Esta región se caracteriza a partir del 6000 a.C. por las manifestaciones de un grupo cultural definido a partir del registro material uniforme, y que destaca esencialmente por las producciones cerámicas denominadas "dark face barnished ware (DFBW)", que ha servido de base para la definición de una evolución del registro material que cubre el VII milenio (Amuq A, B y C). Se trata de unos veinte poblados que se sitúan en la zona del norte de Siria y del Líbano y en el extremo del suroeste de Turquía, asentándose en los llanos de Cilicia, las costas mediterráneas, la cuenca del Amuq y el valle del Queid, siguiendo una distribución esencialmente costera. Esta distribución corresponde a zonas geográficas potencialmente aptas para la agricultura; los poblados ocupan y se concentran en los terrenos llanos, normalmente en los fondos aluviales. Esta ubicación en territorios fértiles ha permitido proponer un origen del grupo como resultado de una colonización por parte de grupos procedentes del Éufrates medio en búsqueda de suelos aptos para la agricultura. Los yacimientos más conocidos son el de Ras Shamra (V-B), el de Mersin (niveles XXXIII-XXVII) y los asentamientos del valle del Amuq. Se trata de poblados de construcciones rectangulares, con amplio uso de la piedra como material de construcción. La cerámica se halla representada básicamente por las producciones DFBW con formas esencialmente simples. El utillaje lítico muestra una variación en las técnicas de talla, con un predominio de lascas y del retoque por presión, con un utillaje formado por elementos de hoz, denticulados y puntas de flecha. La materia prima utilizada se relaciona con el entorno: sílex en Ras Shamra, obsidiana en Mersin. En la zona del Líbano, el yacimiento de Biblos se incluye en este grupo, si bien presenta ligeras variantes a nivel de producciones cerámicas, con una menor presencia del tipo DFBW y unas producciones propias caracterizadas por morfologías simples: formas globulares con bases convexas o anulares y, sobre todo, unas decoraciones de impresiones cardiales que cubren la superficie externa o de incisiones o impresiones formando motivos de metopas, y triángulos en la zona exterior. Es importante señalar que Biblos, cuyas fases antiguas cubren todo el milenio, ofrece una ventaja para el conocimiento del desarrollo arquitectónico y urbanístico al ser uno de los pocos poblados excavados en amplia superficie (cerca de una hectárea). Las construcciones, en un total de 33, cubren toda su extensión y presentan una disposición al azar, son rectangulares o cuadrangulares de tipo monocelular. Los muros son de piedra y los suelos de cal con una base formada por un lecho de guijarros. En los niveles más recientes se distinguen construcciones diferenciadas, con la presencia de ábsides, que han sido interpretadas como centros rituales. Económicamente, se trata de poblados con una agricultura y ganadería bien establecida. Así, en Ras Shamra las actividades agrícolas parecen importantes, hecho que viene indicado por un fuerte aumento de los pólenes de cereales y también por un incremento de los animales domésticos, principalmente cabras y ovejas. Los suidos representan, asimismo, un alto porcentaje y su domesticación se situaría, al igual que la del buey, a partir de 5500 a.C. La caza y la pesca siguen constituyendo las actividades complementarias. En Biblos este aporte de las actividades cinegéticas es aún más significativo con la caza del ciervo, la gacela y el jabalí, aunque está plenamente establecida una ganadería de cabra y oveja, que en los niveles recientes se incrementa con el buey. La aportación vegetal se produce con una agricultura de cereales y leguminosas y la recolección de frutos (almendras, granadas, higos).
Busqueda de contenidos
obra
En el mismo año de su censura, Apio Claudio inició la obra de la Vía Appia. La calzada, sólidamente empedrada, permitía trasladar el ejército con inusitada celeridad de Roma a Capua por el litoral del Lacio a través de las Lagunas Pontinas. Era la primera vez que una vía no era denominada por su función, como la Salaria, o por su destino, como la Tiburtina, sino por una persona, la de su promotor.
