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En medio de un circo montañoso que sombrea su huerta, Priego se alza como capital del barroco cordobés, lo que justifica por sí solo la visita. Numerosos hallazgos prehistóricos, ibéricos y romanos dan fe de la antigüedad del lugar. Con el tiempo, desempeñará un importante papel en la historia andalusí, hasta que Fernando III se apodera de ella en 1225. Priego fue uno de los principales centros de producción de seda, lo que fomentó el desarrollo artístico en la villa para convertirse en la capital del barroco cordobés. Los hitos monumentales del Sagrario de la Asunción, la Aurora y la Fuente del Rey la convierten en parada obligada para los amantes del arte. Además, es cuna de personajes ilustres como Niceto Alcalá-Zamora, presidente de la II República española, o el escultor José Alvarez Cubero.
Personaje
Militar
Intervino durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial como comandante de la U-Boot. Por iniciativa de Doenitz se lanzó al asalto de la base de la Royal Navy británica en Scapa Flow (Escocia). Prien culminó esta operación, que se saldó con el hundimiento de buque "Royal Oak" y la muerte de más de ochocientos hombres, con gran éxito. Su actuación en esta misión elevó sus cotas de popularidad. En marzo de 1941 el U-47 era alcanzado y se hundía con Prien a bordo.
lugar
Ciudad construida en las faldas del Micala, en la costa de Jonia, se desconoce sin embargo el lugar que ocupaba la Priene arcaica, recibiendo un nuevo emplazamiento en el siglo IV y continuando durante las dos centurias siguientes su construcción. La ciudad fue levantada sobre cuatro terraplenes escalonados de 300 metros, siendo protegida por un muro reforzado por bastiones y 16 torres. El plano urbano se ajusta al esquema hipodámico, pues templos, edificios civiles y viviendas se integran en bloques regulares. La acrópolis se construyó separada, circundada por un muro con diez torres. El ágora ocupa el centro de la ciudad, extendiéndose a lo largo de dos manzanas. Estructuras notables son el bouleuterion y el pritáneo, integradas ambas en un bloque, así como los gimnasios, el estadio o el teatro. Las casas tienen una construcción sólida, presentando tipologías diferentes, si bien predominan las viviendas con patio central. El suministro de agua estaba asegurado por un sistema de conducción de agua y almacenamiento en cisternas. Sus principales santuarios eran el templo de Atenea, deidad principal de la ciudad, levantado por Piteo, responsable también del Mausoleo de Halicarnaso. Otros edificios religiosos son el santuario de Zeus Olympios; el santuario de Deméter y Core, en la cuarta y más alta terraza; el santuario de Alejandro Magno, que restauró el templo de Atenea, y el altar de los dioses egipcios, situado en el sector oriental de la ciudad.
contexto
Pero quizá el caso más curioso e instructivo de las contradicciones de una ciudad en el siglo IV a. C. lo constituya la pequeña pólis de Priene. Merece la pena acercarse a ella con cierto detalle, y por ello comenzaremos por recordar que, abandonando el emplazamiento primitivo de la urbe por haberse cegado sus puertos, los ciudadanos decidieron construir una nueva Priene hacia el 350 a. C., ayudados por Atenas; y a la hora de planearla se empeñaron, sin mucha imaginación, en aplicar el sistema tradicional de las colonias. En realidad, ya el propio esquema teórico mostraba sus estrechas limitaciones cuando se eligió el emplazamiento: al ser éste un terreno inclinado, todas las calles N.-S., en algún tramo de su recorrido, necesitan escaleras, siendo por tanto inútiles para el tráfico rodado. Pero tan grave inconveniente para el movimiento interno de la ciudad no es un defecto aislado. Además, nos encontramos con que las puertas de las murallas no se hallan a ambos extremos de una misma calle, sino que enlazan con vías paralelas, pero diferentes y difíciles de enlazar entre sí: se trata de mantener la idea clásica según la cual la ciudad es centro de su territorio, nunca lugar de paso; algo que los esquemas comerciales en ascenso empezaban a poner fuertemente en duda. Y algo parecido cabe decir de la ya paradójica acrópolis, gigantesca y casi aislada de la ciudad: en una época en que los ejércitos son más de mercenarios que de ciudadanos, incluso hay leyes que prohíben a los jefes de guarnición descender de su fortín, para evitar golpes de Estado: la fortaleza es ya más un enemigo potencial que un lugar de refugio. Con tales incongruencias de base, sólo se comprende la pervivencia de Priene hasta fines del mundo antiguo si se tiene en cuenta que nunca creció, y que jamás alcanzaría más allá de 10.000 habitantes; con esta limitación, todas las incomodidades podían soportarse. Para irse