El iniciador de la Reforma protestante fue educado con gran rigor en su casa y en la escuela. El propio Lutero ha narrado como su madre le azotó hasta hacerle sangrar por haber comido una nuez sin permiso. Miembro de una familia de agricultores, había nacido en la localidad sajona de Eisleben el 10 de noviembre de 1483. La familia -sus padres se llamaban Hans Luther y Margarita Ziegler- se trasladó a la región minera de Mansfeld donde, tras unos primeros años de grandes esfuerzos, consiguió prosperar. Hans pudo dar a su hijo primogénito una buena educación, estudiando en Magdeburgo y Eisenach antes de iniciar la carrera de leyes en Erfurt. En la universidad de Erfurt conoció el joven Martín a Erasmo y en el verano de 1505, impresionado por una tormenta que le sorprendió en pleno campo, decidió hacerse monje, lo que no gustó al padre. Ingresó como novicio en el convento agustino de Erfurt cuando tenía 22 años y empieza a enseñar filosofía al tiempo que estudia teología. En 1506 pronunció los votos religiosos y al año siguiente es ordenado sacerdote. En 1509 obtendrá el bachillerato en Teología en Wittenberg e iniciará su magisterio en la recién creada Universidad de Wittenberg. Será enviado a Erfurt como profesor de teología, interesándose por la reforma monástica que se estaba desarrollando en aquellos momentos. En 1510 se traslada a Roma para impedir el proyecto de unificación de los conventos agustinos reformados con los no reformados. En la Ciudad papal no le hicieron mucho caso pero consiguió importantes indulgencias y contempló el poco ejemplar espectáculo de la Roma libertina del momento, impresionado por la ostentación y la decadencia religiosa de la corte papal. A su regreso a Alemania se doctora en Teología (1512) e imparte clases sobre el Antiguo y Nuevo Testamento en la Universidad de Wittenberg. Sus clases tuvieron amplio eco entre los estudiantes y el duque elector Federico de Sajonia se convirtió en su incondicional protector. Durante estos años va desarrollando sus teorías teológicas, fijando sus tesis en 1517, ganando un amplio número de partidarios. Johannes Eck se convierte en uno de sus principales detractores e intenta poner la opinión pública en contra del reformador. Lutero y Eck se enfrentan dialécticamente en Leipzig donde Lutero es tachado de hereje debido a su concepto de Iglesia y su opinión de que la fe es lo único que justifica las acciones de los hombres, fe en el testimonio de la Sagrada Escritura y en el testimonio del Espíritu Santo. Según Lutero, la Iglesia con sus ceremonias y sus sacramentos no fomenta la fe, admitiendo sólo tres: penitencia, bautismo y comunión. Su enfrentamiento con la Iglesia romana sube de tono cuando condena el pecado de simonía cometido por el Papa, que vendía indulgencias a cambio de limosnas y donaciones para terminar la construcción de San Pedro del Vaticano. En Alemania los dominicos defendían al Papa y amenazaron a Lutero. Éste terminó por refugiarse en Wittenberg, bajo la protección del elector de Sajonia, Federico. Allí pudo al fin publicar sus 95 proposiciones (31 de octubre de 1517) contra la autoridad del papa, los votos monásticos, el celibato, el culto a los santos, dogmas como la transubstanciación, el purgatorio y la eucaristía. Finalmente, expuso su teoría acerca de la justificación por la fe. En Roma, el papa León X condenó a Lutero con la publicación de la bula "Exsurge domine" a lo que éste contestó tildando de Anticristo al pontífice. La bula era quemada por el monje el 10 de diciembre de 1520 y el pontífice le excomulgaba. La división entre la Iglesia romana y Alemania estaba abierta. La convocatoria de la Dieta de Worms en 1521 bajo la presidencia de Carlos V intentó suavizar la tensión, llamando a Lutero a declarar ante el emperador el 16 de abril. El monje no se retractó de sus escritos ni de sus actitudes por lo que fue declarado proscrito, ordenando que sus libros fueran quemados y enviándole a la cárcel. Federico de Sajonia se convirtió en su máximo defensor y refugió a Lutero en el castillo de Wartburg. Desde ese momento se dedicó a la traducción al alemán de la Biblia, instrumento fundamental para su concepción religiosa. Lutero abandonó a su protector y se refugió en la universidad de Wittenberg donde continuó su enseñanza de la Biblia y orientó