obra
En busca de la máxima objetividad, Noland organiza sus cuadros en una geometría estricta y fría: series de líneas paralelas, círculos concéntricos, ángulos... con colores elegidos no por razones emocionales sino por las relaciones que se establecen entre ellos, como Albers, aunque a Noland le interesa el efecto dinámico que producen. Por otra parte, el deseo de desenmascarar la pintura y prescindir de todo lo que sea ficticio le lleva a impregnar (no a dar pinceladas) toda la tela de un color, consiguiendo así campos de color. Noland, después de las dianas, corta lienzos que siguen la forma de las líneas trazadas en ellos: rombos, espigas..., o dispone bandas de color en grandes lienzos horizontales.
contexto
Durante todos estos años no se interrumpe nunca totalmente la comunicación entre ambas obediencias, aunque se viven momentos de especial tensión y el tono general se hace cada vez más pesimista. La difícil situación de Benedicto XIII tiene bastante relación con la poco cómoda, aunque menos dramática, de Bonifacio IX en Roma, lo que no impidió esos contactos; tampoco se interrumpieron tras el evidente triunfo de las posiciones del Papa de Aviñón: para ambos se mantenía una situación muy difícil. A finales de junio de 1403, Benedicto XIII enviaba a Roma una embajada, con objeto de resolver todos los problemas previos para la puesta en marcha de lo que el había denominado "via conventiones", es decir, la segunda vía propuesta por la universidad de París con las modificaciones introducidas por el Pontífice y aceptadas como procedentes. La embajada hizo frente a toda una cadena de obstáculos hasta poder presentar, el 22 de septiembre, sus propuestas al Papa romano. Una semana después contestaba Bonifacio IX negándose a una entrevista entre los Papas, a la negociación entre los dos Colegios cardenalicios y a la designación de compromisarios. Al requerírsele una contraoferta se negó a cualquier contacto en pie de igualdad con Pedro de Luna. En un violento intercambio de reproches, Bonifacio IX llegó a amenazar con hacer perecer en prisión a su rival, si lograra capturarlo; los embajadores aviñoneses le calificaron de simoníaco. Dos días después fallecía Bonifacio IX; los embajadores aviñoneses fueron reducidos a prisión durante diez días, maltratados y liberados únicamente tras el pago de un considerable rescate. Liberados, intentaron cumplir el contenido de su misión ante los cardenales, tratando, ante todo, de que no procedieran a una nueva elección. Obtuvieron como respuesta la demanda de presentar la abdicación en nombre de su señor. El 17 de octubre era elegido Cosme Megliorati, papa Inocencio VII, otro napolitano, como lo habían sido también sus dos inmediatos predecesores. Como cardenal había sido muy influyente en el anterior pontificado, de modo que no eran previsibles novedades de importancia. Sin embargo, durante unas semanas, pareció posible que los contactos condujesen a algo positivo. El espejismo se rompió cuando Inocencio VII se negó a entregar salvoconductos a los embajadores aviñoneses, que ya se habían trasladado a Florencia, si no tenían nuevas propuestas que ofrecer. Pese a todo, durante todo el invierno, se realizaron esfuerzos de negociación. Fracasados dichos intentos, el 16 de abril de 1405 Benedicto XIII lanzaba la excomunión contra su rival. Todo parece un retorno al pasado. Da la impresión, incluso, de que, fracasada la negociación, Benedicto XIII ensayara la solución por la fuerza; su actividad diplomática, desde finales de 1404, era extraordinaria, tanto en su obediencia como en la romana. En diciembre de 1404 se trasladó a Niza, y, a finales de abril del año siguiente, anunció su intención de trasladarse a Génova, primera etapa de un viaje por Italia de imprevisibles consecuencias. Desde Génova, Benedicto XIII reclamaba apoyos, reunía fondos, y hacía propuestas de negociación a Inocencio VII. Es posible que se pensase en una renovación de la "via facti"; si así fue, se trató de una idea fugaz, abandonada, entre otras razones, por la falta de entusiasmo a las demandas de ayuda. En octubre de ese año Benedicto XIII abandonó Génova retrocediendo hacia Niza. Los meses finales de 1405, y los primeros del año siguiente, fueron de intensa actividad en París. El ambiente político francés se había enrarecido desde el acceso al poder en el ducado de Borgoña de