Especie de sobrepelliz cerrada y con mangas.
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Personaje
Otros
Desde los micrófonos, Iva Ikuko, más conocida como la Rosa de Tokio, se encargó de llevar a cabo una labor propagandística a favor de los japoneses. Hija de japoneses, su objetivo era acabar con la moral de los aliados. Trabajaba en una emisora japonesa y gracias a un prisionero de guerra norteamericano que le enseñó los secretos de este oficio logró hacer llegar a las tropas estadounidenses con mensajes negativos que mermaban su moral. En 1948 fue sometida a juicio y condenada a una década de prisión y una sanción monetaria. En 1977 obtuvo el perdón del presidente Ford y se retiró a Chicago.
Personaje
Ceramista, perteneció al Gremio de Ceramistas de Lima, siendo la única mujer junto a 14 varones. Hay constancia documental de que en 1596 pagaba sus cuotas. Fue muy activa en su profesión. Hubo otras mujeres en los gremios, como el caso de Elvira Rodríguez.
Personaje
Literato
Pintor
Acudió al taller de José de Ribera en Nápoles y luego continuó su formación bajo los consejos de Aniello Falcone. Las enseñanzas de este último se centraron especialmente en la creación de paisajes y escenas bélicas. Con veinte años se traslada a Roma, donde comienza a trabajar para el cardenal Brancaccio. Su afición por el teatro y los espectáculos le convirtió en uno de los personajes más populares de su tiempo. Se relacionó con los bambochates y artistas de la talla de Lorrain y Van Swanevelt. Durante este tiempo su pintura evoluciona hacia formas más clásicas. En la década de los años cuarenta se traslada a Florencia para trabajar al servicio de los Médicis. Con el tiempo abandona su clasicismo inicial y adopta un estilo que sería considerado como "prerromántico". En estos días pinta: Marina del Puerto, Escena de Brujería, Brujas y encantamientos, Las Tentaciones de San Antonio, etc. Casi una década después regresa a Roma. En esta nueva etapa aborda temas morales. Por otra parte se empapa del estilo de Poussin para referirse a asuntos de la antigüedad. Las atmósferas de aquellos cuadros en los que refleja escenas mitológicas contienen un ambiente densa. La incorporación de elementos simbólicos y filosóficos es otro de los aspectos que caracterizan esta etapa. A ella pertenecen obras como Cadmo sembrando los dientes del dragón. Sin embargo, El sueño de Eneas o Jasón y el dragón, algunas de las telas que pinta al final de sus días, carecen ya de este simbolismo. Considerado precursor del romanticismo, fue uno de los pintores más importantes. Sus pinturas y grabados han sido objeto de estudio de numerosos artistas. También se dedicó a la literatura, desempeñando un destacado papel como poeta. Es creador de obras literarias como "La Música" o "La Pintura".
Personaje
Científico
Nació en Toledo en fecha desconocida y desde mediados de 1768 vivía en la Corte, donde trabajaba como matrona del Real Colegio de Niños Desamparados. Antes había ejercido su profesión en la ciudad de Zamora, avalada por el título de "Arte de Partera", que había conseguido en 1765, tras ser examinada por el Tribunal del Real Protomedicato. Por esta época, y durante algo más de un año, Rosado se embarcó en un complejo proceso legal, a través del cual intentó, parece que con poco éxito, dar a conocer públicamente sus habilidades profesionales. El medio que propuso para alcanzar su objetivo era la fijación de un cartel en el cual se ofrecía para asistir partos complicados por la retención de la placenta y para prevenir los abortos mediante un emplasto o "bizma" de su invención. Ambas actividades se hallaban fuera de lo que se consideraba competencias de una matrona, a quien se quería limitar a la asistencia a los partos normales, reservando los dificultosos para cirujanos y médicos. El propio título que la habilitaba para ejercer advertía muy claramente que "en los partos trabajosos se acompañe de médico o cirujano aprobado y que no pueda mandar sangrar, ni purgar a ninguna mujer preñada sin orden de médico". Rosado entendía que su conocimiento era de distinta naturaleza al de los cirujanos, y que ello radicaba en sus dotes naturales y en su propia experiencia, la cual avalaba con distintos testimonios. En ningún momento hacía referencia a su formación ni citaba autoridad científica alguna, a pesar de que ya por esas fechas se habían escrito varias obras para matronas, las más recientes en 1750 y 1756. Defendía que su saber era otro, empírico, y quizá por ello especialmente útil y beneficioso para las mujeres en particular y para la población en general. (Vid. ORTIZ GÓMEZ, Teresa: Luisa Rosado o el orgullo de ser matrona en la España ilustrada, en Sanadoras, matronas y médicas en Europa: siglos XII-XX / coord. por Montserrat Cabré i Pairet, Teresa Ortíz Gómez, 2001, pp. 165-175