poniendo al día lo más posible, bastó que, siglo a siglo, se fuesen incorporando a su caserío las novedades urbanísticas y arquitectónicas que en todas partes se desarrollaban paralelamente. Así, aparte de los templos tradicionales (entre ellos, el ya comentado de Atenea que proyectó Piteo y cuya terminación hubo de financiar Alejandro), vemos cómo se levanta en el siglo III a. C. un templo a los dioses egipcios, fruto de la difusión comercial helenística. Pero sobre todo aparecen edificios concretos destinados a funciones determinadas: es el caso, por ejemplo, del bouleutérion o ekklesiastérion (sede del consejo o de la asamblea de ciudadanos que gobernaba la ciudad), sala cubierta y con gradas muy típica del helenismo. También merece una mención el teatro, con gradas de piedra y escena arquitectónica compleja, de las que aparecen a fines del siglo III a. C.; y no cabe olvidar el gimnasio situado junto al estadio: este tipo de edificio, escuela para niños a la vez que lugar para ejercitar el cuerpo, con su patio porticado para competiciones y su sala para lavarse tras los ejercicios, es el verdadero símbolo de la cultura griega en todo el mundo helenizado. Junto a estos edificios, interesa ver, en el entramado de la ciudad, cómo se imponen los espacios y ambientes nuevos, rompiendo con la tradición clásica; en este sentido, quizá lo más claro sea el desarrollo urbanístico de la zona del ágora: pórticos y columnatas rodean la plaza, llevándose el comercio a las salas construidas bajo sus soportales; y mientras tanto el área central se llena hasta lo inverosímil de estatuas, bancos de piedra y monumentos varios, convirtiéndose en simple lugar de encuentro y en prestigioso escaparate de la ciudad y sus habitantes. Decididamente, el ágora ha pasado a ser un espacio decorativo, y sus funciones antiguas se han descentralizado por completo. Priene muestra a la vez las causas de la crisis del urbanismo clásico y las soluciones parciales que podían adoptarse cuando ya la planta de una urbe estaba trazada. Pero cabía un planteamiento del urbanismo más radical, que rompiese con la tradición para ajustarse decididamente a los nuevos tiempos. Y ese nuevo urbanismo debió de discutirse e iniciarse con Alejandro. En efecto, se trataba de un momento óptimo para tal tipo de disquisiciones: el conquistador, en sus larguísimas campañas, fundaba una colonia tras otra; cabía por tanto hacer todo tipo de ensayos, incluso teniendo en cuenta elementos tan desconocidos en la Grecia clásica como los palacios de reyes y gobernadores.
fuente
Su torreta con forma de púlpito y la ametralladora que llevaba montada provocó que se le bautizara con el nombre de "Priest" (traducido como cura). Su diseño se remonta a los semiorugas norteamericanos sobre los que se montaban obuses. Sin embargo, para que se amoldara a las dificultades del terreno se le adaptaron cadenas. Gran parte de la producción fue destinada al ejército británico de acuerdo con el programa "Préstamo y arriendo". La primera vez que aparecieron sobre el campo de combate fue en 1942 en la segunda batalla de El Alamein. Satisfechos con los servicios prestados el ejército inglés pidió 5.500 unidades. Uno de los inconvenientes que planteaba este modelo era el tamaño del obús, cuyo calibre era distinto al estándar británico. Esta circunstancia hizo necesario importar los proyectiles. En lo que se refiere al resto de sus prestaciones era tan fiable que se continuó utilizando como transporte, una vez concluida la guerra.
Personaje
Político
Comenzó a trabajar en "El Liberal" como taquígrafo y luego se convertiría en su director. Como representante del PSOE, ocupó el cargo de diputado en 1918. A lo largo de estos años se convirtió en uno de los personajes más acaudalados de su tiempo. Durante la dictadura de Primo de Rivera, se negó a colaborar. Fue uno de los firmantes del Pacto de San Sebastián y detentó la cartera de Hacienda y Obras Públicas desde la II República.Fue traficante de armas y uno de los participantes del alzamiento que tuvo lugar en octubre de 1934 y terminó en fracaso. Esta circunstancia le obligó a abandonar España. A su regreso mantuvo algunos enfrentamientos políticos con Largo Caballero, poco antes de que estallara la Guerra Civil. Mientras se desarrolló el conflicto fue ministro de Marina y Aire con Largo Caballero y con Negrín de Defensa. En 1938 tuvo que exiliarse a México, debido a las diferencias surgidas con el PCE.Al terminar la guerra, desde el exilio, creó una Junta de Ayuda a los Republicanos Españoles y la Junta Española de Liberación, con sede en México.Escritos de su autoría como "Discursos en América", "Palabras al viento" o "Cartas a un escultor: pequeños detalles de grandes sucesos", conforman su aportación literaria.
