Poco se puede decir de este grupo zoológico que presenta especies endémicas en cada continente. Así grupos como Cercopithecus, Cercopithecoides, Theropithecus, Cercocebus, Pan, Gorilas y Australopithecus no se dispersaron fuera de Africa, mientras que Presbytis, Rhinophitecus, Szechuanopithecus, Hylobates, Pongo, Symphalangus y Gigantopithecus parecen tener sólo una distribución asiática. Una excepción curiosa es Macaca que se ha identificado en varios continentes desde su aparición en el registro fósil. Aparece en el sur de Asia, norte de Africa y Europa, pero no se presenta en el Africa sursahariana. Éste tiene una amplia tolerancia ecológica, aunque su preferencia por selvas o bosques puede hacer que fracasara en el cruce al sur del Sahara. Su existencia en la colonia de Gibraltar le convierte en el único primate (junto a Homo) presente en Europa.
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contexto
Existen varias dificultades a la hora de establecer la cadena de la evolución que lleva a los grandes primates vivos y al hombre. En primer lugar, debemos mencionar que el tipo de restos encontrados son dientes aislados o fragmentos de maxilares, aún más escasos que en los restos de homínidos. En segundo lugar, la definición taxonómica de estos restos pasa por una constelación de atribuciones, y, por último, esta búsqueda de los antecesores se encuentra entorpecida, dado que algunos especímenes no presentan rasgos que nos lleven a la cadena de hominoideos vivos actuales, extinguiéndose sin descendencia clara. El registro fósil es más completo en África que en Eurasia, y más abundante en el Mioceno, aunque existen lagunas importantes por las cuales es aún más difícil la asignación taxonómica. Siguiendo a R. Kkein podemos comentar algunos especímenes. En el Oligoceno, hace 30 millones de años, encontramos los restos del Aegyptopithecus y el Propliothecus. Entre ambos, el aegiptopiteco se acerca más a los hominoideos del Mioceno y es más reciente que el segundo. Sin embargo, ambos se muestran más cerca de la separación entre hominoideos y cercopitecos, cuya separación descansa sobre la base de diferencias divergentes en la dieta. A partir de ellos se presenta un lapsus en los hallazgos hasta alcanzar los primates del Mioceno Antiguo y Medio, donde encontramos más abundancia de fósiles. En el Mioceno Antiguo africano, de 22 a 18 millones de años, se encuentra el género Proconsul. Es el más antiguo y recuerda a los grandes primates vivos y al aegiptopiteco. Su dieta era frugívora. El principal yacimiento del Proconsul es Rusinga (Kenia), en donde el medio ambiente se ha interpretado como un bosque tropical húmedo, oscilando hacia un medio más seco con arbolado difuso. Existe un debate sobre la determinación de su comportamiento, mitad arborícola y mitad terrestre (cuadrúpedo). Asimismo presenta un dimorfismo sexual muy marcado. Además del Proconsul, se conocen cuatro géneros más. El Micropithecus y el Dendropithecus en Kenia occidental, donde coinciden con restos del Proconsul. Sin embargo, el Afropithecus y el Turcanapithecus aparecen en el norte de Kenia, donde el Proconsul es desconocido. El Dendropiteco era arborícola, pero adaptado a una marcha cuadrúpeda. En el yacimiento de Legetet se asocia a un bosque cálido de altura. Por otro lado, el Afropiteco muestra un avance en la separación entre gibones y los grandes primates hominoideos, que se calcula que sucedió entre los 17/18 millones de años. En el Mioceno Medio nos encontramos con la pervivencia del Proconsul hasta los 8/9 millones de años. A su lado se encuentra el Kenyapithecus, que aparece en yacimientos keniatas datados aproximadamente entre los 16/14 millones de años, y se tiende a considerarlo el ancestro de varios hominoideos del Mioceno Final euroasiático (Ourapithecus, Sivapithecus y Gigantopithecus), así como de los hominoideos actuales africanos. En el período comprendido entre los 17/18 millones de años el contacto terrestre entre África y Eurasia se incrementa, facilitando la expansión de hominoideos en Eurasia. Desde el sur de Europa hasta el suroeste de China, se conocen mejor estos especímenes que en Africa, debido a una mejor conservación de los restos. Así tenemos probablemente seis géneros. El Dryopithecus era un cuadrúpedo arbóreo que rara vez aparece asociado al Pliopithecus, antecesor del gibón, y en su comportamiento se muestra como un primate arborícola adaptado a la suspensión de ramas. El Sivapithecus (12 a 8 millones de años) se conoce especialmente por los restos encontrados en los montes Siwalik, en la frontera indopaquistaní, y en Turquía. Con cierta discusión entre los investigadores, aparece también en Europa, China y Kenia occidental (Kenyapithecus wickerii de Fort Ternan). Se le considera el antecesor del orangután