La década de 1630 va a ser muy feliz para Rubens al volver a contraer matrimonio -tras enviudar en 1626- con Hélène Fourment, joven de 16 años que servirá como un tónico de rejuvenecimiento para el maduro pintor. Esa felicidad y poesía se va a trasladar a sus obras como ocurre en el Descanso en la huida a Egipto o el Jardín del Amor.Los sagrados personajes se sitúan en un bello paisaje con luz de atardecer. La Virgen reposa, con el Niño dormido en su regazo, junto a unas ruinas clásicas. Dos santas, vestidas como cortesanas, y San Jorge, con su clásica armadura, contemplan la maternal escena mientras unos angelitos intentan mantener en silencio y tranquilo a San Juanito, que lleva un corderito. Al fondo, alejado de lo que sucede en primer plano, San José duerme apoyado en un tronco. El esquema empleado por Rubens repite las Sacras Conversaziones del Renacimiento italiano -en las que la Virgen y el Niño o un santo parecen dialogar con diferentes santos que se sitúan a su alrededor- tan queridas por Tiziano. La luz ilumina a los principales personajes mientras que el resto de la composición queda en ligera sombra. Las características de la pintura flamenca se pueden aplicar, sin ningún inconveniente, al estilo de Rubens: cuidadosa y detallada ejecución, colorido brillante e intenso y realismo en la representación. A esto debemos añadir su interés por el movimiento y los escorzos, como observamos en el grupo de San Juanito o los ángeles que están sobre el Niño. El ambiente atmosférico que rodea a la escena está inspirado en la escuela veneciana.
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La Sagrada Familia descansa en su largo viaje hasta Egipto en un pequeño establo, al calor de un fuego avivado por unos pastores que hacen compañía a María, san José y el Niño. La escena se desarrolla al aire libre, en un paisaje protagonizado por la luz de la luna y el efecto térmico conseguido, transmitiendo la sensación de frío que contrasta con el calor de la lumbre. En primer plano encontramos un riachuelo donde se refleja la hoguera y los personajes, pequeñas figurillas que adornan los oscuros trazos del bosque. Interesado Rembrandt por las iluminaciones en sus diferentes aspectos, no debe faltar la luz nocturna y la artificial, siguiendo las últimas obras de Tiziano por el que sentía especial admiración. La pincelada es corta pero rápida, interesándose más por los efectos atmosféricos que por los detalles, resultando una escena de gran belleza. La influencia de la obra de Adam Elsheimer resulta también significativa, conocida por Rembrandt gracias a Pieter Lastman, su maestro.
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El Descanso en la Huida a Egipto había sido tratado iconográficamente de diferentes modos hasta el modelo que presentó Gerard David en esta y otras tablas. David era admirado por la dulzura de su ejecución, su absorción de los modelos italianos del Cinquecento y su visión del paisaje, en la mejor tradición flamenca de Patinir y otros, pero matizado con los azules atmosféricos de Leonardo da Vinci.El Descanso... se nos presenta por mano de David bajo el aspecto de una pintura precursora del género de costumbre, que tanta repercusión tendrá en la pintura flamenca siglos adelante. María es una joven madre que en el transcurso de un viaje se detiene a amamantar a su bebé mientras José marcha al fondo para recoger algunos frutos silvestres con los que complementar su dieta. El modelo es prácticamente idéntico al del Descanso que realizó hacia 1510.
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Pintor y arquitecto, Pietro da Cortona, no sólo fue el gran renovador de la pintura decorativa, a través de sus obras en el Palacio Barberini o el Palacio Pitti de Florencia; fue un gran pintor de obras autónomas, como ésta que nos ocupa. El tema es habitual, y fue tratado por todos los autores desde el Renacimiento; se conservan ejemplos ilustres del clasicismo barroco como El descanso en la huida a Egipto (3140), de Poussin. El tratamiento, sin embargo, es bastante diverso. En este caso, vemos a la Virgen con el Niño; al fondo se aproxima San José. Un ángel ofrece frutos a Jesús en primer término. Da Cortona se halla bastante alejado del frío clasicismo poussiniano; a pesar de la innegable influencia de los Carracci, su intención es más devocional que estética. Es decir, su deseo es mover a la oración. Si bien el tratamiento, y la composición piramidal recuerdan otras obras del Renacimiento, esta pintura de Pietro da Cortona compendia diversos elementos propios del Barroco romano, de gusto paganizante, como el paisaje bucólico que enmarca la escena.
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Conocemos una serie de planchas de xilografía que Durero agrupó bajo el mismo tema común: la Vida de la Virgen. Esto no quiere decir que fueran concebidas unitariamente desde el principio, sino que el artista reunió algunas planchas anteriores, como esta de 1501-02, con otras que sí se destinaron ya conscientemente a la serie, como la Adoración de los Magos y el Abrazo en la Puerta Dorada.El caso es que esta plancha, conocida como el Descanso en la huida a Egipto, muestra determinados rasgos que nos hacen dudar de la identificación de la escena en este episodio tan concreto de la infancia de Cristo, cuando San José tuvo un sueño premonitorio de las matanzas de inocentes ordenadas por Herodes y huyó con su familia a la tierra de los faraones.El ambiente de la escena es muy similar al de la Natividad de unos años después, en 1504. Las arquitecturas recuerdan ruinas romanas, con el arco intacto en la puerta que se abre contra el paisaje, una fuente de agua que alude a la virginidad y el bautismo, etc. Los personajes se encuentran todos en sus tareas cotidianas: María hila lana, ayudada por varios ángeles adolescentes, que además adoran al niño. José trabaja la madera mientras una miríada de juguetones angelillos se afanan en limpiar de broza su taller mientras juegan y crean bastante movimiento en la parte inferior de la imagen.La Huida a Egipto normalmente se sitúa en un bosquecillo donde se refugian los fugitivos, mientras José va a buscar agua y alimentos, y María amamanta al niño. Sin embargo, aquí todos se concentran en sus tareas cotidianas. Además, en el cielo aparece la figura de Dios Padre y la paloma que simboliza el Espíritu Santo. La aparición de la Trinidad se limita exclusivamente a los momentos de la historia sagrada en que interviene el Espíritu Santo, como son la Anunciación, la Natividad, el Bautismo de Cristo, etc. pero no en un episodio concreto que está más bien protagonizado por José, director de la fuga a Egipto.Por esa razón, se considera que esta plancha era originalmente una sencilla Sagrada Familia y que al añadirse a la citada serie sobre la Vida de María se le adjudicó el papel de uno de sus episodios más importantes.
acepcion
En el ámbito de la arquitectura, este término se aplica al arco de descarga que permite aligerar el peso de un elemento de sustentación situado en un vano, que actúa desplazando a cada lateral los empujes sobre pilares sólidos.
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Durante la época de los Antoninos, los mosaicos en blanco y negro pasarán de decorar los vestíbulos y las habitaciones de las casas a las grandes construcciones como los mercados o las termas. Se abandona la decoración geométrica para pasar a una decoración figurativa como bien podemos comprobar en esta escena de la vida cotidiana en la que un grupo de desproporcionadas figuras proceden a la descarga de un navío.