Personaje
Militar
Político
El estallido de la Guerra Carlista será el motivo por el que este hijo de un notario inicie su carrera militar. Ingresa en un cuerpo voluntario liberal en 1834, alcanzando tres años más tarde la Laureada de San Fernando y en 1840 será nombrado general. Afiliado al Partido Progresista, al año siguiente es elegido diputado por Tarragona. Será nombrado subinspector de carabineros en Andalucía y en 1843 participa en una conspiración contra el regente Espartero. Será el promotor de la sublevación de la región de Reus y desde Barcelona implicará a toda Cataluña. El triunfo del pronunciamiento le valdrá los títulos de conde de Reus y vizconde del Bruch. El incumplimiento de las promesas por parte de los liberales motivará la creación en Barcelona de una Junta y Prim recibe la orden de contener sus reivindicaciones, lo que provocó la pérdida de una importante dosis de popularidad entre los catalanes. Solicitó permiso al gobierno para emprender un viaje por Europa, ya que no estaba conforme con el rumbo político emprendido. A su regreso será acusado de conspirar contra Narvaez por lo que sufrió proceso. En 1847 es nombrado capitán general de Puerto Rico imponiendo severas medidas para salvaguardar el orden público, medidas que no gozaron de la popularidad de la población por lo que Prim renunció pronto al cargo. Regresa a España y en 1851 es elegido diputado por Vich y dos años después por Barcelona. El triunfo de la "Vicalvarada" en 1854 le permitirá integrarse en las Cortes Constituyentes y un año más tarde es designado capitán general de Granada, siendo ascendido a teniente general en 1856. Será en estos momentos cuando abandone el Partido Progresista para formar parte de la Unión Liberal. La Guerra de Marruecos (1859-60) es posiblemente su gran triunfo. Al mando de un grupo de reservistas catalanes, obtendrá importantes y sonados triunfos en las batallas de Castillejos y Tetuán lo que le valdrá el título de marqués de Castillejos con grandeza de España. Al año siguiente es enviado a México con el objetivo de presionar a Juárez para que éste satisfaga la deuda exterior. Prim consigue su objetivo al firmar el Convenio de La Soledad en febrero de 1862. Las noticias llegadas de Francia, por las que este país pretende la creación de un imperio satélite en México dirigido por Maximiliano de Austria, llevarán a Prim al embarque de tropas y al regreso a la Península. De nuevo en Madrid se reintegra en su anterior partido y se afianza en las tesis del cambio dinástico como solución a los problemas nacionales. Al ser descubiertos sus planes será enviado al exilio, iniciando una serie de fallidos pronunciamientos que le llevarán a cambiar de actitud. Desde ese momento abandona las intentonas golpistas y pretende conseguir apoyos civiles, alcanzando la firma de los acuerdos de Ostende en agosto de 1866 y París en julio de 1867. El fallecimiento de O´Donnell (noviembre de 1867) llevará a sus partidarios a unirse al bloque liderado por Prim. Desde ese momento el general está en disposición de otorgar el definitivo golpe al maltrecho gobierno de Isabel II. Será en septiembre de 1868 cuando se subleve en Cádiz junto al almirante Topete, publicando el manifiesto "España con honra". Al pronunciamiento se suma Serrano, que marcha con sus tropas sobre Madrid mientras Prim recorre la costa levantina. La reina es obligada a abandonar su corona. La "Gloriosa" ha triunfado. Prim formará parte del gobierno provisional como ministro de la Guerra y se convertirá en un firme defensor del carácter monárquico del Régimen. Desde ese momento no escatimará esfuerzos en la búsqueda de un nuevo monarca, siendo Amadeo de Saboya el elegido. Como presidente del Gobierno se convirtió en principal defensor del nuevo rey pero fue asesinado antes de que éste llegara a España, el 27 de diciembre de 1870. La monarquía saboyana perdía de esta manera a su principal valedor.