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Personaje Religioso
Nacido en Rostov, combatió a los mongoles en ayuda de Donsloi y fundó el monasterio de Troitskaya Laura. Considerado hombre piadoso, parece ser que en vida realizó numerosos milagros por lo que es uno de los patrones de Rusia.
obra
Hacia 1450 Piero della Francesca llega a Rímini para decorar la Capilla de las Reliquias del Templo Malatestiano, edificio plenamente renacentista diseñado por Leon Battista Alberti, arquitecto por el que Piero sentirá profunda admiración. Se trataría de una representación conmemorativa del monumento en la que aparecen San Sigismondo sentado, sujetando la esfera del mundo como símbolo imperial, y Sigismondo Pandolfo Malatesta, señor de Rímini. Junto al noble hay dos perros como clara referencia a la caza, una de las aficiones favoritas del señor; los animales están en posturas enfrentadas, dentro del interés obsesivo del pintor hacia la perspectiva. La figura de Sigismondo recuerda al retrato que Piero realizó por esas fechas siguiendo una medalla ejecutada por Matteo di Pasti, en cuyo anverso encontramos el Castello Simondo que aquí aparece en un óculo junto a una de las pilastras. El fresco está muy deteriorado pero se aprecia claramente la atracción hacia el dibujo, siguiendo a la Escuela florentina del Quattrocento que encabezaba Masaccio. Las figuras gozan de soberbia volumetría, aunque Sigismondo parece flotar en el espacio, quizá por la pérdida actual de pintura. La disposición de las figuras en el espacio es magistral ya que el pintor obliga a recorrer con la mirada toda la superficie de la pared, disponiendo las figuras en distintos planos que acentúan el ritmo horizontal y oblicuo. Los elementos decorativos, como las pilastras o las guirnaldas, otorgan una mayor gracia al conjunto, resultando una obra fundamental en la producción de Piero.
Personaje Religioso
Durante el pontificado de Simplicio se produjo la caída del Imperio Romano de Occidente. Fue el responsable de imponer las decisiones del concilio de Calcedonia a la Iglesia griega, abriendo más la brecha entre ambas instituciones. Gracias a su piedad fue elevado a los altares, siendo su fiesta el 2 de marzo.
obra
Según el Evangelio de San Lucas (Cap. 2, 25-29): "Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba en él. El Espíritu Santo le había revelado que no moriría sin ver al Cristo del Señor. Fue pues, movido por el Espíritu al templo; y al entrar los padres con el Niño Jesús, para cumplir lo establecido por la Ley acerca de El, lo recibió en sus brazos y bendijo". La iconografía desde el siglo XIV convierte a Simeón en Sumo Sacerdote y como tal aparece representado en este lienzo de Ribera. El santo tiene al Niño en sus brazos y dirige su mirada hacia arriba, recibiendo un potente foco de luz -heredero del tenebrismo- que resalta los brillos en su capa y en el cuerpo del Niño. Se trata de una imagen tremendamente naturalista en la que destaca el expresivo rostro de Simeón al igual que sus manos, tomados de modelos populares. La luz difusa y envolvente exalta el pictoricismo característico de esta etapa mientras que las pinceladas son rápidas y fluidas, creando cierto efecto atmosférico de inspiración veneciana. La composición repite los esquemas de esta época -véase San Jerónimo- al utilizar una pirámide que aporta mayor monumentalidad a la figura. En este caso, el Niño está en una diagonal con la que Ribera dota de mayor ritmo al conjunto.
obra
En 1514 Durero comenzó una serie de grabados dedicados a los doce Apóstoles. Los Apostolados, bastante comunes en los siglos XVI y XVII, permitían reunir todos los personajes que rodearon a Cristo. Las series podían tener otros temas, como los Reyes de Judá, u otros.Durero realizó los Apóstoles en diferentes momentos. Este San Simón lo terminó al mismo tiempo que San Bartolomé, y se caracterizan por llevar cada uno de ellos los instrumentos con los que fueron martirizados.
obra
Las figuras aisladas de apóstoles son muy habituales en la producción de Ribera, posiblemente como resultado de encargos particulares para devoción personal. San Simón aparece representado de más de medio cuerpo, portando el libro en la mano derecha y la sierra de su martirio en la izquierda, representado como un personaje absolutamente cotidiano, dentro del naturalismo que Ribera tomaría de Caravaggio a través de su contacto con los pintores nórdicos en la Via Margutta de Roma. Se trata de una figura noble, cuyo rostro aparece a contraluz ya que el potente foco de luz procedente de la izquierda deja en penumbra buena parte de sus facciones, que según Pérez Sánchez estarían tomadas de bustos clásicos. La figura se recorta ante un fondo neutro pero no tan oscuro como en ocasiones anteriores -véase el San Mateo-, creando un ligero halo alrededor de la cabeza. La técnica utilizada por Ribera es cada vez más suelta, empleando una pasta densa en la que se aprecian las muestras del pincel, consiguiendo traducir las calidades de las cosas de manera insuperable, como observamos en las manos o los puños ennegrecidos de la camisa.
obra
Cuando Ribera realizó su Apostolado en la década de 1630 buscó para sus figuras modelos populares, en los que reflejara la edad y el sufrimiento, sin perder por ello la dignidad y la espiritualidad. Será por lo tanto el naturalismo la nota que identifique a toda la serie de la que este San Simón forma parte. Como sus compañeros, aparece con su atributo -la sierra- y vestido con un amplio manto. Su figura se recorta ante un fondo neutro y recibe un fuerte impacto de luz con la que se moldea, resbalando por el potente cuerpo para crear un atractivo contraste de luz y sombra que recuerda a Caravaggio. Una vez más, manos y rostro se convierten en los centros de atención, detallando las arrugas con una minuciosidad que también será tratada por Zurbarán en la escuela sevillana. Entre sus compañeros destacan Santiago el Menor y San Judas Tadeo, siguiendo iconográficamente en todo el conjunto a El Greco y Rubens.
Personaje Religioso
Cursó sus estudios en Córdoba, en el siglo IX, ya que allí se encontraban los grandes maestros de la cristiandad. Sisenando ejerció como diácono. En una ocasión tuvo una visión que revelaba el sufrimiento de dos de sus compañeros que estaban siendo martirizados. Esta experiencia le animó a declararse públicamente cristiano en un tribunal de causa religiosas. Por esta confesión fue torturado y decapitado.
lugar
obra
El estilo de Jaume Huguet tendrá una amplia repercusión en la corona de Aragón. Entre los seguidores del pintor catalán destaca este maestro anónimo que algunos especialistas quieren identificar con Tomás Giner, pintor del altar mayor de la Seo de Zaragoza en 1459 y al servicio del futuro Fernando el Católico en 1473. Este bella tabla de San Vicente procede de una de las capillas de la catedral zaragozana. El santo aparece ocupando la mayor parte de la superficie pictórica, vistiendo una rica casulla y pisando el cuerpo de un musulmán, ataviado a la moda andalusí del momento. A los pies del santo encontramos, en una proporción mucho menor, al donante en actitud de oración, mientras que tras el santo se sitúan dos ángeles, uno de ellos tocando un instrumento musical. San Vicente lleva atada al cuello la piedra de molino con la que fue martirizado y en la derecha hallamos la cruz en la que murió, portando en su mano derecha la palma del martirio y un libro. Los fondos dorados son un elemento típicamente goticista pero el detallismo y el colorido más vivo son notas tomadas de la pintura flamenca.