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Personaje
Político
Ingeniero de minas de profesión, muy pronto se dedicó por completo a la política, y así a partir de 1900 fue diputado, senador, varias veces ministro y, llegado el año 1932, Presidente del Senado. En mayo de aquel año fue elegido Presidente de la República Francesa, siendo reelegido en 1939, cuando ya la guerra mostraba su presencia sobre Europa. La invasión alemana y la derrota del Ejército francés le hallaron de esta forma ocupando la cúspide del Estado. Ante las circunstancias dominantes, recibió la dimisión del Presidente del Consejo, Reynaud, en el refugio de Burdeos donde se había trasladado los poderes de la República. Allí, en medio de un clima de temor e inseguridad generalizados, así como de profundas intrigas de todo signo, se verá fuertemente presionado por los sectores más conservadores para entregar la presidencia del gobierno al mariscal Pétain. Una vez hecho esto, y habiendo sido solicitado el armisticio, abandonó su cargo. En el año 1943, tras la ocupación de la Zona Libre, fue detenido por la Gestapo e internado. Finalizada la guerra, su testimonio mostró una alto valor durante los juicios habidos en contra de las principales personalidades del desaparecido régimen de Vichy. Murió en París en 1950. Su figura es una de las más representativas del período de la Tercera República Francesa que desapareció en 1940.
obra
Animado y casi obligado por su maestro, Thomas Couture, Manet se inscribió como copista en el Louvre el 29 de enero de 1850. En el museo admirará las obras de los maestros barrocos y de la Escuela veneciana que serán para el joven pintor su principal fuente de inspiración. En este caso eligió a Rembrandt para realizar una copia, posiblemente a través de una estampa, un grabado o una fotografía ya que el original siempre ha estado guardado en el Mauritshuis de La Haya. Manet toma algunas libertades con respecto a la composición del maestro holandés, cuya obra pudo admirar en su viaje a los Países Bajos durante el mes de julio de 1852. Lo más destacable es apreciar cómo estos artistas ya clásicos - Tintoretto, Tiziano, Velázquez o Goya - serán punto de referencia para el joven Manet, que incorpora buena parte de sus elementos en sus trabajos.
obra
Pinazo presentó este trabajo a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1899 obteniendo como premio una Primera Medalla. No deja de ser un retrato de su modelo preferido, su hijo Ignacio -al que ya había tomado como modelo para el Monaguillo solfeando- ahora con 16 años. Aparece sentado en una silla de tijera, apoyándose en una pequeña mesa redonda; sostiene un libro entre las manos con el que alude al título y cruza las piernas para otorgar un rasgo de informalidad a la postura. Ignacio dirige su mirada al espectador, con cierto aspecto de molestia, como si hubiésemos interrumpido su estudio. Con este trabajo, Pinazo une sus dos temas favoritos, la pintura de género y el retrato, otorgando un cierto aire familiar al asunto al tratarse de su hijo. El maestro exhibe un dibujo seguro y firme, como apreciamos en la capa o en la raya del pantalón, sin renunciar a la pincelada suelta que le caracteriza. Toda su atención se centra en el rostro, quedando una parte en penumbra al impactar la luz en la zona derecha para iluminar su mano y el libro abierto. Las tonalidades empleadas -pardos y oscuros- siguen la línea marcada inicialmente por el artista, gran admirador de la pintura barroca, utilizando incluso una sencilla diagonal para organizar la composición. La mesa, el libro, el forro de la capa o las manos del muchacho son las notas de color presentes en el cuadro. El éxito obtenido con este lienzo provocará un aumento en los encargos, llegando a retratar al rey Alfonso XIII.
obra
Cuando Goya se retira a Burdeos, huyendo tanto de la Corte española que le asfixia como de sus propios terrores, continúa su producción innovando y buscando sin cesar otras vías de expresión. Fruto de aquellas investigaciones es este lienzo, terminado un año antes de su muerte; en él existe un estilo absolutamente suelto, independiente de convenciones dibujísticas o compositivas, en una plenitud de color y trazo que sólo pueden estar ejecutados por la mano madura del creador. El Romanticismo campea ya por Europa y Goya, que fue su primer cultivador, se adhiere a este sentimiento exaltado, en el cual se acerca a la figura de su modelo de forma espontánea, íntima, en pinceladas largas y fluctuantes que, sin embargo, conforman una imagen perfectamente articulada.
obra
A partir del último cuarto del siglo VI los habitantes de Emporion empezaron a enterrarse al sur y al oeste de la ciudad, en las necrópolis Bonjoan, Mateu, Granada, Parking y Martí, en las que predomina el rito de la inhumación, si bien no faltan algunas incineraciones. En su inmensa mayoría se trata de tumbas muy sencillas, y por ello muy griegas, directamente excavadas en la tierra, en las que el cuerpo se colocaba sin ninguna protección especial acompañado de unos ajuares muy modestos que contrastan con las aparatosas manifestaciones de riqueza que en otros lugares aparecen en las tumbas indígenas contemporáneas. Lécitos y ungüentarios contenedores de aceites perfumados usados en la ceremonia fúnebre, algunas joyas simples, fíbulas, figurillas de terracota y tabas es cuanto podemos encontrar en estas tumbas específicamente griegas.Los lécitos son un tipo de vaso griego que, en un principio, servían para contener ungüentos y perfumes de todas clases; posteriormente adoptaron una función exclusivamente funeraria.