Juan sin Miedo, decididamente opuesto a su primo, el duque de Orleans; la universidad parisina daba nuevas muestras de inquietud por el fracaso negociador entre los Pontífices; una embajada castellana proponía, también en París, que se llevase a cabo la entrevista entre los dos Papas. Por su parte, Benedicto XIII, en una embajada enviada a París en abril de 1406 hacía abiertas alusiones a soluciones de hecho, lo que vino a justificar una ofensiva universitaria en favor de una nueva sustracción de obediencia. En el Concilio de la Iglesia de Francia, celebrado en noviembre de 1406, por encima de la cuestión concreta del Cisma, se enfrentan las posturas de quienes sostienen la autoridad del pontificado y la de aquellos que pretenden recortar revolucionariamente sus poderes; era la verdadera cuestión de fondo: aunque la dualidad pontificia fuese una realidad preocupante, se hablaba más de Reforma que de Cisma. No hubo, por el momento, sustracción de obediencia, pero, para todos, la conclusión alcanzada era únicamente temporal. Durante las sesiones de ese sínodo, el 6 de noviembre, fallecía Inocencio VII, sin haber realizado el menor gesto en pro de la unión. Se procedió inmediatamente a una nueva elección, si bien se adoptaron diversas cautelas para facilitar una eventual unión; había, sin duda, seria voluntad de unión: la elección de Ángel Correr, Gregorio XII, un hombre con fama de santo, carente de toda ambición humana, debe ser considerada toda una prueba del ambiente imperante. Gregorio XII comenzó su pontificado dirigiéndose a Benedicto XIII proponiéndole la mutua renuncia; éste se mostró igualmente dispuesto, pero propuso una previa entrevista de ambos, acompañados de sus respectivos colegios. La contrapropuesta suscitó algunos recelos, pero fue apoyada por Francia y aceptada por Gregorio XII, que envió una embajada para negociar el lugar de la futura entrevista. A finales de abril de 1407 se acordó Savona como lugar de reunión, que tendría lugar el próximo 29 de septiembre, o, si se produjese algún retraso, el 1 de noviembre. Se reguló escrupulosamente todo lo relativo a la entrevista, incluyendo el número de miembros de los respectivos séquitos, el orden en la ciudad, los abastecimientos, allanando cualquier dificultad material o de procedimiento que pudiese dificultar el ansiado desenlace.
acepcion
Entre los cristianos, es el camino que a través de 12 estaciones reproduce los episodios del camino que hizo Jesús portando la cruz desde el pretorio de Pilato hasta el monte Calvario. Mientras se recorre este camino se reza y medita. Puede practicarse en grupo o de forma individual. Uno de los más famosos es el que se celebra cada viernes santo en Roma en el Coliseo.
obra
Para conmemorar la firma de los acuerdos de Letrán entre el Estado italiano y la Santa Sede se abrió la Via della Conciliazione entre el Tíber y la plaza de San Pedro, eliminando así el efecto teatral que suponía para el espectador encontrarse de pronto con la plaza ya que esta arteria viaria estaba ocupada por un popular barrio, el Borgo. Los arquitectos Piacentini y Spaccarelli fueron los encargados de diseñar el proyecto que se prolongó entre 1936 y 1950. Numerosos edificios fueron destruidos y otros se cambiaron de lugar.
obra
La ciudad de Ostia fue fundada alrededor del siglo IV a.C. por el rey Anco Marzio, convirtiéndose en el puerto de Roma y alcanzando una floreciente e intensa actividad comercial. Las invasiones bárbaras del siglo V y el proceso de arenamiento del Tíber provocarán su decadencia. En los primeros años del siglo XX se realizaron las primeras excavaciones de la ciudad que han permitido sacar a la luz más de las tres cuartas partes de su extensión, permitiendo contemplar de manera bastante acertada la manera de vivir en los primeros años del Imperio. Una de sus vías más atractivas es la de los Balcones donde podemos observar las características domus latinas. Su centro es el atrio rectangular que tiene una abertura en el centro del tejado, el compluvium, el agujero que servía para dar a la casa, luz, aire y agua, el agua de la lluvia que discurría por las cuatro vertientes del techo inclinadas hacia dentro y se recogía en el impluvium, la taza rectangular rehundida en el centro de la solería del atrio. Al fondo del atrio, y como habitación principal de la casa, se encontraba el salón, el tablinum.