Busqueda de contenidos

Personaje Político
Bernardo será uno de los primeros condes francos nombrados por Luis el Piadoso tras la conquista de Barcelona en el año 801. Someterá una rebelión nobiliaria -en alianza con los musulmanes- dirigida por el hijo del conde Bera y unió el condado de Narbona. Al participar en las luchas internas contra Luis el Piadoso fue sustituido en el año 832 pero tres años después recuperaba el poder uniendo a su territorio el condado de Carcasonne.
Personaje Militar Político
La conspiración que acabó con Cómodo eligió como sucesor a Publio Helvio Pertinax pero su reinado sólo duró 87 días al rebelarse contra él los pretorianos, los cortesanos y el pueblo. Los pretorianos abrieron un concurso para adjudicar el título imperial, presentándose dos candidatos: Marco Didio Juliano y Tito Flavio Sulpiciano. Juliano fue elegido emperador gracias a las promesas realizadas, promesas que no pudo cumplir, siendo abandonado por sus apoyos. Tres personas fueron proclamadas emperadores por sus respectivos ejércitos. Lucio Septimio Severo ocupó rápidamente Roma y recibió el nombramiento del aterrorizado Senado. Se enfrentó con Pescenio Nigro, su más directo rival, saliendo vencedor. Albino, el tercero en discordia, recibía el cargo de césar pero en el año 196 se proclamó augusto con el beneplácito del Senado, mientras Septimio estaba en guerra contra los partos. Regresó a occidente para vencer en la Galia a su rival e impuso duras represiones para acabar con posibles conatos de rebelión. Una vez asentado en el poder, Severo regresó a luchar contra los partos que fueron expulsados fuera de las orillas del Tigris, ocupando para Roma Ctesifonte y Seleucia. La paz firmada permitió la toma de Mesopotamia. Una vez aseguradas las fronteras y establecida la autoridad, Septimio se embarcó en la reorganización administrativa, manifestando una considerable militarización del poder central. El ejército se convertirá en la pieza clave del puzzle. La guardia pretoriana fue reorganizada y los matrimonios de los soldados fueron legalizados, permitiendo a sus esposas vivir cerca de los campamentos. Las provincias fueron equiparadas casi por completo a Italia y las ciudades provinciales serían liberadas de numerosas servidumbres. Septimio fue uno de los mayores impulsores del arte de su tiempo, construyendo el Septizonium -que fue destruido en el Renacimiento- y reforzando el muro fronterizo construido por Adriano en Britania. Será en esta provincia donde fallezca en el año 211, posiblemente envenenado. Su sucesor sería Caracalla quien debía compartir el poder con su hermano Geta.
obra
En el centro de la nave principal del Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas en Burgos encontramos el sepulcro de sus fundadores, Alfonso VIII y Leonor Plantagenet. En los testeros se representa la coronación de la Virgen, situada entre ángeles con candeleros e inciensarios; la Crucifixión de Cristo, con la figura del Salvador colgando de la Cruz, lo que implica que la curva del cuerpo se acentúa; y la representación de la entrega de la bula de fundación del monasterio por parte del rey a la abadesa doña Misol. En los laterales y en la tapa encontramos decoración heráldica, temática que tendrá amplia repercusión en Castilla.
obra
Sepulcro de Alfonso VIII, rey de Castilla fallecido en 1214, y de su esposa Leonor, conservado en el Monasterio de Las Huelgas, Burgos.
obra
El sepulcro de Antonio Cánovas es uno de los más suntuosos del Panteón de Hombres Ilustres. Realizado en mármol blanco, se compone de una urna rectangular adornada por seis hornacinas de arco de medio punto con la efigie en alto de las siguientes virtudes: templanza, sabiduría, justicia, elocuencia, prudencia y constancia. Sobre la urna yace una estatua que representa al difunto acompañado de tres figuras femeninas. En el fondo se representa un suave relieve con Cristo resucitado acompañado de un grupo de plañideras.
obra
El sepulcro de Blanca de Navarra es la única pieza que se ha conservado de las sepulturas de los reyes medievales enterrados en Santa María la Real de Nájera. No nos ha quedado más que la tapa pero no deja de ser una joya de la escultura de su tiempo. Las figuras aparecen vestidas con trajes muy plegados y adornadas con elementos tomados de la moda de la época. La temática ha sido tomada del Evangelio, mezclándose con escenas de l fallecimiento de la joven reina. En el centro se escupió el Pantocrátor, siendo un ejemplo único.
obra
Johan Lome llegó al reino de Navarra tras el tercer viaje de Carlos III a París, entre 1408-10, acompañado de un grupo de escultores entre los que se contaban borgoñones, champaneses y flamencos. Su gran obra fue este sepulcro, si bien colaboró en otras muchas empresas regias, desde palacios (Olite, Tafalla) hasta ornamentación arquitectónica religiosa (Santa María de Olite). En este sepulcro de Carlos III y su esposa Leonor de Castilla se pone de manifiesto la destreza del autor en el tratamiento adecuado e individualizado de expresiones y actitudes, en el estudio de calidades, en la exquisita labra del alabastro y también en el realismo de los retratos. El mausoleo consta de un alto zócalo en cuyos frentes se representan arquerías cobijando figuras de cardenales, abades, prelados, monjes y canónigos, formando un cortejo funerario. El lecho mortuorio está ocupado por las figuras yacentes de los monarcas, bajo ricos doseles y con las manos en actitud orante.
obra
El sepulcro del cardenal Cisneros, encargado en un principio a Doménico Fancelli, fue realizado a su muerte por Ordóñez modificando la estructura tumular de los sepulcros precedentes del Infante don Juan y de los Reyes Católicos de la Capilla Real de Granada, y desarrollando un programa iconográfico alusivo al fundamento teológico de los estudios de Alcalá (Padres de la Iglesia Latina, alegorías de las Artes Liberales y a las devociones personales del prelado). Incluye un epitafio clasicista sobre las virtudes del fundador de la Universidad de Alcalá. La cama sepulcral con grifos en las esquinas decora sus frentes rectos con la representación en tondos de fino schiacciato de los santos Leandro, Isidoro, Eugenio e Ildefonso, enmarcados por figuras en nichos avenerados de las Artes Liberales y otros santos. El yacente, sin intervención de discípulos, de impresionante realismo, sobre urna decorada con guirnaldas y motivos renaciente y en los ángulos los cuatro Padres de la Iglesia, sedentes, de los que destaca el san Jerónimo. Muy restaurado en tiempos recientes.