El expresionismo de este relieve de Amenofis IV viene marcado por un semblante muy chupado, ojos oblicuos a medio entornar, nariz de aletas carnosas y con fosas nasales desmesuradas, labios prominentes de contorno tajante y bajo ellos una barbilla redonda, caída hacia abajo. Es una muestra evidente de como la idealización anterior ha dado paso a la expresividad.
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obra
Este fragmento de relieve que se descubrió en Baena bien puede proceder de Madinat al-Zahra ya que, tras la destrucción de la ciudad fundada por Abd al-Rahman III, buena parte de sus elementos decorativos se dispersaron por los alrededores. Tanto el material empleado, como la delicada ejecución y el excelente dibujo hacen pensar que fue diseñado para decorar una importante habitación de algún palacio califal. El diseño consiste en un sistema de sinuosas ramas simétricas que parte de un tallo que hace de eje de simetría, ocupando las ramas todo el espacio, junto a flores y palmetas. El diseño se enmarca con una cenefa de ataurique.
obra
La escena representa al difunto sentado en una silla de patas animales al estilo arcaico frente a una mesa donde esta depositadas las ofrendas, todo ello con los modos de representación más característicos de la pintura egipcia.