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Severo y Céler serán los arquitectos de la Domus Aurea. Lo que de queda es un pabellón de 300 metros de largo por 190 de fondo, al que se superponen los restos de las Termas de Trajano, construidas sobre el relleno de la Domus.
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Tras el incendio de Roma en el año 64, Nerón decidió construir en el centro de la ciudad una casa de campo, una villa romana con las dimensiones gigantescas de un palacio real helenístico. Severo y Céler serán los arquitectos de la Domus Aurea. Lo que de queda es un pabellón de 300 metros de largo por 190 de fondo, al que se superponen los restos de las Termas de Trajano, construidas sobre el relleno de la Domus. Es característica la gran sala octogonal cubierta de una bóveda ochavada donde se abre un óculo precursor del de la cúpula del Panteón.
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El rectángulo determinado por el trazado de la muralla de Ampurias encierra un espacio en el que se inscribe un conjunto de 63 insulae rectangulares orientadas de norte a sur que miden 35 x 70 m, lo que equivale a 1 x 2 actus o a 120 x 240 pies romanos. Por los tratadistas agrarios romanos sabemos que eran éstas las medidas del iugerum, o unidad de superficie utilizada por los agrimensores en lo concerniente a la centuriación del territorio. De estas ínsulas, 42 corresponden a los dos tercios meridionales de la ciudad, mientras que al tercio septentrional pertenecen las 21 restantes. A la época julio-claudia y flavia pertenece una buena serie de los mosaicos geométricos en blanco y negro, faltando casi completamente hasta ahora los mosaicos policromos posteriores al siglo I, de los que sólo conocemos un ejemplar ubicado en uno de los locales situados al este del foro.
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Alfonso de Avalos (1502-1546), marqués del Vasto y de Pescara y comandante de las tropas imperiales en Italia y Hungría, fue designado en 1538 gobernador de Milán. Al año siguiente se encontraba en Venecia como representante del emperador Carlos V para asistir a la elección del nuevo dux, momento en que posiblemente encargó la famosa Alocución del marqués del Vasto. Sin embargo, este retrato que contemplamos pudo haber sido realizado en Bolonia durante el año 1530, momento de la coronación imperial. También se barajan las fechas de 1533, 1536 ó 1543. La ubicación de un niño en la zona inferior izquierda, sosteniendo un casco, serviría para fechar el lienzo si es que se trata de su hijo Ferrante, nacido en 1530.Este trabajo sería el precedente inmediato del retrato de Francesco Maria della Rovere, al ubicar al personaje en tres cuartos, vestido con oscura armadura, dirigiendo su inteligente mirada hacia la derecha. El interés del maestro de Cadore está en captar la personalidad de sus modelos, centrándose en las expresiones y los gestos. Para ello emplea una potente iluminación procedente de la izquierda que resbala por la armadura, sacando impactantes reflejos, y se centra en el rostro del personaje. El resultado es una obra de gran impacto visual cargada de fuerza y personalidad.
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Zurbarán no es un autor muy dado al retrato, aunque en sus obras podemos observar su capacidad para pintar rostros humanos en los que manifiesta una intensa naturalidad. Uno de los pocos ejemplos que se han conservado es el retrato de don Alonso Verdugo de Albornoz, conde de Torrepalma, a la edad de 12 años. La segura identificación ha sido posible gracias a las armas exhibidas en la tela, fechándose en torno a 1635 ya que el joven noble nació en 1623.La obra se inscribe en la tradición del naturalismo tenebrista tomado de Caravaggio, aunque podemos observar una ligera influencia de Velázquez en la envolvente penumbra y el tono general de la composición. También debemos relacionar este retrato con las obras pintadas por Zurbarán para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro ya que la severa expresión del modelo, el tratamiento de la armadura y la brillantez de los tejidos se vinculan con los personajes que protagonizan la Defensa de Cádiz.
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Don Antonio Pascual de Borbón era hijo de Carlos III y María Amalia de Sajonia. Había nacido en Nápoles el 31 de diciembre de 1755, casando con su sobrina María Amalia el 25 de agosto de 1795. Falleció en Madrid el 20 de abril de 1817, habiendo participado activamente en tareas de gobierno con su sobrino Fernando VII. Este joven que aquí contemplamos aparece tras su hermano Carlos IV en el famoso lienzo de la Familia de Carlos IV de Goya. Cuando Mengs le retrató apenas tenía diez años, mostrándose de medio cuerpo y apoyando su mano izquierda en la cintura. En su pecho ostenta las insignias de las órdenes del Toisón, Santiago y San Jenaro, destacando la minuciosidad de la ejecución. El dibujo preciosista de Mengs crea excelentes imágenes de la familia real española, exentas quizá de vida si las comparamos con las obras de Goya, pero plenas de detalles, de color y de luz. Durante bastante tiempo se confundió con el retrato de su hermano don Gabriel, con el que forma pareja.
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Posiblemente fue este retrato encargado para la Torre de la Parada, junto a El bufón Calabacillas y Francisco Lezcano, donde está documentado hasta 1714, fecha en la que la construcción fue destruida casi en su totalidad por el incendio que provocaron las tropas austríacas durante la Guerra de Sucesión. Don Diego de Acedo era enano pero no bufón, ya que trabajaba como funcionario de palacio en la Secretaria de la Estampilla, por lo que Velázquez le representó con varios libros voluminosos. Este retrato es uno de los mejores del maestro al captar una gran fuerza en la inteligente mirada del personaje, con un aspecto pensativo que podría indicar el esfuerzo que ha hecho para ocupar ese puesto a pesar de su deficiencia física. La ejecución es muy suelta, apreciándose manchas de pintura en el rostro y en el traje, mientras que el paisaje está obtenido con manchas de color, en una gama perfecta de grises y platas. Estamos acercándonos a las mejores obras del sevillano, en las que la perspectiva aérea será gran protagonista. Aunque pueda parecer extraño, el Primo tenía fama de mujeriego y conquistador, por lo que pudo estar relacionado con el asesinato de la mujer del aposentador Encinillas, quien la mató por celos de un enano.
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Don Diego de Bolaños fue el comitente del retablo de la Visitación de la catedral de Sevilla, pintado por Villegas en 1566. Esta es la razón por la que en el banco del retablo encontramos este sensacional retrato lleno de piedad protagonizado por el donante y un miembro masculino de su familia. En otra de las tablas se representan los familiares femeninos.