el movimiento reformista. En 1525 la reforma vive uno de sus más graves momentos debido al estallido de la guerra entre campesinos y señores, motivada en parte por las tesis luteranas de igualdad de la cristiandad. En un principio los campesinos recibieron el apoyo del reformador pero Lutero pronto cambió de opinión y se puso del lado de los príncipes, animando a la represión de la revuelta. El prestigio del monje cayó muchos enteros y aparecieron nuevos líderes reformistas como Zwinglio, Carlostadio, Münzer y Storch, provocando la escisión de la reforma luterana con la aparición del anabaptismo. Lutero se trasladó a Wittenberg para imponer el orden, saliendo fortalecido del envite. Para dar ejemplo de la abolición radical del celibato en 1525 se casó con una monja, Catalina de Bora -monja cisterciense veinte años más joven que había abandonado el monasterio-, naciendo seis hijos de este enlace. En los siguientes años predicó su reforma por toda Alemania, organizó su Iglesia por ordenanzas de los príncipes alemanes y aseguró su triunfo en el pacto de Nüremberg de 1532, donde se concedía a la nueva religión el ejercicio público de su culto. La convocatoria del Concilio de Trento por el papa León X será contestada por Lutero con el escrito "Contra el Papado romano" al tiempo que iniciaba una predicación contra el papado por todo el territorio alemán. Tradujo al alemán la Biblia y la comentó. Escribió la "Exhortación a la paz", el "Catecismo alemán", la "Misa Alemana" y la "Kirchenpostille" entre otras obras. Cansado, con la salud muy debilitada -debido a una lesión en la artera coronaria- y en parte decepcionado, los últimos años de Lutero le trajeron enfrentamientos con sus seguidores. Sus energías se agotaron cuando viajó a Mansfeld para mediar en las disensiones entre los señores de la ciudad. La enfermedad del mal de la piedra le provocó el fallecimiento en Eisleben, en 1546. En su entierro Melanchton pronunciaría su brillante elogio fúnebre.
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Reformadores religiosos eran Lutero y Calvino y, sin embargo, sus ideas escasamente sistematizadas sobre la comunidad civil tuvieron importantes repercusiones políticas en la Europa de los siglos XVI y XVII. Concretamente, la teología de Lutero llevó consigo dos implicaciones políticas. Al reducir a la Iglesia a una mera congregación de fieles, se seguía que no podía existir un Estado clerical separado o independiente de la autoridad temporal, siendo ésta la única que tenía el derecho a ejercer todos los poderes de coacción, incluso sobre la Iglesia. Defendiendo, asimismo, que el poder temporal ha recibido órdenes de Dios de castigar a los perversos y proteger a los buenos, la batalla medieval entre "regnum y sacerdotium" había concluido. Anulado el poder espiritual, Lutero pasa a contemplar en diversos escritos la naturaleza de esa autoridad secular. En primer lugar, la autoridad política deriva de Dios. Por esa razón el príncipe ha de imponer la verdad; debe dedicarse a sus súbditos, a quienes mantendrá en paz y abundancia; deberá conservar la paz externa y no abusará nunca de su autoridad. Como consecuencia de ello, Lutero rechaza al príncipe cortesano y mundano de los humanistas y propone que los súbditos no deban prestar respeto y obediencia a tan indignos gobernantes, pues la conciencia individual está por delante de la obediencia política a un príncipe malvado e impío (Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres). Tal desobediencia, sin embargo, no ha de ser activa, pues Dios ha prohibido la insurrección. Con ese principio establece Lutero las bases para el desarrollo de una doctrina de la no resistencia a los tiranos. En realidad, tal pensamiento no es el producto de una coyuntura aislada (la revuelta campesina alemana de 152,4 ante la que Lutero reacciona con dureza), sino que obedece a la creencia teológica de Lutero sobre el orden que Dios ha querido para el hombre: el orden social existente es, según Lutero, lo que la Providencia desea para los hombres, de tal manera que si el príncipe es un tirano, ese es el deseo de Dios, por causa de los pecados del pueblo. Para el estudio de las ideas políticas de Calvino hay que acudir al capítulo XX de su" Institutio christianae religionis", donde expone su doctrina sobre la