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obra
Cuando Gauguin se trasladó a Bretaña buscaba la sencillez de sus gentes y su tranquilidad personal. Será habitual la representación de escenas de la vida cotidiana bretona como Las recolectoras de varec, el Almiar amarillo o estas segadoras. Las figuras visten sus típicos trajes y realizan actividades manuales, alejándose de la vorágine industrializadora de fines del siglo XIX. La iluminación del atardecer recuerda las imágenes de los impresionistas - Monet o Renoir - al igual que las pinceladas rápidas. Sin embargo, las figuras están perfectamente dibujadas, abundando las líneas curvas en la composición, inspiradas en la estampa japonesa. Respecto a la paleta empleada, recurre a los colores complementarios, destacando el amarillo, uno de los favoritos del autor - véase El Cristo amarillo -. La perspectiva elevada era un recurso muy habitual en Pissarro o Degas, sus principales maestros. Resulta significativo advertir la sensación de ingenuidad que ha captado Gauguin en esta imagen, posiblemente para aludir a la sencillez de los campesinos bretones que protagonizan esta bella estampa.
Personaje Escultor
Sus figuras se identifican con el Pop Art. Desde la década de los años sesenta comienza a trabajar directamente sobre sus modelos, realizando moldes de yeso. En sus composiciones las figuras reflejan momentos habituales de la vida cotidiana.
Personaje Pintor
La infancia de Segantini fue bastante triste ya que transcurrió en un reformatorio de Milán. Al abandonar este lugar acudió a la Academia di Brera, donde se interesó por el naturalismo y la luminosidad. En 1881 firma un interesante contrato con el marchante V. Grubicy retirándose a Brianza para estudiar con mayor profundidad el naturalismo. Más tarde adoptará la técnica divisionista en la que elaborará sus obras más importantes, aportando ciertas dosis de simbolismo especialmente a partir de 1891. Incluso años más tarde se retiró a la montaña deseando meditar en soledad e intentando descubrir en la pintura una experiencia absoluta.
lugar
Situada cerca de Mará y Belmonte de Gracián (ambas en la provincia de Zaragoza), Segeda fue una de las ciudades celtíberas más importantes de la península ibérica en el siglo II a.C. Fue una de las ciudades que aceptaron los tratados de paz de Graco en el año 179 a.C., tras el levantamiento celtibérico de ese mismo año. Sin embargo, Roma consideró que este tratado quedaba roto cuando Segeda comenzó a ampliar su muralla en el año 154 a.C. Por ello, Roma decidió retomar la conquista de Hispania, comenzando así las Guerras Celtibéricas (153 - 133 a.C.). Ante la situación, los segedenses decidieron ir a refugiarse a Numancia, siendo bien recibidos y provocando la entrada de Numancia en la guerra.
lugar
Localidad arqueológica de la Sicilia antigua, fue capital de los élimos -antiguo pueblo siciliano-, rival de Selinonte y aliada de Roma. Sin embargo, presenta una magnífica influencia griega, como queda de manifiesto en su acrópolis, el teatro, el templo y el santuario. El templo, de estilo dórico, fue erigido a finales del siglo V a.C. El teatro, datado de manera común en el siglo III a.C. se caracteriza por contar con escenario y proscenio laterales, algo muy típico en el mundo siciliano.
Personaje Pintor
Hermano de Gerardo Seghers, se educó con Brueghel de Velours, convirtiéndose en un especialista en la pintura de flores. De sus creaciones destaca una guirnalda conservada en el Museo de Amberes.