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monumento
En torno a este templo de un dios desconocido se creó una floreciente cultura. En él se han localizado diecisiete estratos de otros tantos templos superpuestos y sepultados luego por una torre escalonada (u-nir) levantada por el rey neosumerio Amar Sin (2046-2038). En su mayoría, tales templos fueron diseñados con modestas proporciones, semejantes a las de una vivienda, construidos todos ellos con adobe. En azul, aparecen marcadas las plantas halladas en el nivel XV y en negro las del nivel XVI.
obra
Eridu fue la ciudad sumeria más antigua, y de ahí la importancia de su arquitectura religiosa. Todos los templos superpuestos estaban construidos con adobe, y en general eran de pequeñas dimensiones. Éste, sin embargo, era el de mayor tamaño, estaba levantado sobre una gran terraza y decorado al exterior con nichos y contrafuertes verticales. En su interior, una gran capilla flanqueada por dependencias laterales dispuestas simétricamente.
obra
El templo se remontaba al siglo IV, pero hubo de ser rehecho totalmente como consecuencia de la remodelación de aquella zona durante el siglo II a. C. Su construcción debió de iniciarse a fines del siglo II y de continuar hasta mediados del siglo I, pues en este período empiezan a emplearse en Roma el travertino, la caliza fina de Tibur que aún hoy se utiliza mucho, y el tufo o toba rojiza del Anio.
monumento
El ejemplar más típico y mejor conservado en Roma misma de un templo tardorrepublicano, es precisamente el de Portunus, errónea pero popularmente llamado de la Fortuna Viril, cuando su titular era aquel Portunus, el dios de la puerta de la casa, de tanta importancia en el hogar y en el matrimonio ritual romano (por lo mucho que de él dependía la felicidad de los cónyuges). El templo se remontaba al siglo IV, pero hubo de ser rehecho totalmente como consecuencia de la remodelación de aquella zona durante el siglo II a. C. Su construcción debió de iniciarse a fines del siglo II y de continuar hasta mediados del siglo I, pues en este período empiezan a emplearse en Roma el travertino, la caliza fina de Tibur que aún hoy se utiliza mucho, y el tufo o toba rojiza del Anio. De travertino son las seis columnas jónicas de basa ática del pórtico y las basas y capiteles de las cinco semicolumnas de cada lado de la cella (los fustes de aquéllas y las paredes de ésta, en toba del Anio). Una capa de estuco pintado lo revestía e igualaba todo. De estuco también eran los relieves de candelabros y guirnaldas del friso, coronado por una cornisa denticular y un cimacio lésbico. Las cabezas de león (canecillos) de las cornisas laterales se conservan relativamente bien. El edificio es, en esencia, un templo itálico, con pórtico hexástilo en su primer tercio (dos intercolumnios) y cella en los otros dos tercios. El podio, la escalinata frontal (de reconstrucción moderna) y el pórtico profundo, le imponen la orientación unilateral característica. Otra cosa es el templo griego, abierto por los cuatro costados e indiferente a su entorno. El arquitecto, seguramente griego, cumplía con el ritual romano y quedaba en libertad de revestir el edificio del refinamiento de un jónico impecable.
monumento
Este templo es uno de los monumentos más importantes de Kamakura. Su edificación data de 1603 y fue realizada por Minamoto Yoriyoshi en honor a Hachiman, el dios de la guerra. Fue considerado el "templo de la familia" mientras la saga Minamoto estuvo en el Shogunato de Kamakura.
obra
Lo más definitorio, a primera vista, del arte Hoysala es el material, un esquisto clorítico de gran finura y fácil de trabajar en cantera, pero que se endurece conforme se airea resultando una superficie lisa y tersa muy parecida a la del basalto; es de un color grisáceo con matiz verde-azulado, pero cuando se moja se convierte en un negro brillante de reflejo metálico. Otra característica Hoysala es un exhaustivo tratamiento escultórico sobre cualquier superficie, que abunda en la impresión de que el templo parezca una pieza de orfebrería pasada a gran formato. Las figuras de dioses, hombres y animales se entremezclan con guirnaldas de flores y retículas geométricas, con tanto horror vacui que el templo parece hormiguear de. personajes y motivos decorativos.