Tras el cisma abierto por Enrique VIII con Roma, María Tudor deseaba recuperar la confianza del papado y regresar al redil del catolicismo, como buen hijo pródigo. Este será el objetivo primordial de su política, no dudando en realizar algunas persecuciones y ejecuciones de protestantes, lo que le valdrá el apelativo de Bloody Mary, María la sangrienta. María era hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón por lo que apenas contaba con posibilidades de ocupar el trono de Inglaterra. Había nacido el 18 de febrero de 1515 y pasó una infancia feliz. Pronto se pensó en casarla, eligiendo como marido a su primo, el emperador Carlos V. Cuando los preparativos se iniciaron, en 1522, María tenía siete años y el novio 22. Desde ese momento su educación cuidadosa, aprendiendo latín, francés, castellano e italiano. Así mismo, aprenderá solfeo y canto. Pero Carlos cambió de planes y en 1526 se casaba con Isabel de Portugal, dejando a María compuesta y sin novio. Para colmo, el enlace de Enrique VIII con Ana Bolena provocaba la declaración de María como hija bastarda, quitándole el título de princesa de Gales y viendo como su madre era encerrada en el castillo de Kimbolton. Es de suponer que todos estos trances provocaron una gran tristeza en la joven María, conocida desde ahora como lady Tudor. Con el ascenso al trono de su hermano Eduardo VI (1547), hijo de Enrique y su tercera esposa, Jean Seymour, el gobierno queda en manos de lord Eduardo Seymour, tío del rey. María es acusada de provocar revueltas para volver al catolicismo lo que motivará su encarcelamiento. Tras el fallecimiento de Eduardo VI en 1553, y a pesar de nombrar heredera a lady Jean Grey, María contó con el apoyo popular para acceder al trono. En la política por recuperar el catolicismo como religión oficial del país debemos entender su matrimonio con Felipe II, el 25 de julio de 1554, incluso contando con la oposición del pueblo y del Parlamento. Felipe no aceptaba de buen grado este enlace, llegando a decir "que partía para Inglaterra como el que parte para una cruzada". La pareja pasó la luna de miel en el castillo de Windsor, recibiendo la bendición del tálamo nupcial del obispo de Winchester. El cronista nos dice al respecto: "Lo demás de esta noche júzguenlo los que han pasado por ello". A los tres meses María empieza a sospechar que está embarazada, viendo como su vientre aumentaba de volumen, lenta pero progresivamente. El parto se espera para abril del año 1555, llegándose incluso a repartir las invitaciones para el bautizo. Pero el alumbramiento no llegaba y el tiempo se dilataba por lo que los médicos atribuyeron la inflamación del vientre real a una hidropesía, vulgar retención de líquidos Será en 1555 cuando Roma levante la excomunión a Londres, provocando una abierta caza de protestantes a pesar de las recomendaciones contrarias del propio papa Paulo IV, Carlos I o su esposo Felipe. Las persecuciones se hicieron más contundentes tras la marcha del monarca español, aconsejada la reina por el obispo Bonner quien consideraba que el no quedarse María encinta era culpa de la escasa persecución de herejes. Convencida también de ello, María decidió quemar vivas a más de 50 personas en los próximos tres meses. Felipe partió para Flandes el 29 de agosto de 1555 con el fin de acudir a la ceremonia de abdicación de su padre. Tras dos años de estancia en Flandes y ansiando su regreso, María recibía a su esposo de nuevo en Londres en marzo de 1557, ahora como rey de España y las Indias, de Nápoles y Sicilia, señor de Flandes y duque de Milán. La estancia inglesa del rey de España será breve pero María vuelve a manifestar síntomas de embarazo. Desde Madrid Felipe da instrucciones al conde de Feria para que averigüe la veracidad de las noticias referentes al embarazo. El conde escribe a su rey para comunicarle que los síntomas son igual de falsos que la vez anterior. Profundamente enamorada de Felipe, María decidió unilateralmente apoyar a su marido en las guerras contra Francia. La pérdida de Calais provocó el distanciamiento con su pueblo, indicando que la política de María no era aceptada, motivando su inmediata sustitución tras su fallecimiento, el 17 de noviembre de 1558, posiblemente víctima de una peritonitis tuberculosa, dejando abierto el camino para el ascenso al trono de Isabel I.
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Personaje
Político
Entre los mártires del Renacimiento encontramos a María Estuardo, reina de Escocia. Muy pronto recibió el título, tras el fallecimiento de su padre Jacobo V en 1542, ocupando la regencia su madre, María de Guisa. A los seis años fue enviada a la corte francesa para recibir educación y el apoyo de una de las potencias del continente. Con este fin se celebró el matrimonio de María con el delfín Francisco quien reinó entre 1559 y 1560. Al quedarse viuda, María regresó a Escocia donde se enzarzó en una continua lucha con los nobles, partidarios del calvinismo para independizarse de la corona y tomar las riquezas de la Iglesia. En 1565 vuelve a casarse, eligiendo como esposo al jefe del partido católico, lord Darnley. El nacimiento de su hijo Jacobo - futuro Jacobo I de Inglaterra - trajo grandes complicaciones ya que María pretendió la corona inglesa para él. El conflicto escocés tomó dimensiones internacionales al apoyar Carlos IX de Francia a la Corona e Isabel de Inglaterra a los nobles. Los asesinatos de nobles se convirtieron en una práctica común, alcanzando los acontecimientos un terrible cariz. Lord Darnley fue asesinado, acusándose a la propia reina, quien volvió a contraer matrimonio, ahora con el conde Bothwell. El Parlamento, dirigido por los nobles, se rebeló, deponiendo y encarcelando a la reina. María consigue escapar, refugiándose en Inglaterra donde encabezó el partido católico contrario a Isabel I. Su participación en la conspiración de Babington le costó la vida ya que Isabel ordenó su decapitación, no sólo por su enemistad religiosa y política sino porque era una peligrosa rival en la cuestión sucesoria: María era bisnieta de Enrique VII, convirtiéndose en la heredera de la corona inglesa si Isabel no tenía descendencia. La ejecución de María Estuardo sirvió como detonante para que Felipe II enviase la Armada de Inglaterra con la intención de invadir la isla.
