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acepcion
Figura que resalta sobre un plano. Aplicado al arte de la escultura cabe realizar una triple clasificación: alto relieve -las figuras resaltan del plano-, medio relieve -las figuras sobresalen del plano la mitad de su grueso- y bajo relieve -las figuras sobresalen menos de la mitad-.
obra
Fotografía de Miguel Ángel Otero, cedida por el Museo Nacional de Arte Romano, Mérida.
obra
Esta ofrenda exvoto presenta escenas en relieve en sus dos lados. En el que contemplamos aparece Equelos, un héroe ctonio de culto subterráneo, con la ninfa Basile, una divinidad también ctonia. Ambas figuras se encuentran sobre una cuadriga tirada por Hermes "ninfagogós" -que guía a la novia-. En el lado que no vemos aparece representada Artemisa rodeada de tres ninfas y un río con la cabeza coronada de cuernos. En la cornisa de uno de los lados se encuentra una inscripción en la que se describen los personajes.
obra
Este gran relieve, fechado entre los años 440-430 a.C., procede del santuario de Deméter en Eleusina. A la izquierda aparece representada la diosa Deméter sosteniendo un cetro mientras que en la derecha se encuentra su hija Perséfone sosteniendo una larga antorcha. El centro está ocupado por Triptólemo desnudo, con el imatio echado sobre su hombro derecho. El relieve describe el momento en que Deméter entrega a Trptolemo las espigas de oro que serían de oro mientras Perséfone las bendice. Deméter lleva puesto la túnica jónica de lana que cae en pesados pliegues. Perséfone viste un chitón jónico con amplia variedad de pliegues. Las tres figuras crean con su expresión y actitud una atmósfera de exaltación mística.
obra
En el pueblo jienense de Fuerte del Rey se descubrió una pieza singular que recibe el nombre de Danza bastetana y que hoy se conserva en el Museo Arqueológico de Jaén. Se trata de una placa de piedra con una escena de siete personajes silueteados, hombres y mujeres cogidos de la mano en acción de danzar. Hay que contar en este relieve, como en toda la escultura ibérica, con una base orientalizante y un fuerte componente griego, con matices que pueden derivarse de influjos etruscos o púnicos, portadores, a su vez, de un lenguaje artístico helénico, asumido y trasformado por la idiosincrasia propia de sus respectivas culturas. Y por supuesto, hay que contar con la personalidad que a todo lo recibido o heredado imprimen las mismas sociedades ibéricas. Es, por ejemplo, una nota común de su arte escultórico la ausencia de la obsesiva preocupación por el canon y la symmetria -proporción y armonía- propia de la escultura griega. Es una cuestión de mentalidades y no sólo de pericia; poco o nada estorbaba a un ibero la inorganicidad que ofrecen incluso obras de gran empeño, como la Dama de Baza. Interesará más el cuidado de los detalles que el conjunto, ajeno, a menudo, a las estrictas normas compositivas de los griegos.