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Son muy notables las novedades ornamentales de la Torre de San Martín, sobre todo en la labor de ladrillo resaltado, donde es evidente el influjo almohade en las composiciones. Además, la decoración cerámica muestra un importante avance sobre la etapa anterior, al enriquecer la gama cromática y la variedad de las piezas aplicadas, disminuyendo por otra parte su tamaño.
monumento
Hacia el norte de la ciudad medieval de Teruel, dominando la calle longitudinal de Los Amantes, sobre la que se eleva, muy próxima a la puerta de Daroca, la torre mudéjar de San Martín es, como en el caso de El Salvador, el único resto mudéjar de la parroquia de su nombre, habiendo sido transformada por completo la iglesia en época barroca. Esta torre fue construida entre 1315 y 1316 según la documentación turolense. Su reparación es la más antigua conocida, puesto que según datos documentales, utilizados ya por José María Quadrado, la torre fue profundamente reparada por el ingeniero y arquitecto francés Quinto Pierres Vedel, entre 1549 y 1551. La reparación consistió básicamente en construir en la parte baja de la misma un muro de piedra sillar en talud, que le sirve de apeo. Se adquirieron entonces unas casas al monasterio de la Santísima Trinidad para desembarazar la torre de construcciones anejas y proporcionarle una plaza ante la misma, idea urbanística moderna. En el siglo XX ha sido objeto de diversos estudios y restauraciones, destacando los de Ricardo García Guereta en 1926. La torre de San Martín sigue por un lado fiel al sistema turolense de abrir un arco en la parte baja para dar paso a la calle, pero por otro introduce una destacada novedad estructural, la de alminar almohade, ya vista en la torre de El Salvador y que las diferencia del arquetipo antiguo de las torres de Santa María y San Pedro. También son muy notables las novedades ornamentales, sobre todo en la labor de ladrillo resaltado, donde es evidente el influjo almohade en las composiciones. Además, la decoración cerámica muestra un importante avance sobre la etapa anterior, al enriquecer la gama cromática y la variedad de las piezas aplicadas, disminuyendo por otra parte su tamaño.
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La Torre de El Salvador se alza en las cercanías de la puerta turolense de Guadalaviar. Se levantó en los primeros años del siglo XIV y está constituidas por dos torres: la exterior, de ladrillo, y la interior, de mampostería, quedando entre ambas las escaleras. El arco de la parte baja se cubre con bóveda de crucería. En la decoración podemos observar una sucesión de arcos mixtilíneos entrecruzados y series de lazos de cuatro formando estrellas de ocho puntas combinadas con cruces.
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Mayor madurez artística se advierte en el sistema decorativo de la Torre de El Salvador, en el que alcanzan cada vez mayor extensión los grandes paños ornamentales en ladrillo resaltado. Ello sucede tanto con los paños de arcos mixtilíneos entrecruzados como con las series de lazos de cuatro formando estrellas de ocho puntas combinadas con cruces.
monumento
De la fábrica medieval de la parroquia de El Salvador tan sólo se ha conservado esta torre mudéjar, ya que la iglesia actual fue edificada de nuevo en estilo barroco, tras hundirse la primitiva el 24 de mayo de 1677. La torre de El Salvador no se halla datada documentalmente, aunque por sus características formales, muy similares a la San Martín (1315-16), se le asigna la misma cronología. En todo caso estas fechas concuerdan con la noticia, publicado por Alberto López Polo, según la cual el 11 de abril de 1277, el obispo de Zaragoza, don Pedro Garcés, autorizaba al racionero de la parroquia de El Salvador, mosén Pedro Navarrete, a obtener fondos en toda la diócesis para destinarlos a la obra de la iglesia y campanar de la misma. Una inscripción sobre la piedra sillar que refuerza la base de la torre nos informa de que esta obra de consolidación fue realizada en el año 1650. La torre ha sido restaurada varias veces en el siglo XX, la última a cargo de los arquitectos Antonio Pérez y José María Sanz. Su interior ha sido dispuesto para la visita turística, por lo que esta torre de El Salvador es la más adecuada para subir hasta el cuerpo de campanas y constatar la estructura interna, similar a la de los alminares de época almohade. Se comprueba que está formada por dos torres, la exterior de ladrillo y la interior de mampostería de yeso, quedando entre ambas las escaleras, con la torre interior dividida en tres estancias en altura, cubiertas, una con bóveda de crucería y otras dos con cañón apuntado. Esta disposición va coronada en lo alto por el cuerpo de campanas. Algunas notas formales corroboran el carácter evolucionado y tardío de esta torre, la más reciente de todas las turolenses si no tenemos en cuenta la desaparecida y efímera torre de San Juan, conocida como "la fermosa", construida en 1343-44 y destruida, ya en 1366, con motivo de la ocupación de la ciudad por las tropas castellanas durante la guerra entre Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón. Así, el arco de la parte baja, que da paso a la calle, ya no cierra con bóveda de cañón apuntado, como en las otras, sino con bóveda de crucería sencilla. Mayor madurez artística se advierte asimismo en el sistema decorativo, en el que alcanzan cada vez mayor extensión los grandes paños ornamentales en ladrillo resaltado. Ello sucede tanto con los paños de arcos mixtilíneos entrecruzados como con las series de lazos de cuatro formando estrellas de ocho puntas combinadas con cruces. Incluso las bandas en zig-zag se potencian al hacerse dobles. Por lo demás, la cerámica aplicada sigue la tendencia formal ya presente en la torre de San Martín, es decir, una mayor variedad de piezas, menor formato de las mismas y más amplia gama de colorido. Con todos estos elementos formales se logran efectos de falta de peso y de movilidad luminosa, que son pervivencia de la estética islámica en la arquitectura mudéjar.
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Las Torres de Serranos, como las de Quart, formaban parte del recinto defensivo de la ciudad de Valencia, aunque también podemos encontrar en ellas un aspecto triunfal.