y engloba al Ramapithecus, estando habituado a un medio abierto. Sus restos son significativos, ya que muestran que probablemente se separara de la línea que conduce a los hominoideos y grandes primates africanos hace 12 millones de años, constituyendo el Ramapithecus la rama favorita en la línea de los homínidos. La clave de la separación entre homínidos y chimpancés y gorilas se encuentra en el Mioceno tardío e inicio del Plioceno, de los cuales no hay apenas restos en África, en donde únicamente se conoce un fragmento de maxilar en Samburu (centro/norte de Kenia) asociado a una cronología entre 10,5 y 6,7 millones de años. Este resto parece representar rasgos del gorila actual, si bien pudiera ser asimismo el ancestro del chimpancé y los homínidos. El Gigantopithecus, de gran talla, probablemente constituya el espécimen más grande de la historia de los primates, teniendo un comportamiento terrestre dado su gran tamaño. Su dotación en Siwalik es de 6,5 millones de años, pero es posible que sobreviviera hasta hace 500.000 años, siendo ya coetáneo del Homo erectus. El Oreopithecus, por último, se encuentra bien definido en Fort Ternan, en un medio seco con bosque abierto de altura. Existiendo una laguna entre el final del Mioceno y parte del Plioceno, en donde ya encontramos los restos de los homínidos más antiguos. De todo ello se desprende que nuestros ancestros eran principalmente arborícolas, que descendían con frecuencia al suelo, pero no presentaban los caracteres de especialización de marchadores cuadrúpedos como los babuinos actuales. Por ello las claves de la evolución se encuentran en el Plioceno, según los criterios básicos en los que se basa la hominización.
Personaje
Pintor
Apenas se conservan datos sobre su educación, aunque se sospecha que discurrió en Bolonia. Uno de los artistas que mayor repercusión ejerció sobre su arte fue Rafael. A partir de los años veinte su actividad se documenta en Mantua, donde trabaja con Giulio Romano. En esta época intervino en la decoración del Palacio Ducal y del Palacio de Té, donde realizó los estucos. De Romano adoptó su modo de concebir el manierismo, según las creaciones de Rafael. Aunque rechazó la excesiva monumentalidad del anterior. Correggio y Parmigianino fueron otros dos personajes que despertaron su interés. Cuando cumple los treinta se traslada a Francia al servicio de Francisco I para colaborar con Rosso Fiorentino. Trabajó en la decoración del Pabellón de Pomona de Fontainebleau. La mayoría de estas creaciones desaparecieron con el paso del tiempo, aunque muchas se conocen a través de bocetos. Tanto su trabajo como el de Fiorentino supuso una considerable evolución en la pintura -concretamente en la decoración mural- por el refinamiento de su ritmo. A la muerte de Rosso, se consolidó como el principal artista de la corte, cargo que le obligaba a revisar todas las producciones artísticas que se realizaban para la corona. Para la corte de Francisco I protagonizó un viaje a Italia con el fin de adquirir una colección de esculturas clásicas y los vaciados de yeso de las principales creaciones de la antigüedad (como la Columna Trajana o el Laocoonte). En la década de los cincuenta contrata a Niccoló dell'Abate como ayudante. Su compañero de trabajo le sustituiría en su puesto cuando en 1559 fue elevado al rango de superintendente real por Francisco II. Desde aquí fue el responsable de la educación de los mejores artistas franceses de la corriente manierista. Para difundir su arte empleó la reproducción de grabados que se extendieron a otros países. Gracias a los dibujos que se conservan se han podido identificar algunas de sus obras como su Autorretrato (en la Galería de los Uffizi), La Sagrada Familia de Leningrado o Ulises y Penélope de Ohio. Residiendo en Francia realizó dos viajes a Italia. Durante estas estancias entró contacto con Perin del Vaga. La escultura y la arquitectura se convirtieron el refugio de los últimos años de su vida. Fue uno de los grandes exponentes del manierismo. Su estilo elegante, refinado y artificial fue decisivo en la evolución del arte francés.
obra
Si entre los intereses de los impresionistas estaba captar la luz de cada momento determinado, las cuatro estaciones del año les brindaban una magnífica oportunidad. Pissarro realizó una espléndida serie en 1872 mostrando esas variaciones lumínicas y cromáticas. El sol brillante inunda esta escena que representa la primavera, aportando vigor a los tonos verdes y marrones del campo. Las sombras y los perfiles de las montañas del fondo toman una tonalidad malva; las nubes crean una llamativa sensación de movimiento y las pinceladas empleadas son rápidas, olvidando detalles innecesarios. Estas características definen toda la serie formada por el Verano, el Otoño y el Invierno.
