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acepcion
Deidad romana, cuyo homólogo en la mitología griega es Hermes. Nacido de la unión de Júpiter y Maya, es el dios mensajero, por lo que siempre se le representa con alas en los pies y un sombrero alado. Es, además, el dios del comerció, la elocuencia y los ladrones.
obra
Juan de Bolonia se dejó también impresionar por la maestría en el empleo del bronce de Benvenuto Cellini y, al tiempo que dotaba de tensión dinámica a sus figuras de canon alargado y retorcida espiral, las trabajaba con precisión dibujística en músculos y facciones. Seguramente inspirado en una de las sutiles figuras broncíneas del pedestal del Perseo celliniano, el Mercurio que enseña a volar al héroe, unos de los magnos aciertos de Giambologna es su Mercurio volador, en el Bargello, agilísimo estudio del cuerpo juvenil en diagonal anticipadora del barroco, plena de virtuosismo técnico y ligereza de ballet.
obra
Annibale Carracci recibió uno de sus más importantes encargos para la familia Farnesio en su palacio de Roma. El trabajo consistía en una serie de decoraciones murales al fresco con escenas mitológicas. Las escenas debían adaptarse al marco arquitectónico que dejaban libres las molduras de adorno de las paredes. Así, el marco resulta en formato rectangular irregular, que el artista rellena con el suelo del paisaje. En esta escena, dedicada a Mercurio y Apolo, podemos ver a ambos dioses en medio de un paisaje ideal, con ruinas clásicas a la izquierda. El mensajero de los dioses y dios del comercio entrega a Apolo la lira que será su atributo característico. Ambas figuras recurren a modelos clasicistas del Renacimiento, pues ésta era la tendencia artística de su autor.
obra
El lienzo con la historia de Mercurio y Argos fue ejecutado por Velázquez en 1659 para decorar el Salón de los Espejos del Alcázar de Madrid con motivo de la visita del Mariscal de Gramont a Madrid para pedir la mano de la infanta María Teresa para el rey Luis XIV de Francia. De los cuatro cuadros mitológicos que pintó el maestro para la decoración de la sala, el incendio que devastó el palacio en 1734 sólo dejó éste. El formato tan apaisado del lienzo viene motivado por su colocación sobre dos ventanas, por lo que emplea una perspectiva muy baja para mostrarnos la escena. El tema recoge la fábula de Ovidio en la que Júpiter, enamorado de la ninfa Io la envolvió en una espesa neblina para evitar que se escapara. Juno, sorprendida por la repentina oscuridad y sospechando una nueva infidelidad de su marido, acude al lugar y deshace la niebla, aunque Júpiter tuvo el suficiente tiempo para convertir a Io en ternera. Juno se la pide como regalo y la deja al cuidado del pastor Argos, que tenía cien ojos que descansaban a pares por lo que siempre estaba despierto. Júpiter envía a Mercurio para que mate a Argos y así recuperar a la ninfa de sus amores. Un recital de flauta hará dormir profundamente al pastor, momento aprovechado por Mercurio para matarle y recuperar a Io. Cuando Juno fue a ver como iba el asunto, encontró al servicial Argos muerto, recogiendo sus cien ojos y colocándolos en la cola del pavo real, su animal favorito. Velázquez ha elegido el momento en el que Argos está durmiendo y Mercurio se dispone a matarle, aunque más bien parecen dos pastores descansando al no existir ninguna sensación de violencia en la composición. La técnica empleada por el maestro no puede ser más suelta, con largas pinceladas que provocan que cuando el espectador se aleja las formas adquieran por completo su grandeza. Pero al acercarse, los toques de pincel son rapidísimos, contemplándose un amasijo de manchas de luz y de color. Precisamente son estos dos conceptos los que protagonizan el lienzo, dando la impresión de encontrarnos ante una acuarela, anticipándose al Impresionismo.
