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El título completo de este cuadro es José ordenando la prisión de Gedeón, y se refiere a uno de los episodios de la vida del héroe bíblico del Antiguo Testamento, que Antonio del Castillo realizó en seis cuadros. El autor sigue los modelos naturalistas de Ribera, que había trabajado unos años antes que él, combinándolos con una paleta de colores más claros y luminosos. La historia está ambientada en un hermoso fondo de paisaje, que el autor probablemente copiara de modelos flamencos. Estos paisajes nórdicos eran conocidos en España a través de grabados. Sin embargo, Del Castillo realiza una hermosa interpretación de los dibujos flamencos, dotándolos de una atmósfera viva y luminosa.
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La historia de José y la mujer de Putifar es muy indicada para decorar el techo de una cámara nupcial como hizo Tintoretto, ya que recoge las proposiciones deshonestas que hizo la mujer de Putifar al bello José, proposiciones que éste rechazó por fidelidad a su señor y por las que fue injustamente encarcelado al recibir la acusación de haberlas cometido. Es un tema similar al de Susana y los viejos que también decoraba dicha cámara. Todas las pinturas fueron adquiridas por Velázquez para decorar una pieza del Alcázar de Madrid. Tintoretto es, junto a Rubens, uno de los mejores maestros a la hora de realizar escorzos que otorguen mayor movimiento y dramatismo a las escenas -como aquí podemos observar en la postura de ambas figuras-. El estudio de la anatomía femenina también preocupará a ambos pintores. La perspectiva empleada para ver el lienzo desde abajo es perfecta ya que se observa el techo de la estancia donde se desarrolla la acción. La libertad de factura que ofrece el maestro es una característica definitiva.
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Don José María Bracho y Morillo, un hacendado residente en Cádiz, encargó a Esquivel unas "academias con desnudos". El pintor sevillano realizó dos obras de temática religiosa en las que el desnudo es el protagonista. José, hijo preferido de Jacob, fue vendido por sus hermanos a unos mercaderes y llevado a Egipto donde fue entregado a Putifar, capitán de la guardia y eunuco del faraón. Al ser José de hermoso semblante, la mujer del capitán se prendó de su belleza y deseó que el esclavo la hiciera suya pero José huyó, dejando sus vestidos en las manos de su dueña. Ella llamó a los criados y proclamó delante de todos que José había intentado mancillar su honor y que, al gritar para pedir auxilio, el joven había huido, dejando sus vestidos en sus manos. Putifar hizo caso su esposa y encarceló al casto José. Esquivel emplea el desnudo para demostrar sus conocimientos y su dominio de la anatomía, ya que era profesor de Anatomía Pictórica en la Academia de San Fernando. El tema no es muy apto para presentar desnudos, pero el pintor lo hace de manera bastante acertada. Ambas figuras son muy estatuarias, recordando a algunas pinturas de historia, recortándose ante un fondo neutro, destacando el bello dibujo tanto de los cuerpos como de los paños, haciendo Esquivel un interesante estudio de la luz que procede de la izquierda, impactando en la mujer de Putifar mientras que José queda en semipenumbra, haciendo gestos de zafarse ante el acoso de la dama, quien tapa púdicamente su sexo con la sábana y parte del pecho con el brazo derecho.
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Francisco Gutiérrez sentirá profunda admiración por los grandes escenarios arquitectónicos, inspirados en los grabados flamencos e italianos que llegaban a España. Cualquier tema resultaba interesante para ejecutar una composición de aspecto monumental como en esta ocasión. Las figurillas de José y sus hermanos siendo presentados al faraón, acompañado de su corte y sus soldados, resultan tremendamente expresivas en esa gran estancia del irreal palacio, creando un efecto de dinamismo y cierta teatralidad difícilmente superables. Las paredes del abovedado salón principal y de la galería adyacente están profusamente decoradas con pinturas, relacionándose con las pinturas de gabinete que tan famoso harían a David Teniers. La luz ocupa un importante papel en la composición, penetrando por todas las ventanas y puertas para crear un sensacional efecto atmosférico. La viveza del colorido y la minuciosidad del estilo de Gutiérrez conforman una obra de gran originalidad y belleza.
derechos
José-Luis Anta</br>Universidad de Jaén</br>Area de Antropología Social</br>Campus Las Lagunillas</br>23071 Jaén (Spain)</br></br></br>Tlf: (+34) 953.21.25.17</br>Fax: (+34) 953.21.18.38</br>e.Mail: jlanta@ujaen.es</br>Web RAE: http:// www.ujaen.es/huesped/rae</br>Web Flickr: http://www.flickr.com/photos/jlanta</br>Web Blog: http://spainanthropology.blogspot.com/
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La Sociedad de Arte Reprográfico encargó a Klimt en 1895 el retrato de un actor del Burg Teather. El pintor eligió a Josef Lewinsky (1835-1907) interpretando el papel de Carlos en el "Clavijo" de Goethe. Para la realización de esta obra, Goethe se inspiró en la vida de Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais, uno de los hombres más intrigantes de la Europa del siglo XVIII. Durante su estancia en Madrid, Beaumarchais intentó recuperar el honor de su hermana Lisette, comprometida con el hidalgo José Clavijo y Fajardo. Sin embargo, éste se negó a aceptar su compromiso por lo que se enfrentó en duelo a Beaumarchais, cuyas aventuras dieron lugar a "El barbero de Sevilla" y "Las bodas de Fígaro".El lienzo se divide en tres partes ocupando Josef Lewinsky la zona central; el actor se presenta en pie, recortando su figura ante un fondo oscuro. A los lados observamos, en la izquierda, una admirable decoración vegetal mientras que en la zona baja derecha encontramos una tina de madera de la que asciende el vapor que envuelve a una mujer que dirige su mirada hacia el espectador y sujeta con sus manos una máscara femenina, apreciándose otra del sexo contrario tras ella. Posiblemente sean las representaciones simbólicas de la tragedia, aunque también se piensa que podrían tratarse de otros personajes de "Clavijo". Sobre la zona del actor y en fondo dorado, podemos leer el título del retrato "Josef Lewinsky como Carlos en Clavijo".Para la ejecución de estos primeros retratos -véase Josef Pembuer-, Klimt utiliza fotografías como base, resultando figuras hiperrealistas que tuvieron mucho éxito en su época, tomando como modelo a Hans Makart. Posteriormente se incorporarán elementos simbólicos a sus composiciones.
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Resulta dudoso considerar que ésta sea la esposa de Goya, ya que la Pepa, como era llamada familiarmente por su marido, había nacido en Zaragoza en 1747, por lo que por esas fechas tendría 50 años, sí es que la datación es correcta. Sí se trata de la esposa, debemos decir que casi no influyó en la vida del maestro, ya que era una persona hogareña, ingenua y bondadosa. Lo que no se puede dudar es que nos encontramos ante un bellísimo retrato femenino de alguien cercano al pintor, por el cariño depositado en la obra. Los ojos de la mujer hablan por si solos, llenos de candor e inocencia. Aparece sentada en un sillón, con una pañoleta blanca transparente que ha sido perfectamente representada por el pintor, con las manos enguantadas sobre el regazo, vistiendo un traje oscuro con adornos dorados en las mangas. La figura se recorta sobre un fondo neutro, muy oscuro; pero lo que más llama nuestra atención es el rostro y lo que transmite al espectador. A partir de ahora, los retratos de Goya son especiales porque captará la personalidad del modelo, su psicología; ante ellos podemos sentir cariño o rabia, pero nunca nos dejarán indiferentes.