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Personaje
Nació en Vitoria el 18 de julio de 1881. Su educación, en un ambiente familiar cosmopolita y liberal, resultó decisiva en su formación intelectual y profesional. La temprana muerte de su padre, Manuel de Maeztu Rodríguez, un hacendado cubano de origen navarro, dejó a su familia en la ruina. La familia se trasladó entonces a Bilbao donde su madre, Juana Whitney, hija de un diplomático inglés, montó una residencia de señoritas en la que podían cursarse estudios, completar la educación, aprender o perfeccionar idiomas y cultura general. Tras finalizar la primera enseñanza, cursó estudios en la Escuela Normal de Maestras en su ciudad natal (1896-1898). En 1902 logró por oposición una plaza de maestra en una escuela pública de Santander, pero consiguió su traslado a Bilbao. En septiembre de 1907 obtuvo el grado de bachiller, con la calificación de sobresaliente en la Sección de Letras y premio extraordinario. En el mismo año se inscribió como alumna no oficial de Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca, licenciándose en Madrid en 1915 con premio extraordinario. Entre octubre de 1909 y junio de 1912 siguió, como alumna oficial, las enseñanzas de la Sección de Letras de la recién creada Escuela de Estudios Superiores del Magisterio, siempre con excelentes calificaciones. En esta época tuvo como profesor a Ortega y Gasset, a quien tributó siempre una enorme admiración. La estrecha vinculación con la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas de la Institución Libre de Enseñanza, le procuró una amplia formación europea. Fue pensionada en varias ocasiones: - En el verano de 1908, durante dos meses en Londres. - En el verano de 1910, disfrutó durante tres meses de otra pensión para conocer los "Problemas actuales de la educación estudiados en las orientaciones de algunos de los principales países europeos" (Bélgica, Suiza, Turín y Milán), y asistió también en Amberes al III Congreso Internacional de Educación Familiar. - Finalmente, en octubre de 1912, pasó dos semestres en la Universidad de Marburgo, donde fue alumna de Paul Natorp, de quien tradujo después Religión y Humanidad y Curso de Pedagogía. - Estuvo también pensionada en otras muchas ocasiones para asistir a congresos o realizar distintas misiones encomendadas por la Junta. En noviembre de 1913, se incorporó a la Sección 9.? del Centro de Estudios Históricos, dedicada a la filosofía contemporánea y dirigida por Ortega y Gasset, donde permaneció hasta la interrupción de su actividad en el verano de 1916. En octubre de 1915 fue nombrada directora de la Residencia Internacional de Señoritas, creada por la Junta para la Ampliación de Estudios. Regida por las mismas normas que la célebre Residencia de Estudiantes. La Residencia de Señoritas tuvo gran trascendencia para la cultura femenina española: María de Maeztu, con su prestigio personal y cultural, mantenía el espíritu de la Residencia en un ambiente grato y atractivo. Contertulios habituales fueron Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Ramón Menéndez Pidal, Gregorio Marañón, Juan Ramón Jiménez, Azorín, Federico García Lorca... Desde su creación en 1918, dirigió también la Sección Preparatoria del Instituto-Escuela. (Real Decreto de 10 de mayo de 1918). Se trataba de un nuevo ensayo pedagógico de Segunda Enseñanza bajo el patrocinio de la Junta para Ampliación de Estudios. María de Maeztu, fue nombrada para dirigir la Sección Primaria, contando con la ayuda de un grupo de extraordinarias educadoras entre las que se encontraban María Goyri, su hija Jimena Menéndez Pidal, Josefa Castán Zuloaga. El Instituto-Escuela de Segunda Enseñanza comprendía una sección preparatoria de niños y niñas, el internado y las clases de alumnas de bachillerato. Entre marzo de 1928 y marzo de 1930, fue además vocal de la Junta par ASmpliación de Estudios -la única mujer que ocupó ese puesto antes de 1936-, y perteneció a la comisión encargada de las relaciones culturales con América desde su constitución, en noviembre de 1928. En 1926 fundó y presidió el Lyceum Club Femenino, asociación creada a semejanza de las ya existentes en Europa. Este Lyceum fue también llamado el "club de las maridas", porque en ella coincidieron varias esposas de personajes de relieve intelectual de la época. Se constituyó según el modelo internacional, con secciones de Literatura, Ciencias, Artes Plásticas e Industriales, Social, Música e Internacional. Eran vicepresidentas Isabel Oyarzábal y Victoria Kent; secretaria, Zenobia Camprubí; vicesecretaria, Miss Helen Phipps; tesorera, Amalia Galinizoga, y bibliotecaria, María Martos de Baeza. En el Lyceum participaron Margarita Nelken, María Lejárraga, Ernestina de Champourcín, Concha Méndez, María Teresa León, Elena