Era el espolón de bronce que reforzaba la proa de las naves de guerra y que, a modo de ariete, embestía a las naves enemigas por debajo de la línea de flotación para hundirlas. Tras la victoria del cónsul Cayo Menio (338 a.C.) sobre los volscos, ordenó arrancar los espolones de las naves capturadas como conmemoración por la victoria y ponerlos en el muro que había en la tribuna de oradores del Foro, conociéndose a partir de ese momento a dicha tribuna con el nombre de rostra.
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acepcion
Término con el que se designaba al espolón de proa de una nave de guerra en la Antigua Roma. Esta distinción se representaba con la cabeza de un jabalí
Personaje
Pintor
En 1913 se traslada a Estados Unidos y, estudia en la Universidad de Yale y, en la Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York con Max Weler. Sin embargo, fue un artista autodidacta. En 1935, funda el grupo expresionista "The Ten". A principio de los 40, su obra se muestra fuertemente influenciada por el surrealismo, tendencia que declinó hacia 1945, cuando sus pinturas se van haciendo más abstractas. Del colorido y luminosidad de esta época, pasará en los 60, a una paleta más sombría, tal vez como consecuencia de una depresión. En los últimos años de su vida experimentó un nuevo estilo basado en rectángulos de tamaño diferente y, de colores uniformes.
Personaje
Literato
Escritor en lengua latina, cursó primero estudios en Deventer y posteriormente en el colegio de Montaigu, en París (1495). Tomados los hábitos menores, viajó a Oxford (1498) y regresó a Francia, donde publicó sus "proverbios" o "Adagios" (1500) y el "Enchiridion militis christiani" (1504), traducido al castellano por el Arcediano del Alcor. Marcha a Bolonia en 1506, viajando por Italia y residiendo en Roma durante un año. De nuevo en Londres, fue recibido por Tomás Moro en 1509, escribiendo aquí el "Elogio de la locura" (1509-1511). Aunque tuvo relación con las principales figuras de su tiempo, como los papas Julio II y Clemente VII o el reformador Lutero, su espíritu libre y crítico le ocasionó la enemistad tanto de católicos como protestantes. Contra estos, refutó la teoría que defendía el libre albedrío del ser humano, escribiendo ""De libero arbitrio diatribe sive collatio" (1524). Una obra anterior, sus "Colloquia familiaria", fue en parte censurada por la Curia romana a través de la Sorbona. Muy criticado dentro de la Iglesia romana, criticó la Reforma y la misma corriente humanística que él mismo representaba para no ser excomulgado. Sus ideas influyeron en España a través de una minoría selecta, entre la que se contaban los Valdés, J. de Vergara, el Arcediano del Alcor o A. de Virués. Contra el erasmismo se convocó en 1527 la Junta de Valladolid, sin que llegara a ningún acuerdo a causa de su disolución por miedo a la peste. El papa Paulo IV prohibió en 1559 la difusión de la obra erasmista.
