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Entre los meses de mayo y junio de 1800 Goya se trasladó a Aranjuez para trabajar en el retrato colectivo de la Familia de Carlos IV. Antes de enzarzarse con la ejecución definitiva realizó una serie de bocetos preparatorios con los retratos de los personajes que más tarde protagonizarían la obra final. El infante Don Antonio Pascual, don Luis el Príncipe de Parma o la infanta María Josefa son compañeros de este lienzo en el que contemplamos al infante Carlos María Isidro, segundo hijo varón de Carlos IV y María Luisa de Parma nacido el 29 de marzo de 1788. Contaba doce años cuando fue retratado por Goya, mostrándose como un niño dulce y encantador, siempre a la sombra de su hermano Fernando. Cuando Fernando VII falleció en 1833 suscitó Carlos María Isidro un grave problema sucesorio al considerar que su sobrina Isabel II no era la legítima heredera de la Corona, argumentando que según la Ley Sálica - ley sucesoria que introdujo Felipe V en España en 1713 - las mujeres no podían reinar. Sin embargo, esa ley sucesoria había sido derogada por Fernando VII en 1829, precisamente para permitir que su hija ciñera la corona española. Alrededor de Carlos María Isidro - autotitulado Carlos V - se reunirán los partidarios de la defensa a ultranza del Antiguo Régimen, recibiendo sus partidarios la denominación de carlistas. Por supuesto, en esta imagen Goya no podía advertir el futuro de este joven que falleció en Trieste en 1855. El retrato es de una calidad excelente, mostrándonos la rapidez de ejecución del maestro que trabaja con una pincelada suelta y vibrante sobre una preparación rojiza para asentar el óleo.
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Quizá sea éste uno de losbocetos más impactantes entre los realizados por Goya para la Familia de Carlos IV. La personalidad del modelo ha sido perfectamente sugerida por el artista a través de los ojos de don Antonio Pascual, cuarto hijo varón de Carlos III y María Amalia de Sajonia, nacido en Nápoles el 31 de diciembre de 1755. Siempre a la sombra de su hermano Carlos IV - siendo el parecido entre ambos sorprendente -, se casó con su sobrina María Amalia el 25 de agosto de 1795 enviudando tres años después. Durante la Guerra de la Independencia fue nombrado Presidente de la Junta de Gobierno - que tenía la misión de entenderse con las tropas francesas y buscar la "buena armonía" - mientras la Familia Real se trasladó a Bayona para después acompañar a su sobrino Fernando en el retiro del castillo de Valençay, prodigándose ambos en las labores de la costura y el bordado. Absolutista hasta la médula, falleció en Madrid el 20 de abril de 1817. La rapidez de los trazos no impide que Goya realice un excelente retrato para un personaje totalmente secundario en la obra final. El fondo rojizo es una característica común a éstos bocetos previos - véase a don Luis de Borbón o el infante Carlos María Isidro -.
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Posiblemente sea éste el retrato más atractivo y elegante de los realizados por Velázquez en sus primeros años de estancia en Madrid. Se suele fechar hacia 1626-1627 por la edad que representa el protagonista, el hermano de Felipe IV. Es destacable el parecido físico con su hermano mayor que recogerían algunos observadores de la época. Don Carlos adopta una postura más relajada y elegante, con los pies bien pegados al suelo, destacando el traje negro con realces de trencillo gris, adornado con una gruesa cadena de oro y un cordel con el Toisón de Oro que viste el infante. La cadena era la moda cortesana madrileña desde 1625, lo que se emplea para fechar el lienzo. La figura aparece en un punto más profundo del espacio ya que el maestro añadió una tira de cuatro centímetros en cada uno de los lados para dar sensación de autoritarismo, siendo el guante medio caído de la mano derecha un cierto contrapunto al marcar un signo de descuido.
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La efigie de don Luis de Borbón es uno de los cuadros preparatorios para el magnífico cuadro familiar que realizó Goya durante la estancia en el verano de 1783 en Arenas de San Pedro acompañando a tan ilustre familia, con la que mantendrá excelentes relaciones. El infante se recorta sobre un fondo oscuro vistiendo casaca con cuello de encaje, portando la banda azul de la Orden de Carlos III y la roja del Toisón de Oro, las más altas dignidades de la Corona española. En su efigie muestra ciertas dosis de cansancio y de amargura por su "exilio" alejado de la corte madrileña. No en balde la vida de don Luis parece estar inspirada en una opereta. Hijo menor de Felipe V e Isabel de Farnesio, nació en el palacio de La Granja el 25 de julio de 1727. Fue nombrado a la edad de 8 años Arzobispo de Toledo y de Sevilla, accediendo años después al cardenalato, aunque nunca llegaría a ordenarse. Aficionado a la vida mundana más que a la ascética, decidió renunciar a sus dignidades eclesiásticas para organizar a su alrededor una pequeña corte en Aranjuez, entre cuyos miembros se incluía el pintor Luis Paret. Las aficiones femeninas de don Luis no gustaron a su hermano Carlos III quien veía en él a un potencial enemigo por cuestiones de estado. Y es que la Ley Sálica - ley sucesoria impuesta por los Borbones a su llegada a España en el siglo XVIII - no permitía reinar a los que hubieran nacido fuera del país. Curiosamente el futuro Carlos IV había nacido en Porticí (Nápoles) por lo que el Rey Ilustrado se dedicó a hacer la vida imposible a su hermano para que éste nunca apelara a sus derechos sucesorios. Don Luis decidió contraer matrimonio morganático - los hijos habidos en esa relación nunca podrán ser herederos de un reino - con la noble dama aragonesa María Teresa de Vallabriga en 1776 para autoapartarse de la sucesión a la Corona española. Nombrado Conde de Chinchón, se instaló en Arenas de San Pedro formando una pequeña corte de pintores, músicos y eruditos a la que llegaría Goya en ese verano de 1783, iniciándose entre ambos una excelente relación - el infante llegó a decir del artista "Este pintamonas aún es más aficionado a la caza que yo" - convirtiéndose don Luis en el primer protector del genio aragonés. Esta agitada vida se refleja a la perfección en este estudio que Goya realizó en una mañana.