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museo
La catedral primada de España es uno de los templos góticos más impresionantes del país. Construida entre los años 1226 y 1493 por los maestros Martín y Petrus Petri, consta de cinco naves y doble girola, conformando una planta de tipo salón. Si en su interior el visitante queda estupefacto ante el valor de sus retablos, sillerías, rejas, monumentos funerarios o pintura y escultura, en sus museos guarda increíbles tesoros: en la sacristía, pintada por Lucas Jordán, se exhibe el famoso Expolio de El Greco junto a obras de Goya, Rubens, Tiziano o Rafael, sin menospreciar los fondos escultóricos; en el vestuario se contempla una colección de códices miniados de incalculable valor acompañada de ropas litúrgicas de gran belleza; en el tesoro propiamente dicho se guarda la custodia procesional de Enrique de Arfe, así como valiosas piezas de orfebrería y marfil.
monumento
El inicio de las obras en la catedral de Toledo se sitúa en torno a 1222-1224, vinculadas a la personalidad de su promotor, el obispo Ximénez de Rada. Se planteó una iglesia de cinco naves con doble girola y sin transepto marcado al exterior, según el modelo seguido inicialmente en Nôtre-Dame de París, toda ella de una gran monumentalidad. La cabecera, el ámbito más complejo por la necesidad de resolver adecuadamente los empujes y contrarrestos de la estructura, constaba ya de quince capillas en 1238. Pero la muerte de Ximénez de Rada en 1248, supuso una clara ralentización de la obra. En los últimos años del siglo XIII, la iglesia está aún por terminar y data del siglo XIV su conclusión definitiva, realizándose obras posteriores como el famoso Transparente. Como en Burgos, los arquitectos de la cabecera de Toledo distribuyeron toda la altura del muro en tres pisos que se desarrollan en sentido horizontal. En el intercolumnio inferior, los soportes, igual que en la catedral de Mauricio, son robustos pilares circulares rodeados de ocho baquetones, en relación con arcos y nervios. En la girola y colaterales internas del coro, el cuerpo de luces está formado por pequeños óculos de tracería gótica. Pero la mayor singularidad reside aquí en el nivel del triforio -todavía ciego-, donde la introducción de arquillos lobulados y entrecruzados se ha interpretado como producto de una hispanización o mudejarización de las formas, que no ha de extrañar en una ciudad en la que hacía siglos se había asumido plenamente tal lenguaje plástico. Fruto de la reflexión sobre una serie de ensayos desarrollados en Francia, el primer maestro de Toledo logró resolver en la girola los problemas que había planteado a los arquitectos góticos el abovedamiento con crucería de los tramos irregulares que resultaban de la forma circular de una girola. Para ello descompuso la doble corona anular en una sucesión de tramos triangulares y rectangulares. En estricta correspondencia con los pilares internos organizó el sistema de contrarrestos al exterior: los arbotantes se bifurcan por dos veces y se escalonan en altura, descendiendo progresivamente desde los pilares del presbiterio hasta los soportes de la girola externa. Este sistema de descomposición de fuerzas le permitió al mismo tiempo adelgazar los contrafuertes y multiplicarlos y, por tanto, abrir un elevado número de capillas.La catedral de Toledo es la empresa de carácter monumental más ambiciosa de las emprendidas a lo largo del siglo XIII en nuestra Península; si también constituye un testimonio irrefutable de la voluntad de adaptar de un modelo foráneo a la tradición local (la despreocupación por lograr una estructura esbelta, en sintonía con lo francés, es total), no es un edificio redondo, porque, probablemente, lo segundo no acaba de funcionar. Se le atribuye el proyecto general de la obra al maestro Martín, quien construyó el deambulatorio con las capillas radiales en los primeros doce años de la construcción de la catedral. Los siguientes 50 años, se hizo cargo de la obra un maestro llamado Petrus Petri, probablemente de origen francés, quien levantó el transepto y parte de las cinco naves.
obra
Sólo cinco meses necesitó Luca Giordano para pintar la bóveda de medio cañón rebajado que cubre la Sacristía de la catedral toledana. El motivo central del fresco se representa en la cabecera y no es otro que la imposición de la casulla a san Ildefonso por parte de la Virgen María, asunto de arraigada tradición toledana. Un buen puñado de ángeles y santos acompaña a la Madre de Dios en su descendimiento para hacer la imposición al santo. En el centro de la bóveda se representa un rompimiento de Gloria presidido por el nombre de Yahvé, rodeado de un profundo efecto lumínico. Seis santos toledanos se muestran en los huecos de los ventanales, incluyéndose entre ellos el propio Giordano en una ventana ficticia, con las manos en posición orante. Los escritos y las confidencias del santo derrotan a los enemigos de las prerrogativas de María, precipitándose por las murallas de Toledo.
obra
El cardenal Cisneros será el promotor de la realización de esta capilla, encargando el trabajo a Enrique Egas. La cúpula que la cubre fue ejecutada por el hijo de El Greco, Jorge Manuel, ya en el siglo XVII. En esta capilla se continúan celebrando misas por el rito mozárabe.
obra
Adosado al flanco norte de la catedral se halla el claustro, construido por iniciativa del arzobispo don Pedro Tenorio. El maestro Rodrigo Alfonso será el encargado de realizar los trabajos, comenzados en 1389. Presenta planta cuadrada con cinco arcos apuntados en cada crujía, consiguiendo un magnífico efecto de monumentalidad gracias a coincidir los tramos de cada crujía con la profundidad de las naves del templo.
obra
El Cabildo catedralicio toledano encargó a Enrique de Arfe la realización de una de las piezas más importantes de la orfebrería española del siglo XVI: la custodia. El orfebre alemán empleó oro y plata para cubrir el ostensorio de oro que había pertenecido a la reina Isabel, creando una obra de gran belleza.
obra
La fachada principal de la catedral toledana se abre a la plaza del Ayuntamiento. Comenzada en el siglo XV, se finalizó en la centuria siguiente. la única torre levantada tiene una altura de 90 metros mientras que la cúpula que remata la que no se llegó a hacer se debe al hijo de El Greco, Jorge Manuel. La fachada consta de tres portadas. La central está dedicada al Perdón, destacando el conjunto escultórico en el que se representa la Última Cena; la de la izquierda se denomina de la Torre o del Infierno mientras que la de la derecha recibe el nombre de Puerta de los Escribanos o del Juicio.
obra
Los arquitectos de la cabecera de Toledo distribuyeron toda la altura del muro en tres pisos que se desarrollan en sentido horizontal. En el intercolumnio inferior, los soportes son robustos pilares circulares rodeados de ocho baquetones, en relación con arcos y nervios. En la girola y colaterales internas del coro, el cuerpo de luces está formado por pequeños óculos de tracería gótica. Pero la mayor singularidad reside aquí en el nivel del triforio -todavía ciego-, donde la introducción de arquillos lobulados y entrecruzados se ha interpretado como producto de una hispanización o mudejarización de las formas, que no ha de extrañar en una ciudad en la que hacía siglos se había asumido plenamente tal lenguaje plástico.