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monumento
La construcción en Egipto, durante la década de los años 50 del siglo XX, de un proyecto faraónico, la presa de Assuán, supuso para muchos monumentos egipcios un peligro de muerte, pues quedarían sepultados por las aguas. El Servicio de Antigüedades de Egipto calculó que hasta un 50 % de sus monumentos podría quedar anegado, por lo que la solución planteada fue solicitar ayuda internacional para salvarlos. Consecuentemente, la UNESCO tomó cartas en el asunto y, en 1960, solicitó a sus países miembros colaboración para rescatar las construcciones afectadas. Como agradecimiento, el gobierno egipcio decidió regalar los templos de Taffa, Dendur, Derr, Ellesiya y Debod a los países participantes. Este último fue el que obtuvo España en 1968, como premio por haber contribuido a salvar los dos templos de Abu Simbel. Trasladado piedra a piedra, fue reconstruido y abierto al público en 1972, siendo el único conjunto egipcio que puede apreciarse completo en España y uno de los pocos en el resto del mundo. El templo de Debod fue construido en forma de capilla dedicada por el rey meroítico Adijalamani (h. 200-185 a.C.) al dios Amón de Debod y a la diosa Isis. Ubicado en el sur de Egipto, en la Baja Nubia -muy cerca de la primera catarata y del templo de Isis en Philae- su capilla, decorada con relieves, es uno de los pocos sitios en que se cita al rey Adijalamani. Aunque de pequeñas dimensiones, el templo ganó en grandiosidad con el paso del tiempo gracias a la construcción de nuevas estancias alrededor del núcleo original, fundamentalmente por Ptolomeo VI Filometor y Cleopatra II. Cuando el imperio romano anexiona Egipto, Augusto, Tiberio y posiblemente Adriano, emperadores romanos, finalizan la construcción y decoración del edificio. El cierre de los santuarios de Isis en Philae supone que el templo de Debod quede abandonado, ya en siglo VI d.C.
obra
Si por algo se caracteriza la técnica de la última etapa de la arquitectura egipcia es por la aparición de los intercolumnios y de nuevos capiteles de tipo compuestos. Ambas aportaciones, que tanto sorprendieron a los griegos, pueden apreciarse en esta imagen del templo de Hathor en Dendera.
obra
Khajurâho, capital del antiguo reino de Bundelkhand, reúne el conjunto religioso más rico de su reino y, a pesar de la conquista islámica por los sultanes ghóridas de Delhi a principios del siglo XIV, es uno de los recintos mejor conservados en la India del norte. Todos los templos, ya sean hindúes o jainas, presentan una exuberante decoración figurativa que, siguiendo la tipología escultórica de los siglos XI y XII, mezcla lo cotidiano y lo mítico, lo humano y lo divino; ahora, al amparo de la filosofía Tantra, que extiende su erotismo por cualquier elemento arquitectónico: basamentos, soportes, ménsulas, dinteles, paramentos... En este sensual relieve encontramos la exaltación abierta del amor, ya que la procreación es el origen de todas las cosas, siguiendo la filosofía tantra.