comunidad política y sobre la cuestión de la resistencia a la autoridad. La doctrina política de Calvino parte de su teología, cuya idea básica es que el poder de Dios domina toda la creación. Nada sucede en el mundo sin la voluntad de Dios. Precisamente de ella emana todo derecho. Así, el derecho natural procede de Dios y es el fundamento de la comunidad política. En segundo lugar, la comunidad política se asienta en la naturaleza del hombre, es decir, éste es por naturaleza un animal social, tiende por instinto a formar y defender un orden social regido por leyes aceptadas y queridas naturalmente por todos. En tercer lugar, la comunidad política tiene como objeto proporcionar a los hombres un tipo de vida civilizada, esto es, pacífica y justa, de tal manera que el orden político es necesario, gratuito y establecido por Dios. La autoridad política tiene, de ese modo, carácter protector y educador. En cuanto al derecho de resistencia a la autoridad, Calvino establece que la autoridad política deriva de Dios y por esa razón se le debe obediencia, aunque quien gobierne sea un tirano. Como instrumento divino para castigar los pecados de los hombres, con el objeto de provocar un sentimiento de culpa colectiva, como aguijón de la conciencia, el tirano es para Calvino un fenómeno extrapolítico, de tal manera que la fundamentación de su obediencia es de tipo religioso, no político. Dicho de otro modo, quienes mandan bien son espejos de Dios, quienes gobiernan injustamente son enviados para castigar. Es Dios mismo quien coloca al tirano en el trono y sólo él o quien tenga autoridad delegada de él puede destronarlo. Sólo cabe la desobediencia o el tiranicidio cuando el tirano, ordenando alguna cosa contra lo que Dios ha ordenado, pierde su autoridad.
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El protagonista principal de la Reforma protestante fue Lutero (1483-1546). No es necesario debatir ahora si la Reforma habría triunfado con o sin él. Tampoco es el momento de presentar las distintas opiniones que las historiografías católica, protestante y marxista han ofrecido sobre su figura. Lutero, que se sintió siempre sajón, nació en Eisleben en el seno de una familia frágilmente acomodada, pues su padre, de ser un simple minero llegó a ser un pequeño empresario de minas. Su educación en la familia y en la escuela fue rigurosa y rígida. Estudió artes y filosofía en la universidad de Erfurt e ingresó a los veintiún años en los agustinos. Poco después fue ordenado sacerdote (1507). Estudió y se doctoró en teología (1512) en la universidad de Wittemberg, de cuyo claustro sería profesor de "Lectura in Biblia" poco después de haber realizado un viaje a Roma (1510-1511) por orden de sus superiores. Entre 1513 y 1518 dio lecciones sobre los salmos, sobre las cartas de San Pablo a los romanos, a los gálatas y a los hebreos, decisivas en la formación de su teología sobre la nulidad de la ley y de las obras humanas frente a la acción salvadora de la gracia de Dios. La certidumbre de que Dios no nos juzga por el balance de obras buenas y malas, sino que nos justifica a causa de nuestra fe, a causa de los méritos de Cristo, sin que dejemos de ser pecadores, proporcionaría a Lutero la raíz fundamental de su pensamiento. La exteriorización de esa afirmación se produciría con ocasión de la disputa sobre las indulgencias. Ya hemos considerado las críticas al Papado sobre la pingüe explotación de las indulgencias por parte de la Curia romana y sobre el poder que tenían de concederla los señores temporales en sus territorios. Lutero conocía las quejas y lamentaba el espectáculo nada edificante de las predicaciones de indulgencias especiales, como las que se desarrollaron en los arzobispados de Maguncia y Magdeburgo. La indulgencia especial concedida por León X al recién nombrado arzobispo Alberto de Brandeburgo tenía por objeto la financiación de la construcción de la basílica de San Pedro. Por su parte, el joven arzobispo tenía que pagar al Papado determinados derechos por la posesión del obispado. Los beneficios de la predicación se repartirían entre ambos. Contra todo ello se pronunció Lutero en sus 95 tesis. En sus lecciones sobre los salmos y la carta a los romanos ya se había ocupado críticamente de las indulgencias y poco después expuso sus ideas en