y Potosí creaba una nueva república que adoptaría el nombre del Libertador.
obra
Este Evangelista forma parte de un grupo de cuatro, acompañado de San Juan, San Lucas y San Marcos, que a su vez completaban un antiguo retablo en la Cartuja de Nuestra Señora de la Defensión de Jerez de la Frontera. San Mateo es similar en su origen a San Juan, puesto que copia casi literalmente una estampa del siglo XVI firmada por Aldegrever. Zurbarán, sin embargo, dota de realidad y naturalismo a la figura, con un inteligente empleo del color y la luz para proporcionar el volumen que hace corpóreo al protagonista del lienzo, que se acompaña de su símbolo, un ángel.