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El desmoronamiento del Imperio Hitita había dejado un vacío de poder que sólo parcialmente será recuperado en su parte meridional por grupos de población emparentados con los antiguos hititas, aunque en gran medida hablan lengua luvita, según se desprende de los jeroglíficos procedentes de sus residencias palaciegas. Por lo general fueron reacios a aceptar las novedades culturales que se estaban produciendo desde el cambio de milenio, por lo que resultan especialmente llamativas sus manifestaciones artísticas. La posición estratégica de Karkemish le permitió convertirse en uno de los reinos neohititas más importantes, pero los imperialismos urarteo y neoasirio por un lado y la incontenible expansión de los arameos por otro, fueron reduciendo los límites geográficos del mundo neohitita que, a finales del siglo VIII, prácticamente ha desaparecido. Til Barsip, por ejemplo, ya en el siglo X pasa a manos arameas, para convertirse en el influyente reino de Bit Adini. Otro tanto ocurrió con Samal (la afamada fortaleza de Zincirli), Arpad y la antigua localidad de Hamath. De este modo, la mayor parte de Anatolia meridional y Siria septentrional pasó a ser territorio arameo. Mientras se producía este proceso de aramización, se iban perdiendo elementos culturales propios del mundo hitita, pues algunos reyes del siglo IX aún llevan la nomenclatura de los antiguos reyes de Hatti. El predominio arameo acabó también con los restos hurritas que aún quedaban a pesar de la lejanía del colapso de Mitanni, y es que los elementos demográficos no están sometidos exclusivamente a las veleidades políticas. Los importantes palacios neohititas de Tell Halaf (Guzana) o Karatepe, ponen de manifiesto la continuidad arquitectónica desde la Edad del Bronce, a pesar de las novedades introducidas por los arameos, sobre todo el bit hilani, designación del edificio palacial con dos salas alargadas a las que se accede por una antesala con columnas. Los artesanos locales se esfuerzan por reproducir los principios artísticos del Imperio hitita, pero su maestría no es excesiva. Tal vez conscientes de ello, los príncipes contratan especialistas, como los fenicios que trabajan en Til Barsip o Karatepe, lo que pone de manifiesto la capacidad de estos principados y sus amplias relaciones internacionales, consecuencia de los beneficios de su intenso comercio. Estos arameos son un elemento nuevo en el panorama étnico de la zona. Son contingentes nómadas que desde tiempo atrás mantienen contactos con los sedentarios, descendientes de los suteos y de los akhlamu, mencionados por las fuentes del II Milenio. Su potencial militar y la debilidad estructural de los estados de la región son causas determinantes para que los arameos logren imponer líneas dinásticas en antiguos centros urbanos, en los que integran su elemental sistema de organización gentilicia, cuyos jefes mantienen unas especiales relaciones con el monarca, que se presenta como protector providencial, restaurador de los lazos verticales de relación interestamental, óptimos para una buena cohesión social. Por otra parte, desde el punto de vista cultural, se produce un mestizaje; así, mientras adoptan los dioses locales, logran imponer su lengua. En efecto, en menos de cinco siglos el arameo es la lengua más usual de todo el espacio próximo oriental y en el hecho lingüístico interviene el comportamiento político de las deportaciones de población durante los reinados neoasirios y las repatriaciones de los aqueménidas. Los principales centros políticos arameos fueron Bit Agusi (casa de Agusi), en la zona de Alepo, con capital en Arpad; Bit Adini con capital en Til Barsip, cabalgando en el Eufrates; Guzana era la capital de Bit Bahiani, en la llanura del Khabur; y no menos importantes fueron Hamath y sobre todo, Damasco, que mantuvo una rivalidad considerable durante dos siglos con Israel.
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La evolución política de los reinos peninsulares entre 1275 y 1325 fue común a la del resto del Occidente medieval. En un mismo contexto de declive demográfico-económico y de búsqueda de alternativas a la crisis, hacia 1270 se abrió una nueva época en la evolución histórica de los reinos ibéricos definida por tres grandes líneas de acción política: la fijación definitiva de territorios y fronteras entre los distintos reinos, el enfrentamiento cristiano-musulmán por el control del Estrecho de Gibraltar (1270-1350) y la expansión comercial y militar de la Corona de Aragón en el Mediterráneo. Castilla vivirá inmersa entre numerosos conflictos nobiliarios y la Batalla de Estrecho; Aragón manifestará un periodo de apogeo al expandirse al Mediterráneo; Portugal procederá a fortalecer su monarquía con Dionís I; y Navarra entrará en la órbita de Francia.
termino
acepcion
Son los pequeños reinos en que quedó dividido el Califato de Córdoba, tras ser destronado Hisham IIIen 1031. En 1232 se volvió a producir otra división. El reino nazarí de Granada fue el que más tiempo perduró, aguantando hasta el fin de la llamada Reconquista cristiana.
