Iglesia levantada sobre una antigua ermita del siglo XVI, que incluía en su exterior una hermosa cruz de piedra de la misma época y desmontada en 1964. La iglesia de San Antón se comenzó a construir en 1744 y se finalizó en 1753, como predica un escrito en la fachada. La planta tiene forma elipsoidal y de ella sobresalen cuatro espacios rectangulares que corresponden a los pies, cabecera y capillas laterales, aunque desde el exterior no puede contemplarse en todo su esplendor, al encontrarse adosadas a ella varias viviendas. Su composición se caracteriza por el barroquismo, contrastando los muros sobrios y planos del interior con la decoración recargada en su portada. La fachada queda dividida en tres cuerpos; el primero con portada con arco de medio punto muy moldurado y flanqueado por pilastras toscanas; el segundo, con hornacina enmarcada por columnas jónicas y pináculos y, por último, remata la fachada una espadaña adornada con alerones. Antes de la Guerra Civil tenía tres retablos, pero no se conservó ninguno tras el conflicto; en el retablo mayor aparecía representado el santo titular, San Antón, lugar que hoy ocupa la Virgen de la Aurora, trasladada desde la ermita de la Caridad. Desde el convento de los Capuchinos se trasladó el Cristo de la Misericordia.
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obra
El autor trabajó en esta obra, considerada como la más sutil y compleja expresión en su actividad en España, en el período de su madurez como arquitecto y urbanista. Tuvo la oportunidad de poder aplicar su idea a una gran plaza, implicada en el urbanismo adyacente al Palacio Real con el que establece visualmente una concordancia.
obra
Se trata de un templo con doble cuerpo porticado, el cual extrapolando el campo espacial de la iglesia se interna en el anchuroso espacio ambiental interrelacionando el interior y el exterior.
obra
La portada original de estilo barroco fue respetada en la reforma realizada en el siglo XIX; presenta dos cuerpos, con columnas de orden corintio, el inferior, y una hornacina con la figura del santo titular, el superior.
museo
Las casa nobiliarias madrileñas del siglo XVIII decidieron construirse palacetes en las afueras de la ciudad, especialmente en la zona de la Moncloa. Uno de los más importantes era el de la duquesa de Alba, rival de la reina María Luisa de Parma. Ante la fastuosidad de las fiestas que organizaba la de Alba, la reina sintió celos y decidió construirse un palacio con el que empequeñeciera a su eterna rival. Se eligieron unos terrenos cercanos a la cuesta de los Areneros, camino de salida desde Madrid hacia El Pardo. Fueron adquiridos al marqués de Castellrrodrigo y se levantó el palacio de La Florida, del que en la actualidad no queda ningún resto debido a la donación de esa zona por parte de la reina Isabel II para la construcción de la estación del Príncipe Pío en el siglo XIX. Sólo encontramos la iglesia de San Antonio, levantada por el arquitecto italiano Felipe Fontana entre 1790 y 1795. Se trata de una construcción neoclásica de gran sencillez, formada por una planta de cruz griega con un altar al fondo - al que se accede por un corto tramo de escaleras - y dos estancias laterales adosadas que sirvían de portería y sacristía. La iglesia está construida en granito y ladrillo, eliminando elementos decorativos superfluos, coronada con una cúpula sobre pechinas con linterna. En 1798 Jovellanos eligió a su amigo Goya para la decoración del interior, realizando el famoso milagro de san Antonio en la cúpula, junto a las Angelas y la Adoración del Nombre de Cristo en bóvedas y paredes. La ermita se dedicó al culto hasta el siglo XX, momento en el que se decidió construir una réplica para evitar la desaparición definitiva de los frescos debido al humo de las velas y la humedad del entorno, cercano al río Manzanares. Pedro de Moya fue el arquitecto que realizó el nuevo edificio dedicado al culto, siendo la iglesia original destinada a museo y panteón de Goya ya que el pintor está enterrado allí desde 1920. El 13 de junio se celebra la fiesta del santo, concentrándose en los alrededores de las iglesias una gran romería, siendo la tradición entre las mozas casaderas madrileñas arrojar trece alfileres a la pila bautismal de la iglesia para que el santo pronostique su futuro amoroso ya que tantos alfileres se claven en su mano, tantos novios tendrá en su vida.
monumento
En el mismo lugar donde Felipe III fundó un hospital para portugueses en el año 1607, estaba situada la capilla de San Antonio, llamada, en su momento, de los Portugueses; tras la separación de España y Portugal en 1640 se pasó a denominar Hospital de los Alemanes, cambio de nombre dado por la segunda esposa de Felipe IV, Mariana de Austria ya que, a partir de ese momento, los beneficiarios del hospital pasaron a ser los peregrinos enfermos alemanes. En el intervalo que va de 1624 a 1633 se construyó la iglesia, diseñada por los arquitectos Pedro Sánchez y Francisco Seseña. El templo es de planta central elíptica, típico ejemplo del barroco, cubierta con una ligera bóveda falsa bajo una chapa de pizarra. Su ornamentación fue encargada a los pintores de la corte, Francisco Rizi y Carreño de Miranda; representa a San Antonio en actitud orante, con un rompimiento de cielo, sobre grandes arquitecturas que albergan imágenes de diferentes santos portugueses. A finales del siglo XVII, Carlos II hizo que Lucas Jordán pintara las paredes con escenas de la vida de San Antonio. Por último, llama la atención el altar mayor con la imagen del santo.