obra
Uno de los encargos más importantes realizados a Rubens procede del rey de España, Felipe IV. El pintor flamenco será el elegido para la realización de la Torre de la Parada, un pabellón de caza ubicado en los montes de El Pardo cercanos a Madrid. Los trabajos serán ejecutados entre 1636 y 1638, trabajando en una buena parte el propio Rubens mientras que otro grupo de la serie sería realizado por sus ayudantes y pintores contratados expresamente para este proyecto, teniendo como punto de partida sus diseños.Al menos 14 de las 63 escenas que formaban el conjunto -para el que también trabajó Velázquez- salieron de los pinceles del maestro flamenco, destacando entre ellas el Mercurio y Argos que aquí contemplamos.Como en el resto de las obras de la serie -véase el Banquete de Tereo, el Rapto de Deidamia o el Rapto de Proserpina- Rubens se inspira en la "Metamorfosis" de Ovidio para ilustrar la escena. En esta ocasión se nos cuenta la historia de Io, una bella ninfa que fue seducida por Júpiter para ser posteriormente convertida en vaca por el dios, para así esconderla de su esposa, Juno. Sospechando la infidelidad de su marido, Juno solicitó la bella ternera como regalo, solicitud a la que Júpiter no pudo negarse. Para que Io fuese vigilada constantemente, Juno la puso al cuidado del gigante Argos, cuyos cien pares de ojos nunca se cerraban al mismo tiempo. Júpiter envió a Mercurio para que con su música consiguiese sumir en un profundo sueño a Argos y en ese momento le cortara la cabeza, liberando así a Io. Juno, en agradecimiento a la labor prestada por Argos, recogió los cien pares de ojos y los colocó en la cola del pavo real, su animal favorito.Los tres personajes protagonistas se sitúan ante un fondo de paisaje, ubicándose como si de un friso romano se tratara. Las figuras están cargadas de vitalidad, recogiendo en sus gestos y acciones la carga dramática y la violencia del momento. Sus anatomías recuerdan a la antigüedad clásica y a Miguel Angel, mientras que en la ejecución y en la atmósfera que rodea a las figuras encontramos referencias a la escuela veneciana. El paisaje es de clara inspiración flamenca, mostrando en este trabajo la simbiosis de estilos que manifiesta Rubens en toda su producción para crear un estilo propio e inconfundible.
obra
Esta escena ha sido tradicionalmente referida a Mercurio, con su característico gorro alado, depositando en la bolsa de Paris la manzana destinada a la diosa que triunfe en el concurso de belleza, en que el joven pastor ha de ser el juez. Sin embargo, parece que Poussin, en uno de sus habituales juegos alegóricos, ha representado también a Apolo, dado que el gorro frigio que lleva el pastor es de igual modo representativo y propio del dios de la música, en un momento en que fue condenado por Júpiter a guardar los rebaños de Admeto. Este motivo de Mercurio robando a Apolo ha sido plasmado por Poussin, que se muestra siempre un profundo conocedor de la mitología clásica, en Apolo sauróctono y el Apolo enamorado de Dafne. En este caso, Apolo se encuentra acompañado de Cupido. La ejecución, esquemática, la fluidez del paisaje y la caricaturización de los rasgos, nos lleva al último periodo de la vida de Poussin, a los años en que ejecuta los diversos estudios para el inacabado cuadro sobre Apolo y Dafne.
Personaje
Político
El reinado del primer hijo de Pepi I, Merenre, fue muy corto, durando unos 6 años. Los oráculos anunciaban que se trataría de un reinado glorioso, suponiendo un fuerte golpe para su pueblo la temprana muerte del joven faraón. Sí tuvo tiempo de llevar a cabo una expedición a tierras nubias, donde recibió el homenaje de sus jefes, así como de realizar una campaña dirigida a los desiertos líbicos que se encontraban en guerra, pacificando el territorio y consiguiendo un interesante botín. Le sucedió su hermano Pepi II.
Personaje
Político
Sucesor de Pepi II del que apenas tenemos noticias, más allá de ser miembro de la VI Dinastía.