obra
Cosme Tura realizó hacia 1460 la decoración del "Studiolo" de Belfiore d´Este, pequeña sala donde el príncipe estudiaba en la más absoluta intimidad y donde tenía sus objetos más preciados. La estancia estaba ocupada por una serie de Musas entre las que destaca la identificada como la Primavera, una figura femenina sentada sobre un trono adornado con delfines de cobre. La dureza escultórica de Mantegna se pone claramente de manifiesto en la figura y en los suntuosos plegados del vestido, mostrada como una bella cortesana de la ciudad. Incluso el punto de vista bajo del maestro de Padua también se encuentra presente aquí. La aportación de Cosme se impone en la mujer, girada en escorzo, y en la disposición de los delfines en posturas totalmente nerviosas. La perspectiva se ve muy limitada por el cielo azul pero hay referencia a un paisaje en la zona derecha, sirviendo como punto de fuga.
obra
Manet mostró gran interés por realizar una serie con las Cuatro Estaciones del año, representadas cada una por una bella modelo. Quizá el motivo fuera un encargo de temática similar que recibió del rey de Bélgica el pintor Alfred Stevens. Desgraciadamente, el proyecto de Manet quedó inconcluso ya que sólo hizo la Primavera y el Otoño, al sorprenderle la muerte en 1883. Para esta escena posó la joven actriz Jeanne de Marsy, que - según nos cuenta el amigo del pintor, Proust - siguió todas las indicaciones de Manet para realizar el cuadro, incluso se compró el sombrero que el artista había aconsejado. La bella modelo se recorta de perfil en un fondo de árboles, recibe la luz natural - mostrando así la influencia del Impresionismo -, luz que no crea sombras, como ocurría en las estampas japonesas. Viste un elegante vestido blanco con decoraciones florales y lleva una sombrilla para protegerse del sol. La alegría del colorido contrasta con el gesto duro de la actriz, que parece pavonearse ante los espectadores. La iluminación y el colorido responden perfectamente a una obra que tiene como temática la primavera. El modelado de la figura demuestra la elevada capacidad como dibujante de Manet, que emplea en esta imagen una pincelada más detallista que en otras anteriores - Pavimentadores en la rue Mosnier, por ejemplo - quizá por tener como destino una muestra oficial. Fue presentada al Salón de 1882 donde fue acogida favorablemente, recibiendo numerosas críticas positivas, algunas de las cuales hablaban de figura japonesa con un claro aire parisino.
obra
Este bellísimo fresco sirvió de inspiración a la obra del mismo nombre que Botticelli realizó muchos años después. Se trata de la representación alegórica de la primavera, personificada en una mujer que nos da la espalda. Llama la atención la enorme calidad artística de la pintura que algunos autores han denominado "impresionismo moderno".
obra
Friedrich es un pintor de ciclos. Desde 1803 realizó numerosas variantes sobre este asunto, como las marinas de 1816 o los paisajes de 1820. Sin embargo, el más célebre de los ciclos llevados a cabo por su pincel es el conjunto de siete sepias conservadas en el Kunsthalle de Hamburgo, de hacia 1826. Consta de Mar con la salida del sol, Primavera, Verano, Otoño e Invierno, Esqueletos en una cueva de estalactitas y Ángeles orantes. Ha sido llamado ciclo de las "Edades de la vida". Los cinco primeros se ocupan de la vida en sus periodos; los dos últimos, añadidos al proyecto inicial, reflejan la muerte y la resurrección. El primero, el mar con la salida del sol, alude al estado previo a la vida. Las cuatro estaciones componen el cuerpo principal del conjunto, expuesto en Dresde en 1826. La Primavera recoge una luminosa mañana con dos niños que juegan con unas mariposas. Ya en su época se hizo notar la complejidad de interpretación de las obras, calificadas de "jeroglífico artístico". En cualquier caso, se refiere a la pureza y la juventud, a la infancia, referida también por el naciente riachuelo. Su significado viene, además, explicitado por la interrelación con las demás obras del ciclo. De forma condensada, también más profunda, volverá a ocuparse Friedrich del ciclo vital humano, espiritual, en Las edades.
obra
Maillol había quedado impresionado por la escultura griega anterior a Fidias. Obsesionado por la clasicidad, sus cuerpos se alejan del pintoresquismo y de la anécdota. Se dedicará casi siempre a un único tema: el cuerpo de la mujer en diferentes actitudes y aspectos. Para ello adopta una simplicidad y una estabilidad formal casi cúbica. Su presencia plástica equilibra naturaleza y expresión. Pese a la aparente calma no hay en estos cuerpos sensación de inmovilidad ni pose artificial. La fuerza reside en la plenitud de las formas. El movimiento no viene dado por un efecto exterior, sino por una fuerza interior: es un movimiento de vida latente y plena. Esta escultura que contemplamos es un modelo para un encargo realizado por el coleccionista ruso Ivan Morosoff en 1910, encargo constituido por tres estatuas y que Maillol completó en poco más de dos años.