el tratado "De indulgentiis". El ataque de Lutero partía de posiciones teológicas, de su concepto de la justificación por la fe, que negaba la teoría de la reversibilidad de los méritos y de la comunión de los santos. Denunciaba asimismo Lutero las falsas seguridades de salvación ofrecidas por Roma a los compradores de indulgencias y la patrimonialización de un poder, el de conceder el perdón y administrar las indulgencias, que sólo pertenecía a Dios. En realidad, la disputa se redujo, en principio, a los ámbitos universitarios. No fue Lutero quien divulgó sus tesis, sino sus amigos y partidarios. La imprenta multiplicó en escasas semanas los efectos de un texto que no pretendía remover los cimientos de la Iglesia. El mismo Lutero escribió a raíz de su difusión y de su impacto que no deseaba que disputas académicas pusieran en duda su sumisión a la Iglesia de Roma y rechazó, de camino, que se le tachase de hereje. Pero Roma tomó partido por las tesis dominicas y tomistas opuestas al agustino y aceptó la acusación de herejía remitida a Roma (marzo 1518). En otoño Lutero fue convocado a una entrevista con el cardenal legado Cayetano para que se retractara, no ya de sus tesis sobre las indulgencias (que no constituían el verdadero problema), sino de sus ideas acerca del valor de los méritos de Cristo para la salvación, sobre la certidumbre que la fe otorgaba para la justificación y sobre la eliminación consiguiente de las mediaciones, es decir, de la comunión de los santos. La entrevista fracasó, Lutero no se desdijo y comenzó el desafío entre Roma y el fraile, entre los partidarios del fraile y los teólogos papales. En una disputa pública y académica posterior con Juan Eck, en Leipzig (1519), Lutero rechaza la primacía romana y la autoridad de los concilios, afirma el valor único de las Sagradas Escrituras como contenido de la fe, niega utilidad a la tradición dogmática y la existencia del purgatorio. Todo eso equivalía a proclamarse hereje y a romper con Roma, que le condenó, sin derecho a defenderse, con la bula "Exsurge Domine" (junio 1520). Pero Lutero no estaba solo. Paralelamente se produjo un debate similar en la sociedad alemana entre papistas, representados por las universidades de Lovaina y Colonia, y partidarios de Lutero, entre los que se encontraban algunos humanistas y profesores universitarios. El 3 de enero de 1521 Roma expidió otra bula excomulgatoria, "Decet Romanum Pontificem", contra el hereje Lutero, a quien se convertía en un proscrito religioso, social y político. En esos años (1520 y 1521) se fue configurando el pensamiento de Lutero. En "El tratado sobre el Papado de Roma" sostiene que el Papa no tiene ninguna autoridad divina ni eclesial y es inútil en una Iglesia sin jerarquías. En "El manifiesto a la nobleza cristiana de la nación alemana" desarrolla la doctrina del sacerdocio universal (todo cristiano es sacerdote aunque no sea ministro de los sacramentos y la palabra), afirma que las Escrituras son inteligibles para los creyentes, defiende el libre examen y el derecho de todo fiel cristiano de apelar al concilio. En "La cautividad babilónica de la. Iglesia" ataca el sistema sacramental, sólo acepta el bautismo y la comunión y niega la teoría escolástica de la transubstanciación. Excomulgado, Lutero fue confinado en el castillo de Wartburg. Allí meditó y escribió. Tradujo al alemán el "Nuevo Testamento", que gracias a la imprenta conoció más de 350 ediciones durante su vida, y escribió un tratado que cambiaría la vida de los conventos alemanes, "Sobre los votos monásticos". Lutero no sólo rompió con la Iglesia, también lo hizo con el Humanismo. Cierto es que la Reforma en sus comienzos fue deudora del Humanismo en su crítica radical de la escolástica, en su censura de las estructuras curiales y de la vida y la moral de los frailes, en su recurso a las fuentes clásicas. Pero Lutero rechazaba radicalmente las posiciones humanistas sobre la libertad humana. Mientras éstos, con Erasmo como portavoz, creen en la bondad natural del hombre, en el valor de sus actos positivos y en su posibilidad de cooperar con la obra divina, la antropología luterana, pesimista, maniquea y agustina, afirma, en cambio, la incapacidad del hombre, corrupto, indigno e inclinado sólo al mal, para colaborar en la obra de la salvación.
