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monumento
Puente levantado en etapa napoleónica, concretamente, en 1804, fue construido en metal y era peatonal. Construido por los arquitectos Louis-Alexandre de Cessart y Jacques Lacroix-Dillon, la elegancia de la estructura y la delicadeza de sus secciones de acero, lo hace de una rara ligereza. Tras ser dañado varias veces por las lanchas a remolque, fue cerrado en 1970 por razones de seguridad. Diez años después, bajo el proyecto de reconstrucción del arquitecto Louis Arretche, se construyó una pasarela nueva, sustituyéndose el hierro fundido por el acero y los nueve arcos por siete. Tiene once metros de ancho, cuenta con pilares y estribos de piedra y desde él se puede observar la Île de la Citè.
monumento
En 1821 Claude Navier fue el encargado de realizar un estudio para establecer si se podía construir un puente condujera a Les Invalides. La idea de Navier era totalmente revolucionaria, ya que quería construir uno sin puntos de apoyo. En 1824, su proyecto para el Puente de los Inválidos fue ratificado por la propia monarquía. Sin embargo, este hubo de ser demolido en mitad de las obras al comprobarse la imposibilidad del proyecto. Los ingenieros Verges y Bayard de la Vingtrie construyeron uno nuevo cerca del Boulevard de la Tour-Maubourg, ante las protestas por tapar la visión de Les Invalides con la construcción del anterior. La nueva estructura se apoyó sobre pórticos de 20 m y fue finalizada en 1829; sin embargo, treinta años después ésta ya daba síntomas de un tremendo desgaste por lo que el acceso a través de ella hubo de hacerse restringida. En 1855, el puente fue demolido, levantándose uno de piedra, diseñado por Laglisserie y Savarin, y terminándose en 1856. Éstos utilizaron los estribos y los pilares existentes del puente anterior, añadiéndose únicamente el pilar central. La construcción fue decorada con dos grupos alegóricos, la Victoria en tierra de Víctor Vilain y la Victoria en el mar de Georges Diébolt. Desde 1856, la única obra realizada sobre el Pont des Invalides ha sido el ensanchamiento del pavimento de 1956.
obra
Acueducto levantado a 50 metros sobre el río Gardon, que abastecía de agua a Nimes y que además muestra una gran armonía arquitectónica.
monumento
Las grandes obras de ingeniería romana se caracterizan por adecuar la estética de las mismas a su funcionalidad, algo que se puede apreciar en los célebres acueductos como el de Segovia o este, levantado a 50 metros sobre el río Gardon, que abastecía de agua a Nimes y que además muestra una gran armonía arquitectónica. Al mismo tiempo, cumple la función de puente ya que sobre la primera arquería hay una carretera.
obra
Como primer monarca francés del período barroco, Enrique IV fue un activo propulsor de obras urbanísticas en París durante el tiempo que su corto reinado se lo permitió. Su primer gran proyecto fue la construcción de la Place Dauphine, que se planeó en relación con el Pont Neuf construido en aquel entonces. El puente fue el primero con carácter monumental de París y en él se instaló una estatua de Enrique IV que sirvió de foco orientador a la Place Dauphine, concebida también como un conjunto monumental y en la que se dispusieron los edificios con uniformidad en sus fachadas. La Place fue proyectada en el año 1607 y para su construcción el rey Enrique IV cedió los terrenos al presidente del Parlamento, de Harlay. Por el lugar en que se construyó se dispuso con una planta triangular cuyo vértice occidental llegaba al centro del Pont Neuf, justo ante la estatua del rey situada al otro lado del puente. Así, esta plaza depende urbanística y simbológicamente de la estatua, aunque no es propiamente una place royale, pues la imagen no está dentro de su espacio, ya que lo que en realidad se pretendió fue que tal monumento más que centro de un lugar concreto, lo fuese de toda la ciudad. Los edificios que allí se levantaron lo fueron todos con el mismo esquema, lo que ocurría en Francia por primera vez. Casi todas las casas de esta plaza han sido paulatinamente transformadas, pero aún podemos imaginarlas a través de los planos y grabados conservados y viendo las de la Place des Vosges. Eran unas viviendas relativamente pequeñas, con tiendas en la planta baja, donde un largo pasillo conducía a un pequeño patio en el que una empinada escalera daba acceso a la planta superior. Los materiales de construcción eran baratos, pero entraban dentro de la tradición francesa al consistir en ladrillo con cadenas de piedra blanca, siendo también de carácter tradicional la fuerte pendiente de los tejados.