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El año 711 los musulmanes se apoderan del reino visigodo y convierten Hispania en una parte más del Imperio creado por Mahoma cien años antes. En el Norte de la Península, los pueblos poco romanizados que se habían opuesto a Roma y a Toledo, en colaboración con algunos visigodos, mantienen su oposición al nuevo poder islámico, desde Asturias hasta Pamplona y Aragón; más al Este, en lo que hoy es Cataluña, los carolingios ocupan las viejas tierras visigodas y crean condados que, con el tiempo, se independizan de Aquisgrán, bajo la dirección del conde de Barcelona.A la unidad islámica se oponen pequeños grupos divididos prácticamente en tantos núcleos políticos como valles geográficos pero unidos por la religión, que enlaza a estas zonas con Europa del mismo modo que el Islam vincula al-Andalus con el mundo africano y oriental. En los años ochenta del siglo XIII, del mundo unificado por emires y califas, por almorávides y almohades, sólo subsiste el reino de Granada, tributario de Castilla. La España dividida del siglo VIII se ha organizado, no sin dificultades y tensiones, en reinos claramente vinculados a Europa: Navarra, Portugal, y las Coronas de Castilla y de Aragón, formadas por una serie de territorios poco diferenciados jurídicamente en el primer caso (Castilla, León, Galicia, Toledo, Sevilla, Córdoba, Jaén...) y claramente distintos en el segundo (Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca).El Islam prácticamente ha desaparecido de la Península, pero a través de él Europa entra en contacto con el mundo cultural griego que los árabes de Oriente han sabido conservar y completar con las aportaciones de la India y de China y que se pone al alcance de los europeos gracias a la labor de los traductores musulmanes, cristianos y judíos reunidos en la antigua capital visigoda, en Toledo, que recupera desde la cultura el prestigio perdido políticamente el año 711.
Personaje Literato
Intervino en la creación de la Academia de Letras Humanas. De su producción literaria es interesante resaltar la interpretación que hizo del "Paraíso perdido" de Milton, que tituló "La inocencia perdida". Es autor además de un "Examen de los delitos de infidelidad a la patria imputados a los españoles bajo la dominación francesa".
Personaje Político
Aunque su parecía que su vocación era la enseñanza, al final resultó ser la política. Dejó su trabajo para ingresar en el ejército constitucional en 1820. El regreso de Fernando VII y la restauración del régimen absolutista le obligó a esconderse hasta la muerte del monarca. A partir de este momento es nombrado diputado por Valladolid, por el Partido Conservador. Posteriormente ocupó el cargo de senador. Detentó varios cargos relacionados con la agricultura y desde 1851 encabezó el ministerio de Fomento. Realizó una importante labor para mejorar las Escuelas de ingeniero de canales, montes y minas, además de crear el Instituto industrial de Béjar. Un año después se retiro de la política.
Personaje Militar
Al comienzo de la década de los treinta, el nombre de esta aviadora comienza a ser conocido por batir varias marcas en el aire. Desde 1937 ingresa en la Luftwaffe. Como piloto de pruebas se encargó de experimentar con los V-1. Uno de los hitos tuvo lugar en el mes de abril de 1945 cuando trasladó a Berlín al general Robert von Greim, mariscal de campo y comandante general de la Luftwaffe. Tras esquivar los disparos de la artillería rusa, aterrizó en la puerta de Brandeburgo.
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Ateniéndonos a la composición social del movimiento plebeyo, que incluía tanto a personajes influyentes y ricos pertenecientes al ejército hoplítico como a los plebeyos adsidui (que poseían bienes) y a los proletarii (que no poseían nada), el programa de sus reivindicaciones incluía tanto las aspiraciones al poder supremo de unos como la atención a las necesidades más elementales de otros. Este programa se centró principalmente en tres objetivos: -La admisión regular de los plebeyos en todas las magistraturas y en los sacerdocios. -La redistribución de las tierras públicas. -La abolición de la servidumbre por deudas. Respecto al primer punto, éste se logró a partir de 366 a.C. aun cuando el primer plebeyo que aparece como Pontifex Maximus corresponde al 300 a.C. Como veremos la utilización de la religión por parte de los patricios fue una de sus armas más eficaces. La cuestión agraria, el que la tierra estuviera casi exclusivamente controlada por las gentes y por sus clientes, fue probablemente el principal caballo de batalla para la mayoría de los plebeyos. Se sabe que durante esta época hubo carestías que obligaron a los romanos a buscar trigo en Etruria, Campania y Sicilia y que ya en el 492 a.C. hubo frumentationes públicas, esto es, reparto gratuito de trigo a la plebe de Roma acuciada por el hambre, lo que indica la profundidad de la crisis económica. El ager publicus o tierras del Estado ocupadas por los patricios en virtud de un derecho de ocupación nunca legal pero que funcionaba de facto desde épocas remotas, en cierto modo fue más o menos respetado por los plebeyos, tal vez por el convencimiento de que, si bien estas tierras podían ser devueltas, en teoría, a la comunidad mediante decisión de la Asamblea