Personaje
Político
Su padre, Pedro I de Brasil renuncia a los derechos que tiene sobre la corona portuguesa y abdica en María en 1826, convirtiéndola en reina de este país. Sin embargo, al ser menor de edad no sería nombrada oficialmente hasta 1834. Desde que su padre decide dejarle el reino tuvo que enfrentarse a la oposición de su tío Miguel que deseaba la corona a cualquier precio. Esta postura desencadenó una Guerra Civil. María I tuvo que buscar el apoyo de Brasil e Inglaterra. Por otra parte, las revoluciones constitucionales fue otro de los problemas a los que se enfrentó. Durante su mandato aprobó una constitución.
Personaje
Político
Hija de Jacobo II y de Ana Hide, nació en 1662. Casó con Guillermo III de Orange en 1667. Tras la revolución de 1668, a consecuencia de la cual su padre huyó a Francia, asumió las riendas del reino junto con su marido, si bien el gobierno efectivo lo desempeñó éste. Su mandato inicia una nueva etapa, marcada por la proclamación de la "Declaración de Derechos", que asegura un cierto control del Parlamento sobre el trono inglés.
obra
El original del retrato de la reina María Luisa con mantilla está en el Palacio Real de Madrid. El cuadro que contemplamos en el Museo del Prado se considera copia, y para algunos especialistas sería obra de Agustín Esteve.La reina aparece de pie, vistiendo traje negro de maja con mantilla y lazo rosa, sobre un fondo de paisaje muy esbozado. En la mano derecha lleva un abanico y la izquierda se adorna con varios anillos. María Luisa no era una mujer bella y ella lo sabía, pero estaba muy orgullosa de sus bien torneados brazos que siempre exhibía, como ocurre en esta ocasión. Habitualmente la vemos con la boca cerrada ya que había perdido todos sus dientes; aunque tenía dentadura postiza en la que trabajaban múltiples mecánicos, sus dificultades de adaptación provocaron que muy pocas veces la llevase.Las transparencias de la mantilla son dignas de mención; sin embargo, las demás calidades de las telas no están bien conseguidas - posiblemente incapacidad de Esteve a la hora de copiar -. Pero lo más significativo de la obra es la facilidad del maestro para dejarnos ver la personalidad de la reina, en la que destacaban su genio, su carácter y su altivez.
obra
Este magnífico retrato forma pareja con el de Carlos IV, pintados ambos con motivo de la coronación de la real pareja en enero de 1789, tras el fallecimiento de Carlos III el 14 de diciembre de 1788.Doña María Luisa de Parma viste a la moda del siglo XVII, en la que se había impuesto el tontillo: una falda achatada por delante y por detrás que sustituyó al guardainfante, debido a la utilización de éste para ocultar embarazos no deseados. Tanto el tontillo como el guardainfante eran muy incómodos de llevar e incluso el acceso por las puertas conllevaba, en ocasiones, grandes dificultades. Respecto al sombrero, sin embargo, sigue la moda francesa impuesta por María Antonieta, quien perdió, paradójicamente, la cabeza por efecto de la Revolución Francesa. Como en su compañero, la influencia de Velázquez es manifiesta.
Personaje
Político
Sus padres eran Felipe de Orleáns (hermano del monarca francés Luis XIV) y Enriqueta Ana de Inglaterra. La continuidad de la dinastía de los Austrias era una de las mayores preocupaciones de los monarcas españoles. El anterior fracaso matrimonial de Carlos II, futuro rey, con Maria Teresa, la hija de Luis XIV, había acrecentado este temor. En el año 1678, Luis XIV, rey de Francia, consintió el matrimonio de su sobrina con el rey. El monarca galo accedió a la unión de las dos coronas porque tenía la certeza de que el rey español no podría tener descendencia por su naturaleza, por lo que con este matrimonio tendría más posibilidades de acceder a la corona española. La ceremonia tuvo lugar en 30 de agosto de la 1679 en Fontainebleau. La boda se celebró por poderes y el representante de Carlos II fue el príncipe de Contí. Tres meses después del acontecimiento, la nueva reina llegaba a España y se encontraba con el rey en Quintanapalla (Burgos). Cuando llegaron a Madrid se instalaron en el Palacio del Buen Retiro. Una vez en la corte, María Luisa de Orleáns tuvo que hacer frente a numerosos enemigos, entre los cuales estaba Mariana de Austria, su suegra. Ésta, que era quien realmente dirigía los hilos de la política española, trató en todo momento de desprestigiar a la esposa de su hijo ante el pueblo. Ante la imposibilidad de concebir un heredero, tuvo que sufrir el desprecio de sus súbditos. Sola y sin más apoyo que el embajador francés, el conde Le Vanguyón, cuando éste fue destituido el estado físico de la reina fue empeorando. Incluso, se le llegó a diagnosticar una tuberculosis. Cuando se recuperó volvieron a nacer las esperanzas de que engendrara un hijo, pero nunca sucedió. En 1689 una peritonitis aguda acabó con su vida. Sólo habían pasado diez días desde su muerte, cuando el consejo real aprobó que el rey volviera a contraer matrimonio con Mariana de Neoburgo.