lugar
Durante el cerco de Escipión, Lutia fue la única ciudad que intentó ayudar a Numancia. Tras atravesar Retógenes el cerco, solicitó ayuda a varias ciudades, incluyendo Lutia. Sin embargo, fue descubierto rápidamente por Escipión, quien ordenó cortar la mano a los 400 hombres que desde Lutia partían para prestar ayuda a los ciudadanos numantinos, de tal forma que con ello dejaba inútiles a gran parte de la población trabajadora. Parece ser que Lutia se situaba junto a la actual villa de Luzaga, donde se encontró el Bronce de Luzaga.
Personaje
Militar
Estuvo al mando de las acciones emprendidas en el mar del Norte, durante la Segunda Guerra Mundial. En 1940 fue elegido para dirigir los cruceros de guerra -"Gneisenau" y "Scharnhorst"- que intervinieron en la invasión de Noruega. En el mes de julio de este mismo año sustituye a Marshall como comandante en jefe de la Armada alemana. Un año después moriría en combate con la flota británica, al frente del acorazado "Bismarck", hundido el 21 de mayo.
obra
Junto a motivos de tradición geométrica, el Pintor de Análatos incorpora otros nuevos, de origen oriental, tales como palmetas y felinos rampantes. En el cuello, un baile de hombres y mujeres en torno a un tocador de lira; nótese el cuerpo de las mujeres, ahora en semisilueta y con vestidos decorados muy esquemáticamente. Los personajes son los llamados hombres-pájaro, por sus puntiagudas nariz y barbilla, además del gran ojo que ocupa casi toda la cara.
fuente
El Deutschland es el prototipo inicial y da nombre a uno de los modelos más peculiares de la Armada alemana. Para burlar las bases del Tratado de Versalles, que limitaba el desplazamiento standard a 10.000 toneladas, ampliaron la capacidad del armamento -que no estaba acotado-. La artillería se distribuyó entre las torres. El Deutschland fue dotado, además, con los últimos avances en armamento antiaéreo. El Admiral Graf Spee y el Admiral Scheer eran sus dos buques gemelos. Otra peculiaridad de los tres acorazados es que eran diesel. A pesar de sus características iniciales fue reformado en diversas ocasiones con la incorporación de nuevas dotaciones. Durante el verano de 1939 se localiza el Deutschland en el Atlántico Norte. En esta travesía alcanzó dos buques mercantes y se hizo con un tercero al que apresó. Después de esta acción regresó a su país de procedencia. En este mismo año cambia su nombre y pasa a ser conocido como Lützow. En el mes de febrero de 1940 es uno de los buques alemanes que interviene en la ocupación de Noruega. Pero llegando a Oslo recibe tres impactos y al regresar a su país de origen es interceptado por el submarino inglés Spearfish. Aunque a comienzos de 1941 ya estaba en pleno funcionamiento, en el mes de julio volvió a ser alcanzado por un torpedo procedente de un avión. Un año después (en el mes de enero) emprende de nuevo la acción junto con el Admiral Scheer, su buque gemelo, en el Atlántico Norte en la "Operación Rösselsprung". Esta acción resultó un auténtico desastre que determinó la retirada de los dos buques. El antiguo Deutschland reapareció en avance hacia el mar Báltico y luego en Swinemünde, donde fue alcanzado por proyectiles de 5.500 kgs, que supuso su fin como buque de guerra.