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Esposa de don Ignacio Garcini y Queralt, doña Josefa Castilla Portugal y Wanasbrok también posó para Goya en 1804. Aparece sentada sobre un diván tapizado en rojo, vistiendo un escotado traje estilo Imperio que destaca aun más su pecho. La larga cabellera rubia cae sobre hombros y brazos, resultando uno de los retratos femeninos más curiosos de Goya. El sonrosado rostro y los ausentes ojos hacen muy atractivo el conjunto a pesar de que la pose de los brazos no ha sido muy lograda. El blanco vestido parece absorber toda la luz, creando un fondo oscuro para resaltar el volumen de la modelo. La pincelada empleada por el maestro no es nada detallista, insinuando las calidades del vestido de un modo soberbio, digno de un genio.
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Doña Josefa Coello de Portugal contrajo matrimonio con el político y escritor Alejandro Oliván, naciendo del enlace Rafael de Oliván, primer marqués de Coello de Portugal. La dama aparece retratada por Federico de Madrazo de cuerpo entero, vistiendo un traje verde adornado con puntillas y lazos. Cruzada al pecho lleva la banda de la Orden de María Luisa mientras que en sus muñecas exhibe sendas pulseras de perlas y oro respectivamente. La figura se ubica en una estancia con varios sillones, una mesa y amplio cortinaje, adornada con una alfombra de diversos colores. Dicha estancia queda en semipenumbra para no apartar nuestra atención de la dama, cuyos grandes ojos claros sirven de referencia al artista. La obra se incluye dentro de los retratos de aparato ejecutados por Madrazo donde interesan los minuciosos detalles de los vestidos y adornos gracias a un exquisito y firme dibujo, quedando apartado el interés expresivo del modelo. El artista cobró la respetable suma de 15.000 reales por el lienzo.
Personaje Pintor
La pintora portuguesa más importante de la segunda mitad del siglo XVII fue Josefa de Ayala, luego llamada Josefa de Óbidos. Su padre, Baltazar Gómez Figueira, miembro de una familia en buena posición económica natural de Óbidos, se mudó a Sevilla para seguir la carrera militar, pero terminó trabajando como pintor en el taller de Francisco Herrera el Viejo. En esa localidad contrajo matrimonio con Catarina de Ayala Camacho. Josefa nació en Febrero de 1630 y fue apadrinada por el pintor sevillano Francisco de Herrera. Tres años más tarde sus padres regresaron a Portugal y no se sabe con certeza si la niña se fue con ellos o se quedó junto a su padrino y su abuelo materno. Josefa tuvo siete hermanos, tres de los cuales fallecieron precozmente. Hacia 1644 la joven se encontraba instalada en Coimbra, en el convento agustino de Sant'Ana, como "doncella emancipada de sus padres", recibiendo educación religiosa y los primeros rudimentos artísticos, pero no siguió el camino religioso. Su padre fue llamado a pintar en esta ciudad universitaria, donde realizó grandes obras caracterizadas por un fuerte naturalismo tenebrista que ejercieron mucha influencia en el trabajo de Josefa. Las primeras obras de la artista, realizadas en Coimbra en el ambiente conventual, como los grabados de "Santa Catalina" y de "San José", de 1646, muestran su destreza manual y sus trabajos pintados sobre cobre, "Casamiento Místico de Santa Catalina" (Museos de Lisboa y Porto) y "San Francisco y Santa Clara adorando al Niño" (1647, colección particular), evidencian su ya desarrollada habilidad con el pincel en la elaboración de este tipo de miniaturas y su buen manejo del contraste de claroscuros, siguiendo los cánones de la pintura sevillana bajo la orientación de su padre. El estilo de Josefa parte de la influencia del naturalismo tenebrista de Baltazar y adquiere una personalidad propia, siendo definido como "sui generis", reflejo de una particular intuición poética, de paleta suelta y libre de imposiciones académicas. Tras la muerte de su padre, en 1674, tuvo que realizar con más frecuencia encargos públicos para mantener a su madre y dos sobrinas huérfanas que vivían con ella. Esta podría ser la razón por la cual algunos de sus trabajos de temas religiosos y bodegones tardíos presentasen cierta dureza en la composición y cansancio en la pincelada. Josefa fue considerada un caso muy raro en su época. En Portugal no se había visto nunca que una mujer se ganara la vida ejerciendo el oficio de pintora; y mucho menos hacerse famosa y rica por ello. Josefa nunca contrajo matrimonio, sin embargo amasó cierta fortuna que le permitió ser propietaria de grandes extensiones de tierra. Josefa murió en Óbidos en 1684, a los 54 años, y fue enterrada en la iglesia de San Pedro
Personaje Político
Hija, del conde de Tascher de la Pagerie, capitán de la marina real, nació en 1761. Contrajo matrimonio con el vizconde de Beauharnais a los quince años, fruto de cuya unión nacieron Eugenio y Hortensia. Condenado a muerte su esposo en 1794, fue encarcelada, pudiendo salir de prisión gracias a Tallien y al director Barrás. Una casualidad quiso que conociera al que será su segundo marido, pues al reclamar su hijo Eugenio la espada de su padre al alcalde de París, Napoleón, comenzó la relación entre ambos. El matrimonio se celebró en 1796, logrando Josefina con su influencia que Napoleón fuera nombrado comandante de los ejércitos en Italia. En 1804 fue coronada emperatriz, participando a partir de entonces en muchos actos benéficos. La carencia de hijos en común determinó a Napoleón, inducido por Talleyrand, a divorciarse en 1809. Josefina se retiró a Malmaison, donde falleció en 1814.
Personaje Literato
Flavio Josefo fue sacerdote de la secta farisea, rebelándose contra Vespasiano en uno de los habituales motines que estallaban en Judea. El emperador romano le protegió desde el momento que Flavio Josefo se entregó. El siguiente paso de romanización dado por Flavio será la conversión a ciudadano romano, dedicándose desde ese momento a escribir de manera extensa sobre la vida y la cultura judaicas. "Guerras de los judíos" y "Antigüedades de los judíos" son obras imprescindibles para conocer la historia judía y por extensión, la romana.
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