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contexto
El culto familiar entre sumerios y acadios pronto pasó a estar bajo la tutela de una ciudad y, en un proceso expansivo, en Nippur se concentraron todos los dioses, a modo de gran santuario nacional. En las ciudades, el culto a los dioses se realizaba en templos o santuarios (esh), algunos de los cuales llegaron a formar auténticos complejos religiosos, con varios edificios, estructuras y una torre escalonada. Sólo reyes y príncipes podían ordenar su construcción. El clero fue muy numeroso y detentó una gran importancia social, política y económica, dirigiendo las labores productivas y comerciales. Normalmente el estamento sacerdotal lo integraban familiares del gobernante y estaba sujeto a una escala jerárquica muy rígida. Existieron tres grandes categorías de sacerdotes (sanga, nubanda, sabrá) que controlaban los asuntos administrativos de los templos. Por debajo de ellas había otros cargos de específica función religiosa, como el en, elegido mediante un rito adivinatorio, ishib, gudu, gala, ushku, mashshusu, mashmash y abgal. El sacerdocio femenino estaba integrado por las nindingir, cargo que recaía en las hijas de los reyes, que eran auxiliadas por las salme y las nugig. Cultos y ceremonias estuvieron escrupulosamente regulados y en ellos tuvieron cabida libaciones de agua, kish, vino o aceite y sacrificios de todo tipo, música, cantos, danzas, etc. Las prácticas adivinatorias se realizaban leyendo vísceras animales y, si éstas realizaban propicias, podía comenzar la ceremonia. Fueron numerosas las fiestas que los sumerio-acadios celebraban. Motivo de fiesta era la construcción de un templo, la entronización de un gobernante, las victorias en la guerra o la cosecha. No obstante, fueron dos las festividades más importantes. La primera fue el año nuevo - zagmu, para sumerios, akitu, en acadio-, festividad en la que se sacrificaban animales, se procesionaba y se celebraba el rito del matrimonio sagrado. Éste, importantísimo, consistía en los esponsales celebrados entre Dumuzi e Inanna, representados por el rey y la sacerdotisa. Su significación era específicamente agrícola, pues se esperaba que con este rito se renovara el ciclo natural de plantas y animales. La segunda gran fiesta -esh-esh- se celebraba en casi todas las ciudades sumerias y tenía que ver con el ciclo lunar.
obra
La escultura de la VI Dinastía tiende a una mayor naturalidad y humanidad, al retrato de tipos individuales. Además la estatuaria en madera permite más posibilidades que la de piedra y por tanto más libertad para el artista al labrar. Observamos aquí una fígura con los brazos pegados al cuerpo y con una pierna adelantada, que es muestra de el deseo de los artistas de plasmar los rasgos esenciales que caracterizan a un personaje concreto.
obra
Este busto de sacerdote se encontró en Mohen-jo Daro, en el recinto sagrado. Puede tratarse de un retrato, dada su aguda observación del natural, la fiel interpretación de sus rasgos étnicos y otros detalles realistas como la barba; todavía mantiene restos de conchas en sus ojos que aumentan su ex- presionismo. Es un buen ejemplo de los múltiples bustos de sacerdotes encontrados en las ciudades del lndo: tamaño mediano (entre 15 y 35 cm) en esteatita y calizas varias, que muestran hombres adultos, en su mayoría con barba y pelo corto, austeros en su adorno e indumentaria.