contexto
Un aspecto complementario de la "articulación del espacio ocupado" de antiguo, aunque ahora densificado en cuanto a poblamiento, explotación de tierras, proliferación de núcleos habitados e implantación señorial, es el que se refiere a los espacios incorporados en la expansión europea hacia el este germánico y el sur islámico. Incorporación que, a decir de R. Pastor, "consistió en una colonización exterior o periférica que tuvo caracteres de conquista militar y de ocupación poblacional y agraria", desarrollándose principalmente sobre el este de Alemania y el norte islamizado de la Península Ibérica. Pero cabe situar también aquí lo referido a la periferia interior, la de los bordes de las áreas tradicionalmente explotadas, ahora ampliadas sobre el bosque, el monte bajo, la marisma o los pantanos; aunque sea más difícil de identificar y plasmar en resultados ostensibles. El fenómeno de la colonización germánica oriental, conocido como el "Drang nach Osten" (o marcha hacia el este), aparece más intensificado desde la historiografía occidental que desde la propiamente oriental, para la que se trató de una implantación agrícola y comercial y no tanto de una sustitución demográfica. Van Bath establece incluso varias rutas concentradas hacia la Polonia báltica, Checoslovaquia y Rumania; dándose el momento álgido a partir de 1210 para debilitarse después del 1300 progresivamente, y destacando, si acaso, la fundación de Lübeck en 1143 por su enclave comercial. Quizá lo más significativo, sin embargo, es que la colonización oriental llevó consigo el abandono de algunas tierras marginales de escaso rendimiento, con la caída consiguiente de su población, en el occidente de Alemania. El caso del norte de la Península Ibérica ofrece otro panorama distinto en lo que a las roturaciones y colonizaciones se refiere, pues se trata de una expansión militar cristiana sobre tierras y ciudades musulmanas que va creando detrás de la frontera unas formas de vida rural y de explotación campesina y señorial diferente a la del este de Alemania. El sistema de "presura" espontánea que se había generado desde antes incluso del siglo X, fue aumentando las posibilidades de instalación voluntaria de comunidades entre el Cantábrico y el Duero primero, y entre este río y el Tajo después, que pronto fueron cercadas por los señores hasta hacerles objeto de agresión y de incorporación a sus dominios a través de diversos sistemas y procedimientos. Fenómeno que se dio asimismo entre los pequeños cenobios con respecto a los grandes monasterios, que en estos siglos engrosaron sus patrimonios señoriales sobre prioratos, monasterios o comunidades campesinas. Sólo las repoblaciones oficiales patrocinadas por la Monarquía a través de "fueros" y "cartas de población" crearon núcleos importantes de concentración humana que se organizaron en "concejos" dependientes del rey sobre un amplio territorio de "alfoz" que incluía bajo su jurisdicción aldeas antiguas o nuevas de carácter eminentemente agrícola. El noreste (el somontano pirenaico primero y el valle del Ebro después) fue el escenario de la expansión de los reinos pirenaicos y de los condados catalanes que multiplicó el número de comunidades, repartidas entre ciudades rescatadas de manos musulmanas (en las que el predominio mudéjar persistió mucho tiempo aún), distritos y aldeas en régimen de "honor" y "tenencia", "castells termenats" (en Cataluña), dominios señoriales, cistercienses y de órdenes militares, junto a "comunidades de realengo" que nunca perdieron la jurisdicción regia. En uno y otro caso, las incorporaciones, ya en el siglo XIII, de Andalucía para Castilla y de Baleares y Valencia para Aragón, añadieron problemas de repoblación muy específicos al existir repartimientos entre los vencedores tras capitular o rendirse las grandes ciudades del sur hispánico y del mediterráneo ribereño o insular. Pero hay otros aspectos que interesan también en este punto. Por un lado, la incidencia de la denominada "pax cristiana" que disfrutó Europa en unos siglos en los que desaparecieron las agresiones sobre el continente y fue éste el que pasó a la acción. Esa toma de iniciativa europea facilitó, sin duda, los movimientos migratorios arrastrados por la intervención de los Estados lejos de sus fronteras políticas y económicas. En este sentido, las Cruzadas y lo que llevó consigo el impulso de los príncipes cristianos de la Península Ibérica, en cuanto a fomentar la iniciativa particular para instalarse en las tierras y comunidades rescatadas para los vencedores del Islam, permitió ampliar el horizonte agrícola de la colonización en el medio oriente y el sur ibérico. Por otro lado, la mayor seguridad derivada del control de la Iglesia sobre la paz y tregua de Dios animaría, sin duda, a los campesinos y a las nuevas familias a instalarse en lugares amenazados por la violencia feudal y el acoso señorial sobre quienes espontáneamente se decidían y se arriesgaban a superar los limites acostumbrados de la jurisdicción aldeana para iniciar una nueva vida, protegidos, en principio al menos, por los príncipes y eclesiásticos, la justicia real y las leyes de los Estados.