Busqueda de contenidos

obra
La Sacra Conversazione es un tema definido en el primer Renacimiento italiano; consiste en representar a la Virgen María reunida con varios santos, como una gran dama recibiendo a sus visitas, en actitud de charlar amistosamente. Es un modo de representar una escena divina de manera más natural y al tiempo con personajes que no se sabría muy bien cómo introducir coherentemente en una escena que no responde a un pasaje real de la historia sagrada. Antonello da Messina pintó una Sacra Conversazione de mayor tamaño originalmente; incluía ocho santos en lugar de los cuatro que se ven ahora. El motivo de que se hayan reducido es que la imagen está compuesta por paneles independientes, de los cuales dos se perdieron en el siglo XVII. Los paneles conservados nos muestran, por este orden, a San Nicolás y Santa Anastasia, La Virgen y el Niño, Santo Domingo y Santa Úrsula. El artista realizó la obra para el convento de San Cassiano, en Venecia. Podemos apreciar cómo su estilo ha evolucionado desde la minuciosidad realista de sus primeras obras, bajo la influencia de la pintura flamenca, hacia una mayor simplificación de las formas, de apariencia geométrica. Sin embargo, el detallismo y el gusto por la textura de los materiales lujosos se mantienen en su pintura, lo que evidencia su aprendizaje de los maestros de los Países Bajos.
termino
acepcion
Entre los cristianos es una forma de materializar o expresar el efecto que Dios produce en ellos. Son siete: bautismo, confirmación, penitencia, comunión, extremaunción, ordenación sacerdotal y matrimonio. Los sacramentos pueden variar en función de los credos, así en el caso de los judíos se habla de circuncisión.
termino
acepcion
Rito que se practica en todas las religiones, por el cual los hombres reconocen el poder de un dios sobre todas las cosas.
obra
El Caballero Máximo, nombre por el que se conocía a Máximo Stanzione, realizó este enorme lienzo para Felipe IV. Este monarca español era un admirador de la Roma clásica y cuando levantó su Palacio del Buen Retiro, encargó a este pintor y a otro barroco italiano, Giovanni Lanfranco, una serie de lienzos que ilustraran ritos y costumbres romanos. Este que aquí vemos da vida a una bacanal, fiesta pagana de danza y vino en la cual se daba culto al dios Baco. Stanzione posee rasgos de las máximas corrientes del Barroco italiano. Por una parte, emplea un tipo de iluminación característica, que nos lleva al Naturalismo Tenebrista, puesto que sin caer en la oscuridad de otros artistas, emplea fuertes focos de luz para llamar la atención de algunos puntos relevantes de la escena. Estos destellos siguen un orden articulado rítimicamente, marcando un itinerario para la vista que pasea por el lienzo. Además las figuras están perfectamente captadas, pues aun en su anatomía idealizada encontramos rasgos de realismo que nos hablan de modelos naturales. Por contra, el enfoque elegante del tema, el fondo claro del lienzo, la disposición de los personajes y la elegancia de la ejecución nos hablan del Idealismo, rival de la corriente anterior. Es frecuente la mezcla de ambas componentes, y la podemos encontrar de la misma manera en el lienzo de Lanfranco titulado la Naumaquia.
obra
Artista de gran prestigio, Su Bacanal y su Sacrificio de Baco evocan las claves del clasicismo barroco italiano, con color más caliente y tonos azules y rosados de extrema delicadeza. La escena se desarrolla en un bosque; ante la estatua del dios Baco, en la zona de la izquierda, apreciamos algunas figuras que vacían un odre de vino en la hidria mientras un hombre ofrece un cántaro y una joven trae una cesta de uvas. La zona central de la composición está ocupada por el altar y el sacerdote quemando incienso. En la derecha se ubica un mancebo, una joven dormida y un niño. En el fondo se aprecian escenas de vendimia. Los dos lienzos estaban en el año 1746 en La Granja.
obra
En lo que atañe a la musivaria destacan los pavimentos de opus signinum, correspondientes a la primera fase republicana de las casas de Ampurias, frecuentemente adornados con un emblema central de opus vermiculatum, entre los que sobresale el llamado Sacrificio de Ifigenia, hallado de forma clandestina en 1849 en una casa situada al noroeste del foro. Ifigenia era hija de Agamenón y Clitemnestra. Agamenón se había ganado la cólera de Artemis y la flota aquea que iba a luchar contra Troya se hallaba parada en Aulide debido a una persistente calma. Los oráculos afirmaron que la cólera de la diosa se calmaría sacrificando a Ifigenia. El monarca se negó en un primer momento pero, tras las presiones, no dudó en llamar a su hija con el pretexto de casarla con Aquiles. En el instante en que iba a ser inmolada, la diosa se apiadó de ella y la sustituyó por una cierva, llevándosela a Táuride, donde la convirtió en su sacerdotisa.
obra
En lo que atañe a la musivaria de la Ampurias romana destacan los pavimentos de opus signinum, correspondientes a la primera fase republicana de estas casas, frecuentemente adornados con un emblema central de opus vermiculatum, entre los que sobresale el llamado Sacrificio de Ifigenia, hallado de forma clandestina en 1849 en una casa situada al noroeste del foro. Ifigenia era hija de Agamenón y Clitemnestra. Agamenón se había ganado la cólera de Artemis y la flota aquea que iba a luchar contra Troya se hallaba parada en Aulide debido a una persistente calma. Los oráculos afirmaron que la cólera de la diosa se calmaría sacrificando a Ifigenia. El monarca se negó en un primer momento pero, tras las presiones, no dudó en llamar a su hija con el pretexto de casarla con Aquiles. En el instante en que iba a ser inmolada, la diosa se apiadó de ella y la sustituyó por una cierva, llevándosela a Táuride, donde la convirtió en su sacerdotisa.
obra
En 1401 se convocó en Florencia un concurso para adjudicar la realización de las segundas puertas del Baptisterio -las primeras, de 1336 se deben a Andrea Pisano-. En él participaron diversos artistas: Jacopo Della Quercia, Filippo Brunelleschi, Lorenzo Ghiberti, realizando para el concurso un relieve con forma lobulada sobre el tema de El Sacrificio de Isaac. Tanto la obra de Ghiberti, que resultaría vencedora, como la de Brunelleschi, muestran una clara inclinación por introducir citas y referencias al arte clásico. Y también, en ambas se aprecia, aunque todavía con numerosos elementos procedentes del lenguaje preexistente, el intento de plantear una nueva forma de representación. En Ghiberti la disposición del paisaje y de las figuras crea una sugerencia espacial nueva que, en el caso de Brunelleschi, se convierte, como se ha notado, en una construcción espacial de nuevo signo. No obstante, una formulación coherente del nuevo sistema de representación no se producirá en el relieve hasta algo más tarde. La obra de Ghiberti mantiene el enmarcamiento de tipo tradicional. La composición conserva elementos del gótico internacional, como la curva que describe la figura de Abraham y la forma acartonada del paisaje, junto con innovaciones clásicas como es el volumen y modelos utilizados en las demás figuras.