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Personaje
Escultor
Ingresó en la Academia de Dijón, donde estudió con Devosge. A comienzos del siglo XVIII emprende un viaje a París, y colabora con Gaulle en la Columna de la Grande Armée. Hacia 1814 se traslada a Bruselas y se encarga de varios proyectos de decoración, en los que pone de manifiesto su estilo neoclásico. En 1828 regresa a París y gana con El Pescador Napolitano la Legión de Honor. En estos años emprende uno de los proyectos más ambiciosos; los esbozos para las esculturas de Arco del Triunfo y comienza a esculpir el friso. Jacques Louis David fue uno de sus principales referentes artísticos. Fue uno de los máximos representantes del clasicismo, aunque sus creaciones adquieren un tinte romántico. Decoró numerosos edificios públicos como la Cámara de Diputados, donde esculpió la figura de Prometeo. Otra de sus obras más célebres es El bautismo de Cristo, que realizó para la iglesia de la Madeleine.
Personaje
Literato
A su condición de trovador hay que añadir su valor como soldado. Jaufre, que era príncipe de Blaye, intervino en la Segunda Cruzada de Tierra Santa en la primera mitad del siglo XII. Su obra poética es plenamente representativa del trobar leu. Hasta nuestros días han llegado seis canciones de amor. Una de sus composiciones más importantes describe la pasión que siente por la condesa de Trípoli. Aunque no parece probable que la conociese, cuenta una hermosa leyenda que serviría de inspiración para otros poetas medievales y románticos.
Personaje
Político
Nacida en Sevilla el 13 de diciembre de 1950. Cursó estudios de Profesora Mercantil en la Escuela de Comercio de Zaragoza y se acreditó como Censora Jurada de Cuentas en 1979. Ha sido diputada del Congreso y de las Cortes de Aragón por el Partido Popular en sucesivas legislaturas. Fue alcaldesa de Zaragoza (1995-2000), Presidenta del Congreso de los Diputados (2000-2004), y elegida Presidenta del Gobierno de Aragón en 2011.
obra
El joven artista se detiene un momento en la calle, abre su caja de pinturas y elige un paisaje que le interesa enormemente, como es la ciudad o el pueblo en su vida cotidiana. En apariencia, la mirada que proyecta el pintor no puede ser más tradicional. Aplica con rigor las leyes de la perspectiva lineal que ha aprendido, así como las de la iluminación sobre los objetos y las personas. Pero, decimos que sólo en apariencia porque, si nos fijamos bien, se trata en realidad de uno de sus primeros experimentos acerca de los efectos que provocan los elementos atmosféricos y lumínicos. Para contrastar esta afirmación sólo hay que acudir al otro cuadro del mismo nombre y año en el que, sin embargo, la hora del día es distinta y, en consecuencia, también la imagen final que formula el pintor y que recibe el espectador.