Fortún, Mabel Pérez de Ayala... María de Maeztu organizaba cursillos, conferencias, conciertos y exposiciones a cargo de intelectuales, científicos y artistas nacionales y extranjeros. En 1927, durante la Dictadura de Primo de Rivera, fue elegida miembro de la Asamblea Nacional, desarrollando su actividad en la sección dedicada a la educación. En 1932 accedió a la docencia universitaria en la recién creada Sección de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central. Su gran elocuencia y dominio de idiomas le facilitaron impartir con gran éxito sus doctrinas pedagógicas y feministas por Gran Bretaña, Estados Unidos, México, Cuba, Argentina y distintas ciudades españolas. Así mismo, su conocimiento de idiomas, poco frecuente en la España de entonces, le abrió la puerta para representar a España en Congresos Internacionales. Obtuvo diversos premios y reconocimientos, como el doctorado honoris causa por el Smith College en 1919, el nombramiento como miembro correspondiente de la Hispanic Society of America o el de profesora honoraria de la Universidad de México. El 31 de julio de 1936 es detenido su hermano Ramiro, intelectual de derechas perteneciente a la Generación del 98. Tras un simulacro de juicio fue fusilado en la madrugada del 29 de octubre. Éste golpe terrible la distanció de sus convicciones liberales anteriores. Abandonó España y en 1937 se instaló en Buenos Aires, donde fijó su residencia y obtuvo una cátedra de Historia de la Educación en la Universidad de Buenos Aires que mantuvo hasta su muerte. Gran parte de los escritos de María de Maeztu se refieren a cuestiones educativas y pedagógicas, donde procura incorporar las tendencias conceptuales y metodológicas más actuales. Se refleja en sus obras la preocupación por la educación de la mujer que promovió siempre. Las publicaciones más importantes de María de Maeztu corresponden a la última etapa de su vida. Dedicó gran parte de sus esfuerzos a divulgar la obra y el pensamiento de los últimos años de su hermano Ramiro. Escribió también dos ensayos afines con esa línea de pensamiento: El problema de la ética (1938) e Historia de la cultura europea (1941). En 1943 publicó su obra más conocida, Antología. Siglo XX. Prosistas españoles. Semblanzas y comentarios Madrid: Espasa-Calpe, 1943. María de Maeztu viajó a España en 1945 por asuntos personales, pero regresó a Buenos Aires. Fallece en Mar del Plata, Argentina, el 7 de enero de 1948. Su cadáver fue repatriado al mausoleo familiar de Estella.
Personaje Político
Su juventud discurre entre París y La Habana, donde desarrollaba actividades mercantiles. Miembro de la Generación del 98, trabajó la mayor parte de su vida como periodista y poco a poco se fue convirtiendo en uno de los mayores representantes de la cultura. Desde el punto de vista político, inicialmente se mostró partidario del socialismo, aunque con el paso de los años fue cambiando su orientación hasta convertirse en defensor de una España católica y autoritaria. Prueba de ello es la publicación de "La crisis del humanismo" y "Defensa de la hispanidad", obras donde se declara a favor del catolicismo. Otra de sus obras más destacadas es "Don Quijote, Don Juan y La Celestina", o la serie de artículos "Norteamérica desde dentro". Con Primo de Rivera trabajó como embajador en Argentina. Murió fusilado al inicio de la Guerra Civil española.
Personaje Pintor
Su educación transcurre en su ciudad natal, donde se empapa del estilo manierista y estudia el Cinquecento del véneto. Fetti y Strozzi fueron dos de los autores que más influencia ejercieron sobre él en este tiempo. Entre sus obras cabe citar: La adoración de los magos de la catedral de Vicenza o La traslación de los santos en la catedral Vieja de Brescia. En ellas el Manierismo se funde con las tendencias barrocas.
obra
El prelado que aparece retratado en este lienzo de Caravaggio era un miembro de la poderosa familia Barberini, que dio a Roma varios papas. Los Barberini estuvieron muy relacionados con la vida de Caravaggio, pues junto con otras poderosas familias italianas, rodearon y apoyaron al pintor. Encargaron muchas de sus obras, que se conservan en sus colecciones, y le proporcionaron los referentes cultos e intelectuales que pueden rastrearse en una pintura que fue tachada por los ajenos de vulgar. Caravaggio ha situado a su modelo en una pose muy natural, lejos de los artificiosos retratos de aparato que el Barroco produjo. La mirada sencilla y amable de Maffeo está hábilmente destacada por el foco de luz, que hace brillar los ojos al tiempo que los agranda. El fondo neutro, perdido, concentra la atención sobre el personaje y no sobre posibles muebles o elementos arquitectónicos. De este modo, el protagonista parece sobresalir del lienzo y aumentar su presencia ante el espectador.