Centuriada, ésta, integrada mayoritariamente por los propios poseedores de tierras, nunca tomaría la iniciativa. Son las nuevas tierras adquiridas por la ciudad las que fundamentalmente reclamaba la plebe. Nacen exigencias de mayor participación en las ventajas de la guerra. Pero no parece que haya habido un gran aumento territorial hasta la conquista de Veyes en el 396 a.C. Los romanos -y los latinos en general- hicieron poco más que defender su territorio contra los sabinos y, sobre todo, contra los ecuos y los volscos, si exceptuamos la conquista de Fidenas en el 426 a.C. y la probable conquista (o reconquista) de Terracina en el 406. Sólo la conquista de Veyes, cuya extensión era de más de 1.500 Km2, supuso un aumento enorme del territorio romano. Aunque no sabemos cuánta tierra adquirida por Roma con la anexión de este territorio fue destinada a incrementar las posesiones de los patricios, lo cierto es que la parte del territorio de esta ciudad dividida y asignada fue tan importante que permitió a todos los ciudadanos romanos la propiedad de un nuevo modelo de unidad fondiaria constituida por siete yugadas. El confiscado a Veyes (y despoblado, puesto que los vencidos fueron masacrados o reducidos a esclavitud) se reagrupó en cuatro nuevas tribus: la Sabatina, la Stelatina, la Arnensis y la Trornentina. El total de la tribus romanas pasó entonces a 25. La unidad de siete yugadas determina el modelo del pequeño propietario. La Lex Licinia de modo agrorum consolidó, a comienzos del siglo IV a.C., este modelo y reglamentó, fundamentalmente, el reparto de las nuevas tierras conquistadas y por conquistar, más que la asignación de las parcelas del ager publicus ocupadas por los patricios. Con razón, muchos historiadores ven en esta ley el motor que impulsó a partir de entonces el expansionismo romano. Relacionada con el problema agrario está la edificación en el 493 a.C. del templo de Ceres, situado fuera del pomerium de la ciudad y que se constituyó en el centro político-religioso de la plebe romana. La construcción de este templo debió ser iniciativa de los magistrados plebeyos (tribunos y ediles), creados por la plebe en el 494 a.C., y representa la afirmación de una conciencia y de una organización plebeya que reclama incluso la existencia de unos cultos propios y ajenos al patriciado. Respecto a la tercera de las reivindicaciones plebeyas, la referida a la abolición de la servidumbre por deudas, ésta afectaba lógicamente al sector más pobre de la plebe y a los proletarii. La abolición de tal práctica parece que se logró en el año 326 a.C. con la llamada Lex Poetelia Papiria, que alude al nombre de los dos cónsules de aquel año que promulgaron la ley. No obstante, con anterioridad a esta ley, se intentó obligar durante los siglos V y IV a.C. a que se impusieran los intereses legales para el cobro de las deudas (establecidos en la ley de las XII Tablas y que eran muy severos), esto es, impedir la usura generalizada y dar a los deudores facilidades, permitiéndoles el pago escalonado en varios plazos. A estas reivindicaciones habría que añadir otras subordinadas o que se fueron planteando a medida que la plebe consolidaba su organización: así, por ejemplo, el derecho de connubium que posibilitara los matrimonios entre plebeyos y patricios o la codificación de las leyes escritas. La estrategia de los plebeyos demostró ser extremadamente eficiente y se estableció en varios planos: -Como era imposible plantear sus demandas en deliberaciones hostiles a los patricios, tanto en el Senado como en los Comicios Centuriados, puesto que ambas instituciones estaban controladas por ellos, procedieron a la creación de un estado paralelo, esto es, a la elección de su propia asamblea y de sus propios representantes, los tribunos de la plebe. -Puesto que las vicisitudes políticas de Roma durante los siglos V y IV a.C. transcurrían entre constantes amenazas para la integridad del Estado por parte de sus hostiles vecinos, lo que presuponía no sólo la movilización del ejército, sino también la movilización de las tropas auxiliares, los plebeyos recurrieron frecuentemente al amotinamiento o a la deserción como arma de presión. La situación de Roma durante esta época es un juego de alianzas cambiantes y coyunturales. Ante el peligro exterior se requiere la unión de patricios y plebeyos aun a costa de concesiones por parte de los primeros; ante la amenaza plebeya se refuerza la solidaridad de clase patricia; ante la ofensiva patricia, la alianza de los plebeyos ricos con los plebeyos desfavorecidos. Tal es el cuadro en el que se mueve el enfrentamiento patricio-plebeyo.
Personaje Pintor
Hijo de Llorenc Reixac, escultor de profesión, se inicia en el taller paterno. Su actividad coincide con la etapa más desarrollada del gótico internacional, estilo que adopta y alterna con repercusiones flamencas. Trabajó en numerosas ocasiones con Jacomart, llegando a concluir varias obras suyas. Esta circunstancia ha provocado que muchos estudiosos confundieran sus creaciones, además de suponer una dificultad a la hora de definir las características artísticas del propio Jacomart. Es autor del "Retablo de Santa Ursula de Cubells" que conserva el Museo de Arte de Cataluña en Barcelona; el "Retablo de la Epifanía de Rubielos de Mora" o el "Retablo de la cartuja de Portaceli".