Personaje Militar
Hijo de hidalgos venidos a menos, Magallanes tomó parte en la expedición a Asia dirigida por el virrey Francisco de Almeida. El primer destino será la isla de la Especiería, que más tarde él intentaría alcanzar tomando la ruta occidental. Convertido en experto marino, viajaría a Sumatra, Malaca y Marruecos por encargo del rey Manuel I. En Marruecos sería herido en una pierna y pasaría la convalecencia en la corte portuguesa, ampliando su formación naútica. Don Manuel se negó a conceder a Magallanes un aumento de pensión, ni siquiera una misión de gran calado por lo que el marino decidió dirigirse a Castilla. Durante largo tiempo había madurado un proyecto que será expuesto al cardenal Cisneros -regente del reino en ausencia de Carlos I-: alcanzar las islas de la Especiería tomando la ruta del oeste. La idea no era ninguna novedad -la habían intentado Caboto, Corte Real y Vespucio- pero la novedad de Magallanes estaba en que aseguraba conocer un paso de comunicación entre el Atlántico y el Pacífico. Cisneros aprobó el proyecto y el 22 de marzo de 1518 se firmaban en Valladolid las capitulaciones que otorgaban el permiso a Magallanes para navegar por el oeste y tomar posesión de las Molucas. En la capitulación se prohibía expresamente a la flota penetrar en aguas de jurisdicción portuguesa al tiempo que Magallanes recibía los títulos de gobernador y adelantado de las tierras que descubriese. Sufragados por la Corona, cinco navíos y 234 personas formarían parte de la tripulación durante un periodo de dos años. Los cinco navíos -San Antonio, Trinidad, Concepción, Santiago y Victoria- partieron de Sevilla el 10 de agosto de 1519, acompañando a Magallanes en la aventura Ruy Faleiro como capitán de la armada, el italiano Pigafetta como cronista y Elcano como maestre de la Concepción. Las Canarias, Cabo Verde y la bahía de Santa Lucía en Brasil serán las primeras etapas del viaje. Posteriormente se dirigieron al mediodía bordeando la costa. Pasaron el Río de la Plata y arribaron a un puerto que fue llamado San Julián. Este lugar será tomado como punto de partida, explorando rutas diferentes para encontrar el paso. Tras un mes de difícil navegación, el 27 de noviembre de 1520 llegaban al Pacífico. Magallanes había conseguido su primer objetivo -cruzar el Atlántico- y puso rumbo a la Especiería. El viento favorable permitió una tranquila navegación durante tres meses y 20 días, intervalo de tiempo en el que sólo encontraron dos islas deshabitadas a las que llamaron Infortunadas. En marzo de 1521, con escasez de víveres y problemas con el escorbuto, arribaron a unas islas que llamaron de los Ladrones -posteriormente se denominarán Marianas- donde se abastecieron y fueron objeto de robos, de ahí el nombre. El siguiente destino serán las islas de San Lorenzo -las Filipinas- donde los indígenas acogieron a los navegantes de manera cordial y les facilitaron numerosas provisiones. Magallanes partió hacia Leyte y Cebú, donde consiguió que el rey se convirtiera al cristianismo y aceptara el vasallaje a la Corona española. Debido al éxito obtenido, el portugués intentó que todas las tribus del archipielago aceptaran el vasallaje por lo que tuvo que enfrentarse con algunas tribus hostiles a la presencia de los extranjeros. En Mactán el jefe no aceptó la tutela y Magallanes ordenó arrasar la ciudad principal, persiguiendo a los indígenas que se habían refugiado en el interior de la isla. Al mando de 60 hombre y en una pequeña nave, desembarcaron en la isla y se enfrentaron a un considerable grupo de indígenas -posiblemente más de 1.000- resultando Magallanes herido en una pierna. Ordenó la retirada y murió cuando intentaba reembarcar. Era el 27 de abril de 1521. Será Elcano quien culmine la empresa, no sin grandes dificultades.
fuente
Maquina de guerra, similar a una catapulta.
fuente
Maquina de guerra, igual a almajaneques, también utilizado en buques de guerra.
Personaje
Teresa Magbanua nació en Pototan (Iloilo). Sus padres la enviaron a estudiar a Manila y cuando acabó sus estudios volvió a Pototan donde empezó a enseñar. Se trasladó a Sara donde conoció a un rico propietario con el que se casó. Dejó la enseñanza y se quedó en la plantación donde ayudaba en la administración de la granja. Cuando la revolución empezó en Iloilo sus hermanos, Pascual y Elías se unieron al Katipunan y enseguida destacaron como jefes. Teresa quiso unirse al ejército rebelde y a pesar de las objeciones de su marido se alistó bajo las órdenes del General Perfecto Poblador, que era su tío. El general al principio se negó a aceptarla por ser mujer, pero ella con su determinación consiguió que su tío cediera. Se puso al mando de un pequeño grupo de hombres y luchó contra las fuerzas americanas en Jaro hacia 1899. Nunca se rindió hasta que ya fue inútil. Entonces disolvió su ejército y volvió a casa. Sus hermanos fueron asesinados por los propios filipinos, celosos de sus éxitos. Cuando las tropas japonesas invadieron Filipinas, Teresa vendió todas sus propiedades para financiar la guerrilla. Emigró a Mindanao y murió en Zamboanga en 1947.
obra
La imagen de mayor belleza pintada por Ribera es esta Magdalena penitente, que la tradición popular identifica con su hija Lucía, muchacha muy bella de la que se enamoró el hijo natural de Felipe IV, Don Juan José de Austria, cuando fue a Nápoles para sofocar una revuelta en 1647, naciendo una hija de la relación entre ambos. Como en todas las imágenes de penitentes, la escena se desarrolla en una especie de cueva que nos permite ver al fondo un paisaje inspirado en la Escuela veneciana. La composición se inscribe en un triángulo, dentro del clasicismo de Carracci, iluminando un fuerte haz de luz la bella figura. La Magdalena viste un traje azul muy escotado que permite ver su hombro, una especie de tela de arpillera para exculpar sus pecados y un precioso manto rojo. Se apoya sobre dos sillares perfectamente tallados en los que aparece el tarro de los afeites y el cilicio, sus atributos. El pasado de prostitución de la Magdalena se muestra en el hombro al descubierto y en el bote de los afeites con el que también ungió los pies a Cristo. La bella mirada elevada hacia Dios es también un rasgo característico de muchos de los mártires pintados por el Españoleto. Formaba parte de una serie junto a Santa María Egipciaca en la que se contraponía la belleza y la juventud frente a la vejez. San Juan Bautista y San Bartolomé representaban la contraposición en el sexo masculino.
obra
Si en el relato evangélico aparecen muchas mujeres, la que más menciones tiene es la Magdalena. "María, llamada la Magdalena, de la que han salido siete demonios" como dice Lucas. Siempre se ha considerado su pasado de prostituta para ponerla como ejemplo de la superación del pecado. Como algunas compañeras a las que Cristo había curado, le siguió a Jerusalén y le escoltó hasta el Gólgota, siendo la primera en contemplar a Jesús resucitado.Valdés Leal nos presenta a la Magdalena aún pecadora, ataviada con sus mejores galas como si de una cortesana sevillana se tratara, de la misma manera que había hecho Zurbarán. La mujer aparece de cuerpo entero, ligeramente de perfil, girando su cintura y su cabeza para recibir ese ligero rayo de luz que penetra desde el cielo, estirando su mano derecha en actitud de detener algo, posiblemente su vida lujuriosa representada por las ricas y elegantes telas y las joyas que aparecen sobre la silla.La iluminación de la estancia crea atractivos contrastes lumínicos, especialmente con el fondo, resaltando la volumetría de la figura. La luz que incide sobre la Magdalena resalta las tonalidades verdes, rojas y doradas de su espectacular vestido, resbalando por su escote y manos para resaltar la tonalidad nacarada de la piel. Una vez más, sin renunciar a los detalles, Valdés Leal emplea una pincelada suelta y abocetada con la que crea un efecto atmosférico resaltado por la luz. Con este tipo de obras el maestro sevillano rompe con la idea de pintor